Archivo de 2/06/08

CONTRA NATURA, PESE A TODO

Junio 2, 2008

A partir de las denominadas “luchas por los derechos civiles de los homosexuales”, que se entrelazaban miserablemente con la revolución sexual, todo Occidente se fue convenciendo, poco a poco, de la naturaleza anodina de las relaciones sexuales; de ahí que éstas se reduzcan, en su opinión, nada más que a una cuestión de gustos incensurables, que se pueden satisfacer libremente en la más absoluta negación de toda naturaleza y/o finalidad de la sexualidad.

El paradigma antropológico, que rige la legitimación de la homosexualidad hasta en sus más recientes aberraciones jurídicas, morales y religiosas, si bien es unitario en sí, presenta, con todo, una dicotomía genealógica en dos troncos paralelos y autotélicos (Reforma Protestante y Revolución Francesa), cuya raíz común puede rastrearse hasta dar con ella en la gnosis; es decir: tiene por autor, en último análisis, al propio Lucifer. Los frutos venenosos del protestantismo liberal y del radicalismo libertario muestran tocante a la sodomía, así como respecto a otras cosas, una unidad esencial.

La sodomía, entendida como «atracción sexual, exclusiva o preponderante, hacia personas del mismo sexo» (CCC, 2357), es una inclinación objetivamente desordenada en cuanto contraria a la naturaleza humana (CCC, 2358). ¿Se configura como una patología tal desorden sexual? Si se atiende al significado general del término, sí. En efecto: enfermedad es toda merma o aberración de las condiciones psicofísicas normales de un individuo (lo normal viene determinado por la naturaleza específica). Pero si se quiere, por el contrario, penetrar en el ámbito de la especialización, se debería hablar de patologías en plural, pues el mismo desorden podría ser consecuencia de males físicos, perturbaciones psíquicas, alteraciones genéticas, etc. Dejemos a la ciencia médica, practicada honestamente, la indagación etiológica y patogénica de la sodomía. Ya fuera ésta causada por factores fisiológicos, psicológicos o por el concurso de ambos, a la homosexualidad la calificaban unánimemente de patología tanto la neuropsiquiatría cuanto la psicología clínica, sin olvidar al mismo psicoanálisis, antes de que el dogma de la bondad natural de aquélla impusiera el reconocimiento de su normalidad. Así, p. ej., la Organización Mundial de la Salud contaba a la homosexualidad, hasta el 17 de mayo de 1990, entre las patologías psiquiátricas; sólo la presión de los lobbies pro-gay [los grupos de presión prosodomitas], no nuevos conocimientos científicos, impuso que se la excluyera de las mismas.

 

 

———–Hasta aquí un resúmen de un artículo publicado en la revista “Sí, sí; no, no” y que reproduce el blog Radio Cristiandad.

INVASIÓN MUSULMANA

Enero 2, 2008

¿Cómo debe afrontar Europa la

invasión musulmana?

Contábamos que de nada vale entregar a Dar el Islam terrenos ocupados por musulmanes. Dar el Harb (el territorio de los cafires o infieles) debe poner en práctica políticas de contención que impidan que la lucha empiece de nuevo. Entre esas políticas de contención que fuercen a los musulmanes a aceptar las reglas de los cafires o a largarse donde puedan vivir a su aire, lapidando adulteras y ahorcando homosexuales, están las siguientes:

Prohibición de la inmigración de musulmanes, por seguridad.

Prohibición del sacrificio de animales a la islámica, por crueldad.

Prohibición de construcción de mezquitas, por reciprocidad.

Restricciones severas del acceso a los beneficios sociales, porque tampoco ellos dejan a los infieles beneficiarse de la caridad islámica.

Impuesto especial, para financiar los gastos especiales en seguridad que conllevan.

Cierre de las mezquitas, para evitar que se predique el odio.

Cierre de las escuelas coránicas, por lo mismo.

Prohibición del velo, por seguridad.

 

 

Es decir, se trata de hacerles ver que sabemos de su determinación a imponernos la ley islámica cuando sean suficientemente fuertes, y que nos vamos a defender, porque por la libertad “se puede y se debe aventurar la vida, y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”, como advertía don Quijote.

——http://layijadeneurabia.com/