Vladimir Soloviev: Rusia y la Iglesia Universal

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Posted on 1 de julio de 2012by

Hoy he descubierto una, para mi, desconocida obra del gran escritor y filósofo ruso Vladimiro Soloviev (“Rusia y la Iglesia Universal”, EPESA, Madrid, 1946)… Está agotada y no se ha reeditado en español… Espero leerla en la Biblioteca Nacional de Madrid… pues según  opinión de   Ursus Von Balthassar…su sabiduria es comparable a la de Santo Tomás…

Mientras tanto… he encontrado un blog  que dedica un post a V. Soloviev. Lo reproduzco seguidamente:

En la imagen, Vladimir Soloviev VLADIMIR SOLOVIEV…EN LA ESCONDIDA SENDA: RECUERDOS Y TRALLAZOS …Recuerdos Una tarde de primavera el aristócrata andujareño D. Alfonso de Lara y Gil nos recibió en su finca de “Capellanías”: éramos unos cuantos jóvenes, aburridos de la cantinela universitaria, del discurso decadente, insufrible, nauseabundo de la modernidad. Han pasado unos años, muchos años, después de aquella visita. D. Alfonso había estado encuadrado en el Requeté. Alto y noble como un roble, por sus venas corría sangre de D. Juan Manuel Orti y Lara. D. Alfonso nos recibió con su hidalga cortesía, dándonos hospitalidad bajo su techo. En las conversaciones que sosteníamos por la noche nos habló allí por vez primera de Berniof, citándonos un pensamiento que removió nuestras entrañas: “la vida humana no se comprende fuera de sus relaciones divinas, ni la Historia fuera de la Teología, o el tiempo fuera de la Eternidad.” D. Alfonso, que pasó a mejor vida hace años, terminó diciéndonos al hilo de esta cita de Berniof: “Lo mismo que decía Berniof cabe decir de la vida política, ésta jamás será inteligible ni practicable al margen de toda consideración religiosa, proclamándose por principios ateos o laicos. Soloviev lo desarrolló magistralmente.” Mucho ha llovido desde entonces. Éramos prácticamente unos jóvenes. Admirábamos de D. Alfonso sus hazañas guerreras en la Guerra de Liberación Nacional de 1936-1939, pero él guardaba silencio sobre aquella gesta. Permanecíamos atentos a la lección del maestro D. Alfonso de Lara y Gil, Doctor en Derecho y Filosofía. Una lección que no tuvimos que pagar en tasas universitarias, una lección de la que no conservamos ningún inútil diploma que colgar en la pared. Una lección indeleble de profundidad teológica, filosófica e histórica. Y recuerdo con nostalgia aquellos días de estudio, al margen de toda regulación y homologación académica. En los tiempos modernos, los mejores maestros siempre estuvieron fuera de la Universidad. La tarde la pasábamos leyendo y paseando, y por la noche, tras la cena, rezábamos el Santo Rosario. Y después, no mirábamos el reloj cuando se trataba de conversar al amor de la lumbre. Por las mañanas, levantándonos temprano, ofrecíamos las obras del día a la Santa Madre de Dios, desayunábamos como espartanos y caminábamos hacia la antigua ermita, erigida en la vasta finca de encinares y arroyuelos; en aquella ermita era tradición que había estado Fray Diego José de Cádiz predicando, uno de los primeros contrarrevolucionarios españoles. Y las bendiciones en aquella capilla y en aquellos parajes de la escondida senda caían a raudales sobre nuestras almas. Comprendimos: la Contrarrevolución no es simplemente política. La política es superficial. La Contrarrevolución es espiritual. Esos hombres, obsesionados por la política, parecen moscas en una botella, sin poder encontrar la salida. …Soloviev Y, a la luz de una vela, por las noches buscábamos la verdad. Soloviev también la buscó. Su trayectoria filosófica así nos lo muestra: desde el materialismo grosero de Buchner y el positivismo de Mill, evolucionó a un idealismo radical. En la primera navegación de su pensamiento, Soloviev analizó el empirismo y el racionalismo de Occidente, y acabó rechazándolos en nombre de una tradición eslavófila. En la segunda navegación, aspiró teosóficamente a que la Sabiduría se realizara integrando en su seno todos los elementos de las tradiciones anteriores. En la tercera navegación, Soloviev vio la Teocracia, propugnando la unión de ortodoxos y católicos –también de judíos- con vistas a un gobierno universal de Dios, nosotros diríamos que el Reinado Social de Cristo como síntesis de todos los momentos opuestos de la historia occidental. La Tercera Roma, Rusia, vendría a potenciar ese momento álgido de la Historia. Después de aquellas andanzas por la escondida senda de Capellanías, dejamos la surtida biblioteca de nuestro noble anfitrión. Recientemente, en otra de nuestras incursiones por la escondida senda adquirimos un libro: “Los tres diálogos y el relato del Anticristo” de Vladimir Soloviev, publicado por la barcelonesa Casa Scire/Balmes en 1999. ¡Cuántos recuerdos de D. Alfonso! De aquellas tardes, cuando iba el sol de caída y una brisa nos acariciaba. Y luego, aquel Santo Rosario a la vera de su cama, con D. Alfonso yaciente en el lecho de dolor de un Hospital. No podía pronunciar palabra, pero rezó con nosotros antes de morir. Y cuando le fuimos a dar la mano, con sus pocas fuerzas nos apretó los dedos. Entonces comprendimos, sin decir palabra, que recibíamos la Tradición. Correligionario que mueres, nosotros heredamos de ti la misma Lucha. Desde el Cielo, reza por nosotros. Son muchos recuerdos. Por eso compré el libro de Soloviev. En memoria de D. Alfonso. Los diálogos de Soloviev nos han recordado también “Las Veladas de San Petersburgo” del profeta de Chambéry, Joseph de Maistre. En los diálogos de Soloviev, un general, un político, un príncipe, el enigmático señor Z y una señora conversan. Todo hace pensar que las opiniones del señor Z son las de Vladimir Soloviev. Dura refutación de Tolstoi y su herética lectura del “cristianismo”, a cuyos secuaces denomina “adoradores del agujero”. “Cuando uno se encuentra ante personas que piensan o afirman que Cristo ha ido superado, o bien que es un mito elaborado por el apóstol San Pablo, pero al mismo tiempo continúan definiéndose, tenazmente, como “auténticos cristianos” y recubren con palabras evangélicas manipuladas ad hoc la predicación de su propio espacio vacío, no se puede mostrar indiferencia o sumisión: frente a la contaminación de la atmósfera moral por medio de una mentira sistemática la conciencia social tiene el deber de exigir en alta voz que el mal sea llamado por su verdadero nombre. El verdadero fin de nuestra polémica no es pues confutar una falsa religión, sino revelar un auténtico engaño”. Así de claro. …Trallazos Cuántos de nuestros contemporáneos hay todavía, definiéndose irresponsablemente como “cristianos” (sin Cristo), “cristianos” (sin Sacramentos), “cristianos” (sin Jerarquía), “cristianos”… Pero que Cristo no pase por sus puertas. Así se entiende que, en la ignorancia en que algunos viven tan cómodamente, se dé tanto el caso de “cristianos” que crean que pueden serlo al margen de la Comunión con la Iglesia. Eso de “cristiano no practicante” es la tontería más grande que pueda darse. Ser cristiano implica serlo practicante. Y si un cristiano no practica algo falló: tal vez no fue catequizado convenientemente, o tal vez es que poco ama ese “cristiano” a Dios. Para colmo de males, los marxistas inventaron la artificial diferencia –con la aviesa intención de deslizar el implícito “divorcio”- entre “comunidades de base” y “jerarquía eclesiástica”. Roger Garaudy sabe de esto más que nosotros, pues no en balde es el gran artífice del “diálogo Iglesia-Marxismo”, un diálogo semejante en todo a aquel que tuvo Eva con la Serpiente en el Paraíso. Esos parecidos no son simple coincidencia. Nota: Otra cosa, para que no falte la autocrítica cristiana, es determinar en qué sentido la catequesis que ha venido realizando la Iglesia Católica es eficaz, dígase por caso en España. Los catequistas tienen una responsabilidad muy principal en todo este desaguisado actual. Y los párrocos que los proponen tampoco están exentos de responsabilidad. Es increíble que una gran parte de la Iglesia –clero y seglares- se haya llegado a creer las mojigaterías modernas con celo digno de mejor “Causa”. Esa estúpida complacencia en el pacifismo tolstoiano y las memeces igualitaristas y democráticas está haciendo más daño que los fusiles milicianos. Cristo no fundó una Iglesia democrática, sino una Iglesia Jerárquica. Y quien se atreva a enmendarle la plana a Cristo… Muy sencillo:¡que se vaya al diablo! Es inconcebible que los cristianos –tras el Concilio Vaticano II, mal interpretado- hayamos olvidado el consejo evangélico que dice: “Sed cándidos como la paloma y astutos como la serpiente”. Los catequistas no pueden presentarse como cándidas palomas, dejándose la astucia de la serpiente en el baúl. Por eso mismo, por no cumplir el consejo, ocurre hoy que el cristianismo suele identificarse con una actitud bobalicona que es la menos recomendable para expandir el Evangelio. ¿Quién quiere ser tonto, por el amor de Dios? Pues eso, tontos, es lo que parecen algunos que todavía no se han enterado que la juventud quiere otra cosa: combate, combate, combate. Un santo dijo en cierta ocasión que un santo triste es un mal santo. Me temo que un santo de palomar… es peor santo todavía.

Publicado porBarandánen17:34
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Una respuesta to “Vladimir Soloviev: Rusia y la Iglesia Universal”

  1. Eduardo Palacios Molina Says:

    Me sentí muy identificado con la admiración con este posted del
    del1° de julio de 2012, excelentemente redactado, donde se percibe con claridad ciertos destellos de la grandeza espiritual de Vladimir Soloviev. No he hallado su obra ” Rusia y la Iglesia Universal”, pero tengo una pálida idea de la obra por el padre Alfredo Sáenz S.J. escritor, investigador y conferencista que en su última publicación
    “El Fin de los Tiempos y siete autores” modernos incluye a Dostoievski, Soloviev, Benson, Thibon, Pieper, Castellani, Hugo Wast. Coincidiría el padre Sáenz , con el punto de vista dado por el autor de este posted Tengo mucha esperanza que el ecumenismo bien interpretado se aplique internamente en la Iglesia y pueda alguna vez , lo más pronto posible, se haga realidad el deseo de Fátima expresado por la Sma. Virgen acerca de la Consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón. Como Soloviev amo la liturgia tradicional y creo que ella posee el mismo espiritu de unidad que proclamos en nuestro Credo. Sin combate, no hay oración profunda, ni auténtica apertura de corazón a Jesús. Gracias por dispensarnos tanta riqueza en este posted. Sigo buscando una buena traducción al castellano del ” Rusia y la Iglesia Universal”
    ” Omne instaure in Christo” ( San Pío X)

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