Archive for 29 febrero 2008

AMIGO LOBO, HERMANO LOBO…

29 de febrero de 2008

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El lobo es un animal admirable, …luchador, independiente…No ha consentido ser domesticado… El lobo estepario es el título de una de las más célebres novelas del escritor alemán Hermann Hesse.  Dicen que a Hitler le gustaban los lobos.  San Francisco de Asis  fraternizó con ellos. También  Sahaun Ellis… ha vivido la fascinación por los lobos.

Shaun Ellis, un biólogo británico que, decidido a conocer hasta el último detalle la vida de los lobos, se convirtió en uno de ellos durante 18 meses.

En julio de 2007 se publicó en un blog lo siguiente:

 

Shaun Ellis es un inconformista, un idealista. O un loco. Shaun Ellis es un biólogo autodidacta brtitánico que decidió perder su condición de ser humano para mostrar que un hombre puede aún hoy convivir en armonía con la naturaleza, concretamente, con una manada de lobos. Gracias a un documental de National Geographic tenemos la oportunidad de seguir la epopeya de un Ellis que, trás encontrar tres lobeznos abandonados, decidió criarlos él mismo en cautiverio. Durante diciocho meses, Ellis se convirtió en la madre adoptiva de estos lobeznos, y en el macho dominante de esta manada, enseñándolos a aullar, a comer primero dándoles la comida de su boca (imitándo una regurguitación para similar las condiciones naturales de cria) y a cazar después, jugando con ellos, enseñándoles disciplina y su posición jerárquica dentro del grupo etc, tratando de saber si sus lobos podrían, con su adoctrinamiento, vivir en libertad, ser capaces de sobrevivir en un hábitat en teoría salvaje, compitiendo por su supervivencia frente a otras manadas de lobos y depredadores que se revelan mucho más salvajes que los propios lobos, como el hombre. (…). Ellis lo perdió todo para dedicarse a lo que creia que tenía que hacer: su familia, su hogar, su posición dentro de la sociedad…

TIRAN MAS DOS TETAS QUE DOS CARRETAS

27 de febrero de 2008

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En  URANIA hemos visto dos turgentes y naturales tetas… Nada nuevo a no ser que meditemos por qué a los hombres les atrae tanto esa bella parte del cuerpo femenino… Ya decían los clásicos que “tiran más dos tetas que dos carretas”… La explicación es que es fundamental para que el varón esté preparado para la cópula que su cerebro reciba el mensaje de que la hembra elegida es apta para ser madre… Y esa aptitud está avalada por su capacidad de amamantar a la prole… etc…etc.  He aquí una prueba de que la sexualidad está íntimamente ligada a la noble tarea de traer hijos que nos perpetuen en la vida y sean nuestros herederos.

El artículo de URANIA recomienda que los “verdes” tomen nota de “estas criaturas”…   Nosotros decimos que por lo menos tomen nota de una de esas criaturas y si es posible, intenten que álguien obtenga clonaciones… Lo que es bello y sano debería ser legal, aunque mucho nos tememos que quienes rigen los poderes mundiales no están interesados en la belleza sino más bien el el “feismo”… De aquí que el “abstracto” no figurativo goce de protección privilegiada.

Nota: La primera fotografía no ha sido manipulada por JRANIA. No nos avergonzamos del desnudo.

la alegría de vivir en libertad…

25 de febrero de 2008

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Si no existiera la líbido habría que inventarla… Dios, en su infinita sabiduría creó al hombre con la necesidad biológica de procrear…Dado que traer hijos al mundo es una forma e enriquecer el patrimonio –y el matrimonio– familiar y, por ende, de la nación, comunidad popular ó como haya que decir, con permiso de quienes nos marcan el vocabulario, era necesario que además fuera un placer añadido… sobre todo para las mujeres, que son quienes tienen que hacer un esfuerzo extra durante nueve meses.  En todo caso, hay que decir que quienes se escandalizan de estas fotografías es que no aceptan las leyes de la naturaleza. La sexualidad siempre es sana, aunque sea fuera del matrimonio… Por razones de órden público y prosperidad social es necesario que cada varón tenga su pareja femenina… y no que acapare mujeres, como hacen los musulmanes polígamos… Pero si fuera necesario… para procurar que ninguna hembra quedase sin novio, amante o esposo, no estaría mal que algún “cristiano” tuviera más de una mujer… Sobre todo en esta sociedad occidental que parece querer que desaparezca una raza tan bella como la que vemos en las fotografías.

Jrania, 25 de febrero de 2008

LOS CRUZADOS DEL SIGLO XX

22 de febrero de 2008

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El general Eisenhower llegó a escribir un libro titulado “Cruzada en Europa”, pretendiendo que los “países aliados” (unos 80) que declararon la guerra a Alemania o al Eje (ROBERTO, es decir, ROma+BERlín+TOkio) hacían una “cruzada” se supone que para salvar la “cristiandad” con la colaboración de Stalin.

Los caballeros cristianos, que lucharon para liberar Tierra Santa del poder de los musulmanes, llevaban  la Cruz de Cristo como divisa… y por ello fueron llamados Cruzados.  Y su mérito principal es que fueron a luchar (y a morir) movidos por su propia voluntad… Es decir… que eran soldados voluntarios… y no forzosos.

En la guerra de 1941 a 1945 en el Frente de Rusia hubo casi un millón de combatientes voluntarios… No se llamaron Cruzados, aunque en cierto modo lo eran.  Sobre este hecho  hemos hallado en la Red una interesante entrevista con un profesor de Historia.

En la web La Noticia Digital leemos lo siguiente:

Uno de los historiadores más importantes de la corriente revisionista, que pone en tela de juicio tantos clichés empleados por los funcionarios del Sistema para manipular la memoria histórica, es Carlos Caballero. Es el mayor especialista en lengua española sobre los combatientes de voluntarios europeos durante la Segunda Guerra Mundial.LND. – ¿Cuál fue el papel, valor y significado del movimiento de los voluntarios europeos en el Frente del Este contra el bolchevismo?CC. – Creo que se trató de una especie de Brigadas Internacionales, pero a la inversa. Además, mucho más numerosas y mucho más genuinas. Me explico. Las Brigadas Internaciones son un auténtico tópico de la historiografía. Se le han dedicado un sinfín de libros. Cualquier persona medio culta ha oído hablar de ellas. Sin embargo, lo que llamamos Movimiento de Voluntarios Europeos movió a mucha más gente. El número de europeos que durante la II Guerra Mundial se endosó el uniforme de la Wehrmacht para luchar contra el comunismo supera, ¡con creces!, ¡lo multiplica!, al número de los que integraron las Brigadas Internacionales. Además son un fenómeno más genuino, porque a diferencia de las Brigadas Internacionales, creadas, dirigidas, instrumentalizadas, por Stalin, el Movimiento de Voluntarios Europeos surge realmente incluso contra la voluntad de Hitler. El Führer no pensó nunca en reclutar españoles, franceses, ni mucho menos rusos o armenios, para luchar contra Stalin. Fue la realidad la que le impuso a él el tener que contar con esos hombres. De hecho, las cifras más altas de voluntarios en este Movimiento Europeo las dan las nacionalidades de la URSS —rusos, ucranianos, letones, turcomanos, azeríes…—, gente a la que Hitler jamás pensó en liberar sino en colonizar, pero cuyo concurso tuvo que admitir finalmente porque le hacían falta para luchar contra Stalin.

LND. – El debate de los historiadores en Alemania en torno al III Reich, o el existente en Francia respecto al colaboracionismo y la posterior Depuración, ¿ha tenido o podrá tener su correlato en España respecto a la Guerra Civil y el Franquismo?

CC. – Si uno se acerca a una librería, ve con sorpresa que en el apartado de Historia Contemporánea sigue habiendo dos temas estrella: la Guerra Mundial a nivel general y la Guerra Civil en el ámbito español. Parece que ambos conflictos no hubieran acabado en 1945 y 1939 respectivamente. Pero no se trata sólo de que estos temas sigan presentes, sino del apasionamiento con que se escribe sobre ellos. Las posiciones de los historiadores siguen estando, en Alemania, en Francia, en España, cargadas con una fortísima tensión ideológica cuando se habla de estos fenómenos históricos.
Por otra parte, se da una situación de desequilibrio. En España, nadie lo ignora, el “establishment” académico en el ámbito de la historiografía está marcadamente escorado a la izquierda. Nada que objetar a esto, cada uno es muy libre de tener sus ideas, salvo que usen ese marchamo “académico” para tratar de desacreditar a quienes sostienen tesis opuestas. Esto tiene un punto inquisitorial deplorable y, francamente, he sentido algo de vergüenza ajena cuando he visto a prestigiados historiadores españoles rehuir el debate y limitarse a la pura descalificación personal de quien sostenía tesis contrarias a las suyas.

LND. – Como profesional de la docencia, ¿cuál es el grado de manipulación de la historia? ¿Conocen y están dispuestos a conocer los jóvenes nuestra historia?

CC. – Muy posiblemente la Historia nació con esa finalidad, manipular el pasado. No podemos engañarnos al respecto. Orwell lo expresó magistralmente: quien domina el presente, domina el pasado, y quien domina el pasado, dominará el futuro. Hay que partir precisamente de la plena conciencia de que ésta es la situación real para tratar de superarla, poco a poco. Debemos saber que no existe la objetividad en Historia, pero —a partir de ahí— perseguirla, intentar alcanzarla.
Ahora bien, en el ámbito de la enseñanza, la Historia es objeto de increíbles manipulaciones. Casi todo lo que se enseña en Primaria, Secundaria, en la Universidad, son cosas con una “utilidad práctica”: a leer y escribir, química, biología… Sólo hay una materia que, sin tener utilidad práctica alguna, aparece a todo lo largo del currículo: la Historia. Y es que nadie que tenga el poder va a renunciar a tratar de imponer a los administrados su propia visión de la Historia.
Ahora bien, se nota un creciente desinterés del alumnado por la asignatura. La historia le interesa cada vez menos a la gente. No es casual. Olvidar la historia también es una forma de manipular la historia y creo que hoy a nuestros políticos, a nuestros líderes sociales, les gusta más que la gente se dedique a otras cosas antes que a meditar sobre sus raíces.

 

22/10/2004

EL MAYOR CASTILLO DE EUROPA

21 de febrero de 2008

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El mayor castillo de europa  fue construido en el año 1274 por la Orden Teutónica como una fortaleza militar al servicio de la Orden y bautizado originalmente con el nombre de Marienburg, en tributo a su patrona la Virgen María. La ciudad que creció alrededor del castillo y fue, igualmente denominada con el mismo nombre, que actualmente se llama Malbork. En sus muros gloriosos todavía puede percibirse, si se mira con suma atención, el trazado de las runas de Odal. (Wikipedia). Gracias a Wikipedia sabemos que el castillo está formado por tres secciones diferentes: el castillo alto, medio y bajo, separados entre sí por fosos y torres. Para hacernos una idea las inmensas magnitudes que posee, hay que indicar que el castillo tenía capacidad para albergar a más de 3000 soldados durante su época de mayor esplendor militar y que las murallas exteriores del castillo rodean una superficie de 210.000 m².
El castillo fue asediado en 1410, después de la Batalla de Grunwald, pero el castillo no fue conquistado. Durante la guerra de los trece años (1454-1466), el castillo resistió hasta que, finalmente, en 1466 pasó a control polaco como parte de la provincia de Prusia Real.
El castillo estaba en proceso de resturación en 1939, y la catedral, que había sido totalmente restaurada, fueron en gran parte destruidos durante la guerra.  Desde entonces se han llevado extensas labores de restauración, pero la catedral  permanece en ruina.

Nota de YRANIA: Según Wikipedia,  a finales de 1945 entre 10 y 12 millones de alemanes tuvieron que huir de Prusia, ante el avance del ejército soviético, en un éxodo sin precedentes en la historia.1 y 2 millones no sobrevivieron al éxodo. La mayor parte de Prusia pasó a integrar el territorio de Polonia, mientras que la región septentrional hoy todavía pertenece a la Federación Rusa.

La Orden Teutónica ( en alemán, Deutscher Ritterorden), desde el siglo XIX pervive como una organización cristiana de carácter caritativo.

HOMBRE & MUJER, según JULIUS ÉVOLA

18 de febrero de 2008

adanyeva1-adanyeva.jpgadan_y_eva-durero-jpeg.jpgRevuelta contra el Mundo Moderno (I Parte) . 20.HOMBRE Y MUJER.

En la Biblioteca Julius Evola leemos:

 

 

 

El papel de la sexualidad en las civilizaciones tradicionales, está también volcada hacia lo alto. Evola analiza esta relación en este capítulo que luego tendrá ocasión de desarrollar ampliamente en una de sus mejores obras, “Metafísica del Sexo”. También en el ámbito de la sexualidad existe la posibilidad de practicar un ascesis tradicional. Los amantes, identificados con el principio masculino y con el principio femenino, reproducen en la cópula el acto de la creación. Es la tercera dimensión de la sexualidad: después de servir para el placer, después de servir para la reproducción, el sexo sirve también como método de acceso a la trascendencia.

Para completar estas perspectivas de la vida tradicional hablaremos brevemente del mundo del sexo.

Aquí también existen correspondencias, en la concepción tradicional, entre realidad y símbolos, entre acciones y ritos, correspondencias de las que se han desprendido los principios necesarios para comprender los sexos y definir las relaciones que, en toda civilización normal, deben establecerse entre el hombre y la mujer.

Según el simbolismo tradicional, el principio sobrenatural fue concebido como “masculino” y como “femenino” el de la naturaleza y del devenir. En térnimos helénicos, es masculino el “uno” que “es en sí mismo”, completo y suficiente; es femenina la díada, el principio de lo diverso y del “diferente que yo”, es decir, del deseo y del movimiento. En términos hindúes (sankhya), el espíritu impasible –purusha– es masculino y praktri, la matriz activa de toda forma condicionada, femenina. La tradición extremo-oriental expresa, en la dualidad cósmica del yang y del yin, conceptos equivalentes. Por ello el yang -principio masculino- se encuentra asociado a la “virtud del Cielo” y el yin, principio femenino, a la de la “Tierra”([1]).

Considerados en sí, los dos principios se encuentran en oposición. Pero en el orden de esta formación creativa, que, tal como hemos repetido en ocasiones, es el alma del mundo tradicional y que veremos desarrollarse también históricamente, en relación con el conflicto de razas y civilizaciones, estos principios se convierten en elementos de una síntesis donde cada uno de ellos guarda, sin embargo, una función distinta. Sería posible mostrar que tras las diversas representaciones del mito de la “caida” se esconde amenudo la idea que el principio masculino se pierde en el principio femenino, hasta el punto de adoptar su modo de ser. En todo caso, cuando esto sucede, cuando lo que, por naturaleza, es principio en sí, sucumbe, abriéndose a las fuerzas del “deseo”, a la ley de lo que no tiene en sí mismo su propio principio, es precisamente de una caida de lo que hay que hablar. Y precisamente sobre esto, en el plano de la realidad humana, se funda la actitud de desconfianza y renuncia que atestiguan muchas tradiciones en relación a la mujer, a menudo considerada como un principio de “pecado”, impureza y mal, una tentación y un peligro para aquel que se vuelve hacia lo sobrenatural.

A la “caida” se puede sin embargo oponer otra posibilidad, la de la relación justa. Esta se establece cuando el principio femenino, cuya naturaleza consiste es referirse al otro, se gira, no hacia lo que es fluido, sino hacia una firmeza “masculina”. Existe entonces un límite. La “estabilidad” es compartida, hasta el punto de transfigurar íntimamente todas las posibilidades femeninas. Se encuentra así ante una síntesis, en el sentido positivo del término. Es preciso pues una “conversión” del principio femenino, que le llama a no existir más que para el principio opuesto; y es preciso, sobre todo, que éste sea absolutamente, íntegramente él mismo. Entonces -según el simbolismo metafísico- la mujer se convierte en “esposa” que es también “potencia”, fuerza instrumental generadora receptora del principio del movimiento y de la forma del macho inmóvil, según la doctrina ya expuesta de la Shakti, que se puede encontrar, expresada de forma diferente, en el aristotelismo y el neoplatonismo. Hemos hecho alusión a las representaciones simbólicas tántrico-tibetanas, muy significativas a este respecto, donde el macho “portador del cetro” está inmóvil, es frío y luminoso, mientras que la shakti que lo abraza y de la que es eje, tiene por sustancia llamas móviles([2]).

Bajo esta forma particular, los diversos significados que hemos indicado, en varias ocasiones, sirven de base a la norma tradicional de los sexos sobre el plano concreto. Esta norma obedece al mismo principio del régimen de castas y se refiere pues a los dos puntales del dharma y de la bhakti, o fides: la naturaleza propia y la entrega activa.

Si el nacimiento no es un azar, tampoco es azar -en la especie- despertar en un cuerpo de hombre o de mujer. Aquí también la diferencia física debe ser referida a una diferencia espiritual: se es físicamente hombre o mujer por que se lo es trascendentalmente, y la caracerística del sexo, lejos de carecer de importancia en relación al espíritu es el signo indicador de una vía, de un dharma distinto. Se sabe que la voluntad de orden y de “forma” constituye la base de toda civilización tradicional; que la verdad tradicional no mueve hacia lo no-cualificado, lo idéntico, lo indefinido, -hacia aquello en que las varias partes del todo se vuelven promiscuas o atómicamente similares- sino que exige, al contrario, que estas partes sean siempre ellas mismas, expresando de una forma más perfecta su propia naturaleza. En lo que concierne más particularmente a los sexos, el hombre y la mujer aparecen como dos tipos; aquel que nace hombre debe realizarse como hombre, aquel que nace mujer, como mujer, totalmente, excluyendo toda mezcla, cualquier promiscuidad; e incluso en lo que concierne a la dirección sobrenatural, el hombre y la mujer deben tener cada uno su propia vía, que no puede ser modificada sin caer en un modo de ser contradictorio e inorgánico.

El modo de ser que corresponde eminantemente al hombre ha sido ya examinado, así como los dos principales formas de aproximarse del “ser en sí”: la Acción y la Contemplación. El Guerrero (el Héroe) y el Asceta son pues los dos tipos fundamentales de la virilidad pura. Simétricamente, existen dos para la naturaleza femenina. La mujer se realiza en tanto que tal, se eleva al mismo nivel que el hombre “Guerrero” o “Asceta”, en la medida en que es Amante y Madre. Productos de la bipartición de un mismo tronco ideal, al igual que hay un heroismo activo, hay también un heroismo negativo; hay el heroismo de la afirmación absoluta y el de la entrega absoluta, y uno puede ser tan luminoso, tan fructuoso como el otro, sobre el plano de la superación y de la liberación, cuando se vive con pureza, en un espíritu de ofrenda “sacrificial”. Es precisamente esta diferenciación en el tronco heroico el que determina el carácter distintivo de las vías de realización para el hombre y para la mujer en tanto que tipos. Al gesto del Guerrero y del Asceta que, uno por medio de la acción pura y el otro mediante el puro distanciamiento, se afirman en una vida que está más allá de la vida, corresponde en la mujer el gesto de entregarse a otro ser, de darse entera para otro ser, sea para el hombre amado (tipo de la Amante, mujer afrodítica), sea al hijo (tipo de la Madre, mujer demetríaca), y de encontrar en esto el sentido de su vida, su alegría, y su justificación. Tal es la bhakti o fides que constituye la vía normal y natural de participación para la mujer tradicional, en el dominio de la “forma” e incluso, cuando es vivida absoluta y supra-individualmente, más allá de la “forma”. Realizarse de forma cada vez mas precisa según estas dos direcciones distintas y que no pueden ser confundidas, reduciendo en la mujer todo lo que es masculino y en el hombre todo lo que es femenino, tendiendo hacia el “hombre absoluto” y la “mujer absoluta”, tal es la ley tradicional de los sexos, según los diferentes planos de vida([3]).

Así, tradicionalmente, no era más que mediatamente, a través de sus relaciones con el otro -con el hombre- como la mujer podía entrar en el orden jerárquico sagrado. En la India, las mujeres, incluso de casta superior, no tenían iniciación propia; pertenecían a la comunidad sagrada de los nobles –arya– por su padre antes del matrimonio y despues, por su esposo, que era también el jefe místico de la familia([4]). En la Hélade dórica, la mujer, durante toda su vida, no tenía ningún derecho; a la edad nubil su era el padre([5]). En Roma, conforme a una concepción espiritual análoga, la mujer, lejos de ser “igual” al hombre, estaba jurídicamente asimilada a una hija de su marido –filiae loco– y a una hermana de sus propios hijos –sorosis loco-; el hijo, estaba bajo la potestas del padre, jefe y sacerdota de su gens; la esposa, estaba, en el matrimonio ordinario, según una ruda expresión, in manum viri. Estos estatutos tradicionales de la dependencia de la mujer, se reencuentra también en otras partes([6]) y no eran, como los “libres espíritus” modernos les gustaría creerlo, una manifestación de injusticia y de tiranía, sino que servían para definir los límites y el lazo natural de la vía espiritual conforme a la pura naturaleza femenina.

Se puede mencionar igualmente, a este propósito, algunas concepciones antiguas donde el tipo puro de la mujer tradicional, capaz de una ofrenda que está en el límite de lo humano y de lo más que humano, encuentra una expresión distinta. Tras haber recordado la tradición azteco-nahua, según la cual solo las madres muertas al dar a luz participan en el privilegio de la inmortalidad celeste propio de la aritocracia guerrera([7]), por que se veía en ello un sacrificio similar al del guerrero que cae sobre el campo de batalla, se puede mencionar, a título de ejemplo, el tipo de la mujer hindú, mujer hasta en sus fibras más íntimas, hasta las extremas posibilidades de la sensualidad, pero viviendo sin embargo en una fides invisible y votiva, que se manifestaba ya en el don erótico del cuerpo, de la persona y de la voluntad, culminando con el otro don -muy diferente y más allá de los sentidos- por el cual la esposa arrojaba su vida en las llamas de la pira funeraria aria para seguir en el mas allá al hombre al cual se había entregado. Este sacrificio tradicional -pura “barbarie” a los ojos de los europeos y de los europeizados- donde la viuda ardía con el cuerpo de su esposo muerto, es llamado sati en sáncrito, de la raíz as y del radical sat, ser, del que procede también stya, lo verdadero, y significa igualmente don, fidelidad, amor([8]). Este sacrificio era concebido como la culminación suprema de la relación entre dos seres de sexo diferente, relación sobre el plano absoluto, es decir, sobre el plano de la verdad y de lo supra-humano. Aquí el hombre se alzaba a la altura para conseguir un apoyo para una bhakti liberadora y el amor se convertía en una vía y una puerta. Se decía, en efecto, en la enseñanza tradicional, que la mujer que seguía a su esposo sobre la pira alcanzaba el “cielo”; se transmutaba en la misma substancia de su esposo([9]), participaba a través del “fuego”, en la transfiguración del cuerpo y de la carne en un cuerpo divino de luz, del cual la cremación ritual del cadáver era, en las civilizaciones arias, el símbolo([10]). Con un espíritu análogo las mujeres germánicas renunciaban frecuentemente a la vida cuando el esposo o el amante caía en la guerra.

Ya hemos indicado que la esencia de la bhakti, en general, es la indiferencia por el objeto o la materia de la acción, es decir, el acto puro, la disposición pura. Esto puede ayudar a hacer comprender como, en una civilización tradicional como la hindú, el sacrificio ritual de la viuda –sati– podía estar institucionalizado. En verdad, cuando una mujer se entrega y se sacrifica solamente porque está ligada a otro ser por una pasión humana particularmente fuerte y compartida, estamos en el marco de simples asuntos románticos privados. Solo cuando la entrega puede sostenerse y desarrollarse sin ningún apoyo, participa en un valor trascendente.

En el Islam se expresaron concepciones análogas en la institución del harén. En la Europa cristiana, para que una mujer renuncie a la vida exterior y se retire a un claustro, es precisa la idea de Dios, y, además, no ha sido jamás más que una excepción. En el Islam bastaba la de un hombre, y la clausura del harem era algo natural que ninguna mujer bien nacida soñaba con discutir ni a la cual iba a renunciar: parecía natural que una mujer concentrase toda su vida sobre un hombre, amado de una forma suficientemente amplia y desindividualizada para admitir que otras mujeres participasen también en el mismo sentimiento y estuvieran unidas por el mismo lazo y la misma entrega. Esto esclarece el carácter de “pureza” considerado como esencial en esta vía. El amor que pone condiciones y pide en contrapartida el amor y la entrega del hombre, es de un orden inferior. Un hombre puramente hombre no puede conocer este género de amor más que feminizándose, es decir, desprendiéndose precisamente de esta “suficiencia en sí mismo” interior, que permite a la mujer encontrar en él un apoyo, algo que exalte su impulso a entregarse. Según el mito, Shiva, concebido como el gran asceta de las alturas, redujo a cenizas con una sola mirada a Kama, el dios del amor, cuando este intentó despertar en él la pasión hacia su esposa Parviti. Un sentido profundo se refiere, así mismo, en la leyenda relativa al Kalki-avatara, en donde se habla de una mujer que nadie podía poseer, porque los hombres que la deseaban se encontraban, por ello mismo, transformados en mujeres. En la mujer, existe verdadera grandeza en ella, cuando hay un don sin contrapartida, una llama que se alimenta de sí misma, un amor tanto más grande en tanto que el objeto de este amor no se ata, no desciende, crea la distancia de quien es Señor antes que simplemente, esposo o amante. En el espíritu del harem, encontramos mucho de todo esto: la superación de los celos, es decir, del egoismo pasional y de la idea de posesión por parte de la mujer, a la cual se pedía sin embargo la entrega claustral desde que se despertaba a la vida de joven hasta la decadencia, y la fidelidad a un hombre que podía tener en torno de él otras mujeres y poseerlas todas sin “darse” a ninguna. Es precisamente en esta situación “inhumana” que aparecía un ascetismo, casi se puede decir sagrado([11]). En esta forma de transformarse aparentenemente en “cosa”, arde una verdadera posesión, una superación e incluso una liberación, ya que ante una fides tan incondicionada, el hombre, bajo su aspecto humano, no es más que un medio capaz de despertár las posibilidades sobre un plano no ya terrestre. Al igual que la regla del harem imitaba la de los conventos, así mismo la ley islámica situaba a la mujer, según las posibilidades de su naturaleza, la vida de los sentidos no estaba excluida sino incluida e incluso exasperada, sobre el plano mismo de la ascesis monacal([12]). Además, en menor grado, se presuponía una actitud análoga, de forma natural, en las civilizaciones donde la institución del concubinato presentó, a su manera, un carácter regular y fue legalmente reconocido en tanto que complemento del matrimonio monogámico, como en el caso de Grecia, Roma y en otras partes. El exclusivismo sexual se encontraba igualmente superado.

Es evidente que no estamos contemplando lo que frecuentemente se han reducido los harenes y otras instituciones análogas. Consideramos lo que les correspondía en la pura idea tradicional, a saber, la posibilidad superior siempre susceptible de realizarse, en principio, a través de las instituciones de este tipo. Es misión de la tradición -repetimos- cavar lechos sólidos, para que los ríos caóticos de la vida discurran en la dirección justa. Son libres quienes, siguiendo esta dirección tradicional, no la experimenten como impuesta, sino que se desarrollan expontáneamente, reconociéndose, hasta el punto de actuar por un movimiento interior la posibilidad más alta, “tradicional”, de su naturaleza. Los otros, aquellos que siguiendo materialmente las instituciones, obedeciendo, pero sin comprenderlas y vivirlas, son los “sostenidos”; aunque privados de la luz, su obediencia les lleva virtualmente más allà de los límites de su individualidad, los sitúa sobre la misma dirección que los primeros. Pero para aquellos que no siguen ni en el espíritu, ni en la forma, el cauce tradicional, no existe más que el caos. Son los perdidos, los caidos.

Tal es el caso de los modernos, incluso en lo que concierne a la mujer. En verdad, no era posible que un mundo que ha “superado” las castas restituyendo a cada ser humano -para expresarse en la jerga jacobina- su “dignidad” y sus “derechos”, pueda conservar el sentido de las justas relaciones entre ambos sexos. La emancipación de la mujer debía fatalmente seguir a la emancipación del esclavo y la glorificación del sin-clase y del sin-tradicion, es decir, del paria. En una sociedad que no conoce ni el Ascesis, ni el Guerrero, en una sociedad donde las manos de los últimos aristocratas parecen hechas más para las raquetas de tenis o los shakers de cocktails que para la espada y el cetro, en una sociedad donde el tipo de hombre viril, cuando no se identifica con la larva parlanchina del “intelectual” y del “profesor”, el fantoche narcisista del “artista” o la maquinita ocupada y repelente del banquero y del político, es representado por el boxeador o el actor de cine, en una sociedad así, era natural que incluso la mujer se alzara y reivindicara para ella también una “personalidad” y una libertad en el sentido anárquico e individualista de la época actual. Y mientras la ética tradicional pedía al hombre y a la mujer ser siempre, cada vez más, ellos mismos, expresar con rasgos cada vez más decididos lo que hace de un hombre, un hombre y de aquella una mujer, la nueva civilización tiende a la nivelación, a lo informe, a un estado que en realidad no está más allá, sino más acá de la individuación y de la diferencia de los sexos.

Se ha tomado una abdicación por una conquista. Tras siglos de “esclavitud” la mujer ha querido ser libre, ser ella misma. Pero el “feminismo” no ha sabido concebir para la mujer una personalidad que no fuera una imitación de la del varón, aunque sus “reivindicaciones” enmascaren una falta fundamental de confianza de la mujer nueva en relación a sí misma, su impotencia en ser lo que es y en contar para lo que es: una mujer y no un hombre. Por una fatal incomprensión, la mujer moderna ha experimentado el sentimiento de una inferioridad completamente imaginaria en no ser más que mujer y casi ha considerado como una ofensa ser tratada “solamente como mujer”. Tal ha sido el origen de una falsa vocación frustrada: y es precisamente por ello que la mujerse ha querido tomar una revancha, reivindicar su “dignidad”, mostrar su “Valor”, llegando a medirse con el hombre. No se trataba solo, sin embargo, del hombre verdadero, sino del hombre-construcción, del hombre-fantoche de una civilización estandarizada, racionalizada, que no implicaba casi nada verdaderamente diferenciado y cualitativo. En tal civilización, no puede evidentemente tratarse de un privilegio legítimo cualquiera, y las mujeres, incapaces de reconocer su vocación natural y defenderla, fue en el plano más bajo (porque ninguna mujer sexualmente feliz experimenta ninguna la necesidad de imitar y envidiar al hombre), como pudieron fácilmente demostrar que poseían virtualmente, también, las facultades y los talentos -materiales e intelectuales- del otro sexo, que son, en general, necesarios y apreciados en una sociedad de tipo moderno. El hombre, en verdad irresponsable, ha dejado hacer, incluso ha ayudado, ha llevado a la mujer a las calles, a las oficinas, las escuelas, las fábricas, a todos los ámbitos contaminadores de la sociedad y de la cultura modernas. Es así como ha sido dado el ultimo empujón nivelador.

Y allí donde la emasculación espiritual del hombre moderno materializado no ha restaurado la primacía, propia de las antiguas comunidades ginecocráticas, de la mujer hetaira, árbitro de hombres embrutecidos por los sentidos y trabajando para ella, el resultado ha sido la degeneración del tipo femenino hasta en sus características somáticas, la atrofia de sus posibilidades naturales, el ahogo de su interioridad específica. De aquí el tipo garçonne, la joven vacía, a la moda, incapaz de todo impulso más allá de sí misma, incapaz incluso, a fin de cuentas de sensualidad y de pecado, pues, para la mujer moderna, incluso las promesas de amor físico presentan amenudo menos interés que el culto narcisista de su propio cuerpo, el exhibirse vestida o lo menos vestida posible, el”training”, la danza, el deporte, el dinero, etc… Apenas queda en Europa nada de la pureza de la ofrenda, la fidelidad que da todo y no pide nada, el amor que es bastante fuerte como para no tener necesidad de ser exclusivo. A parte de una fidelidad puramente conformista y burguesa, el amor que Europa había elevado era aquel que no permitía al amado no amar. Cuando la mujer, para consagrarse a él, pretende que el hombre le pertenezca en alma y cuerpo, no solo ya ha “humanizado” y empobrecido su ofrenda, sino, sobre todo, ha comenzado a traicionar la esencia pura de la feminidad para adoptar, aquí también, un modo de ser propio a la naturaleza masculina y de la especia más baja: la posesión, el derecho sobre el otro, y el orgullo del Yo. Lo demás ha seguido, como en toda caida, una ley de aceleración. En efecto, la mujer que pretende guardar un hombre para ella sola, termina por desear poseer a mas de uno. En una fase ulterior, su egocentrismo aumenta, no serán los hombres los que le interesarán, sino solo lo que puedan darle para satisfacer su placer o su vanidad. Como epílogo, la corrupción y la superficialidad, o bien una vida práctica y exteriorizada de tipo masculino que desnaturaliza a la mujer y la lanza en la fosa masculina del trabajo, del beneficio, de la actividad práctica paroxística e incluso de la política.

Tales son los resultados de la “emancipación” occidental, que está, por lo demás, en trance de contaminar el mundo entero más rápidamente que una peste. La mujer tradicional, la mujer absoluta, entregándose, no viviendo para sí, queriendo darse íntegramente para otro, con simplicidad y pureza, realizándose, se pertenece, con su heroismo y, en el fondo, se convierte en superior al hombre ordinario. La mujer moderna, queriendo ser ella misma se ha destruido. La “personalidad” deseada le ha restado toda personalidad.

Y es fácil preveer lo que se convertirán, en estas condiciones, las relaciones entre los dos sexos, incluso desde el punto de vista material. Aquí, como en el magnetismo, contra más fuerte es la polaridad, más el hombre es verdaderamete hombre y la mujer verdaderamente mujer y más alta y viva es la chispa creadora. ¿Qué puede existir, al contrario, entre estos seres mixtos, privados de toda relación con las fuerzas de su naturaleza más profunda? ¿entre estos seres en los que el sexo empieza y termina en el mero plano fisiológico, suponiendo incluso inclinaciones anormales que no se hayan manifestado? ¿entre estos seres que, en su alma, no son ni hombre ni mujer, o que, siendo mujer, parecen hombre y siendo hombre, son mujer y alardean como un “más allá” del sexo, de todo lo que efectivamente está “más acá”? Toda relación no podrá tener más que un carácter equívoco y falso: promiscuidad de una seudo-camaradería, simpatías “intelectuales” morbidas, banalidad del nuevo realismo comunista o bien sufrirá de todos los complejos neuróticos sobre los cuales Freud ha edificado una “ciencia” que es un verdadero signo de los tiempos. El mundo de la mujer “emancipada” no comporta otras posibilidades y las vanguardias de este mundo, Rusia y América del Norte, están ya allí para facilitar, a este respecto, testimonios particularmente significativos([13]), sin hablar del fenómeno del tercer sexo.

Todo esto no puede tener repercusiones sobre un orden de cosas del que los modernos, en su ligereza, están lejos de sospechar el alcance.

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NOTAS:

([1])El lector encontrará otras refencias en nuestra obra Metafísica del Sexo, cit., cap. IV, 31. Se enseñaba, en particular entre los filósofos de la dinastía Sin, que el Cielo “produce” a los hombres, la Tierra a las mujeres, y que por esta razón la mujer debe estar sometida al hombre como la Tierra lo está al Cielo (cf. PLATH, Religion der alten Chinesen, I, pag. 37).

([2])En el simbolismo erótico de estas tradiciones, el mismo sentido se reencuentra en la representación de la unión de la pareja divina en viparita-maithuna, es decir, en un abrazo en el que el macho permanece inmóvil, y donde es la shakti quien desarrolla el movimiento.

([3])A este respecto, se puede mencionar, como particularmente significativo, el hábito de las poblaciones salvajes de separar los grupos de hombres solo en casas llamadas “casas de hombres”, a título de fase preliminar de una diferenciación viril que se completa luego mediante los ritos de iniciación, de los que las mujeres son excluidas, ritos que vuelven al individuo definitivamente independiente de la tutela femenina, lo introducen en nuevas formas de vida y lo sitúan bajo nuevas leyes. Cf. H. WEBSTER, Primitive Secret Societies – A Study in early Politicis and Religion, trad. it. Bolonia, 1929, pag. 2 y sigs. 28, 30-31.

([4])Cf. SENART, Les castes dan l’Inde, cit., pag. 68; Mânava-dharmashastra, IX, 166; V, 148; cf. V, 155: “No hay sacrificio, culto o ascesis que se refiera particularmente a la mujer. La esposa que ama y venera a su esposo, será honrada por el Cielo”. No se puede estudiar aquí el sentido del sacerdocio femenino y decir porque no contradice la idea anteriormente expuesta. Tradicionalmente, este sacerdocio tuvo un carácter lunar; lejos de corresponden a una vía diferente, expresaba un reforzamiento del dharma en tanto que supresión absoluta de todo principio personal, en vistas, por ejemplo, de dar libre curso a la voz del oráculo y del dios. Hablaremos más adelante, de la alteración propia a las civilizaciones decadentes, donde el elemento femenino-lunar usurpa la cúspide jerárquica. Conviene examinar separadamente la utilización sagrada e iniciática de la mujer en la “vía del sexo” (cf. a este respecto J. EVOLA, Metafísica del Sexo, cit.).

([5])Cf, Handbuch der Klass. Altertumswissensch., v. IV, pag. 17.

([6])Así, por lo que se refiere a la China antigua se lee en Niu-kie-tsi-pien (V): “Cuando una mujer pasa de la casa paterna a la del esposo, pierde todo, hasta su nombre. No tiene nada en propiedad: lo que lleva, lo que es, su persona, todo pertenece a aquel a quien se la entrega como esposa”, y en el Niu-huien-shu se subraya que una mujer debe estar en la casa “como una sombra y un simple eco” (cit apud S. TROVATELLI, Le civiltà et le legislazioni dell’antico Oriente, Bolonia, 1890, pag. 157 y sigs.).

([7])Cf. REVILLE, Relig. du Mexique, cit., pag. 190.

([8])Cf. G. de LORENZO, Oriente et Occidente, Bari, 1931, pag. 72. Costumbres análogas se encuentran también en otros troncos de la raza aria: entre los tracios, los griegos, los escitas, y los eslavos (cf. C. CLEMEN, Religions-geschichte Europas, Heidelberg, 1926, v. I, pag. 218). En la civilización inca, el suicidio de las viudas para seguir al marido, si bien no estaba establecido por la ley, era sin embargo habitual y las mujeres que no tenían el valor de realizarlo o creían tener motivos para dispensarse de él, eran despreciadas (cf. REVILLE, op. cit., pag. 364).

([9])Cf. Mânavadharmashastra, IX, 29: “La que no traiciona a su esposo y cuyos pensamientos, palabras y cuerpos son puros, alcanza tras la muerte la misma morada que su esposo”.

([10])Cf. Brhadaranyaka-upan., VI, ii, 14; PROCLO, In Tim., V 331 b; II, 65 b.

([11])En el Mânavadharmashastra no solo se prescribe que la mujer no debe jamás tener una iniciativa personal y debe, según su condición, pertenecer al padre, al esposo y al hijo (V, 147-8; IX, 3), sino que se dice también (V, 154): “Incluso si la conducta del esposo no es recta, incluso si se entrega a otros amores y no tiene cualidades, la mujer debe sin embargo venerarle como a un dios”.

([12])La ofrenda sagrada del cuerpo e incluso de la virginidad, se encuentra reglamentada de forma rigurosa en una institución que es otro motivo de escándalo para los modernos: la prostituciòn sagrada, practicada en los antiguos templos siríacos, licios, lidios, tebanos, etc… La mujer no debía hacer la primera ofrenda de sí misma en un movimiento pasional orientado hacia un hombre dado, sino que debía, en el espíritu de un sacrificio sagrado, ofrecerlo a la diosa, entregándose al primer hombre que, en el recinto sagrado, le lanzaba una moneda de cualquier valor. No es más que tras esta ofrenda ritual de su cuerpo que la mujer podía casarse. HERODOTO (I, 90) refiere como un hecho significativo “que una vez de regreso a su casa, se le puede ofrecer (a esta niña convertida en mujer) cualquier suma de dinero: no se obtendrá nada de ella”, lo cual basta para mostrar lo poco que había de “corrupción” y de “prostitución” en todo esto. Otro aspecto de esta institución es revelado por MEREJKOWSKI Les Mystres de l’Orient, París, 1927, pag. 358): “Todo ser humano debe, por lo menos una vez en su vida, liberarse de la cadena del nacimiento y de la muerte; una vez al menos en su vida todo hombre debe unirse a una mujer y toda mujer a un hombre, no para engendrar hijos, sino para morir. Cuando el hombre dice [arrojando la moneda]: “Yo llamo a la diosa Milita”, la mujer es para él Milita misma”. Cf. J. EVOLA, Metafísica del Sexo, cit., para el desarrollo de estas ideas.

([13])Según las estadísticas de 1950, elaboradas sobre bases médicas (C. FREED y W.S. KROGER) el 75% de las jóvenes norteamericanas estarían “sexualmente anestesiadas” y su “líbido” (por emplear el término freudiano), se centraría principlamente en el marcisismo exhibicionista. Entre las mujeres anglo-sajonas en general, la inhibición neurótica de la vida sexual auténticamente femenina, es característica y procede de que son víctimas de un falso ideal de “dignidad” al mismo tiempo que de prejuicios del moralismo puritano.

 

LEONES, TIGRES, CABALLOS…

11 de febrero de 2008

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Recomendamos  http://spynet.ru/  donde se pueden verse

fotografías tan sorprendentes y bellas…

  Un rey llegó a exclamar suplicante… “Mi reino …por un caballo”.   El león es el rey de la selva y el tigre es quizás el felino, como el leopardo, más elegante… Era propio de reyes y emperadores tener en palacio, como animales de compañía, leones… y en todas las épocas se ha considerado imperial y majestuoso el vuelo de las águilas… Por eso, leones y águilas son frecuentes en los escudos de armas… Cuando llega el tempo de la plebeyez, aguilas, leones y caballos desaparecen del escenario… Los caballeros eran los nobles y guerreros, que montaban a caballo; los peones o peatones, sólo caminaban…

Julian Sanz,  11 de febrero de 2008

SODALITIUM PIANUM, FE INTEGRAL

10 de febrero de 2008

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Según leemos en la revista Sodalitium, que tiene ediciones en francés y en italiano, en 1911 y 1912 la Santa Sede aprobó el programa de “Sodalitium pianum”. ( http://www.sodalitium.eu/index.php?pid=27 )

 A continuación publicamos un resumen traducido del original francés:

01. > Somos integramente Católicos-Romanos.02. > Luchamos por la Autoridad, la Tradición y el Orden.03. > Consideramos plagas infiltradas en el cuerpo humano de la Iglesia, el “liberalismo”, y el “democratismo”, así como el “modernismo”.04. > Aceptamos la dirección de los obispos, que el Espiíritu Santo guia bajo la jerarquía del Vicario de Jesu Cristo.06. > Nos situamos en el punto de vista “católico”, es decir universal, sea en el tiempo, a través de los diferentes momentos históricos, sea en el espacio, en todos los lugares geográficos. Sabemos que, tras las contingencias momentáneas y locales, siempre está al fondo, la lucha secular y cosmopolita entre dos grandes fuerzas orgánicas: de un lado la única Iglesia de Dios, de otro lado los adversarios de fuera (sectas judeomasónicas y sus aliados directos) y de dentro (modernistas, demoliberales, etc). 07. <Combatimos la Secta que controla directamente a nuestros adversarios de fuera e indirectamente a nuestros adversarios de dentro de la Iglesia.08. Estamos plenamente :< contra toda tentativa de disminuir o disimular sistemáticamente la influencia social del Papado y contra la dominación del laicismo. 09 < contra el interconfesionalismo, el neutralismo y el minimalismo religioso en la organización y acción sociales, en la enseñanza.> a favor de la confesionalidad de la organización y acción sociales, salvo casos expepcionales y transitorios en que la Sana Sede tolerará reuniones interconfesionales. 10. < contra el sindicalismo abiertamente o implícitamente arreligioso, neutro, amoral, que conduce fatalmente a la lucha de clases según la ley brutal del más fuerte;< contra el “democratismo”, siempre envenenado de ideas y de hechos demagógicos;< contra el “liberalismo”, que por su induvidualismo lleva a la disgregación social;10. > a favor de la armonía cristiana de las clases sociales, así como entre el individuo, la clase y la sociedad entera;> a favor de la organización corporativa de la sociedad cristiana.

11. < contra el nacionalismo pagano, que hace con relación a las naciones, como en el sindicalismo arreligioso respecto de las clases sociales, es decir que considera que las colectividades humanas pueden moralmente buscar sus propios intereses en contra de las demás colectividades, según la ley brutal del más fuerte,< contra el pacifismo y el antimilitarismo, explotados por la Secta M. para debilitar y adormecer a la sociedad.> a favor del patriotismo moral y sensato.12. . < contra el feminismo que exagera y desnaturaliza los derechos y deberes de las mujeres, a las que arroja fuera de la ley cristiana;< contra la coeducación de niños y niñas; contra la iniciación sexual precoz o amoral de la juventud.> a favor de la mejora de las condiciones materiales y morales de la mujer, de la juventud, . de la familia, según la doctrina y tradición católicas.13. < contra la separación entre la Iglesia y el Estado, así como entre la Religión y la civilización, la ciencia, la literatura, el arte, etc.> a favor, por consiguiente de la armonía entre la Religión, la cultura, etc. 14. < contra la enseñanza “modernizada” de la filosofía, de la dogmática y de la biblia que no tiene en cuenta que el clero debe aprender una doctrina inmortal y vivificadora para ejercer su ministerio sacerdotal.> en favor de la enseñanza eclesiástica inspirada por la Escolástica, los Santos Doctores de la Iglesia y sus mejores teólogos y con la ayuda de la metodología y documentación científicas.15. < contra los falsos misticismos y tendencias individualistas e iluministas;> en favor de una vida espiritual intensa y profunda.16. < contra la explotación del clero y Acción Católica por parte de los partidos políticos.> en favor de conservar a la acción eclesiástica y a la Acción Católica dentro de su propio ámbito. 17. < contra la debilidad de parecer “conscientes y evolucionados” y bien dispuestos, es decir, sumisos frente a un enemígo brutal e hipócrita pero siempre implacable> en favor de una actitud franca, enérgica frente al enemigo, sus violencias y su tretas.18. < contra todo lo que se opone a la doctrina, a la tradición, a la disciplina, al sentir del Catolicismo integramente romano. > en favor de todo lo que es conforme con el Catolicismo Romano. Publié dans : L’ordre des Templiers |le 28 octobre, 2006 |http://nonnobisdominenonnobissednominituodagloriam.unblog.fr/2006/10/28/

 

 

sodalitium-pianum/

 

 

 

 

A LA FEA LE GUSTA EL CORÁN

9 de febrero de 2008

 

 

 

. Mientras, prosigue la escalada de la presencia en la vida social de quienes hacen de un Libro un fetiche al que adoran. Lo peor no es el libro sino la fealdad de la mayoría de sus fileles.
Por otra parte, informa el blog “Nueva Europa“:

Ni los muertos descanzan en paz con la inmigración musulmana¿Qué pensarían si dijeran que mas de 300.000 cadaveres de musulmanes serían desenterrados para poder enterrar en su lugar a fallecidos cristianos?

Gracias a la divina tolerancia cristiana (esta vez anglicana) se planea desenterrar un tercio de un millón de cuerpos de un cementerio histórico del este de Londres para hacer lugar a un Cementerio Musulman nuevo.

El parque, Bow Common Lane, estaba consagrado como un cementerio de la Iglesia anglicana por el Parlamento desde 1966, ahora hay aproximadamente 350,000 cuerpos enterrados allí.

 ………………

 

 

 

http://www.dailymail.co.uk/pages/live/articles/news/news.html?in_article_id=487017&in_page_id=1770

 
 Anger over plan to dig up 350,000 bodies in historic London cemetery for Muslim burial site

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Nota de Hurania’s Weblog: Este post fue publicado el 1 de noviembre de 2007 en URANIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PROHIBIDO DECIR “PAPÁ” Y “MAMÁ”

7 de febrero de 2008

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La web FATTI D’EUROPA, bajo el titular de “Delirio homosexual” informa que

<Para que los niños se vayan habituando a ver como natural el hecho de la existencia de “parejas de hecho” o de “matrimonios” formados por dos personas del mismo sexo, en las escuelas de enseñanza primaria de Gran Bretaña estará prohibido usar expresiones como “mamá” y “papá”. El ministro para la Escuela de la Infancia, Ed Balls se sumará a la propuesta lanzada por laorganización “gay” Stonewall, tendente a que los niños de la enseñanza elemental se acostumbren a la idea de que se pueden existir progenitores del mismo sexo.

Según los activistas de Stonewall, las palabras “mamá” y “papá” (por tanto, también, “padre” y “madre”, Nota de YRANIA) “lesiona los derechos de los homosexuales” y favorece los “prejuicios ant-gay”. Añaden que los maestros de escuela deben hacer que los niños no tengan una “idea convencional de la familia” y que deben ser instruidos acerca el “derecho de los homosexuales” a adoptar como hijos a los niños que la naturaleza no les permite procrear.

La propuesta el ministro Balls prevé el castigo para los alumnos que insulten a un compañero llamándole “mariquita”. Taombién deben ser erradicadas de la enseñanza expresiones como “Debes comportarte como un hombre”, etc.>

http://www.fattideuropa.splinder.com/

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Come scrive mercoledì il popolare quotidiano Daily Mail, il ministro per la Scuola e l’infanzia Ed Balls farà propria la proposta lanciata dall’organizzazione per i diritti degli omosessuali Stonewall

Gb: basta dire «mamma e papà», titula “Corriere della sera.it”, el 7 de febrero de 2008

=========Nota de YRANIA: No es casual la concordancia generalizada en todo el mundo de políticas y legislaciones que favorecen formas de sexualidad alternativas a la tradicional y única que que se da en la familia o matrimonio de un hombre con una mujer. La etimología viene a recordarnos que “matrimonio” viene de madre… Tampoco es casual que en España, por ejemplo, el Boletín Oficial del Estado legislara, recientemente, acerca del “progenitor A” y del “progenitor B”, eludiendo las palabras “madre” y “padre”.

 


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