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Carta de un Obispo Católico al Papa Juan XXIII

4 de mayo de 2012

Carta de
Monseñor PROENÇA SIGAUD (Gerard) a Juán XXIII:
 
Eminentísimo Señor:
Cuando considero la vida católica actual … veo muchas cosas que son señales de vida y que ciertamente son propias para reconfortar a toda alma que ama a la Iglesia. Sin embargo veo otras que me producen gran angustia. …
Veo que los principios, que el espíritu de lo que se llama Revolución, penetra en el clero y en el pueblo cristiano, …
Muchos de entre el clero no ven los errores de la Revolución, y no se oponen a ellos. … Otros se adhieren a los errores y al espíritu de la Revolución, y abiertamente ó en la sombra, alientan este espíritu, …
En mi humilde opinión, si el Concilio quiere tener efectos saludables, debe considerar primero el estado de la Iglesia que, a semejanza de Cristo, conoce un nuevo Viernes Santo, entregada sin defensa a sus enemigos, …
Es necesario evidenciar el combate a muerte que se ha entablado contra la Iglesia en todos los lugares, reconocer al enemigo, comprender la estrategia y la táctica de este combate, examinar claramente su lógica, su psicología y su dinámica, para que podamos comprender de manera segura cada una de las luchas de esta guerra y organizar y dirigir con toda seguridad la guerra contraria.
1.- NUESTRO ENEMIGO
:
Ahora hace ya seis siglos el enemigo implacable de la Iglesia y de la sociedad católica, en un avance lento y sistemático, ha derribado y destruido casi todo el orden católico, es decir la Ciudad de Dios, y se esfuerza en edificar en su lugar la Ciudad del Hombre. Su nombre es “Revolución”.
La “Revolución” quiere construir todo el orden de la vida humana, la sociedad y la humanidad sin Dios, sin Iglesia, Sin Cristo, sin la Revelación; sobre la sola razón humana, sobre la sensualidad, la codicia y el orgullo. Para ello, pretende derrotar, destruir radicalmente y reemplazar a la Iglesia.

la Secta Francmasónica.
Después de dos siglos, vemos realizado lo que el Papa Clemente XII señalaba como programa de esta secta. … Pocas cosas faltan para la construcción total de la Ciudad del Hombre. ¿Cuántos años le serán concedidos a la Iglesia en “la asamblea de los reyes de la Tierra”? ¿Cuántos
años faltan para imponer el “nuevo orden de los siglos” al mundo y a los cristianos?
Hay un detalle que podemos observar si examinamos un billete de un dólar de los Estados Unidos de América y que alude a ese “nuevo orden de los siglos”. En el círculo, al lado derecho del billete vemos una pirámide que está construida en una gran llanura sin cultivo. Las piedras que la componen son cuadradas y pulimentadas. El significado de esta alegoria está indicado en la inscripción que se lee en la franja: Novus ordo seculorum. La pirámide significa la nueva humanidad que está compuesta por los hombres elogiados por los francmasones, cuyo símbolo es la piedra pulida en la que son transformados los hombres creados por Dios Creador pero transformados por el Gran Arquitecto del Universo. La base de la pirámide indica el fundamento de este Nuevo Orden de los Siglos:
MDCCLXXVI [1776], año del nacimiento de los Estados Unidos de América. … Faltan piedras en la pirámide. El nuevo orden de los siglos no está pues completo todavía, pero le falta poco.
Sin embargo, la obra estará seguramente acabada porque encima de la pirámide está representado el Gran Arquitecto por un ojo colocado en un triángulo. Es el “Dios” gnóstico; no es el Padre de Jesucristo, que es un creador vengador. Estamos en pleno dualismo gnóstico-maniqueo que es la base teológica de la secta masónica. Encima de la pirámide se puede leer: “ANNUIT COEPTIS”. Ese “Dios” da su aprobación a las empresas como la que se inicia en 1776; es decir, alaba la obra, la aprueba, está de acuerdo con ella. Para nosotros, el verdadero Nuevo Orden de los Siglos fue fundado por Nuestro Señor Jesucristo. … El orden masónico es contrario a la naturaleza creada; se opone al orden católico.
 
 
 
El judaísmo internacional
.
Nosotros condenamos toda persecución contra los judíos en razón de su religión o por razones étnicas. Pero la Iglesia no puede ignorar los hechos pasados y las afirmaciones claras del Judaísmo internacional. Los jefes de este judaísmo conspiran desde hace siglos contra el nombre católico y preparan, metódicamente y por odio inmortal, la destrucción del orden católico y construyen el orden del imperio mundial judaico. … El dinero, los medios de información, la política mundial están, en gran parte, en manos de los judíos.
Esta es la realidad. A esa realidad de la lucha sistemática y metódica de este “Enemigo del Hombre” es necesario oponer no el odio, sino la vigilancia, la claridad, nuestra propia lucha sistemática y metódica.
La Revolución.
El proceso de la Revolución comenzó a finales de la Edad Media, progresó por el llamado Renacimiento, dio saltos adelante en la Pseudo-Reforma, destruyó la base política y social de la Iglesia en la llamada “revolución francesa”, pensó derribar la Santa Sede, en el ataque a los Estados Pontificios, causó una crisis interna muy grave con el “Modernismo”, intentó, con el “Comunismo” producir el instrumento para borrar de la Tierra el nombre cristiano.
La mayor fuerza de la Revolución nace de la utilización inteligente de las pasiones humanas, desenfrenadas y metódicamente excitadas.
La Revolución emplea dos vicios como fuerza destructora de la sociedad católica y constructora de la sociedad atea: la sensualidad y el orgullo. Estas pasiones desordenadas y violentas son dirigidas de manera científica hacia un fin preciso y se someten ellas mismas a la disciplina férrea de sus jefes, para destruir de arriba abajo la Ciudad de Dios y construir la Ciudad del Hombre, es decir, para edificar el orden del Anti-Cristo. Un cierto gobierno central, enérgico y muy inteligente dirige todo el proceso: es una central humana que es el instrumento del mismo Satán.
 
 
 
 
 
 
2.- EL COMBATE CATÓLICO CONTRA EL ENEMIGO
El Syllabus del Papa Pio IX
El Syllabus es la lista providencial de los errores perniciosos de nuestra época. Esa lista debe ser completada añadiendo los errores del “socialismo”, los errores de Marc Sangnier, del movimiento “Le Sillón”; la herejía social de Maritain, la idolatría “democrática”, el ídolo de la “Democracia Cristiana”, los errores del “Liturgicismo”, los errores de “comunismo” respecto a la propiedad privada, los errores del “Evolucionismo panteísta universal”.
 
3.- LA ESTRATEGIA DEL “CABALLO DE TROYA”
La doctrina del “mal menor”
De entre las muy numerosas formas de las que se vale la “Revolución” para penetrar subrepticiamente en la ciudadela de la Iglesia, se distingue la táctica del “mal menor”. Es una nueva versión del gigantesco trofeo que fue caballo de madera en la guerra de Troya.
La doctrina católica enseña: si no podemos evitar el mal, podemos permitir un mal menor para evitar un mal mayor, con tal de que no hagamos positivamente el mal. En la práctica, la resistencia sucumbe bajo este pretexto.
Quienes abogan por la táctica del “mal menor” consideran que un cierto mal menor es necesariamente un mal pequeño contra el que no se justifica el combate.
Hay incluso sacerdotes católicos que consideran que el combate causa perjuicio a la Iglesia. Por esto, so capa de prudencia, de caridad, de tolerancia y de delicadeza apostólica, permiten el mal sin combatirlo.
Quienes así actúan olvidan que una de las características de la Iglesia Católica es ser militante. [La vida es milicia].
Los tácticos de la teoría del “mal menor” no recuerdan que incluso el mal menor es siempre un mal y por no recordarlo no tratan de eliminarlo ni suprimirlo. Al coexistir cotidianamente con el “mal menor”, olvidan el bien mayor al que se opone el “mal menor”, y por el uso de la “hipótesis” (la teoría del mal menor) olvidan la “tesis” (el bien mayor), y al final prefieren el mal mismo cosa normal y rechazan el bien con horror. Es el caso, por ejemplo, de la doctrina de la separación entre la Iglesia y el Estado. (En la práctica, se dice, no es viable el Estado confesional; en consecuencia, se renuncia a la doctrina del Estado Católico). Otro caso es aceptar entre conyuges católicos el divorcio como forma de ruptura del matrimonio, por miedo a que sea impuesto.
 
4.- LAS DIFICULTADES INTERNAS DE LA IGLESIA
Al parecer, la causa de la paralización de la filosofía escolática partiría de la reforma hecha en el año 1930 de los estudios romanos. La filosofía, la teología y la sociología católicas han perdido en parte su dinámica. Los nuevos guías son: Sartre, Freud, Dostoievsky, etc….
El Concilio debería considerar muy de cerca la posibilidad de dar un nuevo vigor a la doctrina católica. … Deberían ser condenados el “socialismo cristiano”, el “nominalismo”, el “idealismo kantiano”, todo Hegel con su escuela, Sartre, la doctrina de Maritain, y su engañosa distinción entre individuo humano y persona humana en las cosas sociológicas, el “evolucionismo” absoluto, el positivismo jurídico, el maniqueísmo y el gnosticismo modernos que se expresan en el arte abstracto, el teosofismo, el Rotary, el Lions, el “Rearme Moral”.
En el importante campo de la educación de los hijos dentro de la familia cristiana hay que eliminar la influencia de las ideas de Jean-Jaques Rousseau. Es erróneo considerar a los niños, en general, como si fueran ángelitos, sin pasiones desordenadas y sin concupiscencia. En las cuestiones sexuales la inocencia debe, dentro de lo posible, ser conservada; pero las ideas y los principios morales hay que comunicarlos a los niños, cuando se pueda, en su integridad, de modo que el fiel cristiano llegue a su madurez lo más pronto posible. También hay que restaurar el principio de la autoridad paterna y materna, tan combatido por los enemigos de la familia cristiana y del matrimonio.
 
5.- EL COMBATE CONTRA LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA
La conspiración de la “Revolución” es una y orgánica, Tal conspiración debe ser combatida según un modo y acción únicos y orgánicos.
(…) El combate católico contra los enemigos de la Iglesia se me presenta con frecuencia como un combate de ciegos contra personas que ven. Nosotros ignoramos el fin, el método, la dinámica, la estrategia y las armas,
¿qué nos enseña la sociología católica de todas esas cosas?
a) Reedificación de la sociedad católica.
Si los fieles cristianos estuviesen reunidos y dirigidos, para la consecución de la sociedad católica, para un verdadero combate mundial, de modo enérgico, claro y metódico, la marcha triunfal de la “Revolución” se interrumpiría y el Reino del Sacratísimo Corazón de Jesús sería instaurado. “Restaurar todo en Cristo”.
La reconstrucción de la Cristiandad es cosa de gran importancia. (…) El orden cristiano … es la mayor gracia (exterior al individuo) que impulsa suave y eficazmente a multitudes enteras de fieles a la santidad de vida y a la salvación eterna. En la sociedad “revolucionaria” Dios pesca las almas con anzuelo. Este tipo de sociedad es un obstáculo para la salvación de las almas. En la sociedad cristiana, las almas son pescadas con redes. Este tipo de sociedad es la mayor gracia exterior.
b) las utopías “socialistas” y “comunistas”
Las utopías “socialistas” prometen una sociedad de hermanos: sin autoridad, sin clases sociales, sin pobreza, sin dolor, sin Dios y sin infierno. Prometen el paraíso en la Tierra. Sin Dios: “”libertad”. Sin rey ni padre: “Igualdad”. Sin propiedad privada ni clases sociales: “fraternidad”. Estos utopistas ó ilusionistas afirman que la Iglesia primitiva era “comunista”. Por eso algunos católicos creen que el “comunismo” y el “socialismo” tienen principios cristianos.
Así como la Serpiente tentó a Eva y a Adán con la falsa promesa de “Seréis como dioses” los nuevos profetas de los paraísos en la Tierra prometen un “Estado de Bienestar” y un “Mundo Feliz”: “Te daré todas estas cosas” (Con estas palabras tentó el Diablo a Jesús en el Desierto).
Nuestra vida humana en la Tierra no puede ni debe ser “paradisiaca”. La finalidad de la vida humana en la Tierra se obtiene mediante la Cruz, la paciencia, la abnegación. No basta la justicia humana, es necesaria también la caridad.
Buscando el Reino de Dios y su justicia, el hombre puede obtener la medida felicidad terrestre que concede la Providencia. Violando la ley natural, los hombres seducidos por el “socialismo” de Satán adquieren la esclavitud, nunca la felicidad. El rey de los judíos “los acaudillará con vara de hierro”.
En el desarrollo normal de la sociedad las diferencias sociales y económicas no van necesariamente contra la justicia; la caridad puede contribuir a limar las injusticias y abusos. El odio a los bienaventurados y a las virtudes cristianas de humildad, castidad y pobreza es resultado de la exaltación de la “igualdad” y de la envidia.
 
6.- EPÍLOGO
Quienes hoy, incluso entre los sociólogos católicos, hablan de una “Nueva Humanidad”, que sería resultado del “dogma” de la Evolución… Un día el hombre fue mono. En el futuro el hombre podría evolucionar y llegar a ser el “superhombre”… Entonces las leyes del Derecho natural serían distintas,
Incluso la ley moral, que sería, por tanto, relativa…
En mi opinión estas teorías son totalmente ajenas al Cristianismo.
 
 
FIN
 
 
 
Gerard de Proença Sigaud, Obispo de Jacarezinho
 
 
Carta-Respuesta de Monseñor Proenca Sigaud, de fecha 22 de Agosto de 1959, a una encuesta de la comisión ante-preparatoria del Concilio Vaticano II
 

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…odian ó aman a Adolfo y a Vladimir?

14 de marzo de 2012

Una  de las recientes formas de atacar a Hitler ó a Lenin es decir  que ambos líderes tenían ideas semejantes. También se encontrarían más semejanzas entre las “democracias capitalistas” y el stalinismo, siendo la fundamental que se aliaron para derrotar a su enemigo común en la guerra civil europea de 1939 a 1945. En todo caso, es interesante el artículo  que comiamos de “Expansión” íntegramente:

Atención, pregunta: de las siguientes diez consignas progresistas, ¿cuáles diría usted que fueron defendidas por Adolf Hitler y los nazis?:

1) crear un hombre nuevo; 2) eliminar las injusticias sociales; 3) luchar contra el capital; 4) rechazar la avidez del dinero y el materialismo egoísta; 5) combatir la explotación del hombre por el hombre; 6) atacar a los empresarios carentes de todo sentimiento de justicia social y humanidad; 7) no intentar conquistar a los capitalistas, sino al mundo obrero; 8) defender las mejores condiciones de trabajo, la reducción de los accidentes laborales, la prohibición del trabajo infantil y la promoción de la mujer trabajadora; 9) acabar con la especulación; y 10) oponerse al sometimiento de la economía a las grandes empresas.

Respuesta: todas. Los nazis y la izquierda tienen fundamentalmente puntos en común, como demuestra Luciano Pellicani en su libro Lenin y Hitler. Los dos rostros del totalitarismo (Unión Editorial). Se comprende que Karl Kautsky haya dicho: “Mussolini no es más que la caricatura de Lenin”; y Furet haya llamado a Hitler “hermano tardío de Lenin”.

La resistencia al reconocimiento de este solapamiento obedece a que, como dice Pellicani, “todavía sigue vivo el prejuicio favorable al comunismo” que ha impedido una conciencia masiva de sus crímenes, igual que sigue viva “la interpretación del nazismo como agente del capital, defendida por los estudiosos marx-leninistas sin la menor prueba”.

Solapamiento no es identidad. Los comunistas no eran exactamente iguales a los nazis en todo: por ejemplo, querían acabar con las clases sociales, delirio que los nazis no cultivaron. Al mismo tiempo, la mayor ambición regeneradora tanto de los nazis como de los comunistas, la creación del “hombre nuevo”, no era una característica del fascismo mussoliniano.

Así como se supone contra toda evidencia que no hubo diferencias entre los nazis y los capitalistas, se suele afirmar que sí las hubo entre Lenin y Stalin. No parece que eso sea cierto. No tiene mucho sentido fantasear con un Lenin bueno frente a un Stalin malo. La brutalidad de las declaraciones de Lenin sugiere que no asesinó a millones de trabajadores porque no vivió lo suficiente. Sus llamamientos al exterminio son totalmente “estalinistas”, igual que su invitación al odio y la demonización de los disidentes. Poco respeto debía tener por la libertad individual un Lenin que afirmó: “Todo es derecho público y no privado”.

En cuanto a la religión, los nazis y los izquierdistas coinciden en su hostilidad a la Iglesia Católica: hay allí una apreciable diferencia con el franquismo, porque los crímenes de la izquierda y los anarquistas contra la Iglesia fueron tan brutales que la volcaron sin matices hacia el bando nacional.
Y donde no hay diferencias entre los nacionalsocialistas y las demás variantes del socialismo es en su aversión al liberalismo y sus instituciones: la propiedad privada, el comercio, los contratos voluntarios y el mercado.

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Nota de JRANIA: El artículo  sido publicado en el diario “Expansión“, ( Madrid, 11 marzo 2011). Por supuesto “su hostilidad a la Iglesia Católica” y “su aversión” a la propiedad privada son afirmaciones del articulista Carlos Rodriguez Braun. Por ejemplo, a Iglesia Católica pertenecia, por bautismo, el propio Adolf Hitler y la propiedad privada nunca fue abolida en el III Reich. Debeja de estas líneas vemos la portada de un opúsculo de Goebbels contraponiende a Hitler frente a Lenin. Lo hace con estas palabras:

El Nacionalsocialismo no es la  guardia pretoriana de un capitalismo agonizante y criminal, como miente  cínicamente la propaganda mundial roja, sino la avanzada revolucionaria de los  trabajadores de la frente y del puño que se lanzan contra el capitalismo,  origen del comunismo y contra éste ‑que no pasa de un brutal capitalismo  burocrático— para que el verdadero socialismo, (es decir, la integración  organice de los conceptos naturales de propiedad y de sociedad) pueda vivir.
Frente a la subversión  bolchevique la disyuntiva es de hierro:

HITLER O LENIN


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