Archive for 26 septiembre 2010

la belleza al poder…!

26 de septiembre de 2010

Hoy, dia 26 de septiembre de 2010, leo en el oficioso y casigubernamental “El País” (diario de Madrid) que el gobierno del lamentable zpsoe, amenaza con una ley que llaman de “Igualdad de Trato”… es decir… que será delito discriminar a favor de la calidad humana, de la belleza, de la inteligencia… Es decir, que desaparece la libertad de un empresario para contratar a un obrero… pues si no elige “al inmigrante”, al de “piel obscura”, al “gordo” ó al “feo”,  estos se podrán querellar  por haber sido “excluidos”…  Quienes hacen las leyes en España prosiguen con su trabajo de demolición y subversión… pues en la práctica, si una mujer bella y aria no fuera elegida para un empleo, ella nunca podría argumentar que ha sido “discriminada” por ser fea… pues como hemos visto esa ley está hecha para favorecer a los más desfavorecidos por la naturaleza… es decir, a la mayoría de los “ciudadanos” y “ciudadanas”…, como dicen los “progres”…. Puede ocurrir que si el encargado de un bar o cafeteria elige a una camarera bien dotada físicamente, con conocimiento de idiomas… necesariamente puede haber descartado a otras candidatas… y si entre estas últimas hubiera un “adefesio”, fea como el demonio pero con superiores conocimientos idiomáticos o de contabilidad… el “adefesio” podría recurrir a los tribunales de “justicia” y éstos podrían determinar que la “adefesio” bien fuera indemnizada ó elegida para elpuesto de trabajo, mientras que la bella fuera despedida…

Para compensar esa tropelía “legal” traemos aquí las fotografias de candidatas que podrían ser penalizadas por la “Ley de Igualdad de Trato”:

NOTA DE JRANIA:

Aquí podemos ver la INCREÍBLE ley típicamente  antieuropea y discriminatoria precisamente contra

las personas de raza blanca y cultura occidental. “El Pais“:

El Gobierno ultima un proyecto de Ley de Igualdad de Trato que contempla sanciones para particulares, empresas uy administradores que la infrinjan

El acusado de discriminar por raza o edad deberá probar su inocencia

El Ministerio de Trabajo examinó el caso, y determinó que no se había producido discriminación por parte de la empresa porque el entrevistador ya había sido despedido. La Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación que prepara el Gobierno, y que quiere llevar al Parlamento antes de fin de año, establecerá un sistema propio para sancionar conductas como esta. Algunas, especialmente las que tienen que ver con el empleo, ya pueden llevarse ante los tribunales en virtud de la legislación laboral, pero muchas veces es complicado hacer que prosperen. La norma facilitará también que se impongan sanciones a los particulares que discriminan, que se enfrentarán, al igual que las empresas y administraciones públicas, a multas de elevada cuantía que aún está fijando el Gobierno.

Uno de los puntos más novedosos que recogerá la ley es que será el demandado quien deba probar que actuó bien. Cuando alguien presente “indicios de discriminación o represalias” y pida que se sancione al presunto discriminador, será este el que tendrá que probar, aportando una “justificación objetiva y razonable” de su actuación, que lo que a priori parecía una discriminación era en realidad necesario.

La ley creará una Autoridad Estatal para la Igualdad de Trato que tendrá que prestar asistencia a los discriminados y promover la mediación entre las partes en conflicto, entre otras atribuciones, para lograr que el daño sea reparado.

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el interminable dolor de los inmortales (via MontAlbo)

20 de septiembre de 2010

el interminable dolor de los inmortales viernes, septiembre 17, 2010 El interminable dolor de los mortales Soldados alemanes con un gatito. http://www.youtube.com/watch?v=3TKsjs64Q5c  “La existencia propia del hombre histórico significa: ser puesto como brecha en la que irrumpe y aparece la superioridad del poder del ser, para que esta brecha misma se quiebre bajo el ser.” (1935) (Martin Heidegger, Introducción a la metafísica, Barcelona, Gedisa, 1993, p. 149). La ruina (carta a mi her … Read More

via MontAlbo

más que un crimen… una “j******”…

14 de septiembre de 2010

Copiamos del blog nuevo ser 88  un post muy atípico y hasta  impactante…porque, al parecer, es el relato de un delito real e…impune:

Una “skingirl” es un “skinhead” pero en versión femenina. Esta aclaración inicial vale pra los que no están en el tema y para las viejas chusmas que nada entienden. Otra aclaración pertienete es la siguiente: Hay “skins” nazis, antifascistas, comunistas, anarquistas y apolíticos. No quiero que se meta todo en la misma bolsa. Mucha gente curiosa se ha confundido en la calle y se ha llevado una sorpresa aparte de irse con algunos dientes en la mano. Errores parecidos ocurren con la gente de Medio Oriente: Uno quiere hablar de judaismo con un tipo blanco y de lengua extraña y resulta ser un militante exiliado de Hezbollah. ¿Se imaginan lo que puede pasar por ser curioso o estar confundido? Hechas estas aclaraciones iniciales podemos pasar a los hechos que nos competen.
En primer lugar, la skingirl que les muestro en esta historia sí es nazi. Quería darle un gusto a la chusma. Para que no pierdan la costumbre. Los hechos son veridicos pero los nombres no los sé y tampoco los daría de saberlos. Estas son las circunstancias. A la chica le pondremos “Victoria” por nombre para que no se entorpezca en desarrollo de lo que os contaré…

Victoria era una bonita jovencita de alguna bonita ciudad moderna de no sé dónde. Ella era diferente a las otras chicas no sólo por estar rapada a los costados o por usar borcegos en lugar de sandalias: “Vicky” era diferente por su ideología antisistema. Tan antisistema era ella que se oponía al comunismo y al anarquismo. Todos los borregos de su clase y de su zona residencial la miraban extrañados. “Tan rebelde es que ni siquiera es comunista”. ¿Qué sabían los bobos que esto decían acerca de la Tercera Posición, la Sinarquía y todas esas cosas que para ellos sólo existen en el – para ellos – retorcido lenguaje fascista? Perdón por mis redundancias pero es necesario golpear una y otra vez con el martillo de Thör (el martillito de la Unión Soviética se oxidó por estar olvidado en la humedad del desuso).
Vicky era promotora de su propia ideología de base fascista, nacionalsocialista, nacionalista y antifeminista. Lo que le jugaba en contra era su aspecto. Vale describirla así en muy pocas palabras: ¡Era una esvastica viviente! Daba una impresión muy fuerte. Muchos le decían “feminazi” creyéndola una feminista radical. Es cierto que sabía dar hostias y palizas a diestra y siniestra por saber artes marciales y boxeo pero eso no la convertían en un varoncito. Tal vez por eso Dios le conservó el dulce rostro y la dulce mirada celeste de ayer cuando niña bonita.
¿Militancia? Calle, afiches, calle, pintadas, libros, calle, internet, lectura, charlas, debate, calle y más calle pero la fanática que militaba en todas partes. Una mujercita muy comprometida a pesar de no pasar los veinte años. Lo que se dice una militante ideológica de tiempo completo. ¿Vida personal? No era católica devota ni nada raro pero guardaba la castidad y la impresión de virginidad (“impresión” y nada más porque lo que pasa en la noche se lo guarda el pudor). Victoria podría ser argentina, española o estadounidense pero eso no viene al caso. Tampoco quiero aclarar demasiado porque la familia de la victima puede cobrarme por la historia esta o demandarme. Lo que quiero rescatar de esta historia de vida es el compromiso de esta mujercita tan bella como una colorida flor de la primavera que renace para alegrarnos la vida a todos nosotros.
Su perfume cautivaba a varios. Muchos han querido llevarsela pero ella decía ser de su propiedad – “me pertenezco a mí misma repetía constatemente pues a cada rato se le ofrecían pretendientes – ante el acoso de los hombres babosos y las mujeres pervertidas (a estas últimas les tenía aversión pues decía que no eran ejemplo de mujeres sanas mentalmente hablando). No voy a negar que hizo sus “cositas” por ahí pero esa es la intimidad de cada uno. Lo meritorio de Vicky es que nunca le rompió el corazón a nadie. Ella sabía complacer y saciar sentimentalmente a los hombrecitos buenos y tiernos. Muchas veces han querido seguirla ciertos tipos desagradables y de malos modales pero ella, con inteligencia y soberbia, se hizo odiar por aquellos sucios varones que no eran de su interés. Prefería que un negro narcotraficante la odie en lugar de ser acosada sexualmente por un sujeto que no era de su agrado. “Mejor que un simio te mire odio y no que te siga por todos lados ofreciéndote el mundo que compra con sus drogas”, esto solía decirle a sus muchas “amiguitas” (envidiosas inconfesas de su belleza, inteligencia, carisma y creatividad).
La pregunta infaltable: ¿Los judíos? Ella los despreciaba pero muy por encima del hombro. No los odiaba con pasión loca. Decía que el amor y el odio demandan mucha energía de uno. Simplemente se alejaba de toda esa gente sucia y fea. Es cierto que habían en su clase muchachos elegantes que no parecían ser lo que eran pero ella ignoraba su rubia belleza física pues sabía que eran sucios y oscuros sionistas del corazón. Ellos fantaseaban con pasar la noche con Vicky para gritarle “perra nazi” en plena inmundicia pero nuestra heroina fascista jamás pensó en complacer a esos bastardos. Es cierto que tenía relaciones cordiales con todos más allá del qué dirán y el puto murmullo perpetuo cagón pero no por eso iba a traicionar sus más nobles ideales. A pesar de ser una señorita, discutía muy a menudo con profesores y compañeros para exhibir las acciones genocidas de Israel sobre la faz de la tierra. Muchos zurdos la aplaudían pero ella rehusaba recibir esas ovaciones al saber su origen. Por eso le daba palo al sionismo económico, político, religioso e intelectual. Muchos sentían ganas de abuchearla pero su oratoría era brillante y elocuente.

Una noche cualquiera ella empiezó a hablar por “Facebook” con un chico rubio cuya foto le era muy agradable a la vista: Imaginense a Brad Pitt pero con una cruz gamada tatuada en su pecho. Irresistible. El muchacho tenía veinte años y era estudiante universitario de abogacía. Un buen tipo. Alguien con futuro.
Todas las noches solían hablar de todas las cosas con una camara de por medio. Se miraban el uno al otro mientras hacían correr sus sentimientos por el teclado. Cosas de este tiempo. Lo cierto es que el amor es el mismo ya con paloma mensajera ya con correro electrónico. Hay cosas que nunca cambían.
Entre una charla y la otra, entre llamadas telefónicas y mensajes de todo tipo, ya había pasado más de un año. Tiempo de conocerse. Eligieron un grandisimo centro comercial para mayor seguridad de ambos. Un día cualquiera de la semana para que tenga un gustito a recreo. Nada de domingos, sabados y feriados ya que la idea era conseguir una atmosfera de romance y no de pañales mojados por infantes llorones.

EL DÍA LLEGÓ. ELLOS SE VIERON CARA A CARA, HABLARON Y, FINALMENTE, SE DIERON EL BESO DE SUS VIDAS. PERO ESTO NO TERMINÓ ALLÍ YA QUE EL RUBIO AMANTE LA AMORDAZÓ Y SE LA ESPOSÓ LLEVÁNDOSELA ENVUELTA EN UNA GRAN ALFOMBRA PERSA. ¿LA GENTE DEL LUGAR? AGENTES DEL MOSSAD QUE HICIERON DE CORTINA PARA ESCONDER TODO A LOS OJOS DEL VULGO GENTIL.

Esta ha sido una de las grandes operaciones del Servicio Secreto Israelí a en su historia plena de sangre y muerte (Mossad). (…).

Nota de JRANIA: Lo más espeluznante de esta historia no es la identidad de los presuntos aqutores del secuestro y desaparición de Victoria, lo peor es la perversa maquinación de simulación y engaño para hacer caer en una  trampa a una muchacha, que independientemente de sus ideas,  representa una fuerza de carácter digno de admiración… y además, si todavia está en el mundo de los vivos,  es una mujer de nuestra estirpe.

… “CRECED Y MULTRIPLICAOS”

12 de septiembre de 2010

No hay duda… la sexualidad existe con una finalidad muy clara: la procreación.  Tratar de burlar ese mandato de la naturaleza es hacer trampa…    Dicen que  Dios perdona… siempre;  los hombres… algunas veces; y…. la naturaleza…NUNCA!

No podemos asegurar  que Dios perdone siempre… pero está claro que el cosmos tiene una leyes aparentemente inviolables…   En todo caso, lo que está claro es que si una familia ó una nación se desarrolla en cuanto al número de individuos, tanto más estará garantizada su supervivencia…

En consideración a este pensamiento moral voy a reproducir un interesante artículo que copio de catholic.net:

Autor: Lucrecia Rego de Planas | Fuente: Catholic.net
¿Cuáles son tus graves razones?
Reflexiones acerca del Método Billings como estilo de vida y sus incongruencias con la Fe católica
¿Cuáles son tus graves razones?
¿Cuáles son tus graves razones?

Este documento no pretende ser exhaustivo en cuanto a las diversas formas de expresión de amor en el matrimonio, que son miles y muy diversas. Eso requeriría muchas páginas.

Únicamente pretendo hacer una reflexión acerca de las incongruencias que he encontrado entre la fe católica y el método Billings “como estilo de vida” y el daño que puede ocasionar en la única forma de expresión de amor exclusiva y característica del matrimonio: las relaciones sexuales.

Cabe aclarar que admiro enormemente a los Dres. Billings, a quienes tuve el gusto de conocer en 1982 y aprecio muchísimo su trabajo de investigación y promoción de la vida y que las reflexiones que he escrito aquí, no se refieren de ninguna manera a “los fallos” que le achacan al método Billings, pues estoy totalmente convencida de su alta efectividad como método de regulación de la fertilidad.

Por otra parte, dado que mi nombre aparece en muchos libros de religión, quiero dejar claro que la forma de pensar que aquí manifiesto, no refleja necesariamente la línea de pensamiento de ninguna de las organizaciones religiosas y civiles a las que pertenezco, sino que es únicamente la expresión de las conclusiones a las que he llegado, después de diez años de vivencia del método de la ovulación Billings como “el estilo de vida de mi matrimonio”, apegándome en todo momento a la doctrina católica.

Diez años con el método Billings

Empezaré hablando de mí, lo cual tal vez no sea muy correcto, pero esto resulta indispensable para que se puedan entender todas mis posteriores reflexiones.

Soy una mujer de treinta y cuatro años con un organismo sano. Mis períodos son de veintiocho días exactos, con clara diferencia entre fases fértiles e infértiles. Conocí el método Billings mucho antes de casarme y en ese entonces, me pareció la solución ideal para un matrimonio cristiano que desea ser fiel a Dios y desea cumplir con una paternidad responsable.

El estilo de vida Billings ha sido mi estilo de vida durante diez años de matrimonio.

Todo parecía ir bien hasta que un día, mi conciencia me empezó a decir que no estaba haciendo lo correcto, que algo no estaba bien en la vivencia del método como un estilo de vida para mi matrimonio. Llegó un momento en que la situación se volvió insoportable pues mi conciencia no me dejaba en paz, y hace dos meses llegué con mi director espiritual y le dije: “¡No estoy de acuerdo con el método Billings!. ¡Me choca!”.

El soltó una carcajada, pues siempre fui una promotora aguerrida del método.

Intenté explicarle, pero no lo logré, pues mis sentimientos adversos eran fruto de mucha oración, muchas reflexiones, largas conversaciones con mi marido y muchas horas de insomnio, por lo cual decidí escribirlas y son las que ahora tienes en tus manos.

Las Primeras Reflexiones… ¿es el Billings un método “natural”?

Debido a mi trabajo como redactora de libros religiosos, he tenido que estudiar con profundidad las Sagradas Escrituras y muchos documentos de la Iglesia.

Gracias a ello, he descubierto la grandeza del matrimonio desde el punto de vista de Dios y he podido palpar cómo es que Dios ha visualizado desde siempre las relaciones sexuales dentro del matrimonio, como un medio inigualable de comunicación, amor y colaboración a su obra creadora a través de la procreación.

Pero… no por esto mis primeras reflexiones fueron muy elevadas. Al contrario, eran francamente terrenas, se limitaban a dos preguntas:

¿Por qué lo llaman método natural, si funciona exactamente al revés de las leyes naturales? A simple vista, es tan natural como comer cuando no tienes hambre y dormir cuando no tienes sueño…

¿Quién inventó que el Billings mejora la comunicación en la pareja? ¿Existen acaso estadísticas al respecto?

Estas ideas surgieron al ver los sentimientos confusos que el método genera con respecto a las relaciones sexuales,
en los matrimonios que lo llevan.

Para darme a entender, me he permitido transcribir, con su autorización, las páginas del diario de una amiga a quién solía darle asesoría cuando yo era instructora del método.

18 de abril

Querido diario…

Hoy estoy de un humor magnífico, me siento muy bien física y psicológicamente. Mi marido amaneció guapísimo y mi nivel hormonal está perfecto para sentir una atracción irresistible hacia él. Mi vientre está plano, mis senos redondeados, mi pelo dócil, el cutis perfecto.

Me encantaría demostrarle mi amor juntando todo el ágape, filios y eros que siento por él, pero hoy no es posible eso, pues…¡qué horror! ¡estoy fértil! Y , si me le acerco aunque sea un poquito, lo mas factible es, o que terminemos con una ofensa grave a la castidad en el matrimonio, o que empecemos algo que sabemos que no vamos a terminar y nos quedemos tristes e insatisfechos. Porque, definitivamente…¡ninguno de los dos queremos otro hijo!

¡Bah! Lo mejor será ponerme mi pijama de franela e irme a leer a la cama mientras él ve la tele. Cuando llegue él a la cama, simularé que estoy dormida para huir de la tentación.

¿Por qué está tan guapo el día de hoy? ¡No es justo!

26 de abril

Querido diario…

Hoy he estado de un humor pésimo, mi nivel hormonal no me ayuda nada: Me siento cansada, tengo dolor de cabeza y mi vientre está inflamado por dentro y por fuera por la proximidad de mi regla…

Tengo granos en la cara, mis senos están adoloridos, mi pelo imposible de peinar…

Al rato que llegue mi marido, se me antoja platicarle todo lo que he sentido hoy y decirle que lo quiero, mientras jugamos una partida de backgammon con una taza de té de manzanilla bien caliente.

Se me antoja recibirlo con mi pijama de franela y mi bata calientita. Pero…¡No! Hoy es un día infértil y hace muchos días que no tenemos la oportunidad de tener relaciones. Haré un esfuerzo, me pondré guapa (a ver si logro algo) y lo recibiré con besos y abrazos. Me va a costar trabajo, pues no se me antoja nada, pero…¡Hoy nos toca! Y si le digo que no estoy dispuesta….¡se muere! La ventaja es que ya descubrí que haciendo el amor se me quita el dolor de cabeza.

2 de mayo

Querido diario…

¡Auxilio! ¡No me ha venido mi regla! Si estoy embarazada…..¡me muero! ¿Cómo le voy a decir a mi marido? ¡me va a matar! Seguro me va a decir que soy una tonta, que no sé observarme, qué no sé llevar la gràfica, que he dicho mentiras…

Capaz que hasta piensa que lo he engañado con otro, pues con él sólo he tenido relaciones en días infértiles…

¿Qué voy a hacer? Espero que sea algo así como una pesadilla y mañana descubra que ya me vino mi regla. Por lo pronto…. estoy en la depresión total.

He mostrado estas páginas a varias usuarias del método y todas sonríen y concuerdan en que éstas ilustran bastante acertadamente la realidad que vive la mujer llevando un “estilo de vida” Billings.

Esta situación me llevó a cuestionarme:

¿Qué tiene que ver este diario con lo que Dios visualizó cuando nos creó hombre y mujer?

¿Qué tiene que ver este diario, con el mandamiento que da muchísimas veces en la Sagrada Escritura: “Procread y multiplicaos y henchid la tierra”?

¿Qué tiene que ver con la comunicación e intimidad que prometen los instructores del método?

¿Qué tiene que ver con la alegría que un nuevo hijo debería ocasionar en un matrimonio cristiano?

Profundizando un poco más sobre el método Billings

A través de estas reflexiones puramente terrenas, fui profundizando en pensamientos un poco más teológicos y fue entonces cuando llegué a una conclusión sumamente extraña y preocupante:

Si es verdad que Dios es infinitamente sabio, que Dios es el único dador de la vida, que Dios es mi Padre providente, que ha amado a cada hombre de una manera única e irrepetible y le ha asignado a cada uno una misión específica e irremplazable en la tierra, entonces tener un hijo es algo maravilloso y … vivir un estilo de vida Billings para limitar el número de hijos, es una verdadera tontería!

Si, por el contrario, lo sensato es vivir un estilo de vida Billings, en pro de la “paternidad responsable”… entonces tendríamos que poner en duda esas verdades eternas.

¿Será posible que Dios no sea tan sabio, ni tan bueno, ni tan providente?

¿Será posible que mi marido, mis hijos y yo misma, podamos ser un producto de la irresponsabilidad de nuestros padres y no creaturas de Dios, elegidas desde toda la eternidad?

Al llegar a este punto en mis reflexiones, fue cuando estallé y acudí a mi orientador moral en busca de ayuda: “Me choca el método Billings! ¡Es incongruente lo que creo! ¿Cómo es esto posible, si me lo han enseñado, aconsejado y promovido los mismos que han sido mis maestros en la fe? ¿Qué debo creer? ¡Auxilio!”.

A pesar de ser mujer, soy bastante racionalista y me he dado cuenta en mi trabajo de que la fe y la razón se complementan a la perfección. No hay nada que no concuerde maravillosamente.

Por esto, decidí pensar y pensar en estas conclusiones, rezar y rezar, hasta aclarar los fundamentos de cada una de ellas. A mi marido le quiero agradecer sus críticas, refutaciones, reclamos, y racionalismos, (bastante mas racionales que los míos), pues me ayudó enormemente a aclarar y fundamentar todas mis ideas.

Primera Reflexión: Si Dios es infinitamente sabio…

Yo creo firmemente que Dios es infinitamente Sabio. Creo, por lo tanto, que todo lo creado por Él está hecho con infinita Sabiduría.

Gracias a que Dios es sabio, las leyes que puso en el Universo son perfectas. Cada una tiene razón de ser y gracias a ellas los planetas no se estrellan unos con otros, sino que giran en órbitas perfectamente diseñadas.

Gracias a ellas, el agua siempre moja, el fuego siempre quema y el equilibrio del universo se mantiene.

La sabiduría que se palpa en las leyes que rigen el Universo, nos confirma que a Dios no le fallaron los cálculos.

A lo largo de la historia, hemos podido constatar las consecuencias nefastas que acarrea para el hombre, intentar violar las leyes y los ciclos planeados por Dios.

Al crear a la mujer, puso Dios en ella una maquinaria reproductora sujeta a ciertas leyes:

a) Esta maquinaria fue diseñada para ser fértil solamente unos cuantos días de cada mes, durante unos cuantos años de su vida.

b) Las leyes que rigen esta maquinaria hacen que el mecanismo hormonal prepare el cuerpo y la mente de la mujer para tener relaciones en los días fértiles y no así en los infértiles.

Con estos ciclos sabiamente diseñados, Dios planeó que las mujeres no pudiéramos tener ochenta hijos, sino cuando mucho… unos quince, y esto suponiendo mucha juventud, mucha salud y relaciones sexuales muy, pero muy frecuentes.

Ahora, siendo realistas… las mujeres cada día se casan menos jóvenes y el ajetreo de la vida moderna hace que las relaciones conyugales se vuelvan más escasas de forma natural en cualquier matrimonio. Estas dos situaciones, ya por sí mismas, harán que nazcan menos niños en el mundo, sin necesidad de ningún método de control de la fertilidad.

Pienso… Si Dios hubiera querido un número menor de hijos, ¿no hubiera sido más fácil para Él, diseñar a la mujer para que fuera fértil cada dos o tres años y no cada mes?

Pero no lo hizo así. Dios, la Sabiduría plena, diseñó a la mujer fértil cada veintiocho días… y con el cuerpo y la mente preparados para las relaciones sexuales justo en los periodos fértiles.

¿Cuáles habrán sido sus pretensiones?

¿Qué se escribieran muchos diarios como el de mi amiga o que las familias fueran más numerosas?

La otra opción que me quedaba, era dejar de creer en la sabiduría de Dios y pensar que en esto sí le habían fallado los cálculos.

El método Billings, como estilo de vida, nos lleva a dudar de la sabiduría de Dios en cuanto a la frecuencia que deberían tener los periodos fértiles: nos observamos, apuntamos, nos cuidamos, huimos de la fertilidad como si fuera una maldición enviada por Dios o , por lo menos, un error de su parte.

Segunda Reflexión: Si Dios es infinitamente bueno…

Si creo que Dios es bueno, entonces no puedo creer que la fertilidad de la mujer, creatura de Dios, pueda ser algo malo, que haya que controlar como si fuera una pasión desordenada.

Definitivamente, la fertilidad es algo bueno y querido por Dios para que existan más hombres que dominen la tierra y que puedan después gozar de la felicidad eterna junto a Él.

Sin embargo, en algunos matrimonios que viven el método Billings como un estilo de vida, la fertilidad se considera casi un defecto, a pesar de que todos sabemos que Dios les dijo a Adán y Eva: “Creced y multiplicaos y henchid la tierra y dominadla” y que nunca les dijo: “Multiplíquense con prudencia, hagan cálculos para que no caigan en la irresponsabilidad”.

Algo curioso sucede en el rito del matrimonio cuando se les pregunta a los novios: “¿Estáis dispuesto a aceptar los hijos que Dios les dé?”

Todos contestamos: “Sí, estamos dispuestos”, pero los que conocemos el método Billings pensamos… “¡sin olvidar nuestra gráfica para evitarlos!”.

En cientos de casos he podido ver, que lo primero que planean los que se van a casar, es en cómo van a controlar la fertilidad, en vez de hacer un plan de cómo van a controlar su egoísmo, su soberbia, su ira… que son mucho más peligrosos para una relación matrimonial.

¿No valdría la pena incluir en los cursos prematrimoniales una sesión de cómo hacer un plan de vida para dominar las pasiones que son algo real, en lugar de enseñarles a controlar una fertilidad que, irónicamente, no saben todavía si existe? Una pasión desordenada nos puede perder eternamente; en cambio, seguramente ninguna mamá se irá al infierno por el simple hecho de haber tenido muchos hijos.

Tercera Reflexión: Los “fallos” del Método Billings

Estoy convencida de que el método Billings es infalible.

Si no tienes relaciones sexuales en los períodos fértiles, es lógico que no concibas un hijo, porque… simplemente, no hay óvulo al que fecundar o las condiciones para los espermatozoides son totalmente adversas.

Entonces… ¿Cómo explicar la existencia de tantos niños concebidos en matrimonios que llevan fielmente el método Billings?

La única explicación que he encontrado, es que Dios es Todopoderoso. Si Él pudo crear a todo el Universo sacándolo de la nada, si pudo hacer que su Hijo naciera de una Virgen, si pudo hacer que nacieran Isaac y Juan el Bautista de vientres ancianos e infértiles, entonces… podrá perfectamente permitir que “falle” el Billings o cualquier otro método.

Sí. Él es capaz de hacer que se rompan las leyes naturales que Él mismo creó, cuando así lo cree conveniente. Es lo que reconocemos con el nombre de milagros.

Esta es la explicación que yo le doy al hecho de que nazcan, de pronto, hijos a mujeres con las trompas ligadas, a mujeres que toman anticonceptivos, a mujeres con dispositivo intrauterino y a mujeres que llevan fielmente el método Billings, absteniéndose de tener relaciones sexuales en los períodos fértiles.

¡Claro! Si Dios considera que un hijo va a ser una bendición para ese matrimonio, puede servirse de que fallen las pastillas, que se desliguen las trompas, que se mueva el dispositivo, que la mujer no se dé cuenta de que está fértil. Tiene el poder para hacerlo y lo hace, porque ama al hombre y quiere lo mejor para él.

Todos esos niños, son milagros permitidos y queridos por Dios.

Cuarta Reflexión: ¿Puede ser un hijo, el producto de una irresponsabilidad?

¡Eres una irresponsable!

Estas fueron las palabras con las que una tía “me felicitó” cuando supo que estaba esperando a mi cuarto hijo.

Una amiga de ella que estaba ahí presente, fue la que intervino a mi favor diciendo: realmente es muy afortunada, mis dos hijas no han podido tener bebés y llevan muchos años buscándolos.

Aunque yo lo sabía en mi interior, una vez más me sorprendió escucharla. ¿Cómo es posible que algunas nos quejemos de nuestra fertilidad y nos intentemos escapar de ella, con nuestra gráfica del método Billings, mientras hay cientos de parejas que mueren por tener un hijo y no lo consiguen por más tratamientos hormonales, operaciones quirúgicas y experimentos que hacen por lograrlo?

¿Por qué Dios permite esas diferencias tan extremas? ¿No sería más justo que todos pudieran tener el mismo número de hijos?

Eso es un misterio, pero si creemos realmente que Dios es sabio y bueno, creeremos también que lo permite por razones sabias y buenas.

¿Qué razones podrá tener Dios para permitir que existan matrimonios estériles mientras hay otros demasiado fecundos?

Las razones de Dios deben de ser muchas y muy variadas, pero una razón buena para permitir que un matrimonio sea muy fecundo es simplemente para que el mundo se llene de hombres y mujeres santos y se los otorga a aquéllos que cree capaces de educarlos para la santidad.

Pero existen más razones: en el medio rural de todo el mundo, los hijos significan el apoyo y la fuerza de trabajo necesarias para la supervivencia de toda la familia. Ellos agradecen a Dios su fecundidad.

Por supuesto, sé que también existen matrimonios fecundísimos que viven en la miseria total, como es el caso de cientos de familias en la India. Éstas tienen una misión importantísima y es la de abrir los ojos a todos aquellos que tienen de sobra y dicen que no pueden mantener un hijo más. Dios quiere que se despierten en ellos los sentimientos de generosidad y solidaridad que les ayudarán a su salvación eterna.

¿Y los matrimonios estériles?…

En algunos, puede ser que Dios permita su esterilidad para que ellos como matrimonio, tengan el tiempo suficiente para dedicarse a la extensión del Reino de Cristo a través de obras apostólicas o humanitarias.

También podría ser que Dios permitiera la esterilidad en un matrimonio para despertar en ellos la generosidad que implicaría adoptar aquellos hijos no deseados por otros.

Otra razón puede ser, para demostrar con éstos ejemplos a la humanidad entera, que un hijo es siempre un don de Dios y no un derecho de todo matrimonio que quiera tenerlo…

Podemos evitar la vida, pero no tenemos poder para darla. En el dar la vida a un ser humano, tiene que haber forzosamente una intervención directa, una acción voluntaria de Dios.

El hombre, por más que se esfuerce por engendrar un hijo, si Dios no le concede el don de la vida… ese hijo no nacerá.

Si es cierto que Dios es el dueño de la vida y que es el único que puede concederla, entonces, un hijo no puede ser nunca producto de un accidente de la naturaleza o de la debilidad de hombre, sino que siempre será una acción voluntaria de Dios, que desea que ese hijo nazca a la vida.

Entonces… ¿Qué sentido tiene llevar el método Billings? ¿Para qué tanta continencia, tantos miedos, tantas recriminaciones que genera en una pareja? ¿No sería más fácil aceptar de antemano, con humildad, el Plan de Dios en mi vida, aceptar mi fecundidad o esterilidad y vivir con una total apertura mi vida conyugal tal como Dios la ordenó desde el principio?

Después de todo, si concibo un hijo, será porque Dios así lo quiso, pues solo Él es el dueño de a vida.

Quinta Reflexión: Si es cierto que Dios ama a cada hombre y lo ha elegido desde la eternidad para una misión insustituible…

La fe nos dice que Dios tiene un plan para cada hombre. Nos dice que cada ser humano que llega a la vida ha sido pensado y amado por Dios desde toda la eternidad.

Esto significa que cada niño, cada niña que llega al mundo, tiene una misión irremplazable en este lugar; que cada niño está llamado a conocer a Dios y a gozar eternamente de su presencia en el Cielo.

Si hoy quitaran esta parte de la fe y nos dijeran que no es cierto, que somos sólo un accidente de la naturaleza, una irresponsabilidad de nuestros padres….¿Qué sentido podría tener la vida?

Entonces, si es cierto que todos hemos sido pensados y amados por Dios, si es verdad que cada niño que nace tiene una misión irremplazable… ¿Con qué cara puedo yo decirle a Dios que no deseo traer más hijos al mundo? ¿Con qué cara le puedo decir a Dios que no quiero que esos niños en los que Él ha pensado desde siempre, lo lleguen a conocer?

¿Con qué cara podré ver a Dios el día del juicio cuando me diga que Él había pensado en doce hijos míos como doce grandes apóstoles, pero yo sólo acepté darle cinco, porque “me dio flojera empezar de nuevo con los pañales”?

¿Con qué cara podría decirle a ese hijo mío, al que todavía no conozco, que no voy a permitir que venga al mundo, porque “ya no cabe en el cuarto de sus hermanos”?

¿Cómo le puedo negar el derecho de conocer a Dios, de convertirse en templo del Espíritu Santo, de llegar al Cielo y gozar de una felicidad eterna?

¿Cómo puedo negarle la vida a alguien por flojera, por egoísmo o por no confiar lo suficiente en Dios?

¿Cómo puedo negarle al mundo la oportunidad de que un hijo mío haga algo bueno por la humanidad, porque no permití que éste naciera?

Sexta Reflexión: Si la Divina Providencia existe…

La fe nos dice que Dios, en su infinita Bondad, Poder y Sabiduría, permite aquéllo y sólo aquéllo que puede ser bueno para la salvación del hombre, pues Él sabe cómo sacar del mismo mal, un bien mayor.

Si es verdad esto, si es verdad que Él es mi Padre y es Todopoderoso, entonces, no va a permitir que suceda algo contrario a mi salvación. De hecho, ni siquiera permite que el demonio me ponga tentaciones que yo no pueda vencer.

Entonces, si Él me manda un hijo al que yo no deseaba ni buscaba, porque me sentía incapaz de educarlo, debo confiar en que Él mismo verá la manera de concederme todo lo necesario para darle a ese hijo la educación y el cuidado necesarios, para que pueda ser capaz de llegar al Cielo a gozar eternamente de su Gloria.

Por ejemplo, supongamos que la razón por la que yo no quiero tener otro hijo, es porque vivo en un departamento muy chico y sé que los niños necesitan espacio para correr. Supongamos que Dios me lo manda aunque yo haya hecho “tejes y manejes” para evitarlo. Entonces, si creo en la Divina Providencia, puedo estar segura de que Dios me concederá la gracia de tener un parque cercano o amigos que nos inviten a jugar a sus jardines.

Dios mejor que nadie, sabe lo que los niños necesitan. ¡Él los inventó!

Si creemos en la Providencia divina, debemos confiar en Dios. Él es nuestro Padre. Él nos dará todo lo que necesitemos: llámese pobreza o riqueza, llámese salud o enfermedad, llámese fertilidad o infertilidad, llámese exceso de tiempo para convertir al hijo único en un super-hombre o llámese falta de tiempo para que los quince hijos aprendan a compartir, a ayudar, a sacrificarse por el otro. ¡Todo lo que Él permite es bueno y está encaminado a nuestra salvación!

La única condición que Dios nos pone para darnos todo lo necesario es “Buscar primero el Reino de Dios”, es decir, esforzarnos por cumplir su Voluntad en el estado y condición donde nos encontremos.

La cosa cambia cuando voluntariamente no cumplimos la Voluntad de Dios, pues entonces, nuestra confianza no la podremos poner en Dios y la tendremos que poner en cosas tan inestables como el alza de las acciones en la Bolsa o en las tasas de interés bancario, o en una empresa que hoy puede estar bien y mañana mal… ¡Eso sí es para ponerse a temblar!

Séptima Reflexión: Un hijo siempre es un don

Los hijos, buscados o no, siempre son un don, una bendición, un regalo maravilloso de Dios.

Llevo diez años de matrimonio, diez años de vivencia intensiva del estilo de vida Billings y tengo cinco hijos.

Los dos primeros fueron concebidos “medio cumpliendo” las reglas del método Billings. No buscábamos al hijo, porque, según nosotros, como todos los recién casados, “todavía no era el momento adecuado”, pero sabíamos que estábamos rompiendo las reglas en días posiblemente fértiles: En vez de seguir la regla que dice “un día sí y un día no y por la noche”, era “un día si y otro también a cualquier hora”.

Estábamos “abiertos” a la concepción, pero… en los días francamente fértiles guardábamos continencia. Ahora me pregunto: ¿Para qué? ¡De cualquier forma quedé embarazada! Hubiera sido mucho más enriquecedor para los dos, sabernos abiertos totalmente a la vida y entregarnos sin reservas y sin la angustia de: ¿Será el día tres? ¿Me habré observado bien? ¡Qué susto!

Los dos son unos niños maravillosos. Dios sabía lo que hacía al mandármelos.

A mi tercera hija, que es una preciosura, la encargamos voluntaria y conscientemente. Recuerdo ese momento como el más feliz de mi vida matrimonial. Era pleno día cúspide, sabíamos que estábamos concibiendo un hijo. No hubo reservas, ni miedos, ni nada que limitara nuestra entrega mutua. ¿No debía de ser eso lo normal en la vida matrimonial? Y yo, en diez años de matrimonio, lo he experimentado una sola vez. ¡Qué desperdicio!

Mi cuarto hijo y mi quinta hija, fueron concebidos no sé ni cómo ni cuando. Total continencia en días fértiles y posiblemente infértiles. Exagerábamos las reglas del Billings a “un día no y otro tampoco” antes del período fértil y en vez del: 1, 2, 3, 4, era: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y por la noche, después del día cúspide.

¿Para qué? Dios nos mandó a dos hijos preciosos, que han sido una verdadera bendición. Él sabe lo que es bueno para nosotros. Nosotros no nos sentíamos capaces de mantener y educar a un hijo más y Dios nos consideró capaces, confió en nosotros y se ha encargado de darnos todo lo necesario.

Somos bienaventurados. Los hijos son una bendición y no un castigo de Dios. Hay que perder el miedo a los hijos. El miedo al hijo estropea las relaciones conyugales. Un hijo es lo mejor que puede suceder y Dios no nos mandará más de los que Él quiera, guiado por su infinita sabiduría y bondad. ¿Por qué tener miedo a no ser capaces, a no tener tiempo, a no tener dinero, a no tener salud? El problema es de Dios y no de nosotros, pues Él se ha comprometido: “Buscad el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura”.

A pesar de esto, estoy de acuerdo con el refrán mexicano que dice: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Sé que no es algo fácil, pues un mayor número de hijos implicará más trabajo, más cansancio, más sacrificio, menos tiempo para uno mismo, pero todo eso está implícito en el buscar el Reino de Dios y su justicia. Nunca Jesús nos dijo que el camino fuera fácil y si, estando abiertos a la vida, Dios decide, con Sabiduría y Bondad mandarnos muchos hijos, será una manifestación clara de su Voluntad, y no un producto de nuestra irresponsabilidad.

Octava Reflexión: ¿Y los hijos de Francisca?

Una amiga muy cercana leyó mis reflexiones cuando estaban aún en borrador y me dijo:

“No tengo nada que objetarte si pienso en ti, en tu marido y en tus hijos…todos los que llegues a tener. No dudo que sean una bendición, que tengan una misión, que Dios los haya amado desde siempre. Pero…¿y los hijos de Francisca…?”

Francisca es una señora que trabaja en casa de otra amiga mutua. Es madre soltera de siete hijos, cada uno con un padre distinto. Los niños viven “encargados” con la abuela, la tía, la comadre, etc. Muchos días no tienen qué comer y visten harapos conseguidos en las ventas de garage del vecindario.

Su pregunta me hizo reflexionar, pero al final la conclusión fue la misma:

Dejando a un lado los juicios que podamos emitir acerca de la bondad o maldad de las acciones de la madre, su responsabilidad o falta de ella al engendrar dichas vidas; si es verdad que Dios es Bueno, Todopoderoso, Providente y Único dador de vida, no nos puede caber la menor duda de que esos niños harapientos y desnutridos, fueron queridos por Él y tienen una misión importante que cumplir en esta vida.

Humanamente es difícil de entender, pero si creemos en la vida eterna, todo cobra sentido automáticamente. La vida siempre es un don, aunque esté llena de sufrimientos y amarguras, pues es la oportunidad para alcanzar una eternidad feliz junto a Dios.

La vida es sólo un puntito en la eternidad y cualquier sufrimiento vale la pena, para alcanzar esa vida eternamente feliz junto a Dios.

A los hijos de Francisca se les pedirá mucho menos que a otros para alcanzarla. ¡Esos niños también son una bendición, una muestra del amor de Dios por el hombre!

Lo mismo podemos decir de los minusválidos, los deformes, los enfermos mentales, los abandonados, los que mueren de hambre en la India… Todos ellos fueron amados por Dios desde siempre y todos tienen una misión especial e importante en este mundo.

Novena Reflexión: La paternidad debe ser responsable

El término “paternidad responsable” surgió por primera vez de la Iglesia, refiriéndose a la responsabilidad que implica ser padres.

Y el Papa y los obispos han seguido hablando de ello en sus documentos, pero su significado original ha sido desvirtuado por algunos gobiernos y asociaciones que dicen luchar contra la sobrepoblación.

De esta manera, el término “paternidad responsable” se ha convertido en slogan publicitario y , usado de esta manera, nos ha llevado a creer que la responsabilidad de los padres se mide en función al número de hijos y …¡no tiene nada que ver una cosa con la otra!

Lo triste es que esta situación ha engañado a muchos creyentes y no creyentes, a sacerdotes y laicos. Ha disfrazado la verdad, escondiendo bajo la palabra “responsabilidad” al egoísmo, a la sexualidad desenfrenada, al materialismo, a la comodidad…

El término “paternidad responsable” entendido como “pocos hijos para darles mucho” es un engaño, pues algunos de los que lo siguen, justamente lo hacen por no asumir una nueva responsabilidad, ya sea por flojera, por egoísmo, por falta de generosidad o por falta de confianza en Dios.

Sin embargo el término es muy valioso cuando se le da su primer significado que se refiere a hacerse responsables de los hijos que se tengan. De esta manera, la paternidad responsable se ejerce una vez que el hijo nace y no impidiendo que éste nazca.

La “paternidad responsable” no consiste en limitar el número de hijos, sino en asumir la responsabilidad, desde el momento de la concepción, de educar y amar a ese hijo con el esfuerzo, el tiempo, el trabajo, el sacrificio que sea necesario.

Si un matrimonio no desea asumir esa responsabilidad…¡que se abstenga de tener relaciones!

Pero si “a-priori” se ha asumido dicha responsabilidad y se confía en que Dios suplirá nuestras limitaciones, entonces… ¿por qué abstenerse de los goces propios y exclusivos del matrimonio, exactamente en los días en que el organismo está preparado para ellos?

Es cierto que sería irresponsable aceptar una nueva responsabilidad cuando se ve claramente que no puedo cumplirla. Pero la responsabilidad de una nueva vida sólo la puede dar Dios y la da con una promesa: “No os preocupéis… vuestro Padre que está en los Cielos ya sabe que necesitan. Busquen el Reino de Dios y todo lo demás se les dará por añadidura”, que en otras palabras significa: “Yo te daré lo que necesites. Confía. Soy Todopoderoso y te amo.”

Es cierto… es “menos malo” no aceptar la responsabilidad, que aceptarla y no cumplirla. Pero sin duda, lo mejor es aceptarla y cumplirla ¿no es cierto?

Décima Reflexión: ¿Cuál puede ser una razón grave?

El Santo Padre, quien conoce muy bien a Dios, nos dice que es lícito usar el método de la continencia periódica para espaciar los embarazos, cuando exista una razón proporcionalmente grave que así lo amerite. ¡Ojo!, nos dice “es lícito”, pero no nos dice “es recomendable” o “es obligatorio” y nos habla de “espaciar” mas no de “limitar”.

En todos los documentos de la Iglesia alrededor del tema, desde la Humane Vitae hasta la Evangelium Vitae pasando por la Familiaris Consortio y el Nuevo Catecismo, se habla de que una “razón grave” puede ser: económica, social, fisiológica o psicológica, pero no se especifíca cuantitativa ni cualitativamente, es decir: no se aclara qué tan pobre o qué tan enfermo o qué tan loco tiene que estar uno para que sea lícito espaciar los nacimientos.

Y como no se aclara, el deseo de “ser responsables” de acuerdo al slogan, ha hecho que muchos matrimonios crean que una razón grave puede ser:

– “el no poder mandar a los hijos a una escuela costosa” ¿Qué sabemos nosotros si el ir a esa escuela les ayudará para su salvación? Si Dios lo quiere y sabe que esto es indispensable para la salvación de los hijos, ya se encargará Él de que podamos conseguir una beca.

– “el no podernos ir todos los años a Disneylandia” ¿ Nos enriquece Disneylandia de tal manera que sea indispensable para la salvación? ¡San Agustín no la conoció y sin embargo se fue al Cielo!

– “el no tener una casa suficientemente grande para que cada hijo tenga su recámara con baño y vestidor” ¿ No será más enriquecedor para los niños el aprender a convivir en un espacio más pequeño?

– “el no tener tiempo suficiente para llevar a todos a clases de karate, computación, tenis y todo lo necesario para ser super-hombres” ¿No será más santificante el convivir en casa y aprender a compartir a mamá con los otros y a ayudarse mutuamente?

– “el no tener paciencia suficiente para lidiar con más de dos” ¿No es la paciencia un fruto del Espíritu Santo? ¿No deberíamos confiar en que Dios nos la dará, si sabe que la necesitamos, en que vendrá incluida con el siguiente hijo?

– “el no tener tiempo para atender a todos como a mí me gustaría” ¿Y cómo le gustaría a Dios que yo los atendiera? Las mamás siempre tendemos a la sobreprotección y tal vez Dios quiere que nuestros hijos aprendan a ser autosuficientes más rápido por alguna razón que Él conoce y nosotros no.

Nosotros no lo podemos saber, pero Dios lo sabe todo y nos ama. ¿Por qué no dejarlo decidir a Él si nuestra razón es grave o no? El camino fácil es poner cualquier pretexto de gravedad. ¡Hay que aprender a confiar en su Divina Providencia, cuidando solamente el poner todo de nuestra parte, para cuidar y educar a aquellos hijos que Él, guiado por su Bondad y Sabiduría, nos mande!

Esos hijos serán una muestra clara de su Voluntad, una prueba viviente de cuál es la misión que nos tiene encomendada desde toda la eternidad.

A pesar de todo lo dicho, estoy de acuerdo en que pueden existir razones verdaderamente graves, por ejemplo:

– “mi matriz está destrozada, me pongo en peligro de muerte con un embarazo”.

– “mi marido y yo tenemos serias desavenencias y pleitos continuos”.

– “estoy en tratamiento psiquiátrico pues tengo un problema emocional grave”.

En esos casos, no se puede asumir la responsabilidad de cuidar y educar a un hijo y por lo tanto, puede recomendarse la continencia y tal vez no sólo periódica, sino total y permanente, pues lo contrario sería un atentado contra la misma vida.

Pero… ¿continencia por miedo al sacrificio que traerá la concepción de un hijo? Eso tiene mucho de egoísmo y poco de amor. Este sacrificio sería tan vano como el de las mujeres que dicen “sacrificar” su maternidad por mantener una figura esbelta.

La continencia por miedo al hijo, puede ser más egoísta que la misma píldora: eso de tener que tomarse diariamente y sin falta, unas pastillas que engordan, sacan acné, generan hemorragias, destruyen el sistema hormonal y lo peor de todo, anulan la posibilidad de recibir a Jesús sacramentado, sólo por complacer a un marido que no quiere más hijos, es más difícil y arriesgado sin duda alguna, que negarse a tener relaciones en los períodos fértiles.

Del mismo modo, podría resultar menos egoísta el ser capaz de arriesgarse por amor al marido, a una operación de ligado de trompas o de vaciado de matriz que le generarán unas molestias horribles física y psicológicamente.

Usar el método Billings sin tener una razón grave para evitar el embarazo, puede ser tanto o más nocivo que los métodos artificiales, pues además de ser un camino más fácil, deteriora la comunicación en el matrimonio y genera unas relaciones “semi-obligadas” y poco satisfactorias, como se ve en el diario de mi amiga.

El método Billings no es malo, pero no debe ser un “estilo de vida” sino solamente un “rómpase el cristal en caso de emergencia” para recurrir a él en los momentos aislados de la vida matrimonial en los que exista una razón verdaderamente grave para no tener otro hijo.

Valdría la pena preguntarles a todos los matrimonios que creen santificarse por llevar el método Billings ¿Cuál es tu “razón grave” para no desear más hijos?

También deberíamos preguntarles a algunos promotores del método, si no se sienten mal de hacer creer a los jóvenes próximos a casarse, que para ser “responsables” deben “controlar” el don mas grande que han recibido de Dios, el de ser capaces de ser co-creadores con Él.

¿No sería mejor utilizar todos sus esfuerzos y recursos, humanos y materiales, para convencer a los hombres de que deben confiar en Dios Padre, Sabio, Todopoderoso, Providente y Bueno?

Decimoprimera Reflexión: La continencia como medio de santificación

La continencia voluntaria de la pareja puede ser un excelente medio de santificación, cuando está basada en el deseo de formar la voluntad, hacer un sacrificio por alguna causa noble, mejorar las relaciones de la pareja o reparar las penas merecidas por el pecado.

Pero… cuando está basada en el miedo a tener otro hijo por falta de generosidad, no sirve como medio de santificación.

Hay gentes buenas que desean ser fieles a Dios, a las que por desgracia, las presiones sociales les han hecho creer que su continencia basada en deseos materialistas es un sacrificio con el que agradan a Dios.

Las parejas que desean utilizar la continencia periódica como medio de santificación, deberían poner una fecha fija para su continencia, por ejemplo todos los viernes o toda la cuaresma y no fijar esas fechas en función a los periodos fértiles, pues el miedo al hijo puede estropear o enturbiar su trabajo de santificación.

Decimosegunda Reflexión: ¿Es el método Billings un mal necesario?

Existen organizaciones buenas como WOOMB, que promueven el método Billings entre las masas, para contrarrestar la acción de las autoridades anti-natalistas.

Es verdad, si el método no se promueve, entonces la gente caerá en el uso de anticonceptivos o en el aborto que tienen peores consecuencias.

Pero…¿Es el Billings lo que debe promoverse o la generosidad y la Confianza en Dios?

Cuando le preguntaron a Jesús acerca de por qué Moisés aceptaba el repudio, Él dijo: “Eso era por la dureza del corazón del hombre, pero en un principio no fue así…Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Jesús contestó esto, no porque creyera que el corazón del hombre había cambiado, sino porque sabía que nos iba a dejar el Sacramento del Matrimonio, mediante el cual, el mismo Dios ayudaría al hombre a ser capaz de cumplir con la indisolubilidad y la unicidad de la unión conyugal.

El hombre no había cambiado, pero antes estaba solo y ahora contaba con la fuerza del Sacramento, con la fuerza del mismo Dios.

¿Será acaso que ahora se promueve el método “debido a la dureza del corazón del hombre”? ¿Es la promoción indiscriminada del mismo, un mal que se permite para evitar otros peores? ¿No es el Sacramento lo suficientemente poderoso como para también ayudar a la pareja a confiar en Dios en este aspecto? ¿Tendrá que venir Jesucristo de nuevo para instituir un nuevo Sacramento que ayude a los matrimonios a confiar en la mano Providente de Dios?

¡No es posible! La gracia del sacramento es suficiente.

Lo que sucede y deberíamos de aceptar, es que nuestra fe es muy débil y preferimos creer en las erróneas y falaces teorías Maltusianas, las cuales, a pesar de haber sido desmentidas miles de veces, siguen asustándonos con sus historias de un mundo superpoblado e incapaz de alimentar a todos.

Aquí transcribo algunas citas del Evangelio que me encontré cuando andaba en mi crisis de conciencia y todas ellas me confirmaron mis conclusiones:

· “El que recibe a uno de estos pequeños, a mí me recibe…”

· “No os preocupéis por lo que habéis de comer…pues vuestro Padre Celestial ya sabe lo que necesitan…”

· “Busquen el reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura”

· “Todo lo que hicisteis a uno de ellos, a mi me lo hicísteis”

· “¡Ay de aquél que rechace a uno de estos pequeños, pues los ángeles que los cuidan miran la gloria de Dios!”

· “Recibiréis el ciento por uno en esta vida y después la vida eterna…”

No encontré ninguna que dijera: “Procread y multiplicaos con responsabilidad, no vaya a ser que vuestra generosidad le gane a la Providencia de Dios”.

Decimotercera Reflexión: Lo que el Dr. Billings nos dice…

Mientras mi conciencia me gritaba que no estaba bien el estilo de vida Billings, cayó en mis manos el libro “El Amor es más fuerte” en el que el autor en la pág 208, cita al Dr.Billings, quien advierte:

“Es particularmente desaconsejable, en los primeros años del matrimonio, que los momentos de experiencia sexual sean determinados por la infertilidad mas bien que por la inclinación natural. Además, la evasión del embarazo en esta época, es notablemente peligrosa para la estabilidad del matrimonio” (Método de la ovulación, ed. Paulinas, México 1976)

¿Por qué no nos dicen eso en los cursos del método Billings?

Conclusión final: El mundo necesita hombres y mujeres santos

Si de verdad creo en el valor de la vida…

Si de verdad creo que Dios es Todopoderoso y que es el único dador de vida…

Si de verdad creo en su Divina Providencia…

Si de verdad creo en la vida eterna…

¿Qué razón puede ser tan grave como para que sea preferible no permitir que un nuevo ser humano tenga la oportunidad de gozar de la felicidad eterna junto a Dios?

¿No será un grave pecado de omisión dejar de traer un hijo a la vida, pudiéndolo haber hecho?

En cierta ocasión la Madre Teresa de Calcuta dijo:

“Los hijos son como las estrellas…
nunca podremos decir que hay demasiados.”

Y es verdad. Nunca serán demasiados, porque la situación actual del mundo necesita de muchos hombres y mujeres santos que enseñen la Verdad a toda la humanidad. Y si no los engendramos los católicos….¿quién lo hará?

Termino retomando las palabras preferidas del Santo Padre: “¡No tengaís miedo!”.

Si de verdad creo en Dios, no puedo desconfiar de Él, no puedo tener miedo, ni siquiera ante la posibilidad de la enfermedad o la muerte, pues Él mismo, con su Pasión, nos enseñó que cualquier sufrimiento vale la pena con tal de conseguir la vida eterna. Y la única manera de que nuestros hijos la alcancen, es permitiéndoles nacer.

“ Las familias numerosas son un signo de bendición divina y de la generosidad de los padres”. (cf GS 50, 2)

Sarrazin no puede opinar sobre los sarrazenos… (via IRANIA)

4 de septiembre de 2010

con ese apellido… puede ser judio… Lo cierto es que un lider más… que ha sido expulsado del SPD por opinar… y que atraerá el voto popular que está empezando a concienciarse de la invasión desnaturalizadora que sufre Europa… Quines son responsables de la invasión y mestizaje… ¿se disponen para controlar asimismo la reacción del instinto de defensa de los europeos?

Alemania | 30.08.2010 Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Thilo Sarrazin: “Alemania se elimina así misma”. El socialdemócrata Thilo Sarrazin ha provocado gran polémica en Alemania con una nueva entrevista de promoción de su nuevo libro en la que acusa a los inmigrantes y sobre todo a los musulmanes de los males del país. Tratando de responder a la pregunta de si existe una “identidad genética”, Sarrazin, también antiguo responsable d … Read More

via IRANIA

hay crímenes… y crímenes menores…

2 de septiembre de 2010

Aclaración previa. La diferencia entre los crímenes del fascismo y los crímenes de los biempensantes del amor (cristianos burgueses y comunistas) son las siguientes: a/ los crímenes de los vencedores son más graves por su volumen y métodos utilizados que los crímenes de los vencidos, los cuales han sido tremendamente exagerados por la propaganda; b/ los crímenes de los vencedores precedieron a los de los vencidos y, de alguna manera, los provocaron; c/ los crímenes de los vencidos fueron castigados, mientras que los de los vencedores permanecen impunes (me remito a los posts anteriores en los que he ilustrado este tema con el suficiente detalle, creo). Por todo ello considero que los crímenes de los vencedores son más graves que los crímenes de los vencidos, por mucho que la propaganda oficial (de los vencedores) haya estado medio siglo lavándonos el cerebro para convencernos de lo contrario. Pero esta conclusión no implica que los vencidos no cometieran crímenes, en algunos casos atroces. Dicho esto, añado que el holocausto existió. Sobre las dimensiones del mismo ya me he extendido en el post “La singularidad de Auschwitz”, donde analizo las interpretaciones oficiales y las refuto. Ahora bien, mi tesis al respecto es la siguiente: el holocausto es, entre otras cuestiones, uno de los muchos crímenes de masas perpetrados a lo largo de su historia por el judeocristianismo y, de alguna manera, la culminación de la carrera genocida emprendida en Jericó. Dada la intrínseca vinculación de la religión cristiana con la sociedad occidental, singularmente con la burguesía, y ya no digamos con el propio judaísmo, se ha utilizado el fascismo como chivo expiatorio para ensordecer este hecho escandaloso y suprimirlo finalmente de la conciencia pública. El fascismo originario (Mussolini) no era antisemita, sino nietzscheano y en este sentido antijudaico; por ende, hostil a los antisemitas, quienes, no lo olvidemos, son cristianos. Los judíos, por el contrario, aparecen sobrerrepresentados en el partido fascista. Sólo con el nazismo y por influencia de sus ideólogos wagnerianos (recordemos el conflicto alemán entre Nietzsche, pagano, y Wagner, cristiano, dicotomía que no se reproduce en la Italia fascista porque Wagner es un nacionalista alemán, cosa que no se puede afirmar de Nietzsche), Auschwitz llega a ser posible. El propio partido fascista se ve forzado, tras sus pactos con la Alemania nacionalsocialista (1938), a mimetizar un cierto antisemitismo propagandístico, sin raíces en la cultura nacional o en la ideología fascista. Pero incluso los dirigentes fascistas, y ya no digamos el pueblo llano, ayudan a los judíos cuando Italia (1943) es ocupada por la Wehrmacht y la Gestapo empieza a reclamar hebreos italianos para trasladarlos a Alemania. No se da, y nunca se ha probado que se diera, un proceso que conduzca del fascismo al holocausto de forma necesaria, como pretenden determinados historiadores a sueldo del sionismo. Esa necesidad ha sido fabulada, siendo así que el holocausto no se explica haciendo abstracción de las actuaciones criminales previas de los aliados angloamericanos y de los inmensos genocidios del comunismo soviético; pero aun así, la condición necesaria, aunque no suficiente, de Auschwitz, es el predominio de la rama wagneriana (cristiana) del fascismo frente a la rama nietzscheana (pagana, atea) del mismo. En este contexto, el holocausto constituye el desenlace consecuente, la culminación de la milenaria historia cristiana, plagada de actuaciones asesinas análogas. En el mismo sentido, el holocausto representa el fruto inevitable de lo judaico, es decir, de una pauta de conducta monoteísta y excluyente que se manifiesta por primera vez en hechos veterotestamentarios como la matanza de Jericó. A la postre, la esencia de lo judaico reverbera sobre el pueblo hebreo, arrastrándolo a los campos de concentración donde probará su propia medicina doctrinal. En este post y el anterior hemos hecho referencia a pasajes de libros sagrados judíos que celebran el exterminio de los gentiles, mujeres y niños incluidos; y a pasajes del libro sagrado musulmán que ordenan la aniquilación de los “asociadores” (paganos) y la persecución de los infieles. Ahora nos toca recordar aquéllos otros escritos, cristianos éstos, en los que se promueve el antisemitismo, singularmente en lo tocante a Alemania. Obligada es aquí la referencia a Sobre los judíos y sus mentiras (1543), de Martin Lutero, donde encontramos fragmentos del reformador que anticipan el holocausto: “Primero, sus sinagogas o iglesias deben quemarse… En segundo, sus casas deben asimismo ser derribadas y destruidas… En tercer lugar, deben ser privados de sus libros de oraciones y Talmudes en los que enseñan tanta idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias. En cuarto lugar, sus rabinos deben tener prohibido, bajo pena de muerte, enseñar jamás… La furia de Dios contra ellos es tan grande que están cada vez peor… Para resumirlo, estimados príncipes y nobles que tenéis judíos entre vuestras posesiones, si mi consejo no os es suficiente, buscad otro mejor para que vosotros, y todos nosotros seamos libres de esta insoportable carga diabólica. (…) ¿Quién les impide a los judíos volver a Judea? Nadie… Les proveeremos todas las provisiones para el viaje, para vernos por fin libres de ese repulsivo gusano. Para nosotros, ellos son una grave carga, la calamidad de nuestra existencia. Son una peste enclavada en nuestras tierras. (…) Yo les arrancaría la lengua de la garganta. Los judíos, en una palabra, no deben ser tolerados. (…) Si no fueran tan ciegos, su despreciable vida externa los convencería de la verdadera naturaleza de su penitencia. Ya que abunda en brujería, signos de magia, figuras y el tetragrama del nombre, eso es, con idolatría, envidia y vanidad. Además, no son más que ladrones y asaltantes que diariamente no prueban bocado y visten ropa que nos han robado y hurtado por medio de su maldita usura. De este modo viven día a día, junto con esposa e hijo, de robo y hurto, como archiladrones y asaltantes, en total impenitente seguridad. Para un usurero es un archiladrón y asaltante que debería ser colgado en la horca siete veces más alto que otros ladrones. En efecto, Dios debería profesar desde el cielo sobre tal hermosa penitencia y mérito a través de su santo ángel y volverse flagrante, mentiroso blasfemo por el bien de la sangre noble y los santos circuncisos que se jactan de ser santificados por los mandamientos de Dios, a pesar de que los pisotean a todos y no conservan ni a uno de ellos. (…) Sus alientos apestan por el oro y la plata de los infieles; porque no hay gente sobre la tierra que sea, haya sido o Será, más avara que ellos, como pueden ser vistos en su maldita usura. Entonces sepan, mis queridos cristianos, que después del diablo, no hay nada más agrio, más ponzoñoso, mas vehemente y enemigo que un verdadero judío que realmente desea ser judí… ¿Acaso no su Talmud y sus rabinos escriben que no es pecado si un judío mata a un infiel, pero que si es pecado si mata a un hermano en Israel? No es pecado si no mantiene su juramento a un infiel. Entonces, el robar y asaltar -como lo hacen con sus prestamos – a un infiel, es un servicio divino… ¿Qué debemos de hacer con este rechazado y condenado, pueblo judío? (…) préndale fuego a sus sinagogas o escuelas y entierren y cubran con tierra todo aquello que no se pueda quemar…Yo aconsejo que sus casas sean arrasadas y destruidas… Yo aconsejo que todos sus libros de rezos … en los cuales tales idolatrías, mentiras, maldiciones, y blasfemias se enseñan, quítenselos, … y que a sus rabinos se les prohíba enseñar de allí en mas, bajo pena de perdida de vida o miembros…que los salvoconductos en los caminos sean abolidos completamente para los judíos… y que todo sus tesoros de plata y oro se les sean quitados (…) Pero si las autoridades se rehúsan a usar la fuerza para restringir al diabólico atropello de los judíos, entonces los judíos, como hemos dicho, deben de ser expulsados de sus países y ordenados a volver… a Jerusalén, a donde puedan mentir, maldecir, blasfemar, difamar, asesinar, robar, asaltar, practicar la usura, burlarse y regodearse en todas esas infames abominaciones que ellos practican entre nosotros y que se vayan….nuestro Señor el Mesías, nuestra fe y nuestra iglesia incorrompida y descontaminada de su diabólica tiranía y maldad.” Los germanos fueron convertidos al cristianismo, en algunos casos, como el de los sajones, con brutal violencia, pero encualquier caso siempre por la fuerza. Luego, el cristianismo de Lutero, al que se convirtieron el 70% de los alemanes, les enseñó a odiar a los judíos y, finalmente, Alemania perpetró el holocausto. ¿Debemos extrañarnos? Pero, ¿es “Alemania” u otra cosa la que está ejerciendo aquí sus efectos? Comparemos los textos de Lutero con los textos judaicos del Antiguo Testamento, la Torah, o con los textos de El Corán. Me he referido a ellos en los posts anteriores. Un extraño parecido los une a todos, a saber, ese “derecho” a convertir en poco menos que demonios, es decir, en seres inhumanos susceptibles de ser exterminados, a los descreídos de Yahvé, el único supuesto dios verdadero. El holocausto no forma parte de la cultura alemana, sino de la cultura judeocristiana y, en última instancia, de esa religión abrahamánica universal que antecede a las tres ramificaciones, hebrea, cristiana y musulmana, de la sumisión al único ente presuntamente omnipotente, el déspota del desierto que no era sino la imagen proyectada de la impotencia política del judío. A la derecha, portada de Sobre los judíos y sus mentiras (1543), de Martin Lutero Jaume Farrerons 1º de septiembre de 2010 Publicado por Jaume Farrerons en 1:30 PM

Nota de JRANIA: Reproducimos íntegramente este post del blog filosofía crítica por su interés.


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