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“Ellos” … y “NOSOTROS”…

15 de abril de 2012

En un interesantísimo blog  (www.mundodaorino.es)  leo lo que pudiera considerarse una “Confesión” del autor y creador del citado blog. Lo copio porque merece ser leído:

Adolf Hitler decía algo parecido en el «Mein Kampf»: «El papel que desempeñan los judíos en la prostitución y, sobre todo, en la trata de blancas, podía ser estudiado en Viena más fácilmente que en cualquier otra ciudad de la Europa Occidental, excepción hecha, tal vez, de los puertos del Sur de Francia. Y Hitler añadía: «La primera vez que constaté que era el judío impasible y desvergonzado quien dirigía con una experiencia consumadas aquélla explotación indignante del vicio en la hez de la gran ciudad, noté un ligero escalofrío en la espalda. Después, el furor se apoderó de mí.»
En Francia, el judío León Blum había ascendido a jefe del gobierno del Frente Popular, en 1936. Había publicado, en 1907 un libro titulado «Du Mariage» (Del Matrimonio), y la obra había sido reeditada poco antes de su acceso al poder. En él, León Blum hacía muy explícitamente la apología del vagabundeo sexual para las muchachas cristianas: «Que ellas se entreguen cuando tengan ganas», escribía (página 279). «La virginidad, rechazada alegremente y muy pronto» era para él la solución (página 256). «Que antes del matrimonio, la mujer se prodigue en todo lo que hay de ardiente en su instinto, todo lo que hay de inestable en su capricho; que se consuma por un número indeterminado de aventuras.» (página 25) León Blum insistía: «Es algo bárbaro que en pleno vigor de su juventud, la virgen, so pena de degradación y de deshonor, deba refrenar en ella el instinto que es el mismo movimiento de la naturaleza.» (página 296) Y se dirigía directamente a las muchachas de Francia: «El sentimiento del honor que os protegía era artificial y estúpido…» (página 265).
Convenía, pues, terminar con estos viejos prejuicios inculcados por el catolicismo reaccionario: «Pienso que, en el futuro, nada subsistirá de estas costumbres» (página 280). «Vuestro prejuicio no es nada cuando se le aísla de las costumbres salvajes o del ascetismo religioso que lo patrocinaron antaño. Corresponde, como se dice, a una supervivencia de las épocas pretéritas de la civilización.» (página 292)
Al otro lado del Rhin, en la Alemania nacionalsocialista, Julius Streicher, el director del periódico antisemita «Der Stürmer» había escrito un artículo sobre el libro de León Blum. Su conclusión era, tal vez, un poco brutal: «El pretende tratar del problema sexual. En realidad, esta obra es una llamada invitando a todos los judíos a mancillar sistemáticamente y metódicamente a las mujeres y muchachas no judías.»
ISRAEL Y LA TRATA DE BLANCAS, de Hervé Ryssen, págs. 17-18
No piensen que esta mañana me he levantado con el antisemitismo encendido. No, no puede ser porque no soy antisemita. Sí me he levantado con la desconfianza habitual hacia todo aquello que no sea “blanco”, aunque en realidad esa desconfianza es sentida de forma cada vez más generalizada. Por supuesto, si me he levantado con mi repulsa hacia el sionismo. No porque piense que los judíos no tienen derecho a tener una tierra, un lugar donde crecer y hacer aquello que tanto les gusta, sino porque niegan el futuro, la tierra… porque aniquilan y avasallan a otro pueblo, a otro grupo étnico muy bien diferenciado.

No obstante, qué más da cómo me haya levantado, este artículo será considerado racista, antisemita, incitador al odio… ¿qué más da lo que haga? Eso sí, no me voy a callar.

Ellos, siempre ellos. Están desde los inicios del liberalismo, desde los inicios del marxismo… Toda forma de capital les excita. Manejan la banca, no obstante. Son fanáticos de los medios audiovisuales, adictos al cine, por ello manejan la televisión, Hollywood y un montón de medios de papel. Así podrán inculcar las nuevas ideas, esas ideas que destruyen al individuo, llenándoles de un odio visceral hacia todo lo “viejo”, “puro”, “duradero”, “sagrado”… ¡hacia ellos mismos! (autoodio y autoculpa)

Los hay que se disfrazan de derecho-humanistas, que crean fundaciones que pretenden ayudar al tercer mundo, luchar contra las desigualdades y bla bla bla, aunque en realidad su labor es incitar la culpabilidad en los hombres blancos, en fomentar el odio, el racismo y el resentimiento contra y hacia los blancos. Todo es culpa nuestra, y ese es su discurso.

Ellos, siempre ellos, si. La banca que hoy tiene secuestrada a las naciones, aprieta con la soga a sus ciudadanos autóctonos que deben pagar una deuda que no han generado: porque la crisis se debe a que la banca solicita que le paguemos todo aquello que “le debemos”; esa banca privada que se quiere quedar con el capital y el trabajo de las naciones y de los hombres que la componen. ESTA CRISIS NO ES OTRA COSA QUE UN PASO MÁS HACIA EL NUEVO ORDEN MUNDIAL, UN PASO QUE HARÁ A LOS AMOS MÁS AMOS AÚN.

Hoy nos obligan a asumir la universalidad, la humanidad, todo aquello que niegue nuestra propia identidad: en el futuro, quien sabe, no existirá otra cosa que el judío y los otros. Todo nacionalismo será aniquilado, menos el de los judíos, toda identidad racial deberá ser aniquilada, menos la de los judíos. El derecho a existir no es tal para el resto, sólo para los judíos, sólo ellos deben ser los diferenciados, los únicos, como elegidos que son.

He escrito todo esto y no he hablado del texto. Y es que el texto habla por sí mismo, así que lo que yo diga sobra, todo esto que he dicho en realidad sobra. Aunque he de decir que la moral liberalizadora, esa moral que hace a todos supermodernos, esa mentalidad actual que se traduce en lascivia, vicio y regalarse carnalmente viene del envenenamiento generado por ellos, siempre ellos, mediante ese marxismo cultural. Y el texto de Hervé Ryssen creo que es explícito en ese sentido, es decir, en el sentido de los planes que tienen para nuestras mujeres y para nosotros los varones.

Y no quiero ser injusto, porque en realidad siento admiración hacia el judío, pero admiración no bajo el sentimiento de idolatración, sino bajo el sentimiento de profundo respeto hacia un enemigo formidable, pues eso es el judío, un enemigo formidable. Y es que en cierto modo los judíos hacen lo que tienen que hacer. Somos nosotros quienes no hacemos la otra parte: defendernos (y atacar). Los judíos no son ese pueblo pobrecito, no son ese pueblo que nos han enseñado las películas de Hollywood en esos dramas sobre la Segunda Guerra Mundial. El pueblo judío es un pueblo guerrero, es un pueblo que hace correr la sangre, es un pueblo fuerte a pesar de su moral de esclavos, esa moral abrahámica.

No obstante, hay muchas formas de ser judío, pues no todos son la hez, LA MAYORÍA NO LO SON. Los hay antisionistas:

Red Judía Antisionista Internacional, por ejemplo. Existen judíos formidables como Israel Shahak, que en palabras de David Duke: “un superviviente del holocausto judío y ciudadano israelí que tuvo el coraje moral e intelectual de desafiar el supremacismo judío que pone en peligro tanto a judíos como a gentiles.”

Esta última parrafada no la pongo para evitar que me llamen antisemita o racista,

pues yo sé bien que no soy racista en el sentido de odio racial. De hecho no es mi intención evitarlo, hace tiempo que escribo sin importarme lo que personas “automáticas” me digan o piensen. Mi libertad y mi lucha no está condicionada por ellos, sino contra ellos, los colaboracionistas y quienes les manipulan. Ya basta de tener miedo, es el momento de hablar bien alto y dar fuerte allí donde hay que dar.

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Algunos de los muchos sitios donde se fomenta el racismo antiblanco:

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5 comentarios publicados, haz el tuyo:

http://www.blogger.com/profile/11066964283376370687http://www.blogger.com/profile/11066964283376370687Manué dijo…

Imaginemos la siguiente situación:
Un grupo de jóvenes decide hacer una protesta en una plaza pública. Para ello se cuelgan unos cartelones que muestran su queja. En los cartelones que sostienen pone (uno por uno):
– No me creo el genocidio de los indígenas norteamericanos.
– No me creo el genocidio de los indígenas neozelandeses.
– No me creo el genocidio de los indígenas mexicanos.
– No me creo el genocidio de los judíos en la IIGM.
– No me creo el genocidio de los indígenas australianos.
– No me creo el genocidio de los indígenas sudamericanos.
Y otros cuantos más…Pregunta: ¿qué joven es detenedido y acusado de incitación al genocidio?

13 de abril de 2012 11:04

http://www.blogger.com/profile/11066964283376370687http://www.blogger.com/profile/11066964283376370687Manué dijo…

Imaginemos otras situaciones:
A- Un grupo de negros apalean a un gitano.
B- Un grupo de gitanos apalean a un amerindio.
C- Un grupo de amerindios apalean a un negro.
D- Un grupo de negros, gitanos o amerindios apalean a un europeo.
E- Un grupo de europeos apalean a un negro, un gitano o un amerindio.
F- Un grupo de judíos apalea a un negro, gitano, amerindio o europeo.
G- Un grupo de negros, gitanos, amerindios o europeos apalean a un judío.Pregunta: ¿qué casos son denunciados por racismo, incitación al genocidio y crímenes contra la humanidad?

13 de abril de 2012 11:10

http://www.blogger.com/profile/11066964283376370687http://www.blogger.com/profile/11066964283376370687Manué dijo…

Tengo otra “visión” sobre la crisis, Daorino.La comparto:

Para mí, el sistema económico era insostenible y tarde o temprano iba a pasar algo así. Lo que han estado haciendo es “poner parches”. Pero más recientemente, lo que han empezado a hacer es “proteger el dólar”, que es la moneda con la que pretendían controlar todo el globo y que en gran medida lo han hecho durante bastante tiempo. Y para proteger al dólar calculan que necesitan destruir al euro.

Y ahora cabe preguntar: ¿Protegerlo de quién? Pues de China, que a partir del grupo BRICS pondrá fin a este monopolio en la economía mundial por parte de la banca internacional judía.

Otra cosilla, no veo al pueblo judío como un Pueblo Guerrero; sí lo veo como un Pueblo Mercader que compra y paga a Mercenarios (otros Pueblos europeos) y Bardos (los anglosajones). De hecho, para alcanzar el dominio que ahora tienen y que está a pique de derrumbarse, han necesitado, 2000 años. En la 2ªGM sí que hay un ejemplo de Pueblo Guerrero y mira, en tan sólo 10 ó 12 años pusieron en graves aprietos los planes de 2000 años, jajajajaja…

Es lo que pasa si los Guerreros Despiertan…

Un Saludo!

13 de abril de 2012 11:21

http://www.blogger.com/profile/06315802461517734939http://www.blogger.com/profile/06315802461517734939Daniel Aragón Ortiz dijo…

Muy bueno lo de las situaciones, Manué, jejeje…Las respuestas… está claro cuáles son.

La vara de medir no se aplica para todos por igual. Estamos ante un claro ataque hacia la raza blanca.

“Para mí, el sistema económico era insostenible y tarde o temprano iba a pasar algo así.”

Pero es que este sistema lleva siendo insostenible desde siempre. Es un sistema que quema los recursos, que fomenta un modelo de vida pernicioso, nada natural, y un largo etcétera.

Mi conclusión es que la insostenibilidad forma parte de la esencia del liberalismo, insostenibilidad desde nuestro punto de vista, pues para los que manejan el sistema se tratará de “ajustes”. ¿Cómo sobrevivió este sistema después del crack de 29? Con la II Guerra Mundial. El modelo nacionalsocialista o el modelo fascista eran demasiado “buenos” y demasiado poco rentable para los usureros y traficantes de la bolsa, para los acumuladores de bienes y amantes de la privatización. Así que cómo se saldrá de esta crisis. Están probando con los ajustes económicos, lo que llaman “austeridad”. De alguna forma se debe pagar la deuda a la banca internacional, que tiene secuestrada a los estados-nación. Grecia es un país que si con la UE no tenía soberanía plena, ahora ya carece de cualquier atisbo de tal cosa.

Si los “ajustes de la austeridad” fallan vendrá lo siguiente: III Guerra Mundial. La guerra es la solución de todos los problemas que pueda tener el capitalismo. En la Segunda Guerra Mundial destruyeron Europa y las constructoras y demás norteamericanas emocionadas: “hay que reconstruir Europa, eso es dinero, ¡hay que invertir!”. Sin hablar ya de que Europa lleva secuestrada por el yaquisionismo desde 1945, sólo hay que ver el mapa de las bases norteamericanas en nuestra patria europea.

“Lo que han estado haciendo es “poner parches”. Pero más recientemente, lo que han empezado a hacer es “proteger el dólar”, que es la moneda con la que pretendían controlar todo el globo y que en gran medida lo han hecho durante bastante tiempo. Y para proteger al dólar calculan que necesitan destruir al euro.”

Esto se va de mis miras, jejeje, nunca había supuesto algo así.

“Y ahora cabe preguntar: ¿Protegerlo de quién? Pues de China, que a partir del grupo BRICS pondrá fin a este monopolio en la economía mundial por parte de la banca internacional judía.”

¿Pero entonces por qué no destruyen la moneda china, en lugar del Euro?

Otra cosilla, no veo al pueblo judío como un Pueblo Guerrero; sí lo veo como un Pueblo Mercader que compra y paga a Mercenarios (otros Pueblos europeos) y Bardos (los anglosajones).

Serán un pueblo de mercaderes, pero saben hacer correr la sangre y aniquilar. Un guerrero de verdad, que no un mercenario o un soldado, protege a su familia y a su patria de toda injerencia extranjera, el judío pone por delante su mercancía. No digo que todos los judíos, no digo que sólo lo hagan los judíos, porque el mundo entero está judaizado, pero lo cierto es que los judíos son un pueblo guerrero, o al menos uno que guerrea, que sabe lo que es masacrar.

De hecho, para alcanzar el dominio que ahora tienen y que está a pique de derrumbarse, han necesitado, 2000 años. En la 2ªGM sí que hay un ejemplo de Pueblo Guerrero y mira, en tan sólo 10 ó 12 años pusieron en graves aprietos los planes de 2000 años, jajajajaja…

¡Espero que pronto seamos muchos los guerreros dispuestos a hacer temblar ese plan! A ver si salen de la siesta, jajaja…

Hasta pronto.

13 de abril de 2012 22:17

http://www.blogger.com/profile/11066964283376370687http://www.blogger.com/profile/11066964283376370687Manué dijo…

Buenas!¿Pero entonces por qué no destruyen la moneda china, en lugar del Euro?

Pues porque “ellos” estuvieron en la creación del Euro (que ya estaba “trucado”), pero no en la creación del Yuan. Cada vez creo más que el Euro era una especie de puntilla final para la destrucción de Europa. ¿Por qué el BCE es independiente de los “poderes” políticos? Es más fácil controlar a 1 sola moneda europea que a 30 monedas europeas. Otra cosa hubiera sido que Líderes valientes, honestos y amantes de sus Pueblos se hubieran reunido en Europa para acuñar una sóla moneda, pero aún así me parece mal porque me gusta la diversidad, y la moneda de cada Pueblo es parte de la “identidad económica” de cada Pueblo. Además, monedas comunes propician la pérdida de soberanía económica.

Hace poco vi a un chino rico que decía que los occidentales vendían su futuro cuando adquirían deuda y que eso era el gran error de la economía occidental. Decían que ellos habían comprado lo que podían pagar en ese momento y que eso era una economía más coherente. Y la verdad es que tenía toda la razón del mundo.

Sobre los Guerreros, bueno, hay de todo, entiendo que cada uno tiene su concepto y tal. Para mí, “hacer masacres” no es de Guerreros, tampoco la crueldad. No sé, para mí esta gente, que al igual que tú entiendo que no son todos, sino unos pocos los que la lían bien (y por supuesto han contagiado con su usura a muchos Pueblos), están más cerca de los Asesinos que de los Guerreros. No hay, o no veo, una lucha directa y honrada, y eso no lo veo de Guerreros.

Un Saludo!

14 de abril de 2012 12:31

…quieren violentar a la Madre Naturaleza!

11 de abril de 2012

El “Sistema mundialista” ó globalizador, en sus extremosidades más aberrantes, no sólo pretende disminuir peligrosamente la natalidad entre las naciones de raza blanca, sino que además… pretende que toda la sociedad contribuya a la fabricación de “úteros artificiales” para que las mujeres dejen de parir y criar a sus propios hijos…

Esto no es una novela futurista sino lo que se expone en una publicación titulada “BioEdge”. Copiamos la información tal como la transcribe “El trasgo” en el diario de Madrid “La Gaceta(10 de abril de 2012, pág. 5):

La revista “BioEdge”  comenta: “¿Es poco ético el embarazo?  Sí, dice una experte británica de bioética”.

“El embarazo y el parto son tan dolorosos, peligrosos y socialmente restrictivos para las mujeres que urge dedicar fondos públicos  al desarrollo de úteros artificiales. Es el único medio de lograr la verdadera igualdad entre hombres y mujeres”

el interminable dolor de los inmortales (via MontAlbo)

20 de septiembre de 2010

el interminable dolor de los inmortales viernes, septiembre 17, 2010 El interminable dolor de los mortales Soldados alemanes con un gatito. http://www.youtube.com/watch?v=3TKsjs64Q5c  “La existencia propia del hombre histórico significa: ser puesto como brecha en la que irrumpe y aparece la superioridad del poder del ser, para que esta brecha misma se quiebre bajo el ser.” (1935) (Martin Heidegger, Introducción a la metafísica, Barcelona, Gedisa, 1993, p. 149). La ruina (carta a mi her … Read More

via MontAlbo

… “CRECED Y MULTRIPLICAOS”

12 de septiembre de 2010

No hay duda… la sexualidad existe con una finalidad muy clara: la procreación.  Tratar de burlar ese mandato de la naturaleza es hacer trampa…    Dicen que  Dios perdona… siempre;  los hombres… algunas veces; y…. la naturaleza…NUNCA!

No podemos asegurar  que Dios perdone siempre… pero está claro que el cosmos tiene una leyes aparentemente inviolables…   En todo caso, lo que está claro es que si una familia ó una nación se desarrolla en cuanto al número de individuos, tanto más estará garantizada su supervivencia…

En consideración a este pensamiento moral voy a reproducir un interesante artículo que copio de catholic.net:

Autor: Lucrecia Rego de Planas | Fuente: Catholic.net
¿Cuáles son tus graves razones?
Reflexiones acerca del Método Billings como estilo de vida y sus incongruencias con la Fe católica
¿Cuáles son tus graves razones?
¿Cuáles son tus graves razones?

Este documento no pretende ser exhaustivo en cuanto a las diversas formas de expresión de amor en el matrimonio, que son miles y muy diversas. Eso requeriría muchas páginas.

Únicamente pretendo hacer una reflexión acerca de las incongruencias que he encontrado entre la fe católica y el método Billings “como estilo de vida” y el daño que puede ocasionar en la única forma de expresión de amor exclusiva y característica del matrimonio: las relaciones sexuales.

Cabe aclarar que admiro enormemente a los Dres. Billings, a quienes tuve el gusto de conocer en 1982 y aprecio muchísimo su trabajo de investigación y promoción de la vida y que las reflexiones que he escrito aquí, no se refieren de ninguna manera a “los fallos” que le achacan al método Billings, pues estoy totalmente convencida de su alta efectividad como método de regulación de la fertilidad.

Por otra parte, dado que mi nombre aparece en muchos libros de religión, quiero dejar claro que la forma de pensar que aquí manifiesto, no refleja necesariamente la línea de pensamiento de ninguna de las organizaciones religiosas y civiles a las que pertenezco, sino que es únicamente la expresión de las conclusiones a las que he llegado, después de diez años de vivencia del método de la ovulación Billings como “el estilo de vida de mi matrimonio”, apegándome en todo momento a la doctrina católica.

Diez años con el método Billings

Empezaré hablando de mí, lo cual tal vez no sea muy correcto, pero esto resulta indispensable para que se puedan entender todas mis posteriores reflexiones.

Soy una mujer de treinta y cuatro años con un organismo sano. Mis períodos son de veintiocho días exactos, con clara diferencia entre fases fértiles e infértiles. Conocí el método Billings mucho antes de casarme y en ese entonces, me pareció la solución ideal para un matrimonio cristiano que desea ser fiel a Dios y desea cumplir con una paternidad responsable.

El estilo de vida Billings ha sido mi estilo de vida durante diez años de matrimonio.

Todo parecía ir bien hasta que un día, mi conciencia me empezó a decir que no estaba haciendo lo correcto, que algo no estaba bien en la vivencia del método como un estilo de vida para mi matrimonio. Llegó un momento en que la situación se volvió insoportable pues mi conciencia no me dejaba en paz, y hace dos meses llegué con mi director espiritual y le dije: “¡No estoy de acuerdo con el método Billings!. ¡Me choca!”.

El soltó una carcajada, pues siempre fui una promotora aguerrida del método.

Intenté explicarle, pero no lo logré, pues mis sentimientos adversos eran fruto de mucha oración, muchas reflexiones, largas conversaciones con mi marido y muchas horas de insomnio, por lo cual decidí escribirlas y son las que ahora tienes en tus manos.

Las Primeras Reflexiones… ¿es el Billings un método “natural”?

Debido a mi trabajo como redactora de libros religiosos, he tenido que estudiar con profundidad las Sagradas Escrituras y muchos documentos de la Iglesia.

Gracias a ello, he descubierto la grandeza del matrimonio desde el punto de vista de Dios y he podido palpar cómo es que Dios ha visualizado desde siempre las relaciones sexuales dentro del matrimonio, como un medio inigualable de comunicación, amor y colaboración a su obra creadora a través de la procreación.

Pero… no por esto mis primeras reflexiones fueron muy elevadas. Al contrario, eran francamente terrenas, se limitaban a dos preguntas:

¿Por qué lo llaman método natural, si funciona exactamente al revés de las leyes naturales? A simple vista, es tan natural como comer cuando no tienes hambre y dormir cuando no tienes sueño…

¿Quién inventó que el Billings mejora la comunicación en la pareja? ¿Existen acaso estadísticas al respecto?

Estas ideas surgieron al ver los sentimientos confusos que el método genera con respecto a las relaciones sexuales,
en los matrimonios que lo llevan.

Para darme a entender, me he permitido transcribir, con su autorización, las páginas del diario de una amiga a quién solía darle asesoría cuando yo era instructora del método.

18 de abril

Querido diario…

Hoy estoy de un humor magnífico, me siento muy bien física y psicológicamente. Mi marido amaneció guapísimo y mi nivel hormonal está perfecto para sentir una atracción irresistible hacia él. Mi vientre está plano, mis senos redondeados, mi pelo dócil, el cutis perfecto.

Me encantaría demostrarle mi amor juntando todo el ágape, filios y eros que siento por él, pero hoy no es posible eso, pues…¡qué horror! ¡estoy fértil! Y , si me le acerco aunque sea un poquito, lo mas factible es, o que terminemos con una ofensa grave a la castidad en el matrimonio, o que empecemos algo que sabemos que no vamos a terminar y nos quedemos tristes e insatisfechos. Porque, definitivamente…¡ninguno de los dos queremos otro hijo!

¡Bah! Lo mejor será ponerme mi pijama de franela e irme a leer a la cama mientras él ve la tele. Cuando llegue él a la cama, simularé que estoy dormida para huir de la tentación.

¿Por qué está tan guapo el día de hoy? ¡No es justo!

26 de abril

Querido diario…

Hoy he estado de un humor pésimo, mi nivel hormonal no me ayuda nada: Me siento cansada, tengo dolor de cabeza y mi vientre está inflamado por dentro y por fuera por la proximidad de mi regla…

Tengo granos en la cara, mis senos están adoloridos, mi pelo imposible de peinar…

Al rato que llegue mi marido, se me antoja platicarle todo lo que he sentido hoy y decirle que lo quiero, mientras jugamos una partida de backgammon con una taza de té de manzanilla bien caliente.

Se me antoja recibirlo con mi pijama de franela y mi bata calientita. Pero…¡No! Hoy es un día infértil y hace muchos días que no tenemos la oportunidad de tener relaciones. Haré un esfuerzo, me pondré guapa (a ver si logro algo) y lo recibiré con besos y abrazos. Me va a costar trabajo, pues no se me antoja nada, pero…¡Hoy nos toca! Y si le digo que no estoy dispuesta….¡se muere! La ventaja es que ya descubrí que haciendo el amor se me quita el dolor de cabeza.

2 de mayo

Querido diario…

¡Auxilio! ¡No me ha venido mi regla! Si estoy embarazada…..¡me muero! ¿Cómo le voy a decir a mi marido? ¡me va a matar! Seguro me va a decir que soy una tonta, que no sé observarme, qué no sé llevar la gràfica, que he dicho mentiras…

Capaz que hasta piensa que lo he engañado con otro, pues con él sólo he tenido relaciones en días infértiles…

¿Qué voy a hacer? Espero que sea algo así como una pesadilla y mañana descubra que ya me vino mi regla. Por lo pronto…. estoy en la depresión total.

He mostrado estas páginas a varias usuarias del método y todas sonríen y concuerdan en que éstas ilustran bastante acertadamente la realidad que vive la mujer llevando un “estilo de vida” Billings.

Esta situación me llevó a cuestionarme:

¿Qué tiene que ver este diario con lo que Dios visualizó cuando nos creó hombre y mujer?

¿Qué tiene que ver este diario, con el mandamiento que da muchísimas veces en la Sagrada Escritura: “Procread y multiplicaos y henchid la tierra”?

¿Qué tiene que ver con la comunicación e intimidad que prometen los instructores del método?

¿Qué tiene que ver con la alegría que un nuevo hijo debería ocasionar en un matrimonio cristiano?

Profundizando un poco más sobre el método Billings

A través de estas reflexiones puramente terrenas, fui profundizando en pensamientos un poco más teológicos y fue entonces cuando llegué a una conclusión sumamente extraña y preocupante:

Si es verdad que Dios es infinitamente sabio, que Dios es el único dador de la vida, que Dios es mi Padre providente, que ha amado a cada hombre de una manera única e irrepetible y le ha asignado a cada uno una misión específica e irremplazable en la tierra, entonces tener un hijo es algo maravilloso y … vivir un estilo de vida Billings para limitar el número de hijos, es una verdadera tontería!

Si, por el contrario, lo sensato es vivir un estilo de vida Billings, en pro de la “paternidad responsable”… entonces tendríamos que poner en duda esas verdades eternas.

¿Será posible que Dios no sea tan sabio, ni tan bueno, ni tan providente?

¿Será posible que mi marido, mis hijos y yo misma, podamos ser un producto de la irresponsabilidad de nuestros padres y no creaturas de Dios, elegidas desde toda la eternidad?

Al llegar a este punto en mis reflexiones, fue cuando estallé y acudí a mi orientador moral en busca de ayuda: “Me choca el método Billings! ¡Es incongruente lo que creo! ¿Cómo es esto posible, si me lo han enseñado, aconsejado y promovido los mismos que han sido mis maestros en la fe? ¿Qué debo creer? ¡Auxilio!”.

A pesar de ser mujer, soy bastante racionalista y me he dado cuenta en mi trabajo de que la fe y la razón se complementan a la perfección. No hay nada que no concuerde maravillosamente.

Por esto, decidí pensar y pensar en estas conclusiones, rezar y rezar, hasta aclarar los fundamentos de cada una de ellas. A mi marido le quiero agradecer sus críticas, refutaciones, reclamos, y racionalismos, (bastante mas racionales que los míos), pues me ayudó enormemente a aclarar y fundamentar todas mis ideas.

Primera Reflexión: Si Dios es infinitamente sabio…

Yo creo firmemente que Dios es infinitamente Sabio. Creo, por lo tanto, que todo lo creado por Él está hecho con infinita Sabiduría.

Gracias a que Dios es sabio, las leyes que puso en el Universo son perfectas. Cada una tiene razón de ser y gracias a ellas los planetas no se estrellan unos con otros, sino que giran en órbitas perfectamente diseñadas.

Gracias a ellas, el agua siempre moja, el fuego siempre quema y el equilibrio del universo se mantiene.

La sabiduría que se palpa en las leyes que rigen el Universo, nos confirma que a Dios no le fallaron los cálculos.

A lo largo de la historia, hemos podido constatar las consecuencias nefastas que acarrea para el hombre, intentar violar las leyes y los ciclos planeados por Dios.

Al crear a la mujer, puso Dios en ella una maquinaria reproductora sujeta a ciertas leyes:

a) Esta maquinaria fue diseñada para ser fértil solamente unos cuantos días de cada mes, durante unos cuantos años de su vida.

b) Las leyes que rigen esta maquinaria hacen que el mecanismo hormonal prepare el cuerpo y la mente de la mujer para tener relaciones en los días fértiles y no así en los infértiles.

Con estos ciclos sabiamente diseñados, Dios planeó que las mujeres no pudiéramos tener ochenta hijos, sino cuando mucho… unos quince, y esto suponiendo mucha juventud, mucha salud y relaciones sexuales muy, pero muy frecuentes.

Ahora, siendo realistas… las mujeres cada día se casan menos jóvenes y el ajetreo de la vida moderna hace que las relaciones conyugales se vuelvan más escasas de forma natural en cualquier matrimonio. Estas dos situaciones, ya por sí mismas, harán que nazcan menos niños en el mundo, sin necesidad de ningún método de control de la fertilidad.

Pienso… Si Dios hubiera querido un número menor de hijos, ¿no hubiera sido más fácil para Él, diseñar a la mujer para que fuera fértil cada dos o tres años y no cada mes?

Pero no lo hizo así. Dios, la Sabiduría plena, diseñó a la mujer fértil cada veintiocho días… y con el cuerpo y la mente preparados para las relaciones sexuales justo en los periodos fértiles.

¿Cuáles habrán sido sus pretensiones?

¿Qué se escribieran muchos diarios como el de mi amiga o que las familias fueran más numerosas?

La otra opción que me quedaba, era dejar de creer en la sabiduría de Dios y pensar que en esto sí le habían fallado los cálculos.

El método Billings, como estilo de vida, nos lleva a dudar de la sabiduría de Dios en cuanto a la frecuencia que deberían tener los periodos fértiles: nos observamos, apuntamos, nos cuidamos, huimos de la fertilidad como si fuera una maldición enviada por Dios o , por lo menos, un error de su parte.

Segunda Reflexión: Si Dios es infinitamente bueno…

Si creo que Dios es bueno, entonces no puedo creer que la fertilidad de la mujer, creatura de Dios, pueda ser algo malo, que haya que controlar como si fuera una pasión desordenada.

Definitivamente, la fertilidad es algo bueno y querido por Dios para que existan más hombres que dominen la tierra y que puedan después gozar de la felicidad eterna junto a Él.

Sin embargo, en algunos matrimonios que viven el método Billings como un estilo de vida, la fertilidad se considera casi un defecto, a pesar de que todos sabemos que Dios les dijo a Adán y Eva: “Creced y multiplicaos y henchid la tierra y dominadla” y que nunca les dijo: “Multiplíquense con prudencia, hagan cálculos para que no caigan en la irresponsabilidad”.

Algo curioso sucede en el rito del matrimonio cuando se les pregunta a los novios: “¿Estáis dispuesto a aceptar los hijos que Dios les dé?”

Todos contestamos: “Sí, estamos dispuestos”, pero los que conocemos el método Billings pensamos… “¡sin olvidar nuestra gráfica para evitarlos!”.

En cientos de casos he podido ver, que lo primero que planean los que se van a casar, es en cómo van a controlar la fertilidad, en vez de hacer un plan de cómo van a controlar su egoísmo, su soberbia, su ira… que son mucho más peligrosos para una relación matrimonial.

¿No valdría la pena incluir en los cursos prematrimoniales una sesión de cómo hacer un plan de vida para dominar las pasiones que son algo real, en lugar de enseñarles a controlar una fertilidad que, irónicamente, no saben todavía si existe? Una pasión desordenada nos puede perder eternamente; en cambio, seguramente ninguna mamá se irá al infierno por el simple hecho de haber tenido muchos hijos.

Tercera Reflexión: Los “fallos” del Método Billings

Estoy convencida de que el método Billings es infalible.

Si no tienes relaciones sexuales en los períodos fértiles, es lógico que no concibas un hijo, porque… simplemente, no hay óvulo al que fecundar o las condiciones para los espermatozoides son totalmente adversas.

Entonces… ¿Cómo explicar la existencia de tantos niños concebidos en matrimonios que llevan fielmente el método Billings?

La única explicación que he encontrado, es que Dios es Todopoderoso. Si Él pudo crear a todo el Universo sacándolo de la nada, si pudo hacer que su Hijo naciera de una Virgen, si pudo hacer que nacieran Isaac y Juan el Bautista de vientres ancianos e infértiles, entonces… podrá perfectamente permitir que “falle” el Billings o cualquier otro método.

Sí. Él es capaz de hacer que se rompan las leyes naturales que Él mismo creó, cuando así lo cree conveniente. Es lo que reconocemos con el nombre de milagros.

Esta es la explicación que yo le doy al hecho de que nazcan, de pronto, hijos a mujeres con las trompas ligadas, a mujeres que toman anticonceptivos, a mujeres con dispositivo intrauterino y a mujeres que llevan fielmente el método Billings, absteniéndose de tener relaciones sexuales en los períodos fértiles.

¡Claro! Si Dios considera que un hijo va a ser una bendición para ese matrimonio, puede servirse de que fallen las pastillas, que se desliguen las trompas, que se mueva el dispositivo, que la mujer no se dé cuenta de que está fértil. Tiene el poder para hacerlo y lo hace, porque ama al hombre y quiere lo mejor para él.

Todos esos niños, son milagros permitidos y queridos por Dios.

Cuarta Reflexión: ¿Puede ser un hijo, el producto de una irresponsabilidad?

¡Eres una irresponsable!

Estas fueron las palabras con las que una tía “me felicitó” cuando supo que estaba esperando a mi cuarto hijo.

Una amiga de ella que estaba ahí presente, fue la que intervino a mi favor diciendo: realmente es muy afortunada, mis dos hijas no han podido tener bebés y llevan muchos años buscándolos.

Aunque yo lo sabía en mi interior, una vez más me sorprendió escucharla. ¿Cómo es posible que algunas nos quejemos de nuestra fertilidad y nos intentemos escapar de ella, con nuestra gráfica del método Billings, mientras hay cientos de parejas que mueren por tener un hijo y no lo consiguen por más tratamientos hormonales, operaciones quirúgicas y experimentos que hacen por lograrlo?

¿Por qué Dios permite esas diferencias tan extremas? ¿No sería más justo que todos pudieran tener el mismo número de hijos?

Eso es un misterio, pero si creemos realmente que Dios es sabio y bueno, creeremos también que lo permite por razones sabias y buenas.

¿Qué razones podrá tener Dios para permitir que existan matrimonios estériles mientras hay otros demasiado fecundos?

Las razones de Dios deben de ser muchas y muy variadas, pero una razón buena para permitir que un matrimonio sea muy fecundo es simplemente para que el mundo se llene de hombres y mujeres santos y se los otorga a aquéllos que cree capaces de educarlos para la santidad.

Pero existen más razones: en el medio rural de todo el mundo, los hijos significan el apoyo y la fuerza de trabajo necesarias para la supervivencia de toda la familia. Ellos agradecen a Dios su fecundidad.

Por supuesto, sé que también existen matrimonios fecundísimos que viven en la miseria total, como es el caso de cientos de familias en la India. Éstas tienen una misión importantísima y es la de abrir los ojos a todos aquellos que tienen de sobra y dicen que no pueden mantener un hijo más. Dios quiere que se despierten en ellos los sentimientos de generosidad y solidaridad que les ayudarán a su salvación eterna.

¿Y los matrimonios estériles?…

En algunos, puede ser que Dios permita su esterilidad para que ellos como matrimonio, tengan el tiempo suficiente para dedicarse a la extensión del Reino de Cristo a través de obras apostólicas o humanitarias.

También podría ser que Dios permitiera la esterilidad en un matrimonio para despertar en ellos la generosidad que implicaría adoptar aquellos hijos no deseados por otros.

Otra razón puede ser, para demostrar con éstos ejemplos a la humanidad entera, que un hijo es siempre un don de Dios y no un derecho de todo matrimonio que quiera tenerlo…

Podemos evitar la vida, pero no tenemos poder para darla. En el dar la vida a un ser humano, tiene que haber forzosamente una intervención directa, una acción voluntaria de Dios.

El hombre, por más que se esfuerce por engendrar un hijo, si Dios no le concede el don de la vida… ese hijo no nacerá.

Si es cierto que Dios es el dueño de la vida y que es el único que puede concederla, entonces, un hijo no puede ser nunca producto de un accidente de la naturaleza o de la debilidad de hombre, sino que siempre será una acción voluntaria de Dios, que desea que ese hijo nazca a la vida.

Entonces… ¿Qué sentido tiene llevar el método Billings? ¿Para qué tanta continencia, tantos miedos, tantas recriminaciones que genera en una pareja? ¿No sería más fácil aceptar de antemano, con humildad, el Plan de Dios en mi vida, aceptar mi fecundidad o esterilidad y vivir con una total apertura mi vida conyugal tal como Dios la ordenó desde el principio?

Después de todo, si concibo un hijo, será porque Dios así lo quiso, pues solo Él es el dueño de a vida.

Quinta Reflexión: Si es cierto que Dios ama a cada hombre y lo ha elegido desde la eternidad para una misión insustituible…

La fe nos dice que Dios tiene un plan para cada hombre. Nos dice que cada ser humano que llega a la vida ha sido pensado y amado por Dios desde toda la eternidad.

Esto significa que cada niño, cada niña que llega al mundo, tiene una misión irremplazable en este lugar; que cada niño está llamado a conocer a Dios y a gozar eternamente de su presencia en el Cielo.

Si hoy quitaran esta parte de la fe y nos dijeran que no es cierto, que somos sólo un accidente de la naturaleza, una irresponsabilidad de nuestros padres….¿Qué sentido podría tener la vida?

Entonces, si es cierto que todos hemos sido pensados y amados por Dios, si es verdad que cada niño que nace tiene una misión irremplazable… ¿Con qué cara puedo yo decirle a Dios que no deseo traer más hijos al mundo? ¿Con qué cara le puedo decir a Dios que no quiero que esos niños en los que Él ha pensado desde siempre, lo lleguen a conocer?

¿Con qué cara podré ver a Dios el día del juicio cuando me diga que Él había pensado en doce hijos míos como doce grandes apóstoles, pero yo sólo acepté darle cinco, porque “me dio flojera empezar de nuevo con los pañales”?

¿Con qué cara podría decirle a ese hijo mío, al que todavía no conozco, que no voy a permitir que venga al mundo, porque “ya no cabe en el cuarto de sus hermanos”?

¿Cómo le puedo negar el derecho de conocer a Dios, de convertirse en templo del Espíritu Santo, de llegar al Cielo y gozar de una felicidad eterna?

¿Cómo puedo negarle la vida a alguien por flojera, por egoísmo o por no confiar lo suficiente en Dios?

¿Cómo puedo negarle al mundo la oportunidad de que un hijo mío haga algo bueno por la humanidad, porque no permití que éste naciera?

Sexta Reflexión: Si la Divina Providencia existe…

La fe nos dice que Dios, en su infinita Bondad, Poder y Sabiduría, permite aquéllo y sólo aquéllo que puede ser bueno para la salvación del hombre, pues Él sabe cómo sacar del mismo mal, un bien mayor.

Si es verdad esto, si es verdad que Él es mi Padre y es Todopoderoso, entonces, no va a permitir que suceda algo contrario a mi salvación. De hecho, ni siquiera permite que el demonio me ponga tentaciones que yo no pueda vencer.

Entonces, si Él me manda un hijo al que yo no deseaba ni buscaba, porque me sentía incapaz de educarlo, debo confiar en que Él mismo verá la manera de concederme todo lo necesario para darle a ese hijo la educación y el cuidado necesarios, para que pueda ser capaz de llegar al Cielo a gozar eternamente de su Gloria.

Por ejemplo, supongamos que la razón por la que yo no quiero tener otro hijo, es porque vivo en un departamento muy chico y sé que los niños necesitan espacio para correr. Supongamos que Dios me lo manda aunque yo haya hecho “tejes y manejes” para evitarlo. Entonces, si creo en la Divina Providencia, puedo estar segura de que Dios me concederá la gracia de tener un parque cercano o amigos que nos inviten a jugar a sus jardines.

Dios mejor que nadie, sabe lo que los niños necesitan. ¡Él los inventó!

Si creemos en la Providencia divina, debemos confiar en Dios. Él es nuestro Padre. Él nos dará todo lo que necesitemos: llámese pobreza o riqueza, llámese salud o enfermedad, llámese fertilidad o infertilidad, llámese exceso de tiempo para convertir al hijo único en un super-hombre o llámese falta de tiempo para que los quince hijos aprendan a compartir, a ayudar, a sacrificarse por el otro. ¡Todo lo que Él permite es bueno y está encaminado a nuestra salvación!

La única condición que Dios nos pone para darnos todo lo necesario es “Buscar primero el Reino de Dios”, es decir, esforzarnos por cumplir su Voluntad en el estado y condición donde nos encontremos.

La cosa cambia cuando voluntariamente no cumplimos la Voluntad de Dios, pues entonces, nuestra confianza no la podremos poner en Dios y la tendremos que poner en cosas tan inestables como el alza de las acciones en la Bolsa o en las tasas de interés bancario, o en una empresa que hoy puede estar bien y mañana mal… ¡Eso sí es para ponerse a temblar!

Séptima Reflexión: Un hijo siempre es un don

Los hijos, buscados o no, siempre son un don, una bendición, un regalo maravilloso de Dios.

Llevo diez años de matrimonio, diez años de vivencia intensiva del estilo de vida Billings y tengo cinco hijos.

Los dos primeros fueron concebidos “medio cumpliendo” las reglas del método Billings. No buscábamos al hijo, porque, según nosotros, como todos los recién casados, “todavía no era el momento adecuado”, pero sabíamos que estábamos rompiendo las reglas en días posiblemente fértiles: En vez de seguir la regla que dice “un día sí y un día no y por la noche”, era “un día si y otro también a cualquier hora”.

Estábamos “abiertos” a la concepción, pero… en los días francamente fértiles guardábamos continencia. Ahora me pregunto: ¿Para qué? ¡De cualquier forma quedé embarazada! Hubiera sido mucho más enriquecedor para los dos, sabernos abiertos totalmente a la vida y entregarnos sin reservas y sin la angustia de: ¿Será el día tres? ¿Me habré observado bien? ¡Qué susto!

Los dos son unos niños maravillosos. Dios sabía lo que hacía al mandármelos.

A mi tercera hija, que es una preciosura, la encargamos voluntaria y conscientemente. Recuerdo ese momento como el más feliz de mi vida matrimonial. Era pleno día cúspide, sabíamos que estábamos concibiendo un hijo. No hubo reservas, ni miedos, ni nada que limitara nuestra entrega mutua. ¿No debía de ser eso lo normal en la vida matrimonial? Y yo, en diez años de matrimonio, lo he experimentado una sola vez. ¡Qué desperdicio!

Mi cuarto hijo y mi quinta hija, fueron concebidos no sé ni cómo ni cuando. Total continencia en días fértiles y posiblemente infértiles. Exagerábamos las reglas del Billings a “un día no y otro tampoco” antes del período fértil y en vez del: 1, 2, 3, 4, era: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y por la noche, después del día cúspide.

¿Para qué? Dios nos mandó a dos hijos preciosos, que han sido una verdadera bendición. Él sabe lo que es bueno para nosotros. Nosotros no nos sentíamos capaces de mantener y educar a un hijo más y Dios nos consideró capaces, confió en nosotros y se ha encargado de darnos todo lo necesario.

Somos bienaventurados. Los hijos son una bendición y no un castigo de Dios. Hay que perder el miedo a los hijos. El miedo al hijo estropea las relaciones conyugales. Un hijo es lo mejor que puede suceder y Dios no nos mandará más de los que Él quiera, guiado por su infinita sabiduría y bondad. ¿Por qué tener miedo a no ser capaces, a no tener tiempo, a no tener dinero, a no tener salud? El problema es de Dios y no de nosotros, pues Él se ha comprometido: “Buscad el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura”.

A pesar de esto, estoy de acuerdo con el refrán mexicano que dice: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Sé que no es algo fácil, pues un mayor número de hijos implicará más trabajo, más cansancio, más sacrificio, menos tiempo para uno mismo, pero todo eso está implícito en el buscar el Reino de Dios y su justicia. Nunca Jesús nos dijo que el camino fuera fácil y si, estando abiertos a la vida, Dios decide, con Sabiduría y Bondad mandarnos muchos hijos, será una manifestación clara de su Voluntad, y no un producto de nuestra irresponsabilidad.

Octava Reflexión: ¿Y los hijos de Francisca?

Una amiga muy cercana leyó mis reflexiones cuando estaban aún en borrador y me dijo:

“No tengo nada que objetarte si pienso en ti, en tu marido y en tus hijos…todos los que llegues a tener. No dudo que sean una bendición, que tengan una misión, que Dios los haya amado desde siempre. Pero…¿y los hijos de Francisca…?”

Francisca es una señora que trabaja en casa de otra amiga mutua. Es madre soltera de siete hijos, cada uno con un padre distinto. Los niños viven “encargados” con la abuela, la tía, la comadre, etc. Muchos días no tienen qué comer y visten harapos conseguidos en las ventas de garage del vecindario.

Su pregunta me hizo reflexionar, pero al final la conclusión fue la misma:

Dejando a un lado los juicios que podamos emitir acerca de la bondad o maldad de las acciones de la madre, su responsabilidad o falta de ella al engendrar dichas vidas; si es verdad que Dios es Bueno, Todopoderoso, Providente y Único dador de vida, no nos puede caber la menor duda de que esos niños harapientos y desnutridos, fueron queridos por Él y tienen una misión importante que cumplir en esta vida.

Humanamente es difícil de entender, pero si creemos en la vida eterna, todo cobra sentido automáticamente. La vida siempre es un don, aunque esté llena de sufrimientos y amarguras, pues es la oportunidad para alcanzar una eternidad feliz junto a Dios.

La vida es sólo un puntito en la eternidad y cualquier sufrimiento vale la pena, para alcanzar esa vida eternamente feliz junto a Dios.

A los hijos de Francisca se les pedirá mucho menos que a otros para alcanzarla. ¡Esos niños también son una bendición, una muestra del amor de Dios por el hombre!

Lo mismo podemos decir de los minusválidos, los deformes, los enfermos mentales, los abandonados, los que mueren de hambre en la India… Todos ellos fueron amados por Dios desde siempre y todos tienen una misión especial e importante en este mundo.

Novena Reflexión: La paternidad debe ser responsable

El término “paternidad responsable” surgió por primera vez de la Iglesia, refiriéndose a la responsabilidad que implica ser padres.

Y el Papa y los obispos han seguido hablando de ello en sus documentos, pero su significado original ha sido desvirtuado por algunos gobiernos y asociaciones que dicen luchar contra la sobrepoblación.

De esta manera, el término “paternidad responsable” se ha convertido en slogan publicitario y , usado de esta manera, nos ha llevado a creer que la responsabilidad de los padres se mide en función al número de hijos y …¡no tiene nada que ver una cosa con la otra!

Lo triste es que esta situación ha engañado a muchos creyentes y no creyentes, a sacerdotes y laicos. Ha disfrazado la verdad, escondiendo bajo la palabra “responsabilidad” al egoísmo, a la sexualidad desenfrenada, al materialismo, a la comodidad…

El término “paternidad responsable” entendido como “pocos hijos para darles mucho” es un engaño, pues algunos de los que lo siguen, justamente lo hacen por no asumir una nueva responsabilidad, ya sea por flojera, por egoísmo, por falta de generosidad o por falta de confianza en Dios.

Sin embargo el término es muy valioso cuando se le da su primer significado que se refiere a hacerse responsables de los hijos que se tengan. De esta manera, la paternidad responsable se ejerce una vez que el hijo nace y no impidiendo que éste nazca.

La “paternidad responsable” no consiste en limitar el número de hijos, sino en asumir la responsabilidad, desde el momento de la concepción, de educar y amar a ese hijo con el esfuerzo, el tiempo, el trabajo, el sacrificio que sea necesario.

Si un matrimonio no desea asumir esa responsabilidad…¡que se abstenga de tener relaciones!

Pero si “a-priori” se ha asumido dicha responsabilidad y se confía en que Dios suplirá nuestras limitaciones, entonces… ¿por qué abstenerse de los goces propios y exclusivos del matrimonio, exactamente en los días en que el organismo está preparado para ellos?

Es cierto que sería irresponsable aceptar una nueva responsabilidad cuando se ve claramente que no puedo cumplirla. Pero la responsabilidad de una nueva vida sólo la puede dar Dios y la da con una promesa: “No os preocupéis… vuestro Padre que está en los Cielos ya sabe que necesitan. Busquen el Reino de Dios y todo lo demás se les dará por añadidura”, que en otras palabras significa: “Yo te daré lo que necesites. Confía. Soy Todopoderoso y te amo.”

Es cierto… es “menos malo” no aceptar la responsabilidad, que aceptarla y no cumplirla. Pero sin duda, lo mejor es aceptarla y cumplirla ¿no es cierto?

Décima Reflexión: ¿Cuál puede ser una razón grave?

El Santo Padre, quien conoce muy bien a Dios, nos dice que es lícito usar el método de la continencia periódica para espaciar los embarazos, cuando exista una razón proporcionalmente grave que así lo amerite. ¡Ojo!, nos dice “es lícito”, pero no nos dice “es recomendable” o “es obligatorio” y nos habla de “espaciar” mas no de “limitar”.

En todos los documentos de la Iglesia alrededor del tema, desde la Humane Vitae hasta la Evangelium Vitae pasando por la Familiaris Consortio y el Nuevo Catecismo, se habla de que una “razón grave” puede ser: económica, social, fisiológica o psicológica, pero no se especifíca cuantitativa ni cualitativamente, es decir: no se aclara qué tan pobre o qué tan enfermo o qué tan loco tiene que estar uno para que sea lícito espaciar los nacimientos.

Y como no se aclara, el deseo de “ser responsables” de acuerdo al slogan, ha hecho que muchos matrimonios crean que una razón grave puede ser:

– “el no poder mandar a los hijos a una escuela costosa” ¿Qué sabemos nosotros si el ir a esa escuela les ayudará para su salvación? Si Dios lo quiere y sabe que esto es indispensable para la salvación de los hijos, ya se encargará Él de que podamos conseguir una beca.

– “el no podernos ir todos los años a Disneylandia” ¿ Nos enriquece Disneylandia de tal manera que sea indispensable para la salvación? ¡San Agustín no la conoció y sin embargo se fue al Cielo!

– “el no tener una casa suficientemente grande para que cada hijo tenga su recámara con baño y vestidor” ¿ No será más enriquecedor para los niños el aprender a convivir en un espacio más pequeño?

– “el no tener tiempo suficiente para llevar a todos a clases de karate, computación, tenis y todo lo necesario para ser super-hombres” ¿No será más santificante el convivir en casa y aprender a compartir a mamá con los otros y a ayudarse mutuamente?

– “el no tener paciencia suficiente para lidiar con más de dos” ¿No es la paciencia un fruto del Espíritu Santo? ¿No deberíamos confiar en que Dios nos la dará, si sabe que la necesitamos, en que vendrá incluida con el siguiente hijo?

– “el no tener tiempo para atender a todos como a mí me gustaría” ¿Y cómo le gustaría a Dios que yo los atendiera? Las mamás siempre tendemos a la sobreprotección y tal vez Dios quiere que nuestros hijos aprendan a ser autosuficientes más rápido por alguna razón que Él conoce y nosotros no.

Nosotros no lo podemos saber, pero Dios lo sabe todo y nos ama. ¿Por qué no dejarlo decidir a Él si nuestra razón es grave o no? El camino fácil es poner cualquier pretexto de gravedad. ¡Hay que aprender a confiar en su Divina Providencia, cuidando solamente el poner todo de nuestra parte, para cuidar y educar a aquellos hijos que Él, guiado por su Bondad y Sabiduría, nos mande!

Esos hijos serán una muestra clara de su Voluntad, una prueba viviente de cuál es la misión que nos tiene encomendada desde toda la eternidad.

A pesar de todo lo dicho, estoy de acuerdo en que pueden existir razones verdaderamente graves, por ejemplo:

– “mi matriz está destrozada, me pongo en peligro de muerte con un embarazo”.

– “mi marido y yo tenemos serias desavenencias y pleitos continuos”.

– “estoy en tratamiento psiquiátrico pues tengo un problema emocional grave”.

En esos casos, no se puede asumir la responsabilidad de cuidar y educar a un hijo y por lo tanto, puede recomendarse la continencia y tal vez no sólo periódica, sino total y permanente, pues lo contrario sería un atentado contra la misma vida.

Pero… ¿continencia por miedo al sacrificio que traerá la concepción de un hijo? Eso tiene mucho de egoísmo y poco de amor. Este sacrificio sería tan vano como el de las mujeres que dicen “sacrificar” su maternidad por mantener una figura esbelta.

La continencia por miedo al hijo, puede ser más egoísta que la misma píldora: eso de tener que tomarse diariamente y sin falta, unas pastillas que engordan, sacan acné, generan hemorragias, destruyen el sistema hormonal y lo peor de todo, anulan la posibilidad de recibir a Jesús sacramentado, sólo por complacer a un marido que no quiere más hijos, es más difícil y arriesgado sin duda alguna, que negarse a tener relaciones en los períodos fértiles.

Del mismo modo, podría resultar menos egoísta el ser capaz de arriesgarse por amor al marido, a una operación de ligado de trompas o de vaciado de matriz que le generarán unas molestias horribles física y psicológicamente.

Usar el método Billings sin tener una razón grave para evitar el embarazo, puede ser tanto o más nocivo que los métodos artificiales, pues además de ser un camino más fácil, deteriora la comunicación en el matrimonio y genera unas relaciones “semi-obligadas” y poco satisfactorias, como se ve en el diario de mi amiga.

El método Billings no es malo, pero no debe ser un “estilo de vida” sino solamente un “rómpase el cristal en caso de emergencia” para recurrir a él en los momentos aislados de la vida matrimonial en los que exista una razón verdaderamente grave para no tener otro hijo.

Valdría la pena preguntarles a todos los matrimonios que creen santificarse por llevar el método Billings ¿Cuál es tu “razón grave” para no desear más hijos?

También deberíamos preguntarles a algunos promotores del método, si no se sienten mal de hacer creer a los jóvenes próximos a casarse, que para ser “responsables” deben “controlar” el don mas grande que han recibido de Dios, el de ser capaces de ser co-creadores con Él.

¿No sería mejor utilizar todos sus esfuerzos y recursos, humanos y materiales, para convencer a los hombres de que deben confiar en Dios Padre, Sabio, Todopoderoso, Providente y Bueno?

Decimoprimera Reflexión: La continencia como medio de santificación

La continencia voluntaria de la pareja puede ser un excelente medio de santificación, cuando está basada en el deseo de formar la voluntad, hacer un sacrificio por alguna causa noble, mejorar las relaciones de la pareja o reparar las penas merecidas por el pecado.

Pero… cuando está basada en el miedo a tener otro hijo por falta de generosidad, no sirve como medio de santificación.

Hay gentes buenas que desean ser fieles a Dios, a las que por desgracia, las presiones sociales les han hecho creer que su continencia basada en deseos materialistas es un sacrificio con el que agradan a Dios.

Las parejas que desean utilizar la continencia periódica como medio de santificación, deberían poner una fecha fija para su continencia, por ejemplo todos los viernes o toda la cuaresma y no fijar esas fechas en función a los periodos fértiles, pues el miedo al hijo puede estropear o enturbiar su trabajo de santificación.

Decimosegunda Reflexión: ¿Es el método Billings un mal necesario?

Existen organizaciones buenas como WOOMB, que promueven el método Billings entre las masas, para contrarrestar la acción de las autoridades anti-natalistas.

Es verdad, si el método no se promueve, entonces la gente caerá en el uso de anticonceptivos o en el aborto que tienen peores consecuencias.

Pero…¿Es el Billings lo que debe promoverse o la generosidad y la Confianza en Dios?

Cuando le preguntaron a Jesús acerca de por qué Moisés aceptaba el repudio, Él dijo: “Eso era por la dureza del corazón del hombre, pero en un principio no fue así…Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Jesús contestó esto, no porque creyera que el corazón del hombre había cambiado, sino porque sabía que nos iba a dejar el Sacramento del Matrimonio, mediante el cual, el mismo Dios ayudaría al hombre a ser capaz de cumplir con la indisolubilidad y la unicidad de la unión conyugal.

El hombre no había cambiado, pero antes estaba solo y ahora contaba con la fuerza del Sacramento, con la fuerza del mismo Dios.

¿Será acaso que ahora se promueve el método “debido a la dureza del corazón del hombre”? ¿Es la promoción indiscriminada del mismo, un mal que se permite para evitar otros peores? ¿No es el Sacramento lo suficientemente poderoso como para también ayudar a la pareja a confiar en Dios en este aspecto? ¿Tendrá que venir Jesucristo de nuevo para instituir un nuevo Sacramento que ayude a los matrimonios a confiar en la mano Providente de Dios?

¡No es posible! La gracia del sacramento es suficiente.

Lo que sucede y deberíamos de aceptar, es que nuestra fe es muy débil y preferimos creer en las erróneas y falaces teorías Maltusianas, las cuales, a pesar de haber sido desmentidas miles de veces, siguen asustándonos con sus historias de un mundo superpoblado e incapaz de alimentar a todos.

Aquí transcribo algunas citas del Evangelio que me encontré cuando andaba en mi crisis de conciencia y todas ellas me confirmaron mis conclusiones:

· “El que recibe a uno de estos pequeños, a mí me recibe…”

· “No os preocupéis por lo que habéis de comer…pues vuestro Padre Celestial ya sabe lo que necesitan…”

· “Busquen el reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura”

· “Todo lo que hicisteis a uno de ellos, a mi me lo hicísteis”

· “¡Ay de aquél que rechace a uno de estos pequeños, pues los ángeles que los cuidan miran la gloria de Dios!”

· “Recibiréis el ciento por uno en esta vida y después la vida eterna…”

No encontré ninguna que dijera: “Procread y multiplicaos con responsabilidad, no vaya a ser que vuestra generosidad le gane a la Providencia de Dios”.

Decimotercera Reflexión: Lo que el Dr. Billings nos dice…

Mientras mi conciencia me gritaba que no estaba bien el estilo de vida Billings, cayó en mis manos el libro “El Amor es más fuerte” en el que el autor en la pág 208, cita al Dr.Billings, quien advierte:

“Es particularmente desaconsejable, en los primeros años del matrimonio, que los momentos de experiencia sexual sean determinados por la infertilidad mas bien que por la inclinación natural. Además, la evasión del embarazo en esta época, es notablemente peligrosa para la estabilidad del matrimonio” (Método de la ovulación, ed. Paulinas, México 1976)

¿Por qué no nos dicen eso en los cursos del método Billings?

Conclusión final: El mundo necesita hombres y mujeres santos

Si de verdad creo en el valor de la vida…

Si de verdad creo que Dios es Todopoderoso y que es el único dador de vida…

Si de verdad creo en su Divina Providencia…

Si de verdad creo en la vida eterna…

¿Qué razón puede ser tan grave como para que sea preferible no permitir que un nuevo ser humano tenga la oportunidad de gozar de la felicidad eterna junto a Dios?

¿No será un grave pecado de omisión dejar de traer un hijo a la vida, pudiéndolo haber hecho?

En cierta ocasión la Madre Teresa de Calcuta dijo:

“Los hijos son como las estrellas…
nunca podremos decir que hay demasiados.”

Y es verdad. Nunca serán demasiados, porque la situación actual del mundo necesita de muchos hombres y mujeres santos que enseñen la Verdad a toda la humanidad. Y si no los engendramos los católicos….¿quién lo hará?

Termino retomando las palabras preferidas del Santo Padre: “¡No tengaís miedo!”.

Si de verdad creo en Dios, no puedo desconfiar de Él, no puedo tener miedo, ni siquiera ante la posibilidad de la enfermedad o la muerte, pues Él mismo, con su Pasión, nos enseñó que cualquier sufrimiento vale la pena con tal de conseguir la vida eterna. Y la única manera de que nuestros hijos la alcancen, es permitiéndoles nacer.

“ Las familias numerosas son un signo de bendición divina y de la generosidad de los padres”. (cf GS 50, 2)


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