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Ideología de ODIO: …poesia de Neftalí Reyes (alias “Neruda”)

27 de enero de 2013

Ahora que en los medios de in-comunicación tanto se habla de denunciar a los promotores del odio… (se refieren, claro está, a los europeos que protestan contra la invasión de gente no deseable, o contra las personas que denuncian al “lobby” homosexual como ariete contra la institución familiar)… es conveniente dar a conocer un típico ejemplo de odio y esta vez de odio gratuito, manifestado por un poeta que no sólo odió al caudillo Francisco Franco… sino que además, amó ó idolatró a otro caudillo, el generalísimo José Stalin, quien
seguramente no era tan “malo” como se suele decir…
En todo caso… copio de un blog cuyo nombre no quiero recordar el siguiente texto,”El general Franco en los Infiernos”, escrito en 1939 por el poeta narigudo que fue embajador de Chile en Paris:

Desventurado, ni el fuego ni el vinagre caliente

en un nido de brujas volcánicas, ni el hielo devorante,

ni la tortuga pútrida que ladrando y llorando con voz

de mujer muerta te escarbe la barriga

buscando una sortija nupcial y un juguete de niño

degollado,

serán para ti nada sino una puerta oscura

arrasada.

En efecto:

De infierno a infierno, que hay? En el aullido

de tus legiones, en la santa leche

de las madres de España, en la leche y los senos

pisoteados

por los caminos, hay una aldea más, un silencio más,

una puerta rota

Aquí estás. Triste párpado, estiércol

de siniestras gallinas de sepulcro, pesado esputo,

cifra de traición que la sangre no borra. Quien, quien eres,

oh miserable hoja de sal, oh perro de la tierra,

oh mal nacida palidez de sombra.

Retrocede la llama sin ceniza,

la sed salina del infierno, los círculos

del dolor palidecen.

Maldito, que sólo lo humano

te persiga, que dentro del absoluto fuego de las cosas,

no te consumas, que no pierdas

en la escala del tiempo, y que no te taladre el vidrio

ardiendo ni la feroz espuma.

Solo, solo, para las lágrimas

todas reunidas, para una eternidad de manos muertas

y ojos podridos, solo en una cueva

de tu infierno, comiendo silenciosa pus y sangre

por una eternidad maldita y sola.

No mereces dormir

aunque sea clavados de alfileres los ojos: debes estar despierto,

general, despierto eternamente

entre la podredumbre de las recién paridas,

ametralladas en Otoño. Todas, todos los tristes niños

descuartizados,

tiesos, están colgados, esperando en tu infierno

ese día de fiesta fría: tu llegada.

Niños negros por la explosión,

trozos rojos de seso, corredores

de dulces intestinos, te esperan todos, todos, en la misma actitud

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NOTA DE JRANIA:
Lo que sigue es un extenso comentario de Pio Moa sobre el tema del “Odio a Franco”: Copio:

No todo el mundo detestaba o detesta a Franco, claro está, pero quienes lo han detestado lo han hecho con una intensidad nada común, y en ese sentido puede considerársele uno de los personajes más odiados del siglo XX.

Cuando murió, el 20 de noviembre de 1975, el Partido Comunista de España (reconstituido), que pronto crearía el GRAPO, difundió por todas las ciudades donde tenía militantes (Madrid, Barcelona, Cádiz, Sevilla, Vigo, Córdoba, Bilbao y algunas otras), muchas decenas de miles de hojas con el célebre poema de Pablo Neruda El general Franco en los infiernos. Recuerdo haberlo tirado en el metro de Madrid, regando los andenes desde la última puerta del convoy en marcha, mantenida entreabierta. Uno o dos camaradas se situaban de modo que la gente dentro del vagón no se percatara de la maniobra, y quienes volvían a llenar los andenes recogían los papeles. Los dirigentes no debíamos hacer aquellas cosas, pero a algunos nos proporcionaba una peculiar satisfacción, también por su cuota de riesgo.

Las maldiciones de Neruda a Franco eran tan retumbantes que causaban perplejidad, y mucha gente se llevaba la hoja, seguramente para enseñarla a otros. Ningún panfleto agitativo de los muchísimos que tiramos a lo largo de años tuvo tanta difusión, si bien, sospecho, más por curiosidad que por aquiescencia de la mayoría de sus lectores. Empieza así:

Desventurado, ni el fuego ni el vinagre caliente
en un nido de brujas volcánicas, ni el hielo devorante,
ni la tortuga pútrida que ladrando y llorando con voz de mujer muerta
te escarbe la barriga…

Le llama “estiércol de siniestras gallinas de sepulcro, pesado esputo, cifra de traición que la sangre no borra”; evoca “la santa leche de las madres de España” pisoteada, con sus senos, por los aullantes legionarios; alude a “los niños descuartizados”, a la salud, la “paz de herrerías”, la vida destrozada por el general; y tras una larga serie de improperios y consideraciones sobre su infernal destino, concluye el vate:

Solo y maldito seas,
solo y despierto seas entre todos los muertos,
y que la sangre caiga en ti como la lluvia,
y que un agonizante río de ojos cortados
te resbale y recorra mirándote sin término.

Los versos de Neruda respiran y quieren desperatar en el lector un odio absoluto, telúrico, por así llamarlo, que da sentido a las figuras empleadas, a veces extravagantes. Odio cultivado también por muchos intelectuales durante decenios, tano en expresiones literarias como políticas. Muy conocido y recitado ha sido también el poema de León Felipe sobre las dos Españas, que empieza:

Franco, tuya es la hacienda,
la casa,
el caballo
y la pistola…

El general había dejado a su adversario, dice Felipe, “desnudo y errante por el mundo”. Pero la España derrotada se llevaba consigo la canción, “la voz antigua de la tierra”, y dejaba a Franco, por ello, incapaz para “recoger el trigo o alimentar el fuego”. Describe el poeta un poder tiránico impuesto por la pura violencia, productor de tristeza y miseria, en versos de belleza y vigor poético no muy frecuentes en la poesía política. Su veracidad histórica ya es harina de otro costal.

Mencionaré, entre otros muchos ejemplos, el soneto de Antonio Machado donde, sin nombrarlo, pide para él la horca, quizá por suicidio:

Que trepe a un pino en la alta cima
y en él, ahorcado, que su crimen vea
y el horror de su crimen le redima.

En su misma muerte le acompañaron tales denuestos. Creo que los resumen perfectamente los versos que su óbito inspiró al conocido psiquiatra comunista o ex comunista Castilla del Pino, según anota en sus memorias:

Pene no tuvo, ¿te cabe alguna duda?
Pellejo vano entre sus ingles cuelga
Que usó para mear certeramente
Encima de sus muertos y sus tumbas
Millonario en muertes…

Y termina:

Nunca fue muerte por tantos tan deseada.
Nunca fue muerte por tantos bendecida.

Castilla del Pino hizo pocos años ha unas declaraciones interesantes: “Gracias al odio, la humanidad ha progresado”; “Yo odio a Pinochet, y a Franco lo he odiado durante cuarenta años”. Significativamente, no mencionó entre sus odiados a Stalin, Pol Pot o Fidel Castro.

En fin, las imprecaciones más hirientes y cargadas de aborrecimiento han acompañado toda la carrera del Caudillo desde la guerra civil. Y le siguen acompañando, con sorprendente vitalidad, treinta años después de su muerte, en forma de biografías, ensayos o alusiones de intención ultrajante; o de numerosos libros sobre la represión franquista, represión de crueldad sólo comparable con el terror nazi, si hemos de dar crédito a esos escritos: se le aplica incluso el término Holocausto.

Su victoria militar está en el origen de todo ello, y las diatribas contra él transmiten la impresión de que esa victoria constituye un crimen gigantesco, inexpiable, contra el pueblo español, contra la libertad, la paz y el progreso, contra la Historia. Ahora bien, ¿a quién venció Franco, realmente? ¿a la democracia o a una revolución multiforme, aunque principalmente comunista? De esto trataremos más adelante, pero evidentemente fue, en parte muy importante al menos, una victoria sobre los comunistas, defendieran éstos la democracia o su revolución peculiar, como muchos discuten. Por ello no extraña que entre los imprecadores contra Franco destaquen especialmente las izquierdas marxistas y los políticos o intelectuales próximos a ellas. A este respecto los versos de Neruda impresionan sobre los de cualquier otro, pero entenderlos bien exige leerlos al lado de otro poema suyo no menos célebre, la Oda a Stalin, donde declara:

Stalinianos. Llevamos este nombre con orgullo.
Stalinianos. Es esta la jerarquía de nuestro tiempo.

Stalin, predicaba Neruda, encarnaba los ideales de paz y progreso humanos, la esperanza de los oprimidos del mundo. Y por ello, al leer los dos poemas juntos, salta a la vista la perfecta insensibilidad de poeta con respecto a las víctimas, especialmente los niños, cuyas imágenes usa para elevar al paroxismo la indignación moral contra la figura del general. Pues si realmente le indignaran a él tanto como sugiere, mucho más le habrían indignado las víctimas de todas las edades causadas por el stalinismo, en cantidad incomparablemente superior a las atribuibles a Franco. Pero las de Stalin no merecían a Neruda una simple alusión compasiva. Y no porque ignorase su existencia, pues sólo la ignoraba quien cerrase deliberadamente los ojos. Cuando, tres años después de la oda, Jrúschof, sucesor de Stalin, admitió en su célebre informe una parte de los crímenes del déspota, no pillaba a nadie de nuevas, y menos todavía a los comunistas, que tanto habían imitado, donde habían podido, los métodos del “padre de los pueblos”. Jrúschof reconocía simplemente algo de lo archisabido, y la trascendencia de su informe radica sólo en el carácter oficial del reconocimiento.

No. Para Neruda las muertes hechas por los franquistas constituían asesinatos imperdonables porque afectaban a personas de ideas “avanzadas”, comunistas muchas de ellas, aspirantes a una sociedad perfecta, sin explotación, sin injusticia social, sin opresión. Por el contrario Stalin mataba precisamente al tipo de criminales representados en el mismo Franco, escoria irrecuperable de la humanidad, defensores de los horrores del capitalismo tanto en su forma de democracias burguesas como de regímenes autoritarios o bien fascistas, destinados todos ellos al “basurero de la historia”. Stalin hizo fusilar, entre otros, a más comunistas que nadie, muchos más que el Caudillo; pero cualquier orgulloso staliniano como Neruda sabía que se trataba de falsos comunistas, agentes del imperialismo, fascistas disfrazados.

De ahí el valor simbólico, al margen de su relación con los hechos, de la recurrente imagen de los niños destrozados. No sólo busca exaltar la indignación, sino también identificar a los comunistas y progresistas en general, sobre todo a los primeros, personas de ideales puros, luchadores por un porvenir resplandeciente para la humanidad bajo regímenes como el del preclaro Stalin: a ellos, como a los niños, estaba reservado el futuro. Franco asesinaba a los niños y pisoteaba a las parturientas, es decir, intentaba asesinar el porvenir en un intento criminalmente enloquecido y vano –apenas precisa decirlo–, de frenar la marcha ineluctable de la historia. Neruda, el “staliniano que lleva este nombre con orgullo”, lo expresaba con destreza poética.

La historia ha circulado por otras vías y quienes se atribuían la posesión del futuro han fracasado desastrosamente, pero nadie debería caer en una euforia precipitada y forzosamente banal. Poco adelantaríamos sin una comprensión de los esquemas mentales que llevan al stalinismo o al nazismo, y ya saldrán otros poseedores del futuro, porque está en la naturaleza humana la tentación de pensar y actuar de ese modo.

En todo caso encontramos una primera evidencia: Stalin y Franco representaban formas mentales, morales y políticas opuestas: el primero el porvenir radiante, el segundo el pasado oprobioso. Mirándola en su conjunto, Stalin tuvo una carrera verdaderamente triunfal. A la hora de su muerte dirigía un inmenso imperio extendido por más de media Europa y cerca de la mitad de Asia, y era el venerado líder moral de al menos un tercio de la humanidad donde existían regímenes socialistas, así como de millones de otras personas que luchaban por ese ideal en el seno de sociedades todavía burguesas. Y de tantos otros que sin luchar lo apoyaban o respetaban, aun si en su fuero interno sintieran poco entusiasmo por vivir en un sistema soviético, y prefirieran desarrollar sus carreras en las atroces sociedades capitalistas.

Pero no todo habían sido éxitos y Franco encarnaba, precisamente, uno de los pocos fracasos graves de Stalin. Fracaso en un país quizá poco importante en los órdenes demográfico o económico, aunque bastante más en el orden estratégico, en el cultural e histórico; y, sobre todo en el simbólico. Por algo la bibliografía de la guerra civil española –una derrota de Stalin, entre otras cosas– ha sido tan enorme y sigue hoy en pleno auge. Reflejo a su vez de las pasiones que la acompañaron, más fuertes que las asociadas a otros sucesos del siglo XX de mayores consecuencias materiales.

Evidentemente Stalin no tomó a la ligera la guerra de España, pese a las difíciles condiciones materiales para su intervención en ella. Mandó bastantes de sus mejores armas, y él en persona se ocupó de orientar políticamente a las izquierdas españolas; e hizo cumplir sus instrucciones a través del Partido Comunista español, cuyos jefes ponían a la URSS –patria del proletariado– por encima de la propia España, y sentían orgullo en obrar como agentes del Kremlin. Stalin no debió de encajar con buen ánimo su fracaso después de tanto esfuerzo, y muchos de los asesores enviados por él a España sirvieron de chivo expiatorio, fusilados o desaparecidos oscuramente en el terror de la época. Los supervivientes (Malinofski, Vóronof, etc.), demostrarían pocos años después, luchando contra la Alemania nazi, que Stalin no había mandado a España personal de segunda categoría, sino a muchos de sus mejores elementos militares y policíacos. Inútil decir que los fusilados, en su mayoría, no lo fueron por baja calidad profesional, sino por “desviaciones” ideológicas” más o menos inventadas.

Sería exagerado imaginar un Stalin obsesionado por la victoria de Franco, pues los inmensos triunfos de su carrera le compensaban ampliamente de aquel revés. Con todo, seguía siendo una mancha negra en su expediente, y el aplastamiento final de Alemania le ofreció una segunda oportunidad para destruir a un adversario detestado, a quien su propaganda había logrado identificar con Hitler y Mussolini. Fuera de España muy pocos, si alguno, dudó entonces de la pronta liquidación de Franco y no pocos aspiraban a verle seguir la suerte de Mussolini; dentro del país, la perspectiva agrietó considerablemente al régimen. Aunque España no entraba en la esfera de influencia soviética aceptada por Churchill y Roosevelt, seguía teniendo un gran interés para Stalin, y éste hizo cuanto pudo por aislar al franquismo, declarándolo apestado internacionalmente, como primer paso para su derrocamiento. El segundo paso consistió en el maquis, la guerrilla organizada por los comunistas a fin de reanudar la guerra civil, provocar una intervención de las democracias e implantar un régimen, si no socialista, por lo menos muy avanzado. Y sin embargo, asombrosamente, también fracasó en esta intentona, segunda humillación que no pudo hacerle una gracia excesiva, aun contando con sus éxitos arrolladores en otros ámbitos.

Pasada la dura prueba, Franco, dictador a quien habían auxiliado Hitler y Mussolini, iba a mantenerse en el poder, a contracorriente no sólo de los comunistas sino de los regímenes democráticos anglosajones y europeos, los cuales, si bien renuentes a intervenir en España, casi nunca le obsequiaron con sentimientos mínimamente cordiales y ampararon diversas oposiciones a él. Y así continuaría hasta 1975, año de su muerte por causas naturales tras una penosa agonía muy celebrada por muchos de sus enemigos, y bastante similar a la de otro dictador característico de la época, Tito, el comunista yugoslavo disidente de Moscú.

Las mencionadas expresiones de odio tienen un toque peculiar viniendo, por lo común, de personas ateas. El tema rebasa los límites de este ensayo, pero vale la pena reparar en cómo Neruda sitúa a Franco en un infierno de eternos e indecibles tormentos en el cual, como buen stalinano, no podía creer. Según su doctrina, Franco, hiciera lo que hiciese, como el propio Stalin, como Hitler o él mismo, estaban destinados a convertirse en carroña exactamente igual que todo el mundo, sin ninguna reparación o justicia ulteriores, y por tanto sin ningún significado. Aun si cabía esperar que las generaciones venideras compartieran el odio de Neruda, nada de ese odio podría afectar ya al Caudillo, vencedor hasta el fin, por mucho que le deseasen el imposible infierno.

Por el contrario, Franco era creyente católico, al parecer bastante fervoroso y convencido de la existencia de un cielo y un infierno. En alguna ocasión señaló que la vida sería absurda sin la consideración de un más allá. Pero en general no cultivó ni alentó expresiones de odio tan furiosas como las despertadas por él en sus contrarios, y su testamento político se expresa en términos ponderados, acaso por encontrarse ya a las puertas de la muerte.

Estaría muy lejos de la realidad pretender que toda la literatura antifranquista viene del marxismo. La hay del más variado carácter y de enorme dureza, desde la socialdemócrata a alguna democristiana o monárquica. Pero sí cabe señalar que la más persistente, apasionada y dura ha sido la procedente del comunismo y sus aledaños. Como fue comunista la oposición realmente sostenida y seria contra el régimen de Franco.

La atención despertada por el personaje se revela en la ya abultada colección de biografías y ensayos de diverso tipo, sin excluir los psicoanalíticos, a él dedicada. Bastantes aparecieron ya en tiempos de Franco, como las biografías escritas por J. Arrarás, M. Aznar, C. Martín, B. Crozier, L. Ramírez, G. Hills, de J.W.D. Trythall, H. G. Dahms o R. de la Cierva, en general favorables y algunas laudatorias, exceptuando la de L. Ramírez. Pero puede decirse que todas ellas han quedado poco menos que eclipsadas por el impacto de la publicada en 1994 por P. Preston. La biografía escrita por este autor inglés marcó época, tanto por su extrema hostilidad al biografiado como por haberla promovido en España poderosos medios de comunicación de la derecha, en especial monárquicos, por razones fáciles de entender. El libro no dejó de suscitar réplicas. R. de la Cierva lo criticó duramente y publicó a su vez una nueva y amplia biografía en 2000. El general R. Casas de la Vega y el coronel C. Blanco Escolá han escrito sendos libros sobre la capacidad militar de Franco, con enfoques opuestos, y C. de Meer ha escrito un ensayo laudatorio. En línea similar a la de Preston se encuentran diversos estudios de J. Tusell, S. Juliá o el libro de E. Moradiellos subtitulado Crónica de un caudillo casi olvidado, idea extraña, pues todo indica lo contrario: no cesa de crecer la bibliografía sobre él. Siguieron ensayos biográficos más ponderados, como los de B. Bennasar, S. Payne, A. Bachoud, F. Torres, A. Vaca de Osma o J. P. Fusi, éste anterior al de Preston. En los últimos años vienen apareciendo los gruesos tomos de L. Suárez, refundición ampliada y corregida de otra biografía anterior en ocho volúmenes. Por su abundante documentación de primera mano constituye actualmente la obra fundamental al respecto, de obligada consulta para quien desee aproximarse al tema.

En general, hoy la actitud académica prevalente hacia el viejo Caudillo oscila entre la tradicional aversión, muy reavivada en los últimos años, y la consideración del personaje como un dictador de segundo orden, cruel, vulgar y mediocre. A mi juicio, lo último no puede sostenerse. La profundidad del odio que le ha sido tributado, merecido o no, indica algo muy distinto de la mediocridad, y lo mismo el hecho de que a lo largo de cuarenta años derrotara, militar y políticamente, a todos sus enemigos, nada desdeñables muchos de ellos, sorteando peligros realmente letales. Esto no hace su trayectoria histórica positiva, pero excluye para ella el calificativo de mediocre. Dejo aparte la manía actual de retratarlo como un imbécil o poco menos. Azaña solía quejarse de la poca afición de su gente a usar el cerebro, y quizá repetiría hoy la crítica a quienes así “razonan”.

banderas y escudos

14 de julio de 2012

fray Manuel Parra: Cruzada contra la Nicotina

20 de mayo de 2012

La revista “Más allá” (nº 279, pág. 40) publica una entrevista con el misionero Manuel Parra, quien afirma que a su consulta  en la ciudad pacense de Don Benito (Badajoz, España) han acudido de entre 10000 y 15000 personas,  de las cuales el 87% dejaron de fumar como resultado de haber seguido su método de tomar un as gotas de “yare” –jugo destilado de yuca–.

Sin embargo, él mismo –asegura– dejó el vicio del tabaco  a los veintitantos años de edad y por la sola fuerza de su voluntad, sin utilizar ninguna otra ayuda.

Señala que “En España  mueren 3000 personas al año de cáncer de pulmón por culpa del tabaco. ” y añade que el tabaquismo también es “la principal causa de la aparición de otras enfermedades, como el cáncer de pancreas, de vejiga, de próstata, el cien por cien de los enfisemas, etc.”

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Fuente: www.masalladelaciencia.es

Vasconia

14 de mayo de 2012

 

Carta de un Obispo Católico al Papa Juan XXIII

4 de mayo de 2012

Carta de
Monseñor PROENÇA SIGAUD (Gerard) a Juán XXIII:
 
Eminentísimo Señor:
Cuando considero la vida católica actual … veo muchas cosas que son señales de vida y que ciertamente son propias para reconfortar a toda alma que ama a la Iglesia. Sin embargo veo otras que me producen gran angustia. …
Veo que los principios, que el espíritu de lo que se llama Revolución, penetra en el clero y en el pueblo cristiano, …
Muchos de entre el clero no ven los errores de la Revolución, y no se oponen a ellos. … Otros se adhieren a los errores y al espíritu de la Revolución, y abiertamente ó en la sombra, alientan este espíritu, …
En mi humilde opinión, si el Concilio quiere tener efectos saludables, debe considerar primero el estado de la Iglesia que, a semejanza de Cristo, conoce un nuevo Viernes Santo, entregada sin defensa a sus enemigos, …
Es necesario evidenciar el combate a muerte que se ha entablado contra la Iglesia en todos los lugares, reconocer al enemigo, comprender la estrategia y la táctica de este combate, examinar claramente su lógica, su psicología y su dinámica, para que podamos comprender de manera segura cada una de las luchas de esta guerra y organizar y dirigir con toda seguridad la guerra contraria.
1.- NUESTRO ENEMIGO
:
Ahora hace ya seis siglos el enemigo implacable de la Iglesia y de la sociedad católica, en un avance lento y sistemático, ha derribado y destruido casi todo el orden católico, es decir la Ciudad de Dios, y se esfuerza en edificar en su lugar la Ciudad del Hombre. Su nombre es “Revolución”.
La “Revolución” quiere construir todo el orden de la vida humana, la sociedad y la humanidad sin Dios, sin Iglesia, Sin Cristo, sin la Revelación; sobre la sola razón humana, sobre la sensualidad, la codicia y el orgullo. Para ello, pretende derrotar, destruir radicalmente y reemplazar a la Iglesia.

la Secta Francmasónica.
Después de dos siglos, vemos realizado lo que el Papa Clemente XII señalaba como programa de esta secta. … Pocas cosas faltan para la construcción total de la Ciudad del Hombre. ¿Cuántos años le serán concedidos a la Iglesia en “la asamblea de los reyes de la Tierra”? ¿Cuántos
años faltan para imponer el “nuevo orden de los siglos” al mundo y a los cristianos?
Hay un detalle que podemos observar si examinamos un billete de un dólar de los Estados Unidos de América y que alude a ese “nuevo orden de los siglos”. En el círculo, al lado derecho del billete vemos una pirámide que está construida en una gran llanura sin cultivo. Las piedras que la componen son cuadradas y pulimentadas. El significado de esta alegoria está indicado en la inscripción que se lee en la franja: Novus ordo seculorum. La pirámide significa la nueva humanidad que está compuesta por los hombres elogiados por los francmasones, cuyo símbolo es la piedra pulida en la que son transformados los hombres creados por Dios Creador pero transformados por el Gran Arquitecto del Universo. La base de la pirámide indica el fundamento de este Nuevo Orden de los Siglos:
MDCCLXXVI [1776], año del nacimiento de los Estados Unidos de América. … Faltan piedras en la pirámide. El nuevo orden de los siglos no está pues completo todavía, pero le falta poco.
Sin embargo, la obra estará seguramente acabada porque encima de la pirámide está representado el Gran Arquitecto por un ojo colocado en un triángulo. Es el “Dios” gnóstico; no es el Padre de Jesucristo, que es un creador vengador. Estamos en pleno dualismo gnóstico-maniqueo que es la base teológica de la secta masónica. Encima de la pirámide se puede leer: “ANNUIT COEPTIS”. Ese “Dios” da su aprobación a las empresas como la que se inicia en 1776; es decir, alaba la obra, la aprueba, está de acuerdo con ella. Para nosotros, el verdadero Nuevo Orden de los Siglos fue fundado por Nuestro Señor Jesucristo. … El orden masónico es contrario a la naturaleza creada; se opone al orden católico.
 
 
 
El judaísmo internacional
.
Nosotros condenamos toda persecución contra los judíos en razón de su religión o por razones étnicas. Pero la Iglesia no puede ignorar los hechos pasados y las afirmaciones claras del Judaísmo internacional. Los jefes de este judaísmo conspiran desde hace siglos contra el nombre católico y preparan, metódicamente y por odio inmortal, la destrucción del orden católico y construyen el orden del imperio mundial judaico. … El dinero, los medios de información, la política mundial están, en gran parte, en manos de los judíos.
Esta es la realidad. A esa realidad de la lucha sistemática y metódica de este “Enemigo del Hombre” es necesario oponer no el odio, sino la vigilancia, la claridad, nuestra propia lucha sistemática y metódica.
La Revolución.
El proceso de la Revolución comenzó a finales de la Edad Media, progresó por el llamado Renacimiento, dio saltos adelante en la Pseudo-Reforma, destruyó la base política y social de la Iglesia en la llamada “revolución francesa”, pensó derribar la Santa Sede, en el ataque a los Estados Pontificios, causó una crisis interna muy grave con el “Modernismo”, intentó, con el “Comunismo” producir el instrumento para borrar de la Tierra el nombre cristiano.
La mayor fuerza de la Revolución nace de la utilización inteligente de las pasiones humanas, desenfrenadas y metódicamente excitadas.
La Revolución emplea dos vicios como fuerza destructora de la sociedad católica y constructora de la sociedad atea: la sensualidad y el orgullo. Estas pasiones desordenadas y violentas son dirigidas de manera científica hacia un fin preciso y se someten ellas mismas a la disciplina férrea de sus jefes, para destruir de arriba abajo la Ciudad de Dios y construir la Ciudad del Hombre, es decir, para edificar el orden del Anti-Cristo. Un cierto gobierno central, enérgico y muy inteligente dirige todo el proceso: es una central humana que es el instrumento del mismo Satán.
 
 
 
 
 
 
2.- EL COMBATE CATÓLICO CONTRA EL ENEMIGO
El Syllabus del Papa Pio IX
El Syllabus es la lista providencial de los errores perniciosos de nuestra época. Esa lista debe ser completada añadiendo los errores del “socialismo”, los errores de Marc Sangnier, del movimiento “Le Sillón”; la herejía social de Maritain, la idolatría “democrática”, el ídolo de la “Democracia Cristiana”, los errores del “Liturgicismo”, los errores de “comunismo” respecto a la propiedad privada, los errores del “Evolucionismo panteísta universal”.
 
3.- LA ESTRATEGIA DEL “CABALLO DE TROYA”
La doctrina del “mal menor”
De entre las muy numerosas formas de las que se vale la “Revolución” para penetrar subrepticiamente en la ciudadela de la Iglesia, se distingue la táctica del “mal menor”. Es una nueva versión del gigantesco trofeo que fue caballo de madera en la guerra de Troya.
La doctrina católica enseña: si no podemos evitar el mal, podemos permitir un mal menor para evitar un mal mayor, con tal de que no hagamos positivamente el mal. En la práctica, la resistencia sucumbe bajo este pretexto.
Quienes abogan por la táctica del “mal menor” consideran que un cierto mal menor es necesariamente un mal pequeño contra el que no se justifica el combate.
Hay incluso sacerdotes católicos que consideran que el combate causa perjuicio a la Iglesia. Por esto, so capa de prudencia, de caridad, de tolerancia y de delicadeza apostólica, permiten el mal sin combatirlo.
Quienes así actúan olvidan que una de las características de la Iglesia Católica es ser militante. [La vida es milicia].
Los tácticos de la teoría del “mal menor” no recuerdan que incluso el mal menor es siempre un mal y por no recordarlo no tratan de eliminarlo ni suprimirlo. Al coexistir cotidianamente con el “mal menor”, olvidan el bien mayor al que se opone el “mal menor”, y por el uso de la “hipótesis” (la teoría del mal menor) olvidan la “tesis” (el bien mayor), y al final prefieren el mal mismo cosa normal y rechazan el bien con horror. Es el caso, por ejemplo, de la doctrina de la separación entre la Iglesia y el Estado. (En la práctica, se dice, no es viable el Estado confesional; en consecuencia, se renuncia a la doctrina del Estado Católico). Otro caso es aceptar entre conyuges católicos el divorcio como forma de ruptura del matrimonio, por miedo a que sea impuesto.
 
4.- LAS DIFICULTADES INTERNAS DE LA IGLESIA
Al parecer, la causa de la paralización de la filosofía escolática partiría de la reforma hecha en el año 1930 de los estudios romanos. La filosofía, la teología y la sociología católicas han perdido en parte su dinámica. Los nuevos guías son: Sartre, Freud, Dostoievsky, etc….
El Concilio debería considerar muy de cerca la posibilidad de dar un nuevo vigor a la doctrina católica. … Deberían ser condenados el “socialismo cristiano”, el “nominalismo”, el “idealismo kantiano”, todo Hegel con su escuela, Sartre, la doctrina de Maritain, y su engañosa distinción entre individuo humano y persona humana en las cosas sociológicas, el “evolucionismo” absoluto, el positivismo jurídico, el maniqueísmo y el gnosticismo modernos que se expresan en el arte abstracto, el teosofismo, el Rotary, el Lions, el “Rearme Moral”.
En el importante campo de la educación de los hijos dentro de la familia cristiana hay que eliminar la influencia de las ideas de Jean-Jaques Rousseau. Es erróneo considerar a los niños, en general, como si fueran ángelitos, sin pasiones desordenadas y sin concupiscencia. En las cuestiones sexuales la inocencia debe, dentro de lo posible, ser conservada; pero las ideas y los principios morales hay que comunicarlos a los niños, cuando se pueda, en su integridad, de modo que el fiel cristiano llegue a su madurez lo más pronto posible. También hay que restaurar el principio de la autoridad paterna y materna, tan combatido por los enemigos de la familia cristiana y del matrimonio.
 
5.- EL COMBATE CONTRA LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA
La conspiración de la “Revolución” es una y orgánica, Tal conspiración debe ser combatida según un modo y acción únicos y orgánicos.
(…) El combate católico contra los enemigos de la Iglesia se me presenta con frecuencia como un combate de ciegos contra personas que ven. Nosotros ignoramos el fin, el método, la dinámica, la estrategia y las armas,
¿qué nos enseña la sociología católica de todas esas cosas?
a) Reedificación de la sociedad católica.
Si los fieles cristianos estuviesen reunidos y dirigidos, para la consecución de la sociedad católica, para un verdadero combate mundial, de modo enérgico, claro y metódico, la marcha triunfal de la “Revolución” se interrumpiría y el Reino del Sacratísimo Corazón de Jesús sería instaurado. “Restaurar todo en Cristo”.
La reconstrucción de la Cristiandad es cosa de gran importancia. (…) El orden cristiano … es la mayor gracia (exterior al individuo) que impulsa suave y eficazmente a multitudes enteras de fieles a la santidad de vida y a la salvación eterna. En la sociedad “revolucionaria” Dios pesca las almas con anzuelo. Este tipo de sociedad es un obstáculo para la salvación de las almas. En la sociedad cristiana, las almas son pescadas con redes. Este tipo de sociedad es la mayor gracia exterior.
b) las utopías “socialistas” y “comunistas”
Las utopías “socialistas” prometen una sociedad de hermanos: sin autoridad, sin clases sociales, sin pobreza, sin dolor, sin Dios y sin infierno. Prometen el paraíso en la Tierra. Sin Dios: “”libertad”. Sin rey ni padre: “Igualdad”. Sin propiedad privada ni clases sociales: “fraternidad”. Estos utopistas ó ilusionistas afirman que la Iglesia primitiva era “comunista”. Por eso algunos católicos creen que el “comunismo” y el “socialismo” tienen principios cristianos.
Así como la Serpiente tentó a Eva y a Adán con la falsa promesa de “Seréis como dioses” los nuevos profetas de los paraísos en la Tierra prometen un “Estado de Bienestar” y un “Mundo Feliz”: “Te daré todas estas cosas” (Con estas palabras tentó el Diablo a Jesús en el Desierto).
Nuestra vida humana en la Tierra no puede ni debe ser “paradisiaca”. La finalidad de la vida humana en la Tierra se obtiene mediante la Cruz, la paciencia, la abnegación. No basta la justicia humana, es necesaria también la caridad.
Buscando el Reino de Dios y su justicia, el hombre puede obtener la medida felicidad terrestre que concede la Providencia. Violando la ley natural, los hombres seducidos por el “socialismo” de Satán adquieren la esclavitud, nunca la felicidad. El rey de los judíos “los acaudillará con vara de hierro”.
En el desarrollo normal de la sociedad las diferencias sociales y económicas no van necesariamente contra la justicia; la caridad puede contribuir a limar las injusticias y abusos. El odio a los bienaventurados y a las virtudes cristianas de humildad, castidad y pobreza es resultado de la exaltación de la “igualdad” y de la envidia.
 
6.- EPÍLOGO
Quienes hoy, incluso entre los sociólogos católicos, hablan de una “Nueva Humanidad”, que sería resultado del “dogma” de la Evolución… Un día el hombre fue mono. En el futuro el hombre podría evolucionar y llegar a ser el “superhombre”… Entonces las leyes del Derecho natural serían distintas,
Incluso la ley moral, que sería, por tanto, relativa…
En mi opinión estas teorías son totalmente ajenas al Cristianismo.
 
 
FIN
 
 
 
Gerard de Proença Sigaud, Obispo de Jacarezinho
 
 
Carta-Respuesta de Monseñor Proenca Sigaud, de fecha 22 de Agosto de 1959, a una encuesta de la comisión ante-preparatoria del Concilio Vaticano II
 

EUROPA…ETERNA ???

3 de febrero de 2012

Ciertamente Europa (territorio y cultura) es la clave para nosotros los europeos. En primer lugar nuestra antigüedad, puedes percibir la huella de nuestra presencia en este territorio desde hace milenios. Son recuerdos nuestros las cuevas pintadas de Lascaux o Altamira, o las vidas y las obras de Aristóteles o Cicerón. Es también la obra de nuestra carne y nuestra sangre; la remota huella de nuestra alma, de nuestro espíritu, de nuestro genio. Esta Europa tiene nuestro color, nuestra faz. El pensamiento cristiano o musulmán no sería nada sin los pensadores greco-latinos -físicos, matemáticos, filósofos, poetas… Lo que le valieron a los cristianos y a los musulmanes fueron el saber y la ciencia de los pueblos conquistados –Grecia, Roma, Egipto, Persia, o India. De no ser por el aporte intelectual de estas grandes culturas y civilizaciones ambas religiones se hubieran consumido en la mediocridad, y así sucedió en territorios donde no existían precedentes culturales de tal complejidad –fíjate en el cristianismo en Etiopía, pongamos por caso. Sólo en Europa se podía producir una patrística griega y latina, o una filosofía escolástica medieval, que también se produjo en el ámbito musulmán y que tuvo como punto de partida a los mismo autores –Platón y Aristóteles, como es bien sabido, entre otros muchos. En lo que respecta a la Europa cristianizada el mundo clásico (pese a las pérdidas y a la censura) pervivió con plenitud hasta finales del XVIII. Puedes recorrer nuestra historia cultural (romana y bizantina) desde los siglos V y VI hasta la Revolución francesa. Síguela en la ciencia, en la filosofía, en el derecho, en la política, en la literatura, en las técnicas más diversas. Allí encontrarás siempre a los clásicos griegos y latinos guiando e instruyendo. Te recuerdo el Renacimiento carolingio (siglo VIII), o el más tardío del siglo XII (Juan de Salisbury, Pedro Abelardo, la poesía y la novela del período trovadoresco, las primeras muestras en lenguas vernáculas…), verdadero arranque del Renacimiento propiamente dicho de los siglos XIV y XV. Los tres siglos siguientes desarrollan con amplitud líneas de pensamiento político, filosófico, o científico trazadas cientos de años antes. En estos siglos se agotan y superan todas las posibilidades del pensamiento físico-matemático heredado (Copérnico, Kepler, Galileo, Descartes, Newton…). Un siglo más tarde se remozaría el atomismo (Dalton, Mendeleiev), y se superaría el pensamiento biológico liderado por Aristóteles (Darwin). La gran ruptura con el pasado se ha producido a lo largo de estos dos últimos siglos (Darwin, Einstein, Watson y Crick…). Las novedades son excesivas, es la verdad. Y, en mi opinión, estamos en una nueva era. Somos criaturas nuevas en muchos aspectos. Son los mundos del neolítico los que han quedado atrás. A esos mundos pertenecen Grecia y Roma, pero también judíos, cristianos o musulmanes, y todas las culturas del período. Multitud de creencias, saberes, conocimientos y técnicas del neolítico han sido ampliamente sobrepasados. Vivimos en un mundo (simbólico) nuevo. Nueva naturaleza, nuevo mundo; nueva tierra y nuevo cielo. Es una revolución semejante a la que dio lugar al neolítico. Y aunque haya tenido su origen en nuestro territorio, afecta a toda la humanidad. Son momentos trascendentales los que vivimos, más allá de las regresiones culturales (religiosas) que eventualmente podamos padecer. Los mundos (culturales, simbólicos) del neolítico han perecido; el nuevo mundo, más universal que nunca, está en estos momentos haciéndose, forjándose. Este mundo nuevo se impondrá sobre todos; a todos vencerá y convencerá. Y lo hará solo, por sus propios méritos. Por su justicia, por su bondad, y por su verdad. Por lo demás, hay que decir que es la filosofía de la naturaleza de nuestros antepasados lo que ha sido superado, no su filosofía y su sabiduría ética y social. En efecto, hay algo del pasado que merece ser rescatado. Me refiero a la ética, ya individual, ya familiar, ya social (o política o ciudadana). Con respecto a este legado nada podríamos añadir las presentes generaciones a lo dicho por los pasados, cabe agregar tan sólo la ética biológica o ecológica, la que tiene en cuenta al resto de la naturaleza, la que concierne a la biosfera. Pero volviendo a la ética que concierne a los humanos, sigue siendo válido mucho de lo pensado, dicho, y vivido por nuestros ancestros. Seguimos necesitando tales palabras, tales enseñanzas, tales ejemplos. Seguimos necesitando los valores que guiaban sus vidas. Tengamos en cuenta, pues, las reflexiones éticas y políticas de nuestros antepasados griegos y latinos. Las vías abiertas, las posibilidades. Cicerón es un pensador que puede instruir mucho al respecto. Sabido es que este autor fue convenientemente desarraigado, podado, y trasplantado en suelo cristiano, como tantos otros. Lo más ‘actual’ de la filosofía ética cristiana de la Europa occidental procede de él (sus conceptos fundamentales: derecho natural, derechos humanos, libertad…). Está, además, toda la gnómica (las reflexiones, dichos o sentencias acerca de la moral, la conducta, o las costumbres), que se prolonga desde los textos de Homero, Hesíodo y los siete sabios, hasta los últimos momentos en los que el mundo antiguo pudo hablar con su propia lengua (Símaco, Juliano, Libanio…). La sabiduría ética que nos proporcionan es y será válida mientras el ‘homo sapiens’ perdure. Y lo mismo puede decirse de la gnómica china (Confucio), india, o persa, y asimismo la de los pueblos cazadores-recolectores supervivientes. La búsqueda de la ‘excelencia’ se produjo en todas las culturas étnicas. No encontrarás pueblo que carezca de sabiduría moral y espiritual. Es importante advertir el carácter social de todas estas sabidurías. Aquí se está bien lejos de la liberación o salvación personal que promueven ciertas ideologías religiosas. Aquí no hay vías de salida o puntos de fuga individuales que trasciendan al grupo o al legado –en la tierra o en el cielo. No es el individuo, sino el pueblo, la totalidad, lo que importa; y con el pueblo, el legado, la memoria, el ser (simbólico). Es una salvación universal, podríamos decir, lo que encontramos en estas sabidurías. Aquí, si hay que salvar y salvarse, o se salvan todos y todo, o no se salva nada ni nadie. Salvarse es perdurar como pueblo y como cultura, no salvarse es desaparecer como pueblo y como cultura. Eso es todo. Si la tierra europea y sus pueblos son nuestra madre natural, las lenguas y culturas europeas son nuestra madre espiritual. Son tu propio pueblo y tu propia cultura los que te dotan de ser simbólico (alma o conciencia si lo prefieres); las palabras y las obras de la tribu. Son éstas las que configuran y apadrinan tu ser. Los dichos y los hechos. Es una deuda, pues, un deber lo que tenemos con el legado. Le debemos fidelidad. Este legado y esta fidelidad son los bienes más preciados de un pueblo. Su cultivo garantiza la prosperidad, y la prolongación en el tiempo; su olvido o su descuido denotan la decadencia y presagian el final. Seres agradecidos, puros, y los únicos fieles en verdad son aquellos hombres y mujeres que, en cualquier latitud, en cualquier cultura, y bajo cualquier circunstancia, no desertan de los Padres y permanecen fieles al legado. De estos podemos decir que son los únicos nobles, los únicos biennacidos; los buenos hombres, los mejores, los excelentes; la mejor humanidad. Dicho esto, ¿qué podemos decir de sociedades desatadas o desligadas como las que vivimos en Europa (y en occidente), con el legado abandonado, con ciudadanos culturalmente debilitados, asténicos, y presas fáciles para cualquier depredador cultural? Lo que está sucediendo en la Europa actual es algo insólito y absurdo. Ningún gobierno le está prestando la debida atención al incremento de musulmanes asiáticos y africanos en nuestra tierra (¿cuántos millones ya?), ni a la constante amenaza y a las declaraciones explícitas de conquista de sus líderes, ni a sus insidiosas y violentas estrategias de dominio (demandas constantes de lugares de culto, de prerrogativas exclusivas; violencia callejera, violaciones, robos, asesinatos, intimidaciones, no-go áreas…). Esta población está exultante, cada vez más segura de sí y de su futuro éxito –a la vista de nuestra debilidad, de nuestra negligencia (dejación de soberanía), o de nuestra cobardía. Si todo continúa como hasta ahora estos miserables se saldrán con la suya; se apropiarán de nuestro amado continente, de nuestra madre-patria. Puedes repasar las webs anti-islamistas que circulan por Europa. Impotencia y desesperación, y angustia es lo que siento ante la nula reacción de nuestra conciudadanos, de estos europeos hermanos nuestros. Estamos solos y somos una ridícula minoría. A esto puedes añadir la actitud que hacia nosotros, la resistencia, mantienen buena parte de la clase política y los medios de comunicación (o nos silencian, o nos denigran). Triste, muy triste lo que nos está sucediendo, querido amigo. Tengo el horrible presentimiento de que perderemos nuestra Europa, la Europa heredada de nuestros ancestros, y la perderemos para siempre. Nosotros somos las últimas generaciones de europeos. Es cuestión de tiempo, unas cuantas generaciones. *Hace tiempo escribí esto en el ‘Desde Europa’ (p. 136): “La felicidad de tu pueblo es tu felicidad; la prosperidad de tu pueblo, la tuya; la dignidad de tu pueblo es tu dignidad. Si permites que tu pueblo pierda, caiga, o desaparezca, tú pierdes, caes, o desapareces. Si tu pueblo está hundido en la miseria, tú estás hundido en la miseria aunque nades en oro. Si tu pueblo es infeliz, tú eres infeliz aunque tengas todo lo que se pueda desear. Si tu pueblo ha perdido la dignidad, tú careces de ella aunque tengas el cetro, aunque detentes el más alto cargo del grupo. El destino de tu pueblo es tu destino, con tu pueblo te salvas y te pierdes, te hundes y te elevas. Lo que encuentres, se lo debes a tu pueblo, porque lo que eres y lo que tienes se lo debes a las palabras que te formaron. ‘Se lo debo a mi pueblo’, éstas son las palabras que deben salir de tu boca, tus pensamientos más íntimos; lo que logres, lo que encuentres, ha de redundar en beneficio de todos, ha de incrementar el patrimonio común; el legado, la herencia, la fundación, el espacio que abrieron nuestros antepasados.” * Saludos, Manu

Publicado por en 08:22
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FUENTE:
NOTA de JRANIA:  Me he tomado la libertad de copiar el post titulado “Carta a Florián: Lo que de verdad importa es nuestra Europa”…, original de Manu Rodríguez, de quien admiro su sabiduria y nobleza manifestadas en servicio de una buena causa. Por supuesto, desde ya estoy a sur órdenes en lo que respecta a esta inclusión de su post en este mi blog.

QUEVEDO dixit…

20 de septiembre de 2011

‘Donde no hay justicia es peligroso tener razón, ya que los imbéciles son mayoría’. 

Esta frase denota un profundísimo conocimiento de la sociedad y del comportamiento

de los hombres vulgares, los que Ortega y Gasset llamó “hombre-masa”.

Siempre  son  unos grupos sociales, económicos y políticos los que gobiernan… aunque los

principios, valores morales (ó “in-morales”),  criterios por los que se rigen sus mentes  hayan sido determinados o

programados  por  maestros de sociedades ocultas o también por ordenes religiosas desde hace muchos siglos.

Lo que está claro, hoy, en este siglo XXI en el que vivimos en Occidente, es que todas las reglas del juego político, social, militar, económico, etc. es resultado de una gran guerra que sufrió Europa desde 1939 a 1945 y que los vencedores y usufructuadores de esa “victoria” llaman desvergonzadamente la “Guerra Buena”… aunque  su “victoria” supuso la muerte de 55 millones de personas y el comienzo de la decadencia de Europa….

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)

“(…) no he de callar por más
que silencio avises o amenaces miedo ….(…).

Héroes acosados y perseguidos!

28 de mayo de 2011

Es notorio que desde la Segunda Guerra Mundial los héroes auténticos son

desacreditados y los “anti-héroes” son exaltados en las creaciones literarias,

en los medios de difusión de propaganda, etc.

Un ejemplo reciente es la campaña de odio contra  algunos destacados

militares de la nación serbia,  cuyo gobierno se ha visto obligado a detener a a

uno de sus hijos heróicos como precio para que Serbia pueda un dia ingresar en

la  Unión Europea… La prensa incluso aplica el calificativo de “criminal de

guerra”, sin previo juicio y por supuesto, sólo a la parte perdedora en la guerra

civil de la Ex-Yugoslavia…

Por estas consideraciones me parece muy interesante copiar quí un comentario

publicado en www.layijadeneurabia.com por Arjún:

 

 

Las agencias de prensa han anunciado hace pocas horas la detención por las autoridades serbias del general Ratko Mladic, héroe de las guerras de la antigua Yugoslavia en los años 90 del siglo pasado.

¡Honor y gloria al defensor del noble pueblo serbio contra la barbarie islámica y el terrorismo separatista de los bosnios musulmanes! Europa pagará cara su traición al pueblo serbio, la pagará con sangre y con el dolor de sus hijos, con la destrucción de sus sociedades y con el sometimiento a la brutalidad y al salvajismo musulmanes. Europa ya está pagando por sus errores, sus crímenes y sus traiciones. La sangre derramada de los serbios, la persecución de los patriotas eslavos, la agresión criminal de las crápulas occidentales aliadas a la peor escoria humana de los Balcanes, el martirio de la mejor humanidad europea en el altar de la perversión y la maldad de los monstruos que nos dominan y esclavizan, clama justicia y venganza . La degradación que corrompe las sociedades europeas, la pudrición creciente, el oscurantismo invasor que nos anega, la conquista sin freno de un continente culpable y cobarde por la lepra islámica es el castigo a tanta vileza y miseria moral, al desierto espiritual, al yermo pestilente en que se ha convertido Europa.

Ratko Mladic, prototipo de una raza de hombres en fase de exterminación, nobleza y heroismo a la imagen de las mejores cualidades de los verdaderos seres humanos en lucha perpetua contra la infrahumanidad destructora de la obra de Dios. Nos esperan días oscuros ante la oleada de aguas putrefactas que inundan Europa.

La detención de Ratko Mladic es una mala noticia de la que debemos lamentarnos, y muy sentidamente. Y debemos lamentarlo aunque sólo fuera por puro egoísmo e interés, aunque sean muy otros los sentimientos que nos deben movilizar en este caso. A 20 años del inicio de las guerras de la ex-Yugoslavia todavía no hemos entendido nada por estos pagos. Y así nos va. El pueblo serbio, tan miserablemente vilipendiado por una Europa tan renegada de sí misma, es sin duda el último pueblo viril de este continente de maricones arrastrados lameculos del islam. Pero la repugnante traición europea al digno y heroíco pueblo serbio la vamos a pagar muy cara, la estamos pagando ya a alto precio. Y a nosotros nos va a ir peor que a los valientes serbios frente a sus enemigos, que son los nuestros, porque al patético rebaño occidental, entre el cual se encuentran los españoles, le falta el coraje y la determinación que mostraron los serbios en el momento decisivo de la lucha. Salgo a la calle y no veo por ninguna parte los cojones que vamos a necesitar tener para resistir el asalto mahometano, más bien un triste rebaño sin sangre en las venas, apocado y de aspecto afeminado y tembloroso. Porque nadie lo dude, estamos en la cuenta atrás y estas feroces alimañas musulmanas nos van a saltar al cuello en el momento, ya no muy lejano, en que consideren que la resistencia que podamos ofrecerles ya no sea determinante para impedir su victoria. Hemos escupido sobre los serbios cuando tuvimos que acudir en su ayuda, les hemos tirado piedras cuando estaban siendo degollados. Al odio de sus enemigos seculares hemos añadido la difamación y la mentira. Tendremos nuestro castigo por tan asquerosa traición. Pagaremos con nuestra desgracia nuestros errores y el habernos equivocado de bando. Slobodan Milosevic, Radovan Karadzic y Ratko Mladic son héroes, héroes de un pueblo heroíco. Un mundo de castrados es incapaz de entender la virilidad, los cobardes ridiculizan el valor, los indecentes son enemigos de la decencia. Esos malnacidos que están de fiesta por la detención de Mladic, como ayer se alegraron de la muerte de Milosevic en una celda y posteriormente de la detención de Karadjic, deben saber que su hora está cerca. Pronto se ahogarán en su propia sangre y su propia mierda. Y yo iré a escupir sobre sus tumbas.

Y ahora tal vez venga alguien a decir que he hablado con odio. Afirmativo.

ARJUN, Viernes, 27 mayo, 2011

Otros comentaristas han escrito lo siguiente:

lo que pasó en jugoslavia en los años 90, es lo que pasará en europa en los años 20 del siglo xxi; donde entran los musulmanes se corrompe todo; muerte a los islámicos, y viva la tradicion cristiana.

 

en el reino de Cristo hallarán su recompensa, los santos y los martires serbios y de toda la cristiandad;  le daran el premio que los traidores le han negado.

“(…). esto de los 7000 u 8000 musulmanes ejecutados es pura propaganda de guerra. Es una noticia falsa.”

SANT ANDERIO = SantAnder

17 de agosto de 2007

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si viajamos por toda la costa cantábrica observamos que desde San Juan de Luz hasta Sant Yago de Compostela, atravesamos lugares que tienen nombres de santos: San Sebastián (Donostia), San Turze, Sant Oña, Santa Iliana del Mar (ó Santa Juliana del Mar), San Vicente de la Barquera, etc., sin olvidar la ciudad de Sant Ander… que debe su nombre a Sant Anderio. Este curioso y poco conocido dato me dió un sacerdote de la Colegiata de Santillana del Mar… (Por cierto, desde hace años, , en la calle que conduce a la Iglesia Colegiata del siglo XII, –que todos los turistas transitan–hay un “museo” alusivo los “tormentos” que el vulgo asocia a la Santa Inquisición… Se supone que la llamada”memoria histórica”…alcanza a unas cosas y a otras no, por ejemplo, a las “chekas” de Madrid y Barcelona) Pero, para terminar este comentario de forma más optimista, aquí traigo algunas fotos…de Sant ANDERIO, también conocida como Santander… 


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