Archive for the ‘CRISTIANISMO’ Category

UN LÍDER ASESINADO EN 1936

17 de noviembre de 2012

Estamos acostumbrados a leer, oir y ver, por la inmensa mayoria de los medios de comunicación, y especialmente en en cine de Hollywood y en la TeleVi-sion

que los asesinos somos nosostros. Incluso hay un libro del judio Simon Wiesentham titulado “Los asesinos están entre nosotros”.  Se entiende que “nosotros” somos los europeos en general, pues Europa -dicen- perdió la SGM.

No hay que olvidar que el Continente Europeo fue invadido por el Esta y por el Oeste, según veíamos en los maopas que se publicaban en la revsta “Signal”….

Ni siquiera Winston Churchill, ni Stalin, ni Roosevelt hablaron ni rescribieron nada referido a “cámaras de gas” ni tampoco mencionaron nunca la palabra griega Holocausto…  Nada extraño es que tampoco lo hiciera Su Santidad Pio XII, Papa y Obispo de Roma.  Sin embargo hay un asesinato del que no se habla nada, entre otras razones porque la persona asesinada pertenece ideológicamente a la Europa que perdió la guerra en 1945 y porque su muerte se ejecutó con apariencias legales por un Tribunal Popular en Alicante, España, en 20 de Noviembre de 1936. El nombre del hombre asesinado es José Antonio Primo de Rivera. Tenia 33 años, como Jesucristo y Alejandro Magno. La fotografía que ilustra este comentario es de fecha anterior, como es evidente. Es de su etapa estudiantil y ya entonces denota caracter, madurez y personalidad. Dicen los entendidos en lenguaje gestual que los brazos cruzados significan actitud defensiva pero también seguridad espectante y desconfianza hacia un entorno hostil. No cabe duda de que el ambiente que se vivía en los primeros años de la Segunda República, en Madrid, era poco tranquilizante…: Desempleo,  Huelgas, crisis económica,  atracos, rufianismo, Ley de Vagos y Maleantes, Ley de Defensa de la República, Quema de Iglesias y Conventos, Intentonas separatistas y motines armados…

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Vladimir Soloviev: Rusia y la Iglesia Universal

6 de agosto de 2012

Posted on 1 de julio de 2012by

Hoy he descubierto una, para mi, desconocida obra del gran escritor y filósofo ruso Vladimiro Soloviev (“Rusia y la Iglesia Universal”, EPESA, Madrid, 1946)… Está agotada y no se ha reeditado en español… Espero leerla en la Biblioteca Nacional de Madrid… pues según  opinión de   Ursus Von Balthassar…su sabiduria es comparable a la de Santo Tomás…

Mientras tanto… he encontrado un blog  que dedica un post a V. Soloviev. Lo reproduzco seguidamente:

En la imagen, Vladimir Soloviev VLADIMIR SOLOVIEV…EN LA ESCONDIDA SENDA: RECUERDOS Y TRALLAZOS …Recuerdos Una tarde de primavera el aristócrata andujareño D. Alfonso de Lara y Gil nos recibió en su finca de “Capellanías”: éramos unos cuantos jóvenes, aburridos de la cantinela universitaria, del discurso decadente, insufrible, nauseabundo de la modernidad. Han pasado unos años, muchos años, después de aquella visita. D. Alfonso había estado encuadrado en el Requeté. Alto y noble como un roble, por sus venas corría sangre de D. Juan Manuel Orti y Lara. D. Alfonso nos recibió con su hidalga cortesía, dándonos hospitalidad bajo su techo. En las conversaciones que sosteníamos por la noche nos habló allí por vez primera de Berniof, citándonos un pensamiento que removió nuestras entrañas: “la vida humana no se comprende fuera de sus relaciones divinas, ni la Historia fuera de la Teología, o el tiempo fuera de la Eternidad.” D. Alfonso, que pasó a mejor vida hace años, terminó diciéndonos al hilo de esta cita de Berniof: “Lo mismo que decía Berniof cabe decir de la vida política, ésta jamás será inteligible ni practicable al margen de toda consideración religiosa, proclamándose por principios ateos o laicos. Soloviev lo desarrolló magistralmente.” Mucho ha llovido desde entonces. Éramos prácticamente unos jóvenes. Admirábamos de D. Alfonso sus hazañas guerreras en la Guerra de Liberación Nacional de 1936-1939, pero él guardaba silencio sobre aquella gesta. Permanecíamos atentos a la lección del maestro D. Alfonso de Lara y Gil, Doctor en Derecho y Filosofía. Una lección que no tuvimos que pagar en tasas universitarias, una lección de la que no conservamos ningún inútil diploma que colgar en la pared. Una lección indeleble de profundidad teológica, filosófica e histórica. Y recuerdo con nostalgia aquellos días de estudio, al margen de toda regulación y homologación académica. En los tiempos modernos, los mejores maestros siempre estuvieron fuera de la Universidad. La tarde la pasábamos leyendo y paseando, y por la noche, tras la cena, rezábamos el Santo Rosario. Y después, no mirábamos el reloj cuando se trataba de conversar al amor de la lumbre. Por las mañanas, levantándonos temprano, ofrecíamos las obras del día a la Santa Madre de Dios, desayunábamos como espartanos y caminábamos hacia la antigua ermita, erigida en la vasta finca de encinares y arroyuelos; en aquella ermita era tradición que había estado Fray Diego José de Cádiz predicando, uno de los primeros contrarrevolucionarios españoles. Y las bendiciones en aquella capilla y en aquellos parajes de la escondida senda caían a raudales sobre nuestras almas. Comprendimos: la Contrarrevolución no es simplemente política. La política es superficial. La Contrarrevolución es espiritual. Esos hombres, obsesionados por la política, parecen moscas en una botella, sin poder encontrar la salida. …Soloviev Y, a la luz de una vela, por las noches buscábamos la verdad. Soloviev también la buscó. Su trayectoria filosófica así nos lo muestra: desde el materialismo grosero de Buchner y el positivismo de Mill, evolucionó a un idealismo radical. En la primera navegación de su pensamiento, Soloviev analizó el empirismo y el racionalismo de Occidente, y acabó rechazándolos en nombre de una tradición eslavófila. En la segunda navegación, aspiró teosóficamente a que la Sabiduría se realizara integrando en su seno todos los elementos de las tradiciones anteriores. En la tercera navegación, Soloviev vio la Teocracia, propugnando la unión de ortodoxos y católicos –también de judíos- con vistas a un gobierno universal de Dios, nosotros diríamos que el Reinado Social de Cristo como síntesis de todos los momentos opuestos de la historia occidental. La Tercera Roma, Rusia, vendría a potenciar ese momento álgido de la Historia. Después de aquellas andanzas por la escondida senda de Capellanías, dejamos la surtida biblioteca de nuestro noble anfitrión. Recientemente, en otra de nuestras incursiones por la escondida senda adquirimos un libro: “Los tres diálogos y el relato del Anticristo” de Vladimir Soloviev, publicado por la barcelonesa Casa Scire/Balmes en 1999. ¡Cuántos recuerdos de D. Alfonso! De aquellas tardes, cuando iba el sol de caída y una brisa nos acariciaba. Y luego, aquel Santo Rosario a la vera de su cama, con D. Alfonso yaciente en el lecho de dolor de un Hospital. No podía pronunciar palabra, pero rezó con nosotros antes de morir. Y cuando le fuimos a dar la mano, con sus pocas fuerzas nos apretó los dedos. Entonces comprendimos, sin decir palabra, que recibíamos la Tradición. Correligionario que mueres, nosotros heredamos de ti la misma Lucha. Desde el Cielo, reza por nosotros. Son muchos recuerdos. Por eso compré el libro de Soloviev. En memoria de D. Alfonso. Los diálogos de Soloviev nos han recordado también “Las Veladas de San Petersburgo” del profeta de Chambéry, Joseph de Maistre. En los diálogos de Soloviev, un general, un político, un príncipe, el enigmático señor Z y una señora conversan. Todo hace pensar que las opiniones del señor Z son las de Vladimir Soloviev. Dura refutación de Tolstoi y su herética lectura del “cristianismo”, a cuyos secuaces denomina “adoradores del agujero”. “Cuando uno se encuentra ante personas que piensan o afirman que Cristo ha ido superado, o bien que es un mito elaborado por el apóstol San Pablo, pero al mismo tiempo continúan definiéndose, tenazmente, como “auténticos cristianos” y recubren con palabras evangélicas manipuladas ad hoc la predicación de su propio espacio vacío, no se puede mostrar indiferencia o sumisión: frente a la contaminación de la atmósfera moral por medio de una mentira sistemática la conciencia social tiene el deber de exigir en alta voz que el mal sea llamado por su verdadero nombre. El verdadero fin de nuestra polémica no es pues confutar una falsa religión, sino revelar un auténtico engaño”. Así de claro. …Trallazos Cuántos de nuestros contemporáneos hay todavía, definiéndose irresponsablemente como “cristianos” (sin Cristo), “cristianos” (sin Sacramentos), “cristianos” (sin Jerarquía), “cristianos”… Pero que Cristo no pase por sus puertas. Así se entiende que, en la ignorancia en que algunos viven tan cómodamente, se dé tanto el caso de “cristianos” que crean que pueden serlo al margen de la Comunión con la Iglesia. Eso de “cristiano no practicante” es la tontería más grande que pueda darse. Ser cristiano implica serlo practicante. Y si un cristiano no practica algo falló: tal vez no fue catequizado convenientemente, o tal vez es que poco ama ese “cristiano” a Dios. Para colmo de males, los marxistas inventaron la artificial diferencia –con la aviesa intención de deslizar el implícito “divorcio”- entre “comunidades de base” y “jerarquía eclesiástica”. Roger Garaudy sabe de esto más que nosotros, pues no en balde es el gran artífice del “diálogo Iglesia-Marxismo”, un diálogo semejante en todo a aquel que tuvo Eva con la Serpiente en el Paraíso. Esos parecidos no son simple coincidencia. Nota: Otra cosa, para que no falte la autocrítica cristiana, es determinar en qué sentido la catequesis que ha venido realizando la Iglesia Católica es eficaz, dígase por caso en España. Los catequistas tienen una responsabilidad muy principal en todo este desaguisado actual. Y los párrocos que los proponen tampoco están exentos de responsabilidad. Es increíble que una gran parte de la Iglesia –clero y seglares- se haya llegado a creer las mojigaterías modernas con celo digno de mejor “Causa”. Esa estúpida complacencia en el pacifismo tolstoiano y las memeces igualitaristas y democráticas está haciendo más daño que los fusiles milicianos. Cristo no fundó una Iglesia democrática, sino una Iglesia Jerárquica. Y quien se atreva a enmendarle la plana a Cristo… Muy sencillo:¡que se vaya al diablo! Es inconcebible que los cristianos –tras el Concilio Vaticano II, mal interpretado- hayamos olvidado el consejo evangélico que dice: “Sed cándidos como la paloma y astutos como la serpiente”. Los catequistas no pueden presentarse como cándidas palomas, dejándose la astucia de la serpiente en el baúl. Por eso mismo, por no cumplir el consejo, ocurre hoy que el cristianismo suele identificarse con una actitud bobalicona que es la menos recomendable para expandir el Evangelio. ¿Quién quiere ser tonto, por el amor de Dios? Pues eso, tontos, es lo que parecen algunos que todavía no se han enterado que la juventud quiere otra cosa: combate, combate, combate. Un santo dijo en cierta ocasión que un santo triste es un mal santo. Me temo que un santo de palomar… es peor santo todavía.

Publicado porBarandánen17:34

carta de Monseñor Fellay (FSSPX)…en el año 1997…

13 de mayo de 2012

En la Carta dirigida a los otros tres Obispos de la FSSPX, Monseñor Fellay estampó esta frase lapidaria:

“Esta dialéctica entre verdad/fe y autoridad, es contraria al principio sacerdotal”

En otro texto de la misma Fraternidad Sacerdotal, encontramos esta luminosa doctrina:

Carta a los Amigos y Benefactores Nº 53, del 29 de septiembre 1997.

(…) En cuanto al contenido de los documentos, tienden a afirmar, con una cierta oscuridad, que hay un cisma concretizado por la consagración de los obispos del 30 de junio de 1988, y por lo tanto la excomunión para todos aquellos que adhieren formalmente al llamado cisma: obispos, sacerdotes y fieles.

Se sostiene la ausencia de necesidad sin probar nada; en otras palabras, se remonta al sempiterno “obedeced” sin entrar en la cuestión de fondo.

¿Por qué, a pesar de las amenazas, Monseñor Lefebvre estimó un deber ignorar y seguir adelante? ¿Por qué rechazamos la orden que nos intimaba alinearnos con las reformas conciliares y post conciliares? ¿A qué título pretendemos tener el Derecho a esa oposición? ¿Por qué esta oposición no es cismática?

La respuesta está en el fundamento mismo de la autoridad y la obediencia correlativa:

– En toda sociedad, la autoridad se deriva, como necesariamente de la naturaleza de la sociedad en la que se ejerce como una condición sine qua non.

– Esta naturaleza depende del fin, del objetivo que la sociedad se propone alcanzar. El objetivo determina la naturaleza, la estructura, los medios de cada sociedad.

– La autoridad, por lo tanto, está limitada por el fin de la sociedad, que establece el marco, alcance y competencia de la Autoridad.

La Autoridad tiene por función dirigir las inteligencias y las voluntades hacia el fin de la sociedad (y es así el principio de unidad de la sociedad).

Jamás esta autoridad humana puede cambiar aquello de lo cual ella misma depende: el fin y, en la mayoría de los casos, la estructura, los medios de la sociedad (estamos hablando de sociedades perfectas: la sociedad civil, la Iglesia).

El derecho de la Iglesia para gobernar a los fieles está confinado dentro de los límites impuestos por la necesidad o la utilidad de la salvación eterna de las almas.

Si ella se atreviese a salir de esto, excedería sus competencias, sería un abuso de autoridad y, en este caso, ya no sería una cuestión de obediencia para los miembros, sino de resistencia según la gravedad del abuso.

Cuando se trata de la autoridad papal, la más alta que existe en la tierra, soberana y universal, los límites están fijados no sólo por su propósito (continuar la misión salvadora de Nuestro Señor), por los mandamientos de Dios y de Nuestro Señor su fundador (por ejemplo, “Id, enseñad a todas las naciones”, etc.), sino también por la Constitución divina de la Iglesia.

Si esta autoridad, reputada ser el reflejo exacto de Nuestro Señor mismo (“Quien a vosotros escucha a mí me escucha”) intentase violar estos límites, habría abuso de autoridad y habría que responder, como San Pedro ante el Sanedrín: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Ahora bien, la crítica que dirigimos al Concilio y a las reformas conciliares es, precisamente, pretender cambiar 1º) la naturaleza de la Iglesia, única Esposa de Cristo Salvador, única depositaria de los medios de salvación, sobrenaturales, por la comunicación de los bienes de su Divino Esposo; 2º) su estructura (por la colegialidad anónima y paralizante); 3º) sus medios, por una reducción de la gracia (la Misa y los Sacramentos) a actividades humanas. Estos cambios no son una percepción subjetiva por nuestra parte, sino que son reconocidos y declarados por las autoridades actuales.

Esta es la razón por la cual no podemos obedecer. Rechazamos la orden de demolición por abuso de poder.

Nosotros no somos los que han cambiado. Toda la Iglesia, durante todo tiempo, desde San Pablo, advirtió contra este género de cambios.

Es en nombre de la enseñanza secular de la Iglesia infalible que nos negamos a marchar en el sentido de la auto-demolición de la Iglesia.

En la medida que Roma no acepte hacer frente a este problema tan grave, permaneceremos en una especie de círculo vicioso, un diálogo de sordos.

(…)

La Iglesia se muere, desgarrada por las divisiones que se esconden bajo la falsa etiqueta: “Aquí estamos en comunión con el Papa”; ella está envenenada por las doctrinas deletéreas de la herejía, “difundidas con las dos manos”, ¡según las propias palabras de Juan Pablo II en 1981!

La misma Roma se pierde en los laberintos de la “teología de los valores terrenos” en lugar de recordar las luminosas exigencias y los intereses de Nuestro Creador y Salvador.

Es hora de que los aprendices de brujo cesen sus experiencias infelices y que haya un retorno a la sabiduría secular, en la que nunca ha fallado la Iglesia.

Que nos devuelvan la fe, la gracia, la santidad del sacerdocio, la Misa, el papado, todos los tesoros en los que descansa nuestro corazón de católicos romanos. Ellos son nuestros, tenemos un derecho estricto, del cual ninguna autoridad humana nos puede privar, ni siquiera la Roma posconciliar.

–*–

¿Quién es el autor o responsable de estas palabras?

http://radiocristiandad.wordpress.com/2012/05/13/

desacuerdo-contrariedad-discordancia-entre-uno-y-otro-tristeza-dramatica-de-esta-hora-de-tinieblas-para-la-fsspx/

Comentario Eleison CCLII

Pero si Roma ofrece a la Fraternidad San Pío X todo lo que ella quiere, ¿Por qué la Fraternidad tendría todavía que rehusar? Aparentemente hay Católicos que todavía creen que si un acuerdo práctico respondiese a todos los requerimientos prácticos de la Fraternidad San Pío X, tendría que ser aceptado. Entonces, ¿Por qué no? Porque no fue con vista al bien de la Fraternidad San Pío X que Monseñor Lefebvre la creó, sino por el bien de la verdadera Fe Católica, amenazada por el Vaticano II como nunca antes había sido amenazada. Pero veamos ahora porque las autoridades de la Nueva Iglesia buscarán cualquier acuerdo práctico lo mismo que las razones por las cuales la Fraternidad San Pío X lo debe rechazar.

La razón es porque la Nueva Iglesia es subjetivista y todo acuerdo puramente práctico implica que el subjetivismo sea la verdad. Según la nueva religión Conciliar, los dogmas de Fe no son verdades objetivas sino símbolos que satisfacen necesidades subjetivas (Pascendi, 11-13, 21). Por ejemplo, si mi inseguridad psicológica se encuentra tranquilizada por la convicción que Dios se hizo hombre, entonces, para mi, la Encarnación es verdadera, en el único sentido posible de la palabra “verdad”. Así, si los Tradicionalistas sienten la propia necesidad de la vieja religión, entonces ella es la que es verdadera para ellos, y uno hasta puede admirar a que punto se adhieren a su verdad. Pero, en justicia ellos deben a su vez aceptar dejarnos a nosotros los Romanos tener nuestra verdad Conciliar y si ellos no pueden consentir a esta concesión, entonces ellos son de u na manera insoportable arrogantes e intolerantes y no podemos permitir tal disensión dentro de nuestra Iglesia de amor, amor, amor.

Por eso, la Roma Neo-modernista estaría feliz con cualquier acuerdo práctico por el cual la Fraternidad San Pío X no haría mas que renunciar, aunque solamente sea implícitamente, a su radical reivindicación de la universalidad y obligatoriedad de “sus” verdades. Al contrario, la Fraternidad San Pío X no puede contentarse con cualquier acuerdo que sería un acto que hablaría mas fuerte que las palabras para negar la objetividad de “su” religión de 20 siglos. No es en absoluto “su” religión. Para llegar a un acuerdo con los subjetivistas, me encuentro en la necesidad de dejar de insistir sobre la objetividad. Para insistir sobre la objetividad, no puedo aceptar absolutamente ninguna proposición ofrecida por los subjetivistas, a menos que ellos renuncien a su subjetivismo.

Estos Romanos no hacen nada de eso. Y otra prueba de su insistencia de cruzados en pro de su nueva religión viene en la forma de su reciente “Nota sobre las conclusiones de la visita canónica al Instituto del Buen Pastor” en Francia. Los lectores se acordarán que este Instituto fue uno entre varios fundados después del Concilio para permitir al Catolicismo Tradicional ser practicado bajo la autoridad romana. Roma puede esperar algunos años antes de actuar, para asegurarse que el pobre pescado esté bien agarrado al anzuelo, pero entonces –

La “Nota” pide que el Vaticano II y el Catecismo de 1992 de la Nueva Iglesia deben estar incluidos en los estudios del seminario del Instituto. El Instituto debe insistir sobre la “hermenéutica del renuevo en la continuidad” y debe dejar de llamar al rito Tridentino de la Misa su “exclusivo” rito de la Misa. El Instituto debe entrar en la vida diocesana oficial con un “espíritu de comunión”.

En otras palabras, el Instituto Tradicional debe dejar de ser tan Tradicional si es que quiere pertenecer a la Nueva Iglesia. ¿Podía el Instituto esperar otra cosa? Para conservar la Tradición, tendría que salir de nuevo de la sumisión a la autoridad de la Nueva Iglesia. ¿Qué posibilidad existe de tal cosa? Ellos quisieron ser tragados por el monstruo Conciliar. Ahora el monstruo los está digiriendo.

Entonces, ¿Por qué, en nombre del Cielo, habría de ser el peligro diferente con la Fraternidad? La tentación de Roma puede ser rechazada por esta vez por la Fraternidad, pero no nos hagamos ninguna ilusión: los subjetivistas volverán una y otra vez para desembarazarse de esta verdad objetiva y de esta Fe objetiva que constituyen un constante reproche a su criminal delirio de ellos.

Kyrie eleison.

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http://radiocristiandad.wordpress.com/2012/05/12/mons-williamson-

eleison-cclii-ellos-quisieron-ser-tragados-por-el-monstruo-conciliar

-ahora-el-monstruo-los-esta-digiriendo/

http://eccechristianus.files.wordpress.com/2012/05/bwsig2.jpg

“La Sexta Redoma” se retira y da paso al blog de Arjún

23 de septiembre de 2011

Un blog de denuncia de la invasión islámica que sufre Occidente y especialmente Europa ha publicado una carta de despedida de sus lectores. Por su interés y valor testimonial de la grave crisis de valores morales que padece Europa, reproducimos el último post publicado por AMGD en su blog “La Sexta Redoma” cuya url es www.layijadeneurabia.com

Antes de nada, ESTE ES EL NUEVO BLOG DE ARJÚN.

Como os he contado el blog me empezó a cansar hace un año.Cambié su nombre por eso. No es que la eurabización y la agresión yijadista no sigan siendo una preocupación, pero nuestra clase política continua con la estrategia delirante de intervenir militarmente en los países de Oriente Medio aumentando el caos y de abrir las puertas de los nuestros a la inmigración, importando los problemas. Es el reciente caso de Libia.

Por otra parte, la ciudadanía sigue adormecida con el pan y circo. La derecha populista no despega. No hay ninguna probabilidad en este momento de que un partido que proponga detener la inmigración, expulsar a los ilegales y delincuentes e implementar una políticas que eliminen las zonas “fuera de la ley” que se están formando en nuestros países, obtenga una influencia decisiva.

Creo que por ello que nos deslizaremos hacia la ruptura del orden social. No sé si será lento o rápido. Hace cuatro años hubiera dicho que lento, pero la situación económica era risueña hace cuatro años. La actual crisis ha creado unas condiciones económicas dramáticas. Empieza a faltar el pan, y el circo va a dejar pronto de ser divertido. Esto irá a peor. Nuestros países están endeudados hasta el cuello, algunos más arriba. En los próximos años un numero creciente de personas se jubilará. Las cuentas públicas no se podrán cuadrar de ninguna manera. Creo inevitable que se produzcan en los próximos años gravísimos disturbios que dejarán los de este verano en Londres en la categoría de ensayos preparatorios, de juegos de niños. Desde luego, no debemos esperar la protección de un policía que no se sabe proteger a sí misma. No es razonable.

Estoy convencido de que no cabe descartar ningún escenario, ni los más graves. En esta situación me parece ridículo continuar dando noticias de los atentados que sufrimos, de la subversión del marxismo cultural y de las ideologías y étnias pseudoreligiosas que están detrás de ellos. Las acusaciones de esto o de lo otro se pueden tolerar, pero tener la sensación de hacer algo inútil me desazona.

Por eso he pedido a Arjún y a Catolibán, que son los compañeros que siguen escribiendo, que abran otro blog. Vamos a congelar este. No habrá más entradas y cerraré los comentarios. No descarto que algún día lo reabra, pero tampoco creo que lo haga. Si me confundo en mis predicciones, quedaría en ridículo, y si acierto tendremos otras prioridades.

Os pido que lo comprendáis; esto se hace por interés, por utilidad o por diversión. Ya no se da ninguna de ellas. Tampoco se publicarán los comentarios, aunque podéis usarlos para dejarme algun aviso. Los miraré de vez en cuando, pero no se publicarán.

Unas recomendaciones: fundad una bella familia con una buena mujer y tened al menos tres hijos (si estáis en edad; es lo primero); ahorrad todo lo que os permita vuestra situación en los próximos años (invertid una tercera parte en oro y plata físicos); buscad gentes como vosotros, dispuestos a la ayuda mutua; aseguraos la posibilidad de un refugio en alguna zona rural. Esto puede durar dos años, puede durar cinco, como mucho diez. El actual orden social se derrumbará. Preparaos para lo peor. Para más atentados, “para un verdadero holocausto”, como nos avisan los simpáticos chicos de las fotos.

***

ESTE ES EL NUEVO BLOG DE ARJÚN. Ha estado publicando en paralelo desde finales de agosto. Arjun tiene voz y estilo propios. Ha influido en mi forma de pensar, aunque hay cosas en las que no coincido con él. Le deseo mucha suerte.

… “CRECED Y MULTRIPLICAOS”

12 de septiembre de 2010

No hay duda… la sexualidad existe con una finalidad muy clara: la procreación.  Tratar de burlar ese mandato de la naturaleza es hacer trampa…    Dicen que  Dios perdona… siempre;  los hombres… algunas veces; y…. la naturaleza…NUNCA!

No podemos asegurar  que Dios perdone siempre… pero está claro que el cosmos tiene una leyes aparentemente inviolables…   En todo caso, lo que está claro es que si una familia ó una nación se desarrolla en cuanto al número de individuos, tanto más estará garantizada su supervivencia…

En consideración a este pensamiento moral voy a reproducir un interesante artículo que copio de catholic.net:

Autor: Lucrecia Rego de Planas | Fuente: Catholic.net
¿Cuáles son tus graves razones?
Reflexiones acerca del Método Billings como estilo de vida y sus incongruencias con la Fe católica
¿Cuáles son tus graves razones?
¿Cuáles son tus graves razones?

Este documento no pretende ser exhaustivo en cuanto a las diversas formas de expresión de amor en el matrimonio, que son miles y muy diversas. Eso requeriría muchas páginas.

Únicamente pretendo hacer una reflexión acerca de las incongruencias que he encontrado entre la fe católica y el método Billings “como estilo de vida” y el daño que puede ocasionar en la única forma de expresión de amor exclusiva y característica del matrimonio: las relaciones sexuales.

Cabe aclarar que admiro enormemente a los Dres. Billings, a quienes tuve el gusto de conocer en 1982 y aprecio muchísimo su trabajo de investigación y promoción de la vida y que las reflexiones que he escrito aquí, no se refieren de ninguna manera a “los fallos” que le achacan al método Billings, pues estoy totalmente convencida de su alta efectividad como método de regulación de la fertilidad.

Por otra parte, dado que mi nombre aparece en muchos libros de religión, quiero dejar claro que la forma de pensar que aquí manifiesto, no refleja necesariamente la línea de pensamiento de ninguna de las organizaciones religiosas y civiles a las que pertenezco, sino que es únicamente la expresión de las conclusiones a las que he llegado, después de diez años de vivencia del método de la ovulación Billings como “el estilo de vida de mi matrimonio”, apegándome en todo momento a la doctrina católica.

Diez años con el método Billings

Empezaré hablando de mí, lo cual tal vez no sea muy correcto, pero esto resulta indispensable para que se puedan entender todas mis posteriores reflexiones.

Soy una mujer de treinta y cuatro años con un organismo sano. Mis períodos son de veintiocho días exactos, con clara diferencia entre fases fértiles e infértiles. Conocí el método Billings mucho antes de casarme y en ese entonces, me pareció la solución ideal para un matrimonio cristiano que desea ser fiel a Dios y desea cumplir con una paternidad responsable.

El estilo de vida Billings ha sido mi estilo de vida durante diez años de matrimonio.

Todo parecía ir bien hasta que un día, mi conciencia me empezó a decir que no estaba haciendo lo correcto, que algo no estaba bien en la vivencia del método como un estilo de vida para mi matrimonio. Llegó un momento en que la situación se volvió insoportable pues mi conciencia no me dejaba en paz, y hace dos meses llegué con mi director espiritual y le dije: “¡No estoy de acuerdo con el método Billings!. ¡Me choca!”.

El soltó una carcajada, pues siempre fui una promotora aguerrida del método.

Intenté explicarle, pero no lo logré, pues mis sentimientos adversos eran fruto de mucha oración, muchas reflexiones, largas conversaciones con mi marido y muchas horas de insomnio, por lo cual decidí escribirlas y son las que ahora tienes en tus manos.

Las Primeras Reflexiones… ¿es el Billings un método “natural”?

Debido a mi trabajo como redactora de libros religiosos, he tenido que estudiar con profundidad las Sagradas Escrituras y muchos documentos de la Iglesia.

Gracias a ello, he descubierto la grandeza del matrimonio desde el punto de vista de Dios y he podido palpar cómo es que Dios ha visualizado desde siempre las relaciones sexuales dentro del matrimonio, como un medio inigualable de comunicación, amor y colaboración a su obra creadora a través de la procreación.

Pero… no por esto mis primeras reflexiones fueron muy elevadas. Al contrario, eran francamente terrenas, se limitaban a dos preguntas:

¿Por qué lo llaman método natural, si funciona exactamente al revés de las leyes naturales? A simple vista, es tan natural como comer cuando no tienes hambre y dormir cuando no tienes sueño…

¿Quién inventó que el Billings mejora la comunicación en la pareja? ¿Existen acaso estadísticas al respecto?

Estas ideas surgieron al ver los sentimientos confusos que el método genera con respecto a las relaciones sexuales,
en los matrimonios que lo llevan.

Para darme a entender, me he permitido transcribir, con su autorización, las páginas del diario de una amiga a quién solía darle asesoría cuando yo era instructora del método.

18 de abril

Querido diario…

Hoy estoy de un humor magnífico, me siento muy bien física y psicológicamente. Mi marido amaneció guapísimo y mi nivel hormonal está perfecto para sentir una atracción irresistible hacia él. Mi vientre está plano, mis senos redondeados, mi pelo dócil, el cutis perfecto.

Me encantaría demostrarle mi amor juntando todo el ágape, filios y eros que siento por él, pero hoy no es posible eso, pues…¡qué horror! ¡estoy fértil! Y , si me le acerco aunque sea un poquito, lo mas factible es, o que terminemos con una ofensa grave a la castidad en el matrimonio, o que empecemos algo que sabemos que no vamos a terminar y nos quedemos tristes e insatisfechos. Porque, definitivamente…¡ninguno de los dos queremos otro hijo!

¡Bah! Lo mejor será ponerme mi pijama de franela e irme a leer a la cama mientras él ve la tele. Cuando llegue él a la cama, simularé que estoy dormida para huir de la tentación.

¿Por qué está tan guapo el día de hoy? ¡No es justo!

26 de abril

Querido diario…

Hoy he estado de un humor pésimo, mi nivel hormonal no me ayuda nada: Me siento cansada, tengo dolor de cabeza y mi vientre está inflamado por dentro y por fuera por la proximidad de mi regla…

Tengo granos en la cara, mis senos están adoloridos, mi pelo imposible de peinar…

Al rato que llegue mi marido, se me antoja platicarle todo lo que he sentido hoy y decirle que lo quiero, mientras jugamos una partida de backgammon con una taza de té de manzanilla bien caliente.

Se me antoja recibirlo con mi pijama de franela y mi bata calientita. Pero…¡No! Hoy es un día infértil y hace muchos días que no tenemos la oportunidad de tener relaciones. Haré un esfuerzo, me pondré guapa (a ver si logro algo) y lo recibiré con besos y abrazos. Me va a costar trabajo, pues no se me antoja nada, pero…¡Hoy nos toca! Y si le digo que no estoy dispuesta….¡se muere! La ventaja es que ya descubrí que haciendo el amor se me quita el dolor de cabeza.

2 de mayo

Querido diario…

¡Auxilio! ¡No me ha venido mi regla! Si estoy embarazada…..¡me muero! ¿Cómo le voy a decir a mi marido? ¡me va a matar! Seguro me va a decir que soy una tonta, que no sé observarme, qué no sé llevar la gràfica, que he dicho mentiras…

Capaz que hasta piensa que lo he engañado con otro, pues con él sólo he tenido relaciones en días infértiles…

¿Qué voy a hacer? Espero que sea algo así como una pesadilla y mañana descubra que ya me vino mi regla. Por lo pronto…. estoy en la depresión total.

He mostrado estas páginas a varias usuarias del método y todas sonríen y concuerdan en que éstas ilustran bastante acertadamente la realidad que vive la mujer llevando un “estilo de vida” Billings.

Esta situación me llevó a cuestionarme:

¿Qué tiene que ver este diario con lo que Dios visualizó cuando nos creó hombre y mujer?

¿Qué tiene que ver este diario, con el mandamiento que da muchísimas veces en la Sagrada Escritura: “Procread y multiplicaos y henchid la tierra”?

¿Qué tiene que ver con la comunicación e intimidad que prometen los instructores del método?

¿Qué tiene que ver con la alegría que un nuevo hijo debería ocasionar en un matrimonio cristiano?

Profundizando un poco más sobre el método Billings

A través de estas reflexiones puramente terrenas, fui profundizando en pensamientos un poco más teológicos y fue entonces cuando llegué a una conclusión sumamente extraña y preocupante:

Si es verdad que Dios es infinitamente sabio, que Dios es el único dador de la vida, que Dios es mi Padre providente, que ha amado a cada hombre de una manera única e irrepetible y le ha asignado a cada uno una misión específica e irremplazable en la tierra, entonces tener un hijo es algo maravilloso y … vivir un estilo de vida Billings para limitar el número de hijos, es una verdadera tontería!

Si, por el contrario, lo sensato es vivir un estilo de vida Billings, en pro de la “paternidad responsable”… entonces tendríamos que poner en duda esas verdades eternas.

¿Será posible que Dios no sea tan sabio, ni tan bueno, ni tan providente?

¿Será posible que mi marido, mis hijos y yo misma, podamos ser un producto de la irresponsabilidad de nuestros padres y no creaturas de Dios, elegidas desde toda la eternidad?

Al llegar a este punto en mis reflexiones, fue cuando estallé y acudí a mi orientador moral en busca de ayuda: “Me choca el método Billings! ¡Es incongruente lo que creo! ¿Cómo es esto posible, si me lo han enseñado, aconsejado y promovido los mismos que han sido mis maestros en la fe? ¿Qué debo creer? ¡Auxilio!”.

A pesar de ser mujer, soy bastante racionalista y me he dado cuenta en mi trabajo de que la fe y la razón se complementan a la perfección. No hay nada que no concuerde maravillosamente.

Por esto, decidí pensar y pensar en estas conclusiones, rezar y rezar, hasta aclarar los fundamentos de cada una de ellas. A mi marido le quiero agradecer sus críticas, refutaciones, reclamos, y racionalismos, (bastante mas racionales que los míos), pues me ayudó enormemente a aclarar y fundamentar todas mis ideas.

Primera Reflexión: Si Dios es infinitamente sabio…

Yo creo firmemente que Dios es infinitamente Sabio. Creo, por lo tanto, que todo lo creado por Él está hecho con infinita Sabiduría.

Gracias a que Dios es sabio, las leyes que puso en el Universo son perfectas. Cada una tiene razón de ser y gracias a ellas los planetas no se estrellan unos con otros, sino que giran en órbitas perfectamente diseñadas.

Gracias a ellas, el agua siempre moja, el fuego siempre quema y el equilibrio del universo se mantiene.

La sabiduría que se palpa en las leyes que rigen el Universo, nos confirma que a Dios no le fallaron los cálculos.

A lo largo de la historia, hemos podido constatar las consecuencias nefastas que acarrea para el hombre, intentar violar las leyes y los ciclos planeados por Dios.

Al crear a la mujer, puso Dios en ella una maquinaria reproductora sujeta a ciertas leyes:

a) Esta maquinaria fue diseñada para ser fértil solamente unos cuantos días de cada mes, durante unos cuantos años de su vida.

b) Las leyes que rigen esta maquinaria hacen que el mecanismo hormonal prepare el cuerpo y la mente de la mujer para tener relaciones en los días fértiles y no así en los infértiles.

Con estos ciclos sabiamente diseñados, Dios planeó que las mujeres no pudiéramos tener ochenta hijos, sino cuando mucho… unos quince, y esto suponiendo mucha juventud, mucha salud y relaciones sexuales muy, pero muy frecuentes.

Ahora, siendo realistas… las mujeres cada día se casan menos jóvenes y el ajetreo de la vida moderna hace que las relaciones conyugales se vuelvan más escasas de forma natural en cualquier matrimonio. Estas dos situaciones, ya por sí mismas, harán que nazcan menos niños en el mundo, sin necesidad de ningún método de control de la fertilidad.

Pienso… Si Dios hubiera querido un número menor de hijos, ¿no hubiera sido más fácil para Él, diseñar a la mujer para que fuera fértil cada dos o tres años y no cada mes?

Pero no lo hizo así. Dios, la Sabiduría plena, diseñó a la mujer fértil cada veintiocho días… y con el cuerpo y la mente preparados para las relaciones sexuales justo en los periodos fértiles.

¿Cuáles habrán sido sus pretensiones?

¿Qué se escribieran muchos diarios como el de mi amiga o que las familias fueran más numerosas?

La otra opción que me quedaba, era dejar de creer en la sabiduría de Dios y pensar que en esto sí le habían fallado los cálculos.

El método Billings, como estilo de vida, nos lleva a dudar de la sabiduría de Dios en cuanto a la frecuencia que deberían tener los periodos fértiles: nos observamos, apuntamos, nos cuidamos, huimos de la fertilidad como si fuera una maldición enviada por Dios o , por lo menos, un error de su parte.

Segunda Reflexión: Si Dios es infinitamente bueno…

Si creo que Dios es bueno, entonces no puedo creer que la fertilidad de la mujer, creatura de Dios, pueda ser algo malo, que haya que controlar como si fuera una pasión desordenada.

Definitivamente, la fertilidad es algo bueno y querido por Dios para que existan más hombres que dominen la tierra y que puedan después gozar de la felicidad eterna junto a Él.

Sin embargo, en algunos matrimonios que viven el método Billings como un estilo de vida, la fertilidad se considera casi un defecto, a pesar de que todos sabemos que Dios les dijo a Adán y Eva: “Creced y multiplicaos y henchid la tierra y dominadla” y que nunca les dijo: “Multiplíquense con prudencia, hagan cálculos para que no caigan en la irresponsabilidad”.

Algo curioso sucede en el rito del matrimonio cuando se les pregunta a los novios: “¿Estáis dispuesto a aceptar los hijos que Dios les dé?”

Todos contestamos: “Sí, estamos dispuestos”, pero los que conocemos el método Billings pensamos… “¡sin olvidar nuestra gráfica para evitarlos!”.

En cientos de casos he podido ver, que lo primero que planean los que se van a casar, es en cómo van a controlar la fertilidad, en vez de hacer un plan de cómo van a controlar su egoísmo, su soberbia, su ira… que son mucho más peligrosos para una relación matrimonial.

¿No valdría la pena incluir en los cursos prematrimoniales una sesión de cómo hacer un plan de vida para dominar las pasiones que son algo real, en lugar de enseñarles a controlar una fertilidad que, irónicamente, no saben todavía si existe? Una pasión desordenada nos puede perder eternamente; en cambio, seguramente ninguna mamá se irá al infierno por el simple hecho de haber tenido muchos hijos.

Tercera Reflexión: Los “fallos” del Método Billings

Estoy convencida de que el método Billings es infalible.

Si no tienes relaciones sexuales en los períodos fértiles, es lógico que no concibas un hijo, porque… simplemente, no hay óvulo al que fecundar o las condiciones para los espermatozoides son totalmente adversas.

Entonces… ¿Cómo explicar la existencia de tantos niños concebidos en matrimonios que llevan fielmente el método Billings?

La única explicación que he encontrado, es que Dios es Todopoderoso. Si Él pudo crear a todo el Universo sacándolo de la nada, si pudo hacer que su Hijo naciera de una Virgen, si pudo hacer que nacieran Isaac y Juan el Bautista de vientres ancianos e infértiles, entonces… podrá perfectamente permitir que “falle” el Billings o cualquier otro método.

Sí. Él es capaz de hacer que se rompan las leyes naturales que Él mismo creó, cuando así lo cree conveniente. Es lo que reconocemos con el nombre de milagros.

Esta es la explicación que yo le doy al hecho de que nazcan, de pronto, hijos a mujeres con las trompas ligadas, a mujeres que toman anticonceptivos, a mujeres con dispositivo intrauterino y a mujeres que llevan fielmente el método Billings, absteniéndose de tener relaciones sexuales en los períodos fértiles.

¡Claro! Si Dios considera que un hijo va a ser una bendición para ese matrimonio, puede servirse de que fallen las pastillas, que se desliguen las trompas, que se mueva el dispositivo, que la mujer no se dé cuenta de que está fértil. Tiene el poder para hacerlo y lo hace, porque ama al hombre y quiere lo mejor para él.

Todos esos niños, son milagros permitidos y queridos por Dios.

Cuarta Reflexión: ¿Puede ser un hijo, el producto de una irresponsabilidad?

¡Eres una irresponsable!

Estas fueron las palabras con las que una tía “me felicitó” cuando supo que estaba esperando a mi cuarto hijo.

Una amiga de ella que estaba ahí presente, fue la que intervino a mi favor diciendo: realmente es muy afortunada, mis dos hijas no han podido tener bebés y llevan muchos años buscándolos.

Aunque yo lo sabía en mi interior, una vez más me sorprendió escucharla. ¿Cómo es posible que algunas nos quejemos de nuestra fertilidad y nos intentemos escapar de ella, con nuestra gráfica del método Billings, mientras hay cientos de parejas que mueren por tener un hijo y no lo consiguen por más tratamientos hormonales, operaciones quirúgicas y experimentos que hacen por lograrlo?

¿Por qué Dios permite esas diferencias tan extremas? ¿No sería más justo que todos pudieran tener el mismo número de hijos?

Eso es un misterio, pero si creemos realmente que Dios es sabio y bueno, creeremos también que lo permite por razones sabias y buenas.

¿Qué razones podrá tener Dios para permitir que existan matrimonios estériles mientras hay otros demasiado fecundos?

Las razones de Dios deben de ser muchas y muy variadas, pero una razón buena para permitir que un matrimonio sea muy fecundo es simplemente para que el mundo se llene de hombres y mujeres santos y se los otorga a aquéllos que cree capaces de educarlos para la santidad.

Pero existen más razones: en el medio rural de todo el mundo, los hijos significan el apoyo y la fuerza de trabajo necesarias para la supervivencia de toda la familia. Ellos agradecen a Dios su fecundidad.

Por supuesto, sé que también existen matrimonios fecundísimos que viven en la miseria total, como es el caso de cientos de familias en la India. Éstas tienen una misión importantísima y es la de abrir los ojos a todos aquellos que tienen de sobra y dicen que no pueden mantener un hijo más. Dios quiere que se despierten en ellos los sentimientos de generosidad y solidaridad que les ayudarán a su salvación eterna.

¿Y los matrimonios estériles?…

En algunos, puede ser que Dios permita su esterilidad para que ellos como matrimonio, tengan el tiempo suficiente para dedicarse a la extensión del Reino de Cristo a través de obras apostólicas o humanitarias.

También podría ser que Dios permitiera la esterilidad en un matrimonio para despertar en ellos la generosidad que implicaría adoptar aquellos hijos no deseados por otros.

Otra razón puede ser, para demostrar con éstos ejemplos a la humanidad entera, que un hijo es siempre un don de Dios y no un derecho de todo matrimonio que quiera tenerlo…

Podemos evitar la vida, pero no tenemos poder para darla. En el dar la vida a un ser humano, tiene que haber forzosamente una intervención directa, una acción voluntaria de Dios.

El hombre, por más que se esfuerce por engendrar un hijo, si Dios no le concede el don de la vida… ese hijo no nacerá.

Si es cierto que Dios es el dueño de la vida y que es el único que puede concederla, entonces, un hijo no puede ser nunca producto de un accidente de la naturaleza o de la debilidad de hombre, sino que siempre será una acción voluntaria de Dios, que desea que ese hijo nazca a la vida.

Entonces… ¿Qué sentido tiene llevar el método Billings? ¿Para qué tanta continencia, tantos miedos, tantas recriminaciones que genera en una pareja? ¿No sería más fácil aceptar de antemano, con humildad, el Plan de Dios en mi vida, aceptar mi fecundidad o esterilidad y vivir con una total apertura mi vida conyugal tal como Dios la ordenó desde el principio?

Después de todo, si concibo un hijo, será porque Dios así lo quiso, pues solo Él es el dueño de a vida.

Quinta Reflexión: Si es cierto que Dios ama a cada hombre y lo ha elegido desde la eternidad para una misión insustituible…

La fe nos dice que Dios tiene un plan para cada hombre. Nos dice que cada ser humano que llega a la vida ha sido pensado y amado por Dios desde toda la eternidad.

Esto significa que cada niño, cada niña que llega al mundo, tiene una misión irremplazable en este lugar; que cada niño está llamado a conocer a Dios y a gozar eternamente de su presencia en el Cielo.

Si hoy quitaran esta parte de la fe y nos dijeran que no es cierto, que somos sólo un accidente de la naturaleza, una irresponsabilidad de nuestros padres….¿Qué sentido podría tener la vida?

Entonces, si es cierto que todos hemos sido pensados y amados por Dios, si es verdad que cada niño que nace tiene una misión irremplazable… ¿Con qué cara puedo yo decirle a Dios que no deseo traer más hijos al mundo? ¿Con qué cara le puedo decir a Dios que no quiero que esos niños en los que Él ha pensado desde siempre, lo lleguen a conocer?

¿Con qué cara podré ver a Dios el día del juicio cuando me diga que Él había pensado en doce hijos míos como doce grandes apóstoles, pero yo sólo acepté darle cinco, porque “me dio flojera empezar de nuevo con los pañales”?

¿Con qué cara podría decirle a ese hijo mío, al que todavía no conozco, que no voy a permitir que venga al mundo, porque “ya no cabe en el cuarto de sus hermanos”?

¿Cómo le puedo negar el derecho de conocer a Dios, de convertirse en templo del Espíritu Santo, de llegar al Cielo y gozar de una felicidad eterna?

¿Cómo puedo negarle la vida a alguien por flojera, por egoísmo o por no confiar lo suficiente en Dios?

¿Cómo puedo negarle al mundo la oportunidad de que un hijo mío haga algo bueno por la humanidad, porque no permití que éste naciera?

Sexta Reflexión: Si la Divina Providencia existe…

La fe nos dice que Dios, en su infinita Bondad, Poder y Sabiduría, permite aquéllo y sólo aquéllo que puede ser bueno para la salvación del hombre, pues Él sabe cómo sacar del mismo mal, un bien mayor.

Si es verdad esto, si es verdad que Él es mi Padre y es Todopoderoso, entonces, no va a permitir que suceda algo contrario a mi salvación. De hecho, ni siquiera permite que el demonio me ponga tentaciones que yo no pueda vencer.

Entonces, si Él me manda un hijo al que yo no deseaba ni buscaba, porque me sentía incapaz de educarlo, debo confiar en que Él mismo verá la manera de concederme todo lo necesario para darle a ese hijo la educación y el cuidado necesarios, para que pueda ser capaz de llegar al Cielo a gozar eternamente de su Gloria.

Por ejemplo, supongamos que la razón por la que yo no quiero tener otro hijo, es porque vivo en un departamento muy chico y sé que los niños necesitan espacio para correr. Supongamos que Dios me lo manda aunque yo haya hecho “tejes y manejes” para evitarlo. Entonces, si creo en la Divina Providencia, puedo estar segura de que Dios me concederá la gracia de tener un parque cercano o amigos que nos inviten a jugar a sus jardines.

Dios mejor que nadie, sabe lo que los niños necesitan. ¡Él los inventó!

Si creemos en la Providencia divina, debemos confiar en Dios. Él es nuestro Padre. Él nos dará todo lo que necesitemos: llámese pobreza o riqueza, llámese salud o enfermedad, llámese fertilidad o infertilidad, llámese exceso de tiempo para convertir al hijo único en un super-hombre o llámese falta de tiempo para que los quince hijos aprendan a compartir, a ayudar, a sacrificarse por el otro. ¡Todo lo que Él permite es bueno y está encaminado a nuestra salvación!

La única condición que Dios nos pone para darnos todo lo necesario es “Buscar primero el Reino de Dios”, es decir, esforzarnos por cumplir su Voluntad en el estado y condición donde nos encontremos.

La cosa cambia cuando voluntariamente no cumplimos la Voluntad de Dios, pues entonces, nuestra confianza no la podremos poner en Dios y la tendremos que poner en cosas tan inestables como el alza de las acciones en la Bolsa o en las tasas de interés bancario, o en una empresa que hoy puede estar bien y mañana mal… ¡Eso sí es para ponerse a temblar!

Séptima Reflexión: Un hijo siempre es un don

Los hijos, buscados o no, siempre son un don, una bendición, un regalo maravilloso de Dios.

Llevo diez años de matrimonio, diez años de vivencia intensiva del estilo de vida Billings y tengo cinco hijos.

Los dos primeros fueron concebidos “medio cumpliendo” las reglas del método Billings. No buscábamos al hijo, porque, según nosotros, como todos los recién casados, “todavía no era el momento adecuado”, pero sabíamos que estábamos rompiendo las reglas en días posiblemente fértiles: En vez de seguir la regla que dice “un día sí y un día no y por la noche”, era “un día si y otro también a cualquier hora”.

Estábamos “abiertos” a la concepción, pero… en los días francamente fértiles guardábamos continencia. Ahora me pregunto: ¿Para qué? ¡De cualquier forma quedé embarazada! Hubiera sido mucho más enriquecedor para los dos, sabernos abiertos totalmente a la vida y entregarnos sin reservas y sin la angustia de: ¿Será el día tres? ¿Me habré observado bien? ¡Qué susto!

Los dos son unos niños maravillosos. Dios sabía lo que hacía al mandármelos.

A mi tercera hija, que es una preciosura, la encargamos voluntaria y conscientemente. Recuerdo ese momento como el más feliz de mi vida matrimonial. Era pleno día cúspide, sabíamos que estábamos concibiendo un hijo. No hubo reservas, ni miedos, ni nada que limitara nuestra entrega mutua. ¿No debía de ser eso lo normal en la vida matrimonial? Y yo, en diez años de matrimonio, lo he experimentado una sola vez. ¡Qué desperdicio!

Mi cuarto hijo y mi quinta hija, fueron concebidos no sé ni cómo ni cuando. Total continencia en días fértiles y posiblemente infértiles. Exagerábamos las reglas del Billings a “un día no y otro tampoco” antes del período fértil y en vez del: 1, 2, 3, 4, era: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y por la noche, después del día cúspide.

¿Para qué? Dios nos mandó a dos hijos preciosos, que han sido una verdadera bendición. Él sabe lo que es bueno para nosotros. Nosotros no nos sentíamos capaces de mantener y educar a un hijo más y Dios nos consideró capaces, confió en nosotros y se ha encargado de darnos todo lo necesario.

Somos bienaventurados. Los hijos son una bendición y no un castigo de Dios. Hay que perder el miedo a los hijos. El miedo al hijo estropea las relaciones conyugales. Un hijo es lo mejor que puede suceder y Dios no nos mandará más de los que Él quiera, guiado por su infinita sabiduría y bondad. ¿Por qué tener miedo a no ser capaces, a no tener tiempo, a no tener dinero, a no tener salud? El problema es de Dios y no de nosotros, pues Él se ha comprometido: “Buscad el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura”.

A pesar de esto, estoy de acuerdo con el refrán mexicano que dice: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Sé que no es algo fácil, pues un mayor número de hijos implicará más trabajo, más cansancio, más sacrificio, menos tiempo para uno mismo, pero todo eso está implícito en el buscar el Reino de Dios y su justicia. Nunca Jesús nos dijo que el camino fuera fácil y si, estando abiertos a la vida, Dios decide, con Sabiduría y Bondad mandarnos muchos hijos, será una manifestación clara de su Voluntad, y no un producto de nuestra irresponsabilidad.

Octava Reflexión: ¿Y los hijos de Francisca?

Una amiga muy cercana leyó mis reflexiones cuando estaban aún en borrador y me dijo:

“No tengo nada que objetarte si pienso en ti, en tu marido y en tus hijos…todos los que llegues a tener. No dudo que sean una bendición, que tengan una misión, que Dios los haya amado desde siempre. Pero…¿y los hijos de Francisca…?”

Francisca es una señora que trabaja en casa de otra amiga mutua. Es madre soltera de siete hijos, cada uno con un padre distinto. Los niños viven “encargados” con la abuela, la tía, la comadre, etc. Muchos días no tienen qué comer y visten harapos conseguidos en las ventas de garage del vecindario.

Su pregunta me hizo reflexionar, pero al final la conclusión fue la misma:

Dejando a un lado los juicios que podamos emitir acerca de la bondad o maldad de las acciones de la madre, su responsabilidad o falta de ella al engendrar dichas vidas; si es verdad que Dios es Bueno, Todopoderoso, Providente y Único dador de vida, no nos puede caber la menor duda de que esos niños harapientos y desnutridos, fueron queridos por Él y tienen una misión importante que cumplir en esta vida.

Humanamente es difícil de entender, pero si creemos en la vida eterna, todo cobra sentido automáticamente. La vida siempre es un don, aunque esté llena de sufrimientos y amarguras, pues es la oportunidad para alcanzar una eternidad feliz junto a Dios.

La vida es sólo un puntito en la eternidad y cualquier sufrimiento vale la pena, para alcanzar esa vida eternamente feliz junto a Dios.

A los hijos de Francisca se les pedirá mucho menos que a otros para alcanzarla. ¡Esos niños también son una bendición, una muestra del amor de Dios por el hombre!

Lo mismo podemos decir de los minusválidos, los deformes, los enfermos mentales, los abandonados, los que mueren de hambre en la India… Todos ellos fueron amados por Dios desde siempre y todos tienen una misión especial e importante en este mundo.

Novena Reflexión: La paternidad debe ser responsable

El término “paternidad responsable” surgió por primera vez de la Iglesia, refiriéndose a la responsabilidad que implica ser padres.

Y el Papa y los obispos han seguido hablando de ello en sus documentos, pero su significado original ha sido desvirtuado por algunos gobiernos y asociaciones que dicen luchar contra la sobrepoblación.

De esta manera, el término “paternidad responsable” se ha convertido en slogan publicitario y , usado de esta manera, nos ha llevado a creer que la responsabilidad de los padres se mide en función al número de hijos y …¡no tiene nada que ver una cosa con la otra!

Lo triste es que esta situación ha engañado a muchos creyentes y no creyentes, a sacerdotes y laicos. Ha disfrazado la verdad, escondiendo bajo la palabra “responsabilidad” al egoísmo, a la sexualidad desenfrenada, al materialismo, a la comodidad…

El término “paternidad responsable” entendido como “pocos hijos para darles mucho” es un engaño, pues algunos de los que lo siguen, justamente lo hacen por no asumir una nueva responsabilidad, ya sea por flojera, por egoísmo, por falta de generosidad o por falta de confianza en Dios.

Sin embargo el término es muy valioso cuando se le da su primer significado que se refiere a hacerse responsables de los hijos que se tengan. De esta manera, la paternidad responsable se ejerce una vez que el hijo nace y no impidiendo que éste nazca.

La “paternidad responsable” no consiste en limitar el número de hijos, sino en asumir la responsabilidad, desde el momento de la concepción, de educar y amar a ese hijo con el esfuerzo, el tiempo, el trabajo, el sacrificio que sea necesario.

Si un matrimonio no desea asumir esa responsabilidad…¡que se abstenga de tener relaciones!

Pero si “a-priori” se ha asumido dicha responsabilidad y se confía en que Dios suplirá nuestras limitaciones, entonces… ¿por qué abstenerse de los goces propios y exclusivos del matrimonio, exactamente en los días en que el organismo está preparado para ellos?

Es cierto que sería irresponsable aceptar una nueva responsabilidad cuando se ve claramente que no puedo cumplirla. Pero la responsabilidad de una nueva vida sólo la puede dar Dios y la da con una promesa: “No os preocupéis… vuestro Padre que está en los Cielos ya sabe que necesitan. Busquen el Reino de Dios y todo lo demás se les dará por añadidura”, que en otras palabras significa: “Yo te daré lo que necesites. Confía. Soy Todopoderoso y te amo.”

Es cierto… es “menos malo” no aceptar la responsabilidad, que aceptarla y no cumplirla. Pero sin duda, lo mejor es aceptarla y cumplirla ¿no es cierto?

Décima Reflexión: ¿Cuál puede ser una razón grave?

El Santo Padre, quien conoce muy bien a Dios, nos dice que es lícito usar el método de la continencia periódica para espaciar los embarazos, cuando exista una razón proporcionalmente grave que así lo amerite. ¡Ojo!, nos dice “es lícito”, pero no nos dice “es recomendable” o “es obligatorio” y nos habla de “espaciar” mas no de “limitar”.

En todos los documentos de la Iglesia alrededor del tema, desde la Humane Vitae hasta la Evangelium Vitae pasando por la Familiaris Consortio y el Nuevo Catecismo, se habla de que una “razón grave” puede ser: económica, social, fisiológica o psicológica, pero no se especifíca cuantitativa ni cualitativamente, es decir: no se aclara qué tan pobre o qué tan enfermo o qué tan loco tiene que estar uno para que sea lícito espaciar los nacimientos.

Y como no se aclara, el deseo de “ser responsables” de acuerdo al slogan, ha hecho que muchos matrimonios crean que una razón grave puede ser:

– “el no poder mandar a los hijos a una escuela costosa” ¿Qué sabemos nosotros si el ir a esa escuela les ayudará para su salvación? Si Dios lo quiere y sabe que esto es indispensable para la salvación de los hijos, ya se encargará Él de que podamos conseguir una beca.

– “el no podernos ir todos los años a Disneylandia” ¿ Nos enriquece Disneylandia de tal manera que sea indispensable para la salvación? ¡San Agustín no la conoció y sin embargo se fue al Cielo!

– “el no tener una casa suficientemente grande para que cada hijo tenga su recámara con baño y vestidor” ¿ No será más enriquecedor para los niños el aprender a convivir en un espacio más pequeño?

– “el no tener tiempo suficiente para llevar a todos a clases de karate, computación, tenis y todo lo necesario para ser super-hombres” ¿No será más santificante el convivir en casa y aprender a compartir a mamá con los otros y a ayudarse mutuamente?

– “el no tener paciencia suficiente para lidiar con más de dos” ¿No es la paciencia un fruto del Espíritu Santo? ¿No deberíamos confiar en que Dios nos la dará, si sabe que la necesitamos, en que vendrá incluida con el siguiente hijo?

– “el no tener tiempo para atender a todos como a mí me gustaría” ¿Y cómo le gustaría a Dios que yo los atendiera? Las mamás siempre tendemos a la sobreprotección y tal vez Dios quiere que nuestros hijos aprendan a ser autosuficientes más rápido por alguna razón que Él conoce y nosotros no.

Nosotros no lo podemos saber, pero Dios lo sabe todo y nos ama. ¿Por qué no dejarlo decidir a Él si nuestra razón es grave o no? El camino fácil es poner cualquier pretexto de gravedad. ¡Hay que aprender a confiar en su Divina Providencia, cuidando solamente el poner todo de nuestra parte, para cuidar y educar a aquellos hijos que Él, guiado por su Bondad y Sabiduría, nos mande!

Esos hijos serán una muestra clara de su Voluntad, una prueba viviente de cuál es la misión que nos tiene encomendada desde toda la eternidad.

A pesar de todo lo dicho, estoy de acuerdo en que pueden existir razones verdaderamente graves, por ejemplo:

– “mi matriz está destrozada, me pongo en peligro de muerte con un embarazo”.

– “mi marido y yo tenemos serias desavenencias y pleitos continuos”.

– “estoy en tratamiento psiquiátrico pues tengo un problema emocional grave”.

En esos casos, no se puede asumir la responsabilidad de cuidar y educar a un hijo y por lo tanto, puede recomendarse la continencia y tal vez no sólo periódica, sino total y permanente, pues lo contrario sería un atentado contra la misma vida.

Pero… ¿continencia por miedo al sacrificio que traerá la concepción de un hijo? Eso tiene mucho de egoísmo y poco de amor. Este sacrificio sería tan vano como el de las mujeres que dicen “sacrificar” su maternidad por mantener una figura esbelta.

La continencia por miedo al hijo, puede ser más egoísta que la misma píldora: eso de tener que tomarse diariamente y sin falta, unas pastillas que engordan, sacan acné, generan hemorragias, destruyen el sistema hormonal y lo peor de todo, anulan la posibilidad de recibir a Jesús sacramentado, sólo por complacer a un marido que no quiere más hijos, es más difícil y arriesgado sin duda alguna, que negarse a tener relaciones en los períodos fértiles.

Del mismo modo, podría resultar menos egoísta el ser capaz de arriesgarse por amor al marido, a una operación de ligado de trompas o de vaciado de matriz que le generarán unas molestias horribles física y psicológicamente.

Usar el método Billings sin tener una razón grave para evitar el embarazo, puede ser tanto o más nocivo que los métodos artificiales, pues además de ser un camino más fácil, deteriora la comunicación en el matrimonio y genera unas relaciones “semi-obligadas” y poco satisfactorias, como se ve en el diario de mi amiga.

El método Billings no es malo, pero no debe ser un “estilo de vida” sino solamente un “rómpase el cristal en caso de emergencia” para recurrir a él en los momentos aislados de la vida matrimonial en los que exista una razón verdaderamente grave para no tener otro hijo.

Valdría la pena preguntarles a todos los matrimonios que creen santificarse por llevar el método Billings ¿Cuál es tu “razón grave” para no desear más hijos?

También deberíamos preguntarles a algunos promotores del método, si no se sienten mal de hacer creer a los jóvenes próximos a casarse, que para ser “responsables” deben “controlar” el don mas grande que han recibido de Dios, el de ser capaces de ser co-creadores con Él.

¿No sería mejor utilizar todos sus esfuerzos y recursos, humanos y materiales, para convencer a los hombres de que deben confiar en Dios Padre, Sabio, Todopoderoso, Providente y Bueno?

Decimoprimera Reflexión: La continencia como medio de santificación

La continencia voluntaria de la pareja puede ser un excelente medio de santificación, cuando está basada en el deseo de formar la voluntad, hacer un sacrificio por alguna causa noble, mejorar las relaciones de la pareja o reparar las penas merecidas por el pecado.

Pero… cuando está basada en el miedo a tener otro hijo por falta de generosidad, no sirve como medio de santificación.

Hay gentes buenas que desean ser fieles a Dios, a las que por desgracia, las presiones sociales les han hecho creer que su continencia basada en deseos materialistas es un sacrificio con el que agradan a Dios.

Las parejas que desean utilizar la continencia periódica como medio de santificación, deberían poner una fecha fija para su continencia, por ejemplo todos los viernes o toda la cuaresma y no fijar esas fechas en función a los periodos fértiles, pues el miedo al hijo puede estropear o enturbiar su trabajo de santificación.

Decimosegunda Reflexión: ¿Es el método Billings un mal necesario?

Existen organizaciones buenas como WOOMB, que promueven el método Billings entre las masas, para contrarrestar la acción de las autoridades anti-natalistas.

Es verdad, si el método no se promueve, entonces la gente caerá en el uso de anticonceptivos o en el aborto que tienen peores consecuencias.

Pero…¿Es el Billings lo que debe promoverse o la generosidad y la Confianza en Dios?

Cuando le preguntaron a Jesús acerca de por qué Moisés aceptaba el repudio, Él dijo: “Eso era por la dureza del corazón del hombre, pero en un principio no fue así…Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Jesús contestó esto, no porque creyera que el corazón del hombre había cambiado, sino porque sabía que nos iba a dejar el Sacramento del Matrimonio, mediante el cual, el mismo Dios ayudaría al hombre a ser capaz de cumplir con la indisolubilidad y la unicidad de la unión conyugal.

El hombre no había cambiado, pero antes estaba solo y ahora contaba con la fuerza del Sacramento, con la fuerza del mismo Dios.

¿Será acaso que ahora se promueve el método “debido a la dureza del corazón del hombre”? ¿Es la promoción indiscriminada del mismo, un mal que se permite para evitar otros peores? ¿No es el Sacramento lo suficientemente poderoso como para también ayudar a la pareja a confiar en Dios en este aspecto? ¿Tendrá que venir Jesucristo de nuevo para instituir un nuevo Sacramento que ayude a los matrimonios a confiar en la mano Providente de Dios?

¡No es posible! La gracia del sacramento es suficiente.

Lo que sucede y deberíamos de aceptar, es que nuestra fe es muy débil y preferimos creer en las erróneas y falaces teorías Maltusianas, las cuales, a pesar de haber sido desmentidas miles de veces, siguen asustándonos con sus historias de un mundo superpoblado e incapaz de alimentar a todos.

Aquí transcribo algunas citas del Evangelio que me encontré cuando andaba en mi crisis de conciencia y todas ellas me confirmaron mis conclusiones:

· “El que recibe a uno de estos pequeños, a mí me recibe…”

· “No os preocupéis por lo que habéis de comer…pues vuestro Padre Celestial ya sabe lo que necesitan…”

· “Busquen el reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura”

· “Todo lo que hicisteis a uno de ellos, a mi me lo hicísteis”

· “¡Ay de aquél que rechace a uno de estos pequeños, pues los ángeles que los cuidan miran la gloria de Dios!”

· “Recibiréis el ciento por uno en esta vida y después la vida eterna…”

No encontré ninguna que dijera: “Procread y multiplicaos con responsabilidad, no vaya a ser que vuestra generosidad le gane a la Providencia de Dios”.

Decimotercera Reflexión: Lo que el Dr. Billings nos dice…

Mientras mi conciencia me gritaba que no estaba bien el estilo de vida Billings, cayó en mis manos el libro “El Amor es más fuerte” en el que el autor en la pág 208, cita al Dr.Billings, quien advierte:

“Es particularmente desaconsejable, en los primeros años del matrimonio, que los momentos de experiencia sexual sean determinados por la infertilidad mas bien que por la inclinación natural. Además, la evasión del embarazo en esta época, es notablemente peligrosa para la estabilidad del matrimonio” (Método de la ovulación, ed. Paulinas, México 1976)

¿Por qué no nos dicen eso en los cursos del método Billings?

Conclusión final: El mundo necesita hombres y mujeres santos

Si de verdad creo en el valor de la vida…

Si de verdad creo que Dios es Todopoderoso y que es el único dador de vida…

Si de verdad creo en su Divina Providencia…

Si de verdad creo en la vida eterna…

¿Qué razón puede ser tan grave como para que sea preferible no permitir que un nuevo ser humano tenga la oportunidad de gozar de la felicidad eterna junto a Dios?

¿No será un grave pecado de omisión dejar de traer un hijo a la vida, pudiéndolo haber hecho?

En cierta ocasión la Madre Teresa de Calcuta dijo:

“Los hijos son como las estrellas…
nunca podremos decir que hay demasiados.”

Y es verdad. Nunca serán demasiados, porque la situación actual del mundo necesita de muchos hombres y mujeres santos que enseñen la Verdad a toda la humanidad. Y si no los engendramos los católicos….¿quién lo hará?

Termino retomando las palabras preferidas del Santo Padre: “¡No tengaís miedo!”.

Si de verdad creo en Dios, no puedo desconfiar de Él, no puedo tener miedo, ni siquiera ante la posibilidad de la enfermedad o la muerte, pues Él mismo, con su Pasión, nos enseñó que cualquier sufrimiento vale la pena con tal de conseguir la vida eterna. Y la única manera de que nuestros hijos la alcancen, es permitiéndoles nacer.

“ Las familias numerosas son un signo de bendición divina y de la generosidad de los padres”. (cf GS 50, 2)


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