Posts Tagged ‘Europa’

bergoglio-sólo-una-etapa-más-en-la-revolución-conciliar/

29 de agosto de 2017

Este boletín, preparado a principios de Cuaresma, llegará a los oratorios de nuestro Instituto casi al final del tiempo cuaresmal, y a las casas probablemente después de la Santa Pascua.
El empeño de todo cristiano de seguir fielmente la ley y el espíritu de la Cuaresma, para poder celebrar luego santamente la Resurrección del Señor, es perturbado por Bergoglio y sus seguidores, que actúan ahora descaradamente, causando daños inconmensurables en las almas.
Luego están los daños “colaterales”, que afectan a los que disienten de la línea trazada por el jesuita argentino, quisiera tratar brevemente algunos de estos aspectos.
El primero de estos daños es paradójico: disentir de los errores doctrinales de Bergoglio en nombre de la fe católica y encontrarse utilizando los mismos argumentos de los enemigos históricos de la santa Fe.
Acusar a aquel que es considerado el papa legítimo, el Vicario de Cristo, la Cabeza visible de la Iglesia, de actuar contra la Iglesia, y por tanto contra Cristo mismo, es un cortocircuito que fulmina desde hace tiempo al llamado “tradicionalismo” católico.
Un ejemplo entre tantos: reconocer a Bergoglio como papa (“el papa” en la variante de Maurizio Blondet, personaje que no tiene ninguna carta en regla para hablar de religión católica: basta pensar en el artículo blasfemo para con Nuestro Señor que escribió hace años y que nunca ha retractado) y acusarlo, en el ejercicio de aquello que debería ser el magisterio petrino, de engañar a las almas con su apertura ecuménica hacia Lutero, no es signo de ortodoxia católica, sino más bien de… ¡luteranismo!
Alguno leerá sorprendido o fastidiado estas líneas, y sin embargo el pensamiento de tantos “tradicionalistas” de hoy coincide con el lenguaje que usaba Lutero contra el Papado, cuando negaba la infalibilidad de los sucesores de Pedro y los acusaba de haberse desviado en la fe y en la moral.
La causa de esta paradoja (encontrarse entre los heterodoxos en nombre de la ortodoxia) hay que buscarla en la enseñanza de aquellos que ‒herederos más o menos inconscientes del viejo galicanismo y seguidores (conscientes) de la Action Française‒ a partir de los años 70 han deformado las conciencias de los buenos católicos, sembrando la creencia de que los papas pueden errar en la enseñanza doctrinal o promulgar nocivas leyes litúrgicas (el nuevo misal, el nuevo ritual) y disciplinarias (el nuevo derecho canónico).
Evidentemente, para conservar la fe amenazada por los errores de Bergoglio, el camino no es elegir entre el lado acuerdista de Mons. Lefebvre (hoy representado por Mons. Fellay) o el lado aparentemente extremista (Mons. Williamson), sino la adhesión integral a la doctrina católica, a partir de la constatación de la Sede vacante.
El segundo daño “colateral” es olvidar lo que sucedió antes de Bergoglio.
Es verdad que la naturaleza humana tiende a veces a idealizar el pasado (sobre todo porque agrada pensar en cuando éramos más jóvenes …), pero no se puede deformarlo completamente.
El pasado reciente de la Iglesia señala en los predecesores de Bergoglio a los personajes que han determinado el triunfo (momentáneo) del modernismo en el “seno mismo de la Iglesia”. Remito a los lectores al archivo de la revista Sodalitium, donde podrán seguir los pasos de la marcha devastadora de los errores modernistas.
Quien se escandaliza ‒con razón‒ de la estatua de Lutero en el Vaticano, no debe olvidar que es la consecuencia de las innumerables reuniones ecuménicas queridas por Juan Pablo II y Benedicto XVI con protestantes, anglicanos y cismáticos griegos.
El elogio bergogliano a Lutero es el eco de los que hicieran, antes que él y mejor que él, Wojtyla y Ratzinger.
¿Bergoglio recibe constantemente la visita de delegaciones judías e islámicas en el Vaticano? Es la consecuencia de las escandalosas jornadas de Asís inauguradas por Juan Pablo II y continuadas por Benedicto XVI, así como las visitas a las sinagogas, al muro judaico de los lamentos, a las mezquitas y a otros templos acatólicos, el beso del corán (J.P. II) y la oración con los pies descalzos dirigida hacia la Meca en la mezquita azul de Estambul (B. XVI), los encuentros con las delegaciones de la masonería judía de B’nai B’rith, etc.
¿La Amoris Lætitia? Lean las nuevas normas para “la anulación” de los matrimonios y verán cómo Wojtyla y Ratzinger ya habían desquiciado la indisolubilidad del matrimonio.
¿El momento de oración ante el cadáver de dj Fabo? Hace décadas que los funerales religiosos a los suicidas, concubinos y divorciados vueltos a casar son una práctica habitual.
¿Las vísperas anglicanas en el Vaticano? Relean el “Breve examen crítico del Novus Ordo Missæ” para recordar que es desde el primer domingo de Adviento de 1969 que un rito “protestante” (que Benedicto XVI ha definido como “rito ordinario”, y como tal ha sido aceptado por muchos “tradicionalistas”) ha sustituido al Santo Sacrificio de la Misa en casi todas las iglesias.
Casi parece que Bergoglio sirve para “catolizar” a sus predecesores, siempre debido a la visión minimalista del papado (ya que los papas yerran en materia de fe, elijamos a los que tal vez han errado menos).
A este paso, no resta más que esperar el día en que se impugnen a los futuros ocupantes de la Sede Apostólica en nombre de la ortodoxia de… ¡Bergoglio!
Para quien lea estas líneas todavía en Cuaresma, vaya el deseo de perseverar en la oración y la penitencia y de preparar la Comunión pascual con una buena y santa confesión.
Y para todos, el deseo de seguir fielmente a Cristo resucitado para participar en Su triunfo.
El Resucitado ha prometido la asistencia divina a San Pedro y a (todos) sus sucesores: y entonces, en comunión con los buenos cristianos de todos los tiempos, exclamamos siempre: “¡viva el Papa!”

https://www.sodalitiumpianum.it/bergoglio-solo-una-etapa-mas-en-la-revolucion-conciliar/
…………..

Anuncios

en un dia como el 17 de agosto de 2017….

18 de agosto de 2017

CICERON: CATÓN EL MAYOR ó DIALOGO SOBRE LA VEJEZ

6 de agosto de 2017

MARCO TULIO CICERON:

CATÓN EL MAYOR ó DIALOGO SOBRE LA VEJEZ [pág 205]

NO ES MAL ALGUNO LA MUERTE, Ó ES UN MAL COMÚN A LA JUVENTUD Y A LA VEJEZ

XIX.- Queda la cuarta causa: el hecho de que la cercanía de la muerte parece que atormenta y angustia a nuestra edad. La muerte, lógicamente, no puede estar muy lejos de la vejez.
¡Desgraciado el anciano que no considere que la muerte debe de ser despreciada después de una vida tan larga! Si la mente está ausente, la muerte se ignora totalmente, si la muerte le conduce a una situación terminal debe ser incluso deseada. No puede hablarse de una tercera disyuntiva.
Así pues, ¿qué he de temer si no puedo ser desgraciado después de la muerte, ni tampoco puedo ser feliz? ¿Quién es tan necio, aunque sea un adolescente, que asegure que va a vivir hasta la ancianidad? Entre la juventud hay más muertes que entre la vejez: los jóvenes caen más fácilmente en enfermedades de mayor gravedad y se recuperan en menor número. Pocos son los que llegan a la senectud, si esto no sucediera se viviría con más prudencia, pues el buen juicio, la razón y el consejo están en los ancianos. Si no existiesen los ancianos no existirían las ciudades. Pero vuelvo de nuevo al hecho de la muerte que siempre está amenazante. ¿Por qué la muerte es la desazón perenne de la vejez, cuando bien se sabe que está siempre presente y que también es común a la juventud?
Yo mismo experimenté que la muerte es común a toda edad. Yo, en mi queridísimo hijo y tú, Escipión, en tus hermanos destinados a la más alta dignidad según opinión de todos. Lógicamente el joven espera vivir mucho tiempo, cosa que el anciano ya ha conseguido. El joven espera insensatamente, porque ¿hay algo más necio que tener por seguro lo que es en sí incierto y por falso, lo verdadero? El anciano, al fin y al cabo tiene lo que esperaba, por esto mismo la vejez es mejor que la adolescencia, el joven espera, el anciano ya lo ha conseguido. Aquél quiere vivir durante mucho tiempo, éste ya lo ha vivido.
Aunque, ¡O dioses benévolos!, ¿qué hay en nuestra naturaleza que dure mucho tiempo? Decidme exactamente el tiempo máximo. Consideremos la edad del rey de los Tartesios, Argantonio, que gobernó a los gaditanos durante ochenta años, y que vivió ciento veinte. Sin embargo ese tiempo tampoco me parece a mí algo muy duradero, pues siempre hay un final. Y cuando llega el final, lo pasado se ha borrado, sólo queda lo que has conseguido actuando recta y honestamente. Pasan ciertamente las horas, los días, los meses, los años, el tiempo pasado nunca se recupera, y lo que vaya a suceder no puede saberse. Por lo tanto el tiempo que se da a cada uno es para vivirlo, por esto mismo se debe estar contento.
Ni siquiera, como gustaría en general, es necesario que el actor actúe en toda la obra hasta el final para ser aplaudido. Lo importante es que en el tiempo que se le asigne actúe con toda perfección. El breve tiempo de la vida es suficientemente largo para vivir bien y honestamente. Si, por ventura, se prolonga durante mucho tiempo, no sería más doloroso que la queja de los agricultores que se lamentan de que, superada la primavera, llega el verano y después al otoño. La primavera simboliza la adolescencia y como ésta muestra los frutos futuros, así el resto de las edades se acomodan a recolección y guarda de los frutos que son propios de las mismas.
El fruto de la senectud, como he dicho anteriormente varias veces, es el recuerdo y acopio de los buenos provechos. Sin embargo todas las cosas originadas por la propia naturaleza, se deben tener por cosas buenas. ¿Qué es más propio, según la naturaleza, que los ancianos mueran? También alcanza lo mismo a los jóvenes que se topan con una naturaleza adversa y repugnante. Me parece que la muerte de un joven es como sofocar la fuerza de una llama con un chorro de agua. La vejez por el contrario, consumido el fuego, se extingue sin violencia, sin que ellos hagan nada. Las manzanas, si están verdes, no se desprenden de la rama a no ser con violencia, por el contrario caen por sí mismas si están maduras y muy sazonadas. Como la violencia quita la vida a los adolescentes, la madurez quita la vida a los ancianos. Una madurez que a mí me resulta agradable, de tal manera que yo llegaré a la muerte tranquilamente como si después de una larga navegación, al llegar al puerto volviera a ver la tierra.

VERSIÓN LATINA:

XIX. Quarta restat causa, quae maxime angere atque sollicitam habere nostram aetatem videtur, adpropinquatio mortis, quae certe a senectute non potest esse longe. O miserum senem qui mortem contemnendam ese in tam longa aetate non viderit! quae aut plane neglegenda est, si omnino exstinguit animum, aut etiam optanda, si aliquo eum deducit, ubi sit futurus aeternus; atqui tertium certe nihil inveniri potest.
67. Quid igitur timeam, si aut non miser post mortem aut beatus etiam futurus sum? Quamquam quis est tam stultus, quamvis sit adulescens, cui sit exploratum se ad vesperum esse victurum? Quin etiam aetas illa multo pluris quam nostra casus mortis habet; facilius in morbos incidunt adulescentes, gravius aegrotant, tristius curantur. Itaque pauci veniunt ad senectutem; quod ni ita accideret, melius et prudentius viveretur. Mens enim et ratio et consilium in senibus est; qui si nulli fuissent, nullae omnino civitates fuissent. Sed redeo ad mortem impendentem. Quod est istud crimen senectutis, cum id ei videatis cum adulescentia esse commune?
68. Sensi ego in optimo filio, tu in exspectatis ad amplissimam dignitatem fratribus, Scipio, mortem omni aetati esse communem. At sperat adulescens diu se victurum, quod sperare idem senex non potest. Insipienter sperat. Quid enim stultius quam incerta pro certis habere, falsa pro veris? At senex ne quod speret quidem habet. At est eo meliore condicione quam adulescens, quoniam id, quod ille sperat, hic consecutus est; ille vult diu vivere, hic diu vixit.

69. Quamquam, O di boni! quid est in hominis natura diu? Da enim summum tempus, exspectemus Tartessiorum regis aetatem (fuit enim, ut scriptum video, Arganthonius quidam Gadibus, qui octoginta regnavit annos, centum viginti vixit)–sed mihi ne diuturnum quidem quicquam videtur in quo est aliquid extremum. Cum enim id advenit, tum illud, quod praeteriit, effluxit; tantum remanet, quod virtute et recte factis consecutus sis; horae quidem cedunt et dies et menses et anni, nec praeteritum tempus umquam revertitur, nec quid sequatur sciri potest; quod cuique temporis ad vivendum datur, eo debet esse contentus.
70. Neque enim histrioni, ut placeat, peragenda fabula est, modo, in quocumque fuerit actu, probetur, neque sapientibus usque ad ‘Plaudite’ veniendum est. Breve enim tempus aetatis satis longum est ad bene honesteque vivendum; sin processerit longius, non magis dolendum est, quam agricolae dolent praeterita verni temporis suavitate aestatem autumnumque venisse. Ver enim tamquam adulescentiam significat ostenditque fructus futuros, reliqua autem tempora demetendis fructibus et percipiendis accommodata sunt.
71. Fructus autem senectutis est, ut saepe dixi, ante partorum bonorum memoria et copia. Omnia autem quae secundum naturam fiunt sunt habenda in bonis. Quid est autem tam secundum naturam quam senibus emori? Quod idem contingit adulescentibus adversante et repugnante natura. Itaque adulescentes mihi mori sic videntur, ut cum aquae multitudine flammae vis opprimitur, senes autem sic, ut cum sua sponte nulla adhibita vi consumptus ignis exstinguitur; et quasi poma ex arboribus, cruda si sunt, vix evelluntur, si matura et cocta, decidunt, sic vitam adulescentibus vis aufert, senibus maturitas; quae quidem mihi tam iucunda est, ut, quo propius ad mortem accedam, quasi terram videre videar aliquandoque in portum ex longa navigatione esse venturus.
….

FUENTE:

file:///C:/Users/Equipo%20HP/Downloads/de-la-vejez-bilingue%20(4).pdf

ANTONIO MEDRANO: LA LUCHA CON EL DRAGÓN

9 de mayo de 2017

ANTONIO MEDRANO:

LA LUCHA CON EL DRAGÓN

 

————————————————–

https://www.youtube.com/watch?v=pXERdj0RUJM

https://youtu.be/pXERdj0RUJM

eran otros tiempos…

9 de abril de 2017

QUÉ OCURRÍA EN LA REPÚBLICA DE WEIMAR?

19 de noviembre de 2016

…lo que significaba la república de Weimar…
noviembre 19, 2016

Periodismo Trascendente

8 de noviembre a las 23:03 ·
QUÉ OCURRÍA EN LA REPÚBLICA DE WEIMAR?

Por el Psic. Andrés Irasuste.

08/11/2016
“¿Cómo arranca la República de Weimar? Lo cierto es que no es el resultado de una transición precisamente ‘democrática’, y sí es el resultado un tanto forzado de la Primera Guerra mundial.

Los alemanes eran demasiado apegados al orden como para condenar la nueva y eventual democracia emergente (algo propio de una sociedad históricamente muy madura), pero a su vez dicho demoliberalismo no era representativo del alma colectiva alemana, de la Volksgemeinschaft.

Se trató del primer gran ensayo de ingeniería social basada en una ideología liberal y progresista… Weimar es un eje del tiempo histórico donde se da una extrema paradoja: aquella etapa que se reivindica a sí misma como epifanía de las formas republicanas y demoliberales fue una realidad institucional instaurada a partir de disposiciones provisionales, exigida por intereses foráneos a los del pueblo alemán después de la guerra, y aquella realidad condenada como monstruosa e inefable posteriormente a la Segunda Guerra, fue el alzamiento del pueblo en las urnas frente a una realidad que no vivía como propia”.

http://www.pablodavoli.com.ar/ateneocruzdelsur/intranet/articulos/Weimar.pdf

…máximas de Epícteto

24 de octubre de 2016

…máximas de Epícteto

I.- DE LOS BIENES VERDADEROS Y QUE NOS SON PROPIOS. 

DE LOS BIENES FALSOS Y EXTRAÑOS……………………p.35

01.- Nuestro bien y nuestro mal sólo existe en nuestra voluntad.

02.- De todas las cosas del mundo, unas dependen de nosotros: nuestros juicios y opiniones, nuestros movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones y nuestras aversiones: todos nuestros actos.

02.- Las cosas que dependen de nosotros son los nuestros juicios, opiniones, movimientos, deseos, inclinaciones, aversiones; en suma, todos nuestros actos.

03.- Las cosas que  dependen de nosotros son libres: nada puede detenerlas ni levantar obstáculos ante ellas.

…No dependen de nosotros el cuerpo, los bienes materiales, la reputación, las dignidades y honores…

04.- Las cosas que no dependen de nosotros …

…estas cosas son débiles, esclavas, sujetas a mil contingencias e inconvenientes y son extrañas a nosotros.

05.- Si intentas hacer tuyas las cosas que no dependen de ti, sólo encontrarás obstáculos, te sentirás turbado y acongojado a cada paso y tu vida será una continua lamentación contra los hombres y los dioses.

08.-  Ten muy en cuenta que el fin de tus anhelos es obtener aquello que deseas y el fin de tus recelos es evitar lo que temes. Porque ciertamente es desgraciado quien no obtiene lo que desea y es infeliz quien cae en lo que teme. Si profesas aversión a lo que es contrario a tu verdadero bien (que es lo que de ti depende), jamás caerás en lo que temas; ahora bien, líbrate de temer a la muerte, las enfermedades o la pobreza, porque entonces vivirás infeliz y miserable. Es decir, no debes temer las cosas que por no depender de ti son inevitables y teme sólo de las cosas que de ti dependan. En cuanto a los deseos, debes desear las cosas que de ti dependan, porque desear lo que no está en tu poder alcanzar es locura. Así pues, mientras llegas a conocer las cosas que se deben o pueden desear, con ánimo sereno, contentate con desear y temer las cosas suavemente, cautelósamente, examinándolas con tiento y sensatez.

09.- La enfermedad entorpece los actos del cuerpo, pero no los de la voluntad. Si me quedo cojo, tendré una dificultad para andar, pero no para mi espíritu.

10.- Cuando un cuervo lanza un graznido, que dicen de mal agüero, no te dejes llevar por tu imaginación; antes al contrario, raciocina contigo mismo y dí: “Ninguna de las desgracias presagiadas por ese augurio me atañe; […], que para mí  no hay, si me lo propongo, sino presagios felices, ya que suceda lo que suceda, de mí depende sacar en todo el mayor provecho.

11.-  Ante cada una de las cosas que te regocijan o que, por serte útiles y provechosas, sientas hacia ellas predilección, no dejes de darte cuenta de lo que verdaderamente son, [efímeras].

12.- Pues si quisieras que tus hijos, tu mujer o tus amigos viviesen eternamente, no querrías sino una locura, […]. De modo que si quieres que jamás tus deseos se vean frustrados, haz simplemente una cosa bien sencilla. No desees sino aquello que de ti dependa.

13.- Ten siempre muy en cuenta las siguientes consideraciones: ¿Qué es lo que me es propio y mío? ¿Qué es lo que me es ajeno y extraño? ¿Qué es lo que me ha sido dado? ¿Qué es lo que los dioses quieren que haga y lo que me vedan? […].

14.- Jamás te vanaglories de lo que de ti no dependa; de un mérito que en realidad te sea ajeno? […].

15.- La nobleza de un hombre procede de la virtud, no del nacimiento. […].

II.- —-   DE LA FELICIDAD……………………………………..p. 39

01.- (16).- Las cualidades esenciales de la verdadera felicidad son duración y estabilidad; durar siempre y que ningún contratiempo pueda perturbarla. […].

02.- (17).- Deberíamos alegrarnos y felicitarnos con nuestros semejantes sólo por las cosas que son causa de regocijo por útiles y honrosas.

03.- (18).- El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.

04.- (19).-  Los verdaderos días de fiesta son y deben ser para ti aquellos en que has vencido una tentación, o te has arrancado, o al menos dominado, el orgullo, la temeridad, la malignidad, la maledicencia, la envidia, la obscenidad en el lenguaje, el lujo o cualquiera de los vicios que te tiranizan. […].

06.- (21).-  […] la esencia del verdadero bien está en las cosas que dependen de nosotros, […] y […] desearás ser […] libre. Y piensa que para alcanzar esta libertad sólo hay un camino:  el desprecio de las cosas que no dependen de nosotros.

07.- (22).- […] bien desgraciado será (el hombre) […] si pierde el pudor, la bondad, la fidelidad, la justicia y cuantas excelencias imprimieron en su alma los dioses.

08.- (23).- […] ¿Cómo, pues, tú, puesto a prueba por los dioses –por los dioses, a quienes tanto debes, empezando por tu nacimiento—te atreves a lamentarte y dejar oír entre gritos tu desgracia?… ¡Qué cobardía ¡Qué miseria!

10.- (25).- Conserva bien lo tuyo y no codicies lo ajeno. Si tal haces, nada podrá impedirte ser dichoso.

11.- (26).- Sókrates quería mucho a sus hijos, pero los quería con conciencia clara de su cariño y sin olvidar que a quien es preciso amar ante todo es a los dioses. […].[…] dioses, que, precisamente, si nos han creado es para que seamos dichosos.

III.-   —-   DE LAS RIQUEZAS……………………………….p. 41

02.- (28).- No está en nuestras manos el ser ricos, pero sí el ser felices. […], la felicidad que proviene de la sabiduría dura siempre.

04.- (30).-  Has adquirido muchas cosas soberbias, muchos vasos de oro y de plata, muchas cosas ricas, y rico te crees.

Pero te falta lo mejor: careces de constancia, de sumisión a los divinos mandatos y de la tranquilidad de espíritu necesaria para apartar de ti los temores y sobresaltos. […].

05.- (31).-  Tan difícil es para los ricos adquirir la sabiduría como para los sabios adquirir la riqueza.

06.- (32).-  No es la miseria la que verdaderamente nos aflige, sino la avaricia; asimismo, no son las riquezas las que nos preservan de los mil temores que ensombrecen nuestra vida, sino la razón.

IV.- —-    DEL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO………………..p. 43

03.- (39).-  […]. Y, no obstante, es fuerza exista  una ley para conocer la verdad, porque no es hacer para regirse. […].

V.-   —-     SOBRE EL PROPIO PERFECCIONAMIENTO……………….p. 46

03.- (44).- Estamos compuestos de dos naturalezas perfectamente distintas: de un cuerpo que nos es común con los animales y de un espíritu que nos es común con los dioses. […]; de aquí proviene que unos –la  inmensa mayoría—no conciben más que pensamientos bajos e indignos, mientras los otros piensan noblemente. […].

04.- (45).- El verdadero bien del hombre está siempre en la parte por la cual difiere de las bestias. […].

05.- (46).- […]. ¿Qué te importa lo que pueda suceder desde el momento que puedes hacer de ello buen uso y sacar provecho, y puesto que hasta un contratiempo puede convertirse para ti en manantial de felicidades? […].

06.- (47).- Graba bien  en tu pensamiento la idea de la muerte, la del destierro y cuantas cosas pasan por terribles y muy desdichadas con objeto de que no te asalten jamás pensamientos bajos ni desees nada con exceso.

07.- (48).-  No olvides que eres actor en una obra, corta o larga, cuyo autor te ha confiado un papel determinado. Y bien sea este papel el de mendigo, de príncipe, de cojo o de simple particular, procura realizarlo lo mejor que puedas. […].

08.- (49).- Si quieres no ser jamás vencido, no tienes sino escoger combates en los que de ti dependa exclusivamente el salir victorioso.

09.- (50).- Si te propones desempeñar un papel superior a tus fuerzas, no solamente lo desempeñarás mal, sino que dejarás de representar aquél que hubieras desempeñado bien.

10.- (51).-  […] dime, ¿has cultivado, acaso, tu entendimiento? ¿Te has preocupado de adquirir juicios y opiniones sanas? ¿Te has interesado jamás por la verdad? […].

11.- (52).- […], los bienes exteriores, aquellos, [quebrantos de fortuna] los perdemos por una causa ajena a nosotros; es decir, de modo involuntario, y, por consiguiente, no es vergonzoso perderlos. En cambio, […] los bienes interiores [fidelidad, pudor, dulzura, modestia] no los perdemos sino por nuestra culpa; y si vergonzoso y reprochable es el no poseerlos, aún es más digno de reproche y de vergüenza el, teniéndolos, dejarlos perder.

12.- (53).- […] Tú, en cambio, no lisonjeas a nadie, ni a nadie adulas; cultivas tu alma, te afanas por adquirir conocimientos sabios, y tu examen de conciencia es poco más o menos éste: ¿He descuidado algo –te dices—de lo que contribuye a la verdadera felicidad y es al mismo tiempo grato a los dioses? ¿He faltado a la amistad, a mis semejantes o a la justicia? ¿He dejado de cumplir con mi deber de hombre honrado? […].

13.- (54).- […] Procura dominar el dolor, el miedo, la codicia, la envidia, la malignidad, la avaricia, la pereza y la gula. Y el único medio de vencer a estos monstruos es tener siempre muy presentes a los dioses, serles afecto y obedecer ciegamente sus mandatos.

14.- (55).- […] levanta los ojos al cielo y di a tu dios: Sírvete de mí, Señor, como mejor te plazca; nada he de rehusar de lo que te sirvieres enviarme; es más, justificaré tu conducta a los ojos de los demás hombres.

15.- (56).- En lugar de dispensar tu asiduidad a un rico, dispénsala a un sabio. […].

20.- (61).- No te rías mucho tiempo, ni a menudo, ni excesivamente.

22.- (63).- […] rechaza aquello que únicamente la molicie y la vanidad te pidan.

23.- (64).- Procura, siempre que puedas, guardar silencio, no hablar sino lo necesario, y aun esto con las menos palabras posibles. […], abstengámonos de las conversaciones triviales y comunes […]. Y menos aún hemos de hablar de los hombres, ora para denigrarlos o ensalzarlos, ya para establecer comparaciones entre ellos.

24.- (65).- Siempre que puedas, procura que la conversación de tus amigos recaiga sobre asuntos razonables, decentes y dignos. De hallarte entre extraños, lo más prudente es el silencio.

25.- (66).- […], eres hombre, ciudadano del mundo, hijo de los dioses y hermano de todos los demás seres humanos. […], puedes ser  senador […] padre, hijo o esposo. Pues bien: medita detenidamente a lo que cada uno de estos títulos te obliga y procura no deshonrar ninguno.

26.- (67).- […] y me preguntas si para no morirte de hambre debes rebajarte hasta aceptar los oficios más abyectos. ¿Qué puedo contestarte a esto?  Gentes hay que prefieren el oficio más bajo a morirse de hambre; otras hay para quienes lo indigno es lo menos tolerable. No es, pues,  a mí a quien debes consultar, sino a ti mismo.

27.- (68).- Los hombres se fijan ellos mismos su precio […] y nadie vale sino lo que se hace valer. Tásate, por tanto, como libre o como esclavo, ya que en tu mano está.

28.- (69).-

29.- (70).- He aquí una hermosa frase de Agripino: “Jamás seré un obstáculo para mí mismo”.

30.- (71).-

31.- (72).- Como has  nacido de padres nobles, estás tan hinchado de tu nobleza que no cesas de hablar de ella y de marcar con ella a todo el mundo. En cambio, olvidando lo que llevas en ti mismo, es decir, la divinidad –paternidad común y por excelencia de todos–, olvidas esta verdadera nobleza y acabas por ignorar tu procedencia y tu verdadero abolengo. Y, sin embargo, ello es lo que más presente debieras tener en todos los momentos de tu vida.  Ve lo que de continuo, para que no se te olvidase, deberías repetirte: Habiéndome creado la divinidad, en mí está y conmigo la llevo siempre dondequiera que vaya. ¿Cómo podré, entonces, mancharla con palabras obscenas, acciones viles y deseos infames?

32.- (73).- Si los dioses te hubiesen confiado la custodia de un pupilo, tendrías de él sumo cuidado y por todos los medios procurarías que tan sagrado depósito fuese respetado. Pues bien: piensa que te han hecho custodio de ti mismo y que te han dicho: No creemos poderte confiar a tutor más fiel y atento que tú mismo; consérvanos, pues, conservándote, este hijo tal cual es por naturaleza; es decir, pudoroso, fiel, valeroso, magnánimo y libre de pasiones y temores. […].

37.- (78).- ¿qué hombre hay invencible? Únicamente aquel que está firme en sus convicciones y que no vacila por ninguna de las cosas que dependen de nosotros; […] no basta resistir la tentación del oro si no se resiste la de la carne; […] hay que resistir a la gloria como a la calumnia y a la miseria, a la lisonja y a la muerte. […].

39.- (80).- Si puedes, no jures; si no tienes otro remedio, hazlo, pero cuando las circunstancias lo exijan imperiosamente.

42.- (82).- En la conversación corriente guárdate mucho de hablar de ti y no te complazcas, si la ocasión no es oportunísima, en referir tus proezas […].

43.- (83).- Y ten más cuidado en (no) desempeñar el papel de gracioso; porque sobre ser tarea muy desairada, trátase de un camino tan resbaladizo, que insensiblemente conduce a la chocarrería y a la liviandad, lo que ocasiona que los demás pierdan el respeto y consideración que puedan sentir hacia quien tal hace.

44.- (84).- Es asimismo muy peligroso dejarse arrastras por las conversaciones obscenas; así que, cuando  te veas obligado a oírlas, no desperdicies toda ocasión de manifestar tu disgusto a quien las haya fomentado. Si esto no puedes hacer, guarda al menos el más absoluto  silencio, dejando comprender por tu ceño y por la gravedad de tu expresión el desagrado profundo que tales conversaciones te producen.

46.- (86).-  Ten siempre presente el valor de Laterano. […].

58.- (98).-  Son señales inequívocas de que un hombre adelanta en el camino de la sabiduría: el no censurar ni alabar a nadie; el no hablar de los demás; el no censurar ni culpar a otro de los obstáculos que se oponen a sus deseos; el burlarse en secreto de quienes le alaban y lisonjean; el no tratar de justificarse y ensalzarse si se ve reprendido; antes por el contrario, callar cual el convaleciente que teme con una imprudencia estropear el principio de su curación; el haber extirpado toda clase de deseos y el haber renunciado enteramente a cuantas cosas no dependen de nosotros; […].

60.- (100).- Si se ofrece ocasión de hablar delante de ignorantes de alguna cuestión de verdadera importancia, guárdate de hacerlo, porque es verdaderamente expuesto lanzar de buenas a primeras opinión sobre lo que no se ha meditado. Y si alguien te acusase de ignorante en vista de tu silencio, habrá un medio seguro de que sepas si empiezas a ser filósofo, y es que su reproche no te moleste ni te incomode. […]. Del mismo modo tú no debes malgastar entre ignorantes bellas máximas; es mejor que, luego de bien digeridas, las manifiestes mediante actos convenientes.

70.- (110).- Ejercítate incesantemente contra las tentaciones y los deseos y observa tus impulsos considerando si son o no verdaderos caprichos y apetitos de enfermo. […].

76.- (116).- Cuando te sientas atacado por una tentación no dejes para otro día el combatirla, porque llegará ese día y tampoco la combatirás. […].

78.- (118).-  Debes medir tus deberes según los lazos que te unen con las personas. ¿Se trata de tu padre? Pues debes cuidar de él, obedecerle en todo, sufrir hasta sus injurias y sus malos tratos. [….]. ¿Qué tu hermano es injusto contigo? No importa; trátale como debe tratarse a un hermano y no mires lo que hace él, sino lo que tú debes hacer y en qué estado quedará tu libertad si cumples con los deberes que tu naturaleza te exige; porque nadie podrá ofenderte si tú no quieres darte por ofendido, ni te sentirás herido más que cuando creas que te hieren. […].

79.- (119).-  Es mucho mejor perdonar que vengarse. Perdonar es propio de una naturaleza buena y humana. Vengarse, sólo de una naturaleza feroz y brutal.

80.- (120).-  Al sol no hay que suplicarle para que dé a cada uno su parte de luz y de calor. Del mismo modo, haz todo el bien que de ti dependa sin esperar a que te lo pidan.

85.- (125).- [….] Cuando fallece la mujer de otro, enseguida le decimos que no se desespere, ya que se trata de algo inevitable e inherente a la condición humana; en cambio, si se trata de la nuestra, sin escuchar razones ni consuelos, nos deshacemos en gemidos y en llanto. Pues bien: se trata precisamente de acordarnos en las desgracias propias del estado de conformidad con que miramos las ajenas, si queremos ser menos desgraciados.

87.- (127).- Cuando dice que te corregirás mañana […]. ¿Por qué no corregirte hoy mismo? […].

91.- (131).- Cuando llegue a tu conocimiento una mala noticia, piensa que nada tiene que ver contigo, puesto que no respecta a cosa alguna de las que de ti exclusivamente dependen, de las que están en tu poder. […]. Acostúmbrate  a considerar que la pena no está más que donde está la culpa. […].

93.- (133).- No pruebes los placeres del amor, si te es posible, antes del matrimonio; y si los pruebas, que sea al menos según la ley. Pero no seas severo con los que usan de ellos, no les reprendas con acrimonia, ni te alabes de tu continencia.

IV.- —-    DE LA LIBERTAD Y DE LAS ESCLAVITUDES…………..p. 68

01.- (137).- El ser libres o esclavos no depende de la ley ni del nacimiento, sino de nosotros mismos; porque todas las cadenas y todo el peso de ciertas prescripciones legales serán siempre mucho más leves que el dominio brutal de las pasiones no sometidas, de los apetitos insanos no satisfechos, de las codicias, de las avaricias, de las envidias y demás desenfrenos. […].

02.- (138).- El que se somete a los hombres se somete previamente a las cosas.

03.- (139.- Aleja tus deseos y tus temores y no existirá para ti tirano alguno. Si tienes amor a tu cuerpo y a tus bienes, estás perdido; ya eres esclavo. Ello es tu verdadera cadena, tu punto vulnerable.

04.- (140).- Los dioses me han concedido la libertad, y como conozco y acato sus mandatos, nadie puede hacerme esclavo, porque tengo el libertador y los jueces que necesito.

05.- (141).- […]. […], la verdadera libertad consiste en querer que las cosas sucedan, no como se te antoja, sino como suceden.

06.- (142).- […]. No consiste la felicidad en adquirir y gozar, sino en no desear más. […].

07.- (143).- […]; no hay malvado que lo sea por querer serlo, y por consiguiente, no hay malvado que sea libre.

08.- (144).- […]. Lo que está confiado a nuestro cuidado […] es nada menos que el pudor, la fidelidad, la constancia, la sumisión a las órdenes divinas, la exención de dolores, turbaciones y miedos; en una palabra, es la verdadera libertad.

10.- (146).- […], todas las cosas exteriores nos someten y esclavizan desde el momento en que las codiciamos. […], todo hombre que quiera ser libre, deje de anhelar o de rehuir lo que no depende de él, pues, de lo contrario, forzosamente será esclavo.

19.- (154).- Diógenes decía –y decía muy bien—que el único medio de conservar la libertad es estar siempre dispuesto a morir sin pesar.

22.- (157).- […]: yo lo único que les enseño es la conservación de su pensamiento, que éste sí que es libre, enteramente libre, porque a la Divinidad le plugo hacerles dueños exclusivos de él.

23.- (158).- La esclavitud del cuerpo es obra de la fortuna; la del alma es obra del vicio. […]. A la esclavitud del cuerpo tan sólo una cosa pone término: la muerte; a la del alma, en todo momento, la virtud.

V.- —-     DEL LIBRE ALBEDRÍO…………………………………………..p. 74

01.- (159).-

VI.-  —-    DE LA RELIGIÓN Y DE LOS DIOSES…………………….p. 74

01.- (160).- Los dioses han creado a los hombres para que sean felices; luego, si son desgraciados, es por su propia culpa.

02.- (161).- Siempre prefiero lo que sucede, porque estoy persuadido de que lo que los dioses quieren es mejor para mí que lo que yo quisiera. A ellos, pues, mis movimientos, mis voluntades, mis temores. En una palabra: quiero lo que ellos quieren.

03.- (162).-

04.- (163).- […]. De los dioses hablo, que es en quienes reside el verdadero poder.

05.- (164).-  Comienza todas tus acciones con esta plegaria: “Condúceme, ¡oh poderosísimo Júpiter y tú. Invariable Destino! Hacia aquello que me tenéis destinado. Condúceme, que prometo seguiros derechamente y de todo corazón. […].

06.- (165).- Lo primero que hay que aprender es que hay un Dios que con su providencia lo gobierna todo, al cual no se le oculta ninguno de nuestros actos, como ninguno de nuestros pensamientos e inclinaciones. […].

07.- (166).-

08.- (167).- ¿Cuál es la naturaleza de la Divinidad? La ciencia, la diligencia, el orden y la razón. […].

09.- (168).-  Sabes que el fundamento de la religión  consiste en creer en los dioses, en tener de ellos opiniones rectas y claras, en no dudar que extienden su providencia sobre cuanto existe, que gobiernan el universo con probidad y justicia, que estamos en el mundo para obedecerlos y amarlos, para tener por bueno todo cuanto suceda, por emanado de ellos y para aceptarlo con buena voluntad y de todo corazón por tratarse de designios de una providencia tan buena como alta. Pensando de esta manera, nunca te quejarás de los dioses ni les acusarás de descuido hacia ti. Pero tales sentimientos no puedes alcanzarlos sino renunciando a cuanto  de ti dependa; […]. Así pues, el hombre que cuida conformar sus deseos y aversiones a las reglas antedichas, alimenta y fortalece su piedad. […].

10.- (169).-  Agradece a los dioses los bienes que de ellos has recibido y no olvides los beneficios con que te han colmado.

[…].

11.- (170).-

12.- (171).-

13.- (172).-

14.- (173).- ¿Quieres ser grato a los dioses?  Pues acuérdate de que lo que más aborrecen es la impureza y la injusticia.

15.- (174).-

16.- (175).-

17.- (176).- […], la protección de los dioses, nuestros verdaderos creadores y padres, [debería bastar], para alejar nuestras penas, inquietudes y temores.

18.- (177).-

19.- (178).-

20.- (179).-

21.- (180).- […] ¿No se te ocurriría nunca pensar en quién eres y por qué has nacido? ¿Morirás sin haber prestado atención al admirable espectáculo de este universo que la Divinidad ha desplegado ante tus ojos para inducirte a conocerLa?

22.- (181).- La Divinidad te ha dado armas para hacer frente aún a los acontecimientos más espantables. Tales armas son, entre otras, la grandeza de alma, la fuerza, la paciencia y la constancia. […].

23.- (182).-

24.- (183).-

25.- (184).-

26.- (185).- Mi deber, mientras disfrute de vida, es dar a los dioses gracias por todo, alabarles por todo, así en público como privadamente, y no cesar de bendecirles […].

27.- (186).- […]. Dueño eres entonces de un libre albedrío que nadie puede quitarte. […].

28.- (187).-

29.- (188).-

30.- (189).-[…]. Alabar a la Divinidad. […].

31.- (190).-

32.- (191).- […]. ¿Cómo puedes imaginar que nuestra alma, de esencia infinitamente más próxima a la divinidad que el resto del universo, vaya a estar sola y separada del ser que la ha creado? […].

33.- (192).-

34.- (193).-

35.- (194).-

36.- (195).-  ¿Habrá algo más inútil que ir a consultar a augures y adivinos sobre las cosas que ya nos están señaladas? […].

37.- (196).-

38.- (197).-

39.- (198).- […]. La Divinidad te ha concedido lo más grande, lo más noble, lo más excelso, lo más divino de que disponía; el poder de hacer buen uso de tus opiniones y el de encontrar en ti mismo tus verdaderos bienes. […]. Vive, pues, contento y no ceses de agradecer y de rogar a un padre tan magnánimo y bondadoso.

VII.- —-     SOBRE LA RESIGNACIÓN……………..p. 84

01.- (199).- No pidas nunca que sucedan las cosas como tú deseas, sino que deseas que sucedan como suceden, y prosperarás siempre.

02.- (200).- […]. Acostúmbrate a que no podemos disponer más que de lo que depende de nosotros y hemos de tomar lo demás tal cual llega.

03.- (201).-

04.- (202).- Aquel que se acomoda a lo que fatalmente sucede es sabio y apto para el conocimiento de las cosas divinas.

05.- (203).- Siempre y en todo momento debemos hacer lo que de nosotros dependa, permaneciendo firmes y tranquilos respecto a lo demás. […]. Porque no soy la eternidad sino simplemente un hombre, una parte del todo, como una hora es una parte del día. […].

06.- (204).-  Nunca ni por motivo alguno debes decir: he perdido tal cosa, sino la he devuelto. ¿Ha muerto tu mujer? La has devuelto. […]. De modo que no te quejes y disfruta de la vida, como el viajero disfruta de la posada que el camino le depara, […].

07.- (205).- Si los dioses me abandonan como me han abandonado en la indigencia, en la obscuridad y en el cautiverio, no es , porque me tengan odio; […]. Tampoco es por descuido […]. Lo que quieren es ponerme a prueba […].

08.- (206).-

09.- (207).-

10.- (208).- […]. A ver quién es capaz de mostrarme un estoico; es decir, un hombre que se cree siempre feliz, que se siente feliz en la enfermedad, en el peligro, despreciado y aun calumniado. […]. ¡Ea!, muéstrame si puedes un hombre conforme siempre con la voluntad divina, que jamás se queje de los dioses ni de los hombres, que nunca encuentre que se han frustrado sus deseos, a quien nada lastime, a quien no asalte la envidia, ni la cólera, ni la soberbia; que, con un cuerpo mortal, sostenga un secreto comercio con los dioses y que anhele despojarse de su perecedera vestidura corpórea para unirse con ellos en espíritu.

11.- (209).- ¿Tienes calentura? Pues si la conllevas como es debido, en ella tienes lo mejor que puedes desear. ¿Que qué es conllevar la calentura como es debido? Pues sufrirla sin quejarse de los dioses ni de los hombres; no alarmarse por lo que pueda sobrevenir; pensar que todo irá bien y si la muerte misma llega, aguárdala valerosamente como lo mejor; no alegrarte sobremanera si, por el contrario, el médico te asegura que vas mejor, ni afligirte si te afirma lo contrario. Porque ¿qué es estar peor? Simplemente acercarse al término en que el alma se separa del cuerpo. ¿y, sinceramente, crees y llamas un mal a esta separación? Además, si no es hoy, ¿dejará de acaecer mañana? ¿O es que piensas que se va a acabar el mundo con tu muerte? Vive, pues, tranquilo y sosegado lo mismo en la calentura que disfrutando de cabal salud.

VIII.- —-    SOBRE LA FILOSOFÍA Y LOS FILÓSOFOS……………….p. 87

01.- (210).-

02.- (211).-

03.- (212).-

04.- (213).- El comienzo de la filosofía es conocer nuestra debilidad y nuestra ignorancia y los deberes necesarios e indispensables.

05.- (214).-

06.- (215).-

07.- (216).-

08.- (217).-

09.- (218).-

10.- (219).-

11.- (229).-

12.- (230).-  No te des jamás el título de filósofo ni pierdas el tiempo en predicar hermosas máximas ante los ignorantes; lo único que debes hacer ante ellos es practicar simplemente lo que estas máximas aconsejen. […].

13.- (231).-

14.- (232).- Procura que tus austeridades y tus prácticas corporales no sean extraordinarias e increíbles; de no hacerlo así, serás más bien un saltimbanqui que un filósofo.

15.- (233).- […]. Lo primero, para poder mostrarse a los demás como un hombre a quien la filosofía ha reformado, es empezar por reformarse verdaderamente. […].

16.- (234).- Si queremos ser verdaderos filósofos, es preciso que pongamos nuestra voluntad en estado de aceptar y acomodarse a todo cuanto nos ocurra y a todo cuanto deje de ocurrirnos. Ello nos proporcionará la inapreciable ventaja de que nunca veamos defraudados nuestros deseos ni realizado el motivo de nuestros temores. […]. Y podremos […] con nuestros compromisos de padres, hijos, hermanos, ciudadanos, esposos, socios, magistrados y súbditos.

17.- (235).-

18.- (236).-

19.- (237).- El ignorante no espera de sí mismo su bien y su mal, sino de los otros. El filósofo tan solo espera bien y mal de sí mismo.

20.- (238).- […]. ¿Es orgullo lo que observas en la cabeza de Júpiter? No. Es firmeza, es estabilidad, es constancia, es seguridad en su poder. […]. Pues bien: yo trataré de imitar este gran modelo. Me verás fiel, modesto, valeroso e inaccesible a la turbación y a las emociones que causan los accidentes que llaman terribles. –¿Pero ¿te veré inmortal, exento de vejez y de enfermedades?  –No; pero verás que sé morir, y ser viejo, y ser enfermo; verás qué sólidos y templados son los nervios de un filósofo. –¿Y en qué consiste esta solidez y esta templanza? –En no tener jamás deseos frustrados ni temores mal dirigidos; en prevenir todos los males; en arreglar convenientemente todos los movimientos del alma; en que todos los designios sean hijos de prudente y madura reflexión y en que las afirmaciones sean tan sólidas y certeras  que jamás vayan seguidas del arrepentimiento.

21.- (239).- La primera y más necesaria parte de la filosofía es aquella que trata de la práctica de los preceptos; como, por ejemplo, del que establece que no debemos mentir. La segunda es la que hace las demostraciones; como: por qué no debemos mentir. […].

24.- (242).- […]. Haz, pues, tú otro tanto: que tu filosofía no se deje traslucir más que en tus actos.

IX.- —    DE LAS MUJERES…………………..p. 93

01.- (245).-  Es de ingratos y cobardes sostener que no existe diferencia entre la belleza y la fealdad. ¿Acaso una mujer fea agrada y embelesa la vista como una hermosa? Decir tal cosa es, no solamente torpe, sino impío; […].

02.- (246).- ¿Sabéis lo que hace el hombre que persigue a la mujer de su prójimo? Pisotear las leyes del pudor y de la fidelidad; violar la vecindad, la amistad, la sociedad y todas las cosas más sagradas y las más sagradas leyes. El que tal hace no puede ser ya ser considerado ni como amigo, ni como vecino, ni como ciudadano. […].

04.- (248).- Mientras las mujeres son jóvenes, sus maridos no cesan de elogiar su belleza y de llamarlas queridas y hermosas.

[…]. Nada es, por consiguiente, más útil y necesario que esforzarse en demostrarles que se las honrará y respetará en tanto sean prudentes, pudorosas y modestas.

X.-  —-     DE LOS CUIDADOS DEL CUERPO…. P. 95

01.- (251).- Señal evidente de un espíritu torpe es consagrar un tiempo excesivo al cuidado del cuerpo, al ejercicio, a la comida y a la bebida, […]. Porque nuestra grande y activa e incesante preocupación debemos consagrarla al espíritu.

02.- (252).- ¿Eres hombre o mujer? Si eres hombre, atavíate como un hombre y no pretendas pasar por un prodigio de indumento, […]. […], pero sí importa mucho que tu aseo sea serio y digno de un hombre.

03.- (253).-  La limpieza es para el cuerpo lo que la pureza para el alma. La Naturaleza misma enseña a ser limpio. […].

04.- (254).- ¿Cómo podrían atraerme, por hermosas que fuesen, las sentencias de un filósofo si él se me presentaba sucio, desaseado […]? ¿Cómo podría hacerme amar una doctrina de la que él era tan desagradable representante? […]. Cuidemos, pues, de la limpieza y de la decencia exterior. Y lo que digo de los maestros, dicho queda de los discípulos. Por lo que a mí respecta, cuando un joven desea dedicarse a la filosofía, prefiero y  deseo  que  acuda  a mis  lecciones   limpio  y  decentemente vestido, y no sucio y desgreñado. Detalle es éste por el cual juzgo, ya que posee alguna noción de la belleza y que se inclina a lo que es conveniente y honroso. […].

XI.-  —–    DE LA VERDADERA FILOSOFÍA……p. 96

01.- (255).- ¿Qué mi padre es malo? ¿Qué mi vecino es malo? Lo serán en tal caso para ellos mismos, pero no para mí. Para mí son muy buenos, por el contrario, pues su manera de ser sirve para que yo ejercite y fortalezca mi dulzura, mi generosidad y mi paciencia. […].

02.- (256).- Porque tu hijo, a quien adoras, según dices, está muy enfermo y no tienes valor para verle sufrir, te apartas de él. […]. ¿Y no es esto un inmenso y terrible disparate? […].

04.- (258).- Puesto que compadeces a los ciegos y a los cojos, ¿por qué no compadeces también a los malvados? ¿No comprendes que lo son a pesar suyo, como los cojos y los ciegos?

05.- (259).- Cada cosa ofrece dos aspectos distintos: uno que la hace fácilmente llevadera y otro que sólo ofrece dificultades. Por ello, si tu hermano te hace una injusticia, no le cojas por el lado de la injusticia que te hace, pues por ahí no debes cogerle ni podrías llevarle; tómalo por el otro asidero, es decir, el que te muestra un hermano, […], es decir, por el lado bueno, lo que te le hará soportable.

06.- (260).- ¿Qué adelantarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien: imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan.

07.- (261).- Ten en cuenta que no es quien te injuria, ni quien te pega, quienes te maltratan, sino la opinión que de ellos tienes y que te hace mirarlos como enemigos. Del mismo modo, cuando alguno te aflige o incomoda, no es él verdaderamente quien tal hace, sino tu propia opinión. Procura, pues, que tu imaginación no te venza, pues si lo consigues empezarás a ser dueño de ti mismo.

08.- (262).- Así como un maestro de gimnasia, ordenándome levantar pesos y hacer toda clase de ejercicios, endurece y desarrolla mis músculos, […], tal me ocurre con quienes me maltratan y me llenan de improperios, pues desarrollan mi paciencia, mi dulzura, mi clemencia. […].

09.- (263).-  Cuando alguno te maltrata de obra o de palabra, acuérdate de que lo hace porque se cree con derecho a ello. Es decir, que no obra según tu juicio, sino según el suyo propio. De modo que si te juzga mal, él solo se perjudica, ya que él solo se engaña. […]. Aprende a servirte bien y siempre de esta regla y podrás soportar con paciencia a cuantos hablen mal de ti, […].

10.- (264).- “¿No tengo razón en vengarme y devolver el mal que me ha causado?” –¡Pero si nadie te ha causado mal alguno, puesto que el bien y el mal no existen más que en tu voluntad! Y si otro se herido él haciéndote a ti una injusticia, ¿no es torpe que te hieras tú mismo devolviéndosela?

11.- (265).- Si alguno te trae la noticia de que otro ha hablado mal de ti, no te complazcas en refutar lo que haya dicho; al contrario, limítate a contestar con sencillez: “El que te ha hablado de mí en estos términos ignoraba, sin duda, mis otros vicios y defectos, pues a no ser así, no se hubiera contentado con citar únicamente éstos.”

12.- (266).- El hombre cuerdo espera siempre recibir de los malvados mucho más daño que el que recibe. Si le injurian, agradece que lo le hayan pegado; se le pegan, queda reconocido si no llegan a herirle; de herirle, se alegra de que no le hayan muerto.

XII.-  —–     DE LA AMISTAD………………….p. 99

01.- (267).-  La amistad es atributo sólo del sabio. ¿Cómo sería capaz de amar quien no sabe distinguir lo bueno de lo malo?

02.- (268).- No es posible que ame a los hombres quien ama las riquezas,  los placeres o la vanagloria. Sólo el que ama lo honrado y lo decente es capaz de amar a los hombres con verdad.

03.- (269).-  Para amar es preciso colocar al mismo nivel la utilidad, la santidad, la honradez, la patria, los padres, los amigos y la justicia. […].

04.- 270).- Si quieres saber si dos hombres son amigos […], pregunta […] si basan su amistad en aquellas cosas que de nosotros dependen y la sostienen y cimientan con opiniones sanas, […].

05.- (271).- El alma del vicioso es incapaz de amistad por lo mismo que, entregada a la inconstancia y al desenfreno, va siempre de un lado para otro empujada por sus opiniones y jamás satisfecha.

XIII.- –  SOBRE LA OPINIÓN ENGAÑOSA DE LAS COSAS…p.100

01.- (273).- Lo que perturba a los hombres no son precisamente las cosas, sino la opinión que de ellas se forman. Por ejemplo: la muerte en modo alguno es un mal; no obstante, opinamos todo lo contrario, y esto sí es un verdadero mal. Así, pues, cuando nos sintamos torturados, meditabundos o tristes, no acusemos de ello a nadie, sino a nosotros mismos, es decir, a nuestras propias opiniones.

02.- (274).- Sé de un hombre que, descontento de su suerte, corrió  a arrojarse a los pies de Epafrodito y le gimió que era el más desgraciado de los hombres […], puesto que todo su capital se reducía a cincuenta mil escudos.  ¿Y sabéis  lo que contestó Epafrodito? […] con la mayor seriedad […]: “Pero, desdichado, ¿cómo no me has hablado antes de esta terrible miseria? ¿Y cómo has tenido el inmenso valor de sobrellevarla sin morirte?”

07.- (279).-  ¿Qué fue una gran desgracia para Paris , la pasasen a el que los griegos entrasen en Troya, la pasasen a sangre y fuego, exterminaran a la familia de Príamo y se llevasen cautivas a todas las mujeres?  Te equivocas, amigo mío. La gran desgracia de Paris fue el haber perdido el pudor, la fidelidad, la modestia y el respeto a la sagrada hospitalidad, que violó inicuamente. […].

10.- (282).- Dices que si Sókrates, en vez de negarse a huir de la prisión se hubiese puesto a salvo, aún hubiera sido útil a los hombres. Pues bien: no, amigo mío. Lo que Sókrates dijo e hizo negándose a ponerse a salvo y muriendo por la justicia, nos es mucho más útil que cuanto hubiera podido decir y hacer si se hubiese escapado.

12.- (283).- Así como no está en manos del hombre admitir lo que le parece falso ni desechar lo verdadero, tampoco puede rechazar lo que cree bueno. […].

15.- (285).- […] aplicar la precaución a las cosas que dependen de ti y la confianza a aquellas otras que de ti no dependen; […] evitando por la prudencia los verdaderos males, [y] harás cara valerosamente a los falsos [males] de los que creas verte amenazado.

18.- (288).- […], ¿sabes lo que se aprende recorriendo la senda de la filosofía? Pues obedecer a los dioses, a refrenar los deseos y a hacer buen uso de las propias opiniones. […].

23.- (293).-  Decir simple y rotundamente que la salud es un bien y la enfermedad un mal, es falso. Lo que es un bien es usar bien de la salud, como un mal es usar mal. Como es un bien usar bien de la enfermedad, y un mal usar mal de ella. El bien puede encontrarse en todo, aun en la misma muerte. Menelao, hijo de Creón, ¿no sacó de ella un gran bien cuando se sacrificó por la patria? Indudablemente, pues puso de manifiesto su piedad, su magnanimidad, su fidelidad y su valor. […]. Desterrad, pues, toda clase de prejuicios y, si queréis ser libres, abrid los ojos a la verdad.

26.- (296).- Tu hijo y tu amigo han partido; se han marchado, y lloras su ausencia. ¿Ignorabas, acaso, que el hombre es un simple viajero? Sufre, pues, la pena a tu ignorancia. ¿Cómo podías creer que habías de poseer indefinidamente los seres que te son gratos […]? […].

27.- (297).- Que jamás te inquiete este pensamiento: “Siempre seré menospreciado; no seré nunca nada”, porque si el menosprecio es un mal, tú, ni nadie, puede caer en el mal por voluntad de otro, como tampoco se puede caer en el vicio. Y puesto que no depende de ti ocupar elevados destinos, como no depende el ser convidado a un festín, ¿cómo es posible que esto sea para ti motivo de deshonor o menosprecio? ¿Cómo es posible que no seas nunca nada, tú,  que no debes ser algo más que en lo que de ti dependa y en lo cual puedes llegar, si quieres, a ser mucho? […].

Lo que importa es que cada cual cumpla con su obligación y haga lo suyo. […].

XIV.- —-     DE LA MUERTE……………..p. 109

01.- (298).- Temes nombrar la muerte, cual si sólo su nombre fuese cosa de augurio funesto. Sin embargo, mal puede haber augurio funesto en lo que no hace sino expresar un acto de la Naturaleza. […].

02.- (299).- ¿Cómo te gustaría que te sorprendiese la muerte? En lo que a mí respecta, yo quisiera que me sorprendiese ocupado en algo grande y generoso, en algo digno de un hombre y útil a los demás; no me importaría tampoco que me sorprendiese ocupado en corregirme y atento a mis deberes, con objeto de poder levantar hacia el cielo mis manos puras y decir a los dioses: “He procurado no deshonraros ni descuidar aquellas facultades que me disteis para que pudiera conoceros y serviros. […]. / […]. Yo mismo me pongo en vuestras manos.”

03.- (300).- Las espigas nacen para ser segadas una vez maduras, y a nadie se le ocurre dejarlas en los campos, cual si fuesen cosas sagradas e intangibles. […].

04.- (301).- ¿Qué te importa el modo como hayas de morir? Que sea la fiebre, la espada, el mar, una enfermedad o un tirano, ¿qué más da? […].

05.- (302).- Cuando sea llegada mi hora, moriré; pero moriré como debe morir un hombre que no hace más que devolver lo que se le confió.

07.- (304).- Tarde o temprano, es fatal y preciso que la muerte venga a nosotros. ¿En qué nos encontrará ocupados? […]. / […].

En cuanto a mí, yo deseo de todo corazón que me encuentre ocupado en ordenar mi voluntad, a fin de llevar a cabo sin temor ni embarazo y como corresponde a un hombre libre este acto postrero. […].

08.- (305).- Todos tememos la muerte del cuerpo. Pero la del alma, ¿quién la teme? [*]

[* Nota del blog alma89]: Jesucristo venció a la muerte, es decir, con su resurrección y con la creencia en la existencia del alma inmortal, el hombre ya no debería tener miedo a la muerte del cuerpo, es decir, al  tránsito desde la vida terrenal a la vida en el “más allá” o fuera del tiempo.

XV.-    —-    MÁXIMAS DIVERSAS……………………p. 112

04.- (309).- Nadie puede ser malo y vicioso sin pérdida segura y daño cierto.

05.- (310).- […]. […], en una ciudad donde imperen las máximas que dicta la razón, reinará la decencia y el orden. […]; la policía estará bien reglamentada; los ciudadanos se casarán, tendrán hijos, los educarán y todos se esforzarán en servir a los dioses. El marido se contentará con su mujer, sin codiciar la del prójimo; con sus bienes, sin ambicionar los ajenos. […].

13.- (318).- Acusar a los demás de nuestras adversidades es propio de ignorantes; culparnos de ellas a nosotros mismos es señal de que empezamos a instruirnos; no acusarnos ni a nosotros mismos ni a los demás, he aquí lo propio de un hombre ya completamente instruido.

14.- (319).- Así como existe un arte de bien hablar, existe también el arte de bien escuchar.

15.- (320).- Si consigues demostrar al malvado que hace lo que no quiere y que no hace lo que quisiere hacer, lograrás corregirle. Pero si no sabes demostrárselo, no te quejes de él, sino de ti mismo.

16.- (321).- ¿A qué discutir con gentes que no se rinden ante las verdades más evidentes? […].

20.- (325).-  Es preciso no alarmarse a la ligera. Enviamos un mensajero a saber lo que ocurre; […]. Diógenes, […] nos ha dicho que la muerte no es un mal cuando no es vergonzosa; que la calumnia sólo es un rumor de gentes insensatas. […].

21.- (326).-

22.- (327).- […]. De modo que si pasas la noche en vela […]. […] con el fin de cultivar y formar tu razón y acostumbrarte a obedecer a la Naturaleza y a cumplir tus deberes, te llamaré laborioso: porque este trabajo es el único digno del hombre.

25.- (330).- […] la caridad del padre para con los hijos es tan natural,  que […][nunca] dejarían de quererlos, criarlos y educarlos.

27.- (332).-  Lo más insufrible para el hombre razonable es lo que carece de razón.

28.- (333).- […]. Que la justicia y la santidad son preferibles a todo, nadie lo pone en duda. Pero lo que es justo y santo es sobre lo que ocurren las divergencias. […].

31.- (336).- No hay que tener miedo de la pobreza, ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.

33.- (338).- El sabio salva la vida al perderla.

34.- (339).- Es imposible que todo hombre que sea superior a los demás, o al menos se considere serlo, no se sienta hinchado de orgullo y no abuse de su autoridad, a no ser que sea muy instruido.

41.- (346).-  Dos cosas hay que quitarles a los hombres: la vanidad y la desconfianza.

45.- (350).- Los que sostienen que no existe ninguna verdad conocida desmienten este principio con una pretendida verdad; sea verdadera o falsa para ellos esta afirmación, siempre será una verdad conocida.

48.- (353).- […]. Y si tu nacimiento no ha sido ilustre, ¿no depende de ti corregirlo por medio de tus méritos?

50.- (355).- Un hombre te ha confiado un secreto, y consideras un acto de cortesía, de honradez y de justicia confiarle otro tuyo. Pues bien: eres un atolondrado y un estúpido. […]. / […]. No olvides, por tanto, que el que te confía un secreto no lleva, comúnmente, más que la máscara y el disfraz de hombre honrado. Por otra parte, lo que hace contigo no es muestra de confianza, sino intemperancia de lengua; lo que te cuenta al oído se lo cuenta a cuantos pasan a su lado. Es un tonel agujereado, que así guardará tu secreto como ha sabido guardar el suyo.

51.- (356).- Pruébame que tienes pudor, fidelidad, constancia y que no eres un cubo agujereado, y no aguardaré a que me confíes tu secreto, pues seré yo el primero en rogarte que oigas el mío; […].

53.- (358).-  […]. Si fueses razonable, cuando estás solo dirías […] que estás en reposo; en libertad, que gozas de ti mismo y que eres parecido a la divinidad; y cuando te encontrases en plena sociedad, […], lo llamarías fiesta o juegos públicos, y vivirías siempre contento.

55.- (360).- […]. […], ¿puede el príncipe, […], librarnos de las enfermedades, naufragios, incendios, terremotos y rayos? No; esta  paz  tan  sólo  los  dioses pueden darla,  y  el  heraldo  que  la publica  es la razón. El que disfruta de esta paz sí que va tranquilo y solo sin peligro durante toda su vida.

57.- (362).- Te quejas de la soledad; […]. Dios, contento siempre de sí mismo, consigo vive eternamente. Procura, pues, asemejarte a él, que esto sí está en tu mano. Habla contigo: ¡tienes tanto que decirte y que pedirte! […]. / […], pero, ¿no tienes un Padre inmortal que no cesa de velar por ti y de socorrerte en cuanto necesitas?

58.- (363).- Cuando veas a alguno sumido en el dolor y deshecho en llanto por la muerte o ausencia de un hijo, o por la pérdida de sus bienes, guárdate de dejarte arrastrar por tu imaginación hasta el punto de persuadirte de que ese hombre padece males ciertos por causas externas; al contrario, procura convencerte de que lo que le aflige no es lo que le ocurre –puesto que no aflige a los demás–, sino la opinión que él se ha formado.  No obstante, si es preciso, llora con él  y mira de calmar su dolor con buenas razones; pero evita que tu compasión vaya tan lejos que llegues a afligirte de veras.

59.- (364).- Nada posees que no te haya sido dado. El que todo te lo dio bien puede quitarte algo. […].

60.- (365).- Quieres envejecer, pero no quieres ver morir a ninguno de los seres a quienes amas. Es decir, quieres que todos tus parientes y amigos sean inmortales […].

61.- (366).- Mantente firme en la práctica de todas estas máximas y obedécelas fielmente, como si fueran leyes que no puedes violar sin cometer impiedad, y que nunca te preocupe ni turbe lo que dirán de ti, porque ésta es una de las cosas que no están en tu poder.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Filosofar es esto: examinar y afinar los criterios.

Más frases sobre: Filosofía

Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa.

Más frases sobre: Justicia

===

FUENTE:

Carta (imaginaria) de F. Franco, 40 años después…

19 de julio de 2016

franco-aclamado-670x424

Reproducido con motivo del aniversario del 18 de julio.- Españoles todos: Hace casi 41 años, al llegar para mí la hora de rendir cuentas ante el Altísimo, me despedí de vosotros como un padre lo haría de sus hijos en el momento supremo de esa partida inevitable. Con la sinceridad que impone la perspectiva de ese viaje sin retorno, quise expresaros entonces algunas cosas que un hombre de bien no podía dejar de mencionar en ese instante definitivo: mi amor por España y mi fe en su destino.

Yo sólo fuí un servidor de España y en el altar sagrado de la Patria entregué hasta el último aliento de mi vida. No quise más honor que el servirla ni más recompensa que el verla levantada de la ruina y la discordia en que la sumieron sus enemigos. Rendí mi vida al Altísimo con el sentimiento de haber vivido como católico y español, con el norte siempre puesto en el bien de España y la prosperidad de los españoles.

Dejé el mundo sin remordimientos y con la conciencia de haber obrado bien. La España que la Divina Providencia puso en mis manos en el año 1939, después de las iniquidades y las violencias que desataron sobre ella los que soñaron derribar su gloria y mancharla eternamente con la ignominia de su traición, no era en el momento de mi humana despedida de este mundo, más que un lejano recuerdo, desdibujado por las nieblas del tiempo y relegado por las urgencias de los nuevos afanes de un país que había, tras décadas de sacrificos y esfuerzos, recuperado su lugar en el concierto de las naciones de la tierra, con la cabeza alta y las manos limpias.

Los años de paz de mi gobierno, en un mundo desgarrado por innumerables guerras, no fueron un fórmula falsa de una propaganda de régimen, sino una verdad que trajo en su fértil surco el progreso y el orden que España necesitaba y merecía después de las miserías y los dolores de una confrontación fraticida que nos puso al borde de la esclavitud y la tiranía de las que otros pueblos europeos no pudieron librarse y que aún soportaban en el momento de mi partida (y lo harían todavía durante unos años más antes de sacudirse la opresión que las ahogaba).

Una vez derrotado el enemigo interior que quiso un día uncir nuestra insigne nación al yugo de espurios designios antinacionales, me dediqué a levantar a España de su postración y construir sobre la ruinas de una tierra arrasada por la guerra civil el edificio de la nueva España, redimida de los odios y las vindictas del pasado. Más que un soldado victorioso, quise ser un obrero de la paz, antes un restaurador civil que un conquistador.

Paz, orden y progreso, esos fueron los objetivos cardinales que me fijé y la Historia no podrá desmentir los logros que obtuve en esa misión impuesta. Ningún estadista puede ser tachado de fracasado si deja su país en mejor estado que aquél en que se encontraba cuando tomó las riendas que el destino puso en sus manos.

A mi muerte, España había recuperado el lugar que le correspondía a la jerarquía de su trayectoria nacional y estaba encaminada por la buena senda. Me fui con la convicción de que “todo quedaba atado y bien atado”, dejando como legado una España en pie y añadiendo unos consejos postreros para que la obra cumplida no fuera puesta otra vez en peligro por los enemigos de España y la civilización cristiana, siempre al acecho.

Habiendo sido la defensa de los supremos intereses de la patria y el pueblo español y la salvaguarda de la unión indivisible de las tierras de España la misión de mi vida, era obligado que también a estas primordiales cuestiones se refirieran mis últimas palabras, al pediros que, aparcando intereses personales, no cejáraís en la defensa de los primordiales objetivos que todo español cabal ha de hacer suyos: fortalecer la unidad de España y alcanzar la justicia social y la cultura para todos lo hombres de España.

Hoy desde mi descanso eterno, alejado ya de las cosas humanas, y en la paz celestial que es el premio que Dios nuestro Señor me ha otorgado en recompensa a mi entrega a la obra de sanar España de sus viejas heridas y levantar la cruz de la fe frente a los negadores de Cristo, no puedo sin embargo quedar indiferente al destino de España y la suerte de los españoles.

Con dolor creciente veo que la antiEspaña que una vez pusimos de rodillas en la gloriosa jornada de nuestra Cruzada Nacional vuelve a levantar cabeza y persigue con nuevos brios la tarea de destruir España y enfrentar a los españoles. En realidad, hace ya tiempo que esta deriva destructiva viene ocupando mis pensamientos, aumentando mi inquietud y turbando mi reposo.

Existía en el tiempo de mi vida terrenal un problema espiritual en el mundo de la más extraordinaria transcendencia, constituido por el ambiente revolucionario de las masas alejadas de la creencia en Dios y obnubiladas por quimeras antinaturales que la razón condena. La lucha que llevamos a cabo una vez contra esas fuerzas destructivas fue un fenómeno pasajero, mientras que el espíritu revolucionario de las masas alimentado por teorías tan falsas como dañinas constituye el problema fundamental de la época presente, de una hondura y de una permanencia muchísimo mayor que la de cualquier conflicto bélico.

Los españoles, pueblo tan noble y valeroso como díscolo e irreflexivo, siempre presto a entregarse a quimeras y fantasías por poco que estas revistan el adecuado ropaje de una mendaz promesa y se exprese con la seductora retórica de todo lo falso, necesita de dirigentes incorruptibles y clarividentes para evitar el camino que lo aleja de manera contínua, con frenazos y retrocesos, a través de los siglos, del destino que la Historia señaló para él desde los albores de nuestra raza inmortal. De la mano de la antipatria y con el único norte de sus intereses bastardos, España vuelve a alejarse del puesto que le corresponde conforme a su Historia y que ocupó en épocas pretéritas.

Huérfano de un ideal superior que conduzca sus pasos, carente de un guía inspirado y patriótico y asediado por el rencor invencible y el odio nunca satisfecho de los enemigos de España, el pueblo español vuelve a caer en el desorden y la discordia, presa de la demagogia y los manejos disolventes de los peores elementos resurgidos de las profundidades más tenebrosas de nuestro pasado, con la anarquía como único horizonte posible y la desunión como meta proclamada.

Al pasar revista a los logros que conseguimos para España y los españoles durante los años de mi gobierno, no podemos por menos que reconocer con dolor y consternación como han sido en gran parte malogrados y echados a perder. Ante nuestra mirada se expone el resultado de décadas de malos gobiernos y prolongados errores que han llevado a España a las puertas de la ruina y a su actual insignificancia ante las naciones del mundo.

En lo fundamental, tanto como en lo accesorio, mis sucesores no han sabido mejorar la herencia recibida con su pobre desempeño, por el contrario la han dilapidado con un entusiasmo que nunca tuvieron a la hora de trabajar por el engrandecimiento de España y el bienestar de su pueblo. Cayendo de nuevo en politiquerías mezquinas y revanchismos tardíos, los nuevos dirigentes, alejados de los caminos de la Fe y la Patria, se han dedicado a derribar con ahínco cuanto han tocado con la soberbia de sus almas pequeñas y la maldad de sus mentes corrompidas. En el mejor de los casos han gobernado pensando en la semana siguiente y el peor soñando con restaurar los oscuros días del ayer.

Dando la espalda a los principios tradicionales y patrióticos que son el nervio de nuestra historia, las masas españolas se han rendido a los fáciles halagos del extremismo izquierdista por un lado y por los relucientes espejismos del capitalismo ultraliberal por el otro, y sobre esa doble impostura ha renacido la España vieja y maleada que una vez desterramos.

Parece que España hubiera agotado sus reservas espirituales y materiales al entregar el mando de la nación a los incapaces y los traidores que la han dirigido hacia donde se encuentra en este momento.

Nunca creímos nosotros en el régimen democrático liberal que acarreó a España tantos daños en el pasado y ha reeditado después de mi desaparición tantos otros. Desoyendo la autorizada voz de la experiencia, los españoles se han dejado una vez más seducir por químeras impropias al buen gobierno y rendirse ante sistemas incompatibles con el honor de nuestro nombre y de la dignidad de nuestra historia.

Nunca antes de mi gobierno, y tampoco después (ahora lo vemos), España consiguió alcanzar tantos logros en todos los ámbitos de la vida nacional, ni vivir una era de paz, orden y progreso de tal magnitud. La obra calumniosa de nuestros enemigos ha consistido, desde el mismo momento de su anticipada derrota un glorioso 18 de julio (antes de la victoria formal el 1 de abril de 1939), en socavar los cimientos del edificio levantado con su incansable labor subversiva y mentirosa.

Sin embargo, el edificio construido un día no puede borrarse de la memoria de los hombres si esa construcción fue grande y buena, y aun tirada a tierra, puede reconocerse aunque sea a través del expresivo testimonio de sus muros caidos al suelo.

Las creaciones sociales del régimen fueron muchas:

– Creación del “Auxilio Social” que llenó España de Comedores gratuitos para los más necesitados.

– Creación de la Seguridad Social Universal.

– Creación de la Pensión por Jubilación, y también la de Viudedad

– Establecimiento de la edad obligatoria de Jubilación.

– Creación de Escuelas Públicas y Gratuitas, para la enseñanza obligatoria, con el fin de erradicar el analfabetismo.

– Fomento y creación de Universidades para enseñanza superior.

– Creación de Escuelas de Formación Profesional.

– Establecimiento de una edad mínima, para el comienzo de la vida laboral.

– Establecimiento del Sueldo Mínimo Interprofesional.

– Establecimiento de fecha tope para el Contrato de Pruebas.

– Garantía de compensación económica para casos de despido improcedente.

– Creación del Estatuto de los Trabajadores que garantizaban a estos, lo ya mencionado y mucho más.

– Creación de cientos de miles de Viviendas Sociales para las clases más desprotegidas y eliminación del chabolismo.

– Creación de una clase media sólida que evitó la inestabilidad política de los siglos anteriores. Después de la catastrófica gestión de los sucesivos ejecutivos socialistas y liberales no queda gran cosa de ello.

– Un aparato industrial estratégico, que poco a poco los gobiernos diversos han ido dejando en manos extranjeras.

– Creación de una nueva industria de servicios muy lucrativa, inicialmente de transición mientras se posibilitaba el desarrollo tecnológico y la entrada de capitales y divisas: el turismo. Después de cuatro décadas años de mi desaparición, España no ha superado esa etapa.

– Un desarrollo tecnológico de primer nivel para los parámetros de esa época. Hoy en España la investigación apenas existe y en esta materia somos totalmente dependientes del exterior.

– Un sistema educativo que sacó a España de la lista de países con mayores tasas de analfabetismo. Hoy los jóvenes españoles apenas saben interpretar un texto y la educación ha retrocedido a niveles casi africanos.

– Una legislación laboral que protegía a la misma clase media de los desmanes de los políticos y del neoliberalismo. Desde la instauración de la democracia esta legislación no ha hecho más que retroceder.

Creé un gobierno de licenciados, catedráticos e ingenieros que decidían lo mejor para el país: Solís Ruiz (con 3 carreras), Navarro Rubio (Catedrático de Derecho Administrativo), Lopez Rodó (Licenciado en Economía, Derecho y Comercio), etc. Hemos visto en los tiempos recientes cómo individuos sin formación alguna, ni capacidad demostrable o siquiera historial laboral ocupaban los más altos cargos del país.

Mi gobierno sacó a España del subdesarrollo y de una situación en muchos casos casi tercermundista. Hoy el Tercer Mundo ya está instalado en nuestro país, con su cortejo inacabable de lacras de todo tipo.

Todo eso lo logré a pesar de ser España un país devastado, sin recursos y sin las reservas económicas del banco de España que se llevaron los republicanos a Rusia.

Todo ello sin apenas cobrar impuestos. No existía el impuesto sobre la Renta ni el IVA, y sin embargo el Estado disponía de más presupuesto que ahora.

Se crearon medidas de protección a los obreros, la Seguridad Social, el sistema de salud nacional (INSALUD), etc. Hoy la Sanidad Pública está en práctica bancarrota, debido al derroche de décadas de mala administración.

No existía una delincuencia que supusiera una calamidad social ni pusiera en peligro el orden público. No había mafias y el crimen organizado los españoles lo veían en las pantallas de cine. Hoy el crimen organizado constituye un fenómeno de tal envergadura que pone en peligro la seguridad no ya de los simples ciudadanos sino la del Estado mismo. La criminalidad común en España es ya una de las mayores del mundo occidental.

En la España franquista nunca se toleró la implantación de costumbres bárbaras que humillan la conciencia humana. Hoy cosas tan peregrinas como las mutilaciones sexuales o crimenes de honor son realidades cotidianas que abochornan el sagrado suelo de esta vieja nación cristiana.

Las lacras como los abusos de menores, la pedofilia, el terrorismo, no eran fenómenos masivos. Durante mi régimen la organización terrorista ETA mató a un total de 48 personas. En lo que lleva España de democracia la cifra de víctimas del terrorismo se aproxima a unos 2000.

Antiguamente cada muerto era un duro golpe para España, ahora los españoles están acostumbrando a vivir entre delincuentes, inmigrantes ilegales, mafiosos y terroristas. La muerte campa a sus anchas y nadie que no se vea afectado directamente se siente concernido.

La gente podía darse al masculino hábito del tabaco si ser perseguidos como delincuentes ni mal mirados. Hoy son las drogas de todo tipo las que envenenan a la juventud española hasta dejarla postrada en el estado de impotencia actual.

Teníamos una ley contra vagos y maleantes. Ahora es la ley que da derechos a los vagos y maleantes y los mantiene en cárceles de lujos (con ordenador, TV, gimnasio, comida halal para los musulmanes, etc.). Los delincuentes se detenían y eran juzgados eficazmente. Ahora cobran el subsidio de paro al salir de la cárcel para que no pasen necesidades antes de su siguiente ingreso en prisión.

Aguantamos muchas críticas por la emigración española a Europa en los años 60 y 70. Mi gobierno se impuso como inexcusable deber el conseguir las mejores condiciones para aquella dolorosa expatriación que muchos beneficios trajo a España por el trabajo provechoso de tantos compatriotas en tierras extranjeras. Nuestros emigrantes fueron los mejores embajadores del noble y esforzado carácter español, que contribuyó de manera significativa al desarrollo y la prosperidad de los países anfitriones. A los españoles, las autoridades de los países de destino les obligaban a llevar la cartilla de sanidad, un certificado de antecedentes penales en blanco y un contrato de trabajo ya hecho en nuestro país. Ahora la inmigración llega a España en tropel, sin control, y se dedica en gran medida a delinquir, a parasitar y a hacer la vida difícil a los españoles.

Podría seguir con la enumeración de los logros que alcanzamos y la lista de los fracasos de los herederos de mi gestión. Pero no es necesario. Pero no puedo menos que recordaros como en casi cuatro décadas de gobierno, nunca el rencor ni el deseo de venganza ocupó siquiera un instante de mi pensamiento y mi actuar. Traté por todos los medios de curar las heridas profundas de la contienda fraticida y unir a todos los españoles de bien sin distinción en la reconciliación y la esperanza, de modo que nadie hubiera nunca de sufrir el estigma de culpas que nadie ha de heredar de sus padres. Durante 40 años y aun después, gracias a la sabia labor de mi gobierno, los españoles no tuvieron que reconocerse entre ellos como los descendientes de uno u otro bando. Hemos visto en los años recientes cómo los odiadores de España intentan de manera criminal y sectaria, abrir las antiguas heridas ya cerradas y alimentar nuevas discordias, desenterrando antiguos muertos y cavando nuevas trincheras para poner frente a frente, una vez más, a los españoles.

Os prometí un día que a mi muerte os devolvería una España nueva, resurgida de sus cenizas y en la que todos pudiésemos vivir con dignidad y justicia. Morí con la certeza de haber cumplido con aquella promesa y las obras que dejé a mis espaldas testimonian de cuanta verdad es aquella de que mi gobierno fue mucho más social y progresista que el régimen de pobreza moral, deterioro material y retroceso social, que actualmente usurpa el poder y le roba a los españoles el destino que corresponde a su valía y sus méritos reales.

A través de esta breve exposición de algunos de los muchos logros de mi régimen, su comparación con lo que ha surgido después no deja lugar a dudas acerca de la superioridad de nuestra acción de gobierno ante la degradación casí universal de todo cuanto conseguimos un día.

Pensé que mi muerte no supondría la pérdida de todo lo que habíamos conseguido juntos. Pero eso no ha sido así. Los gobiernos de la democracia sólo han permitido acabar con aquella paz y prosperidad tan arduamente edificada y han dejado que el desgobierno, la ineptitud, la delincuencia, la inmigración masiva, la corrupción, se enseñoreen del país y se extiendan como una plaga.

Quiero creer, sin embargo, que estos difíciles momentos serán sólo un triste y doloroso intermedio ante de retornar a la senda de la grandeza y la justicia, el preludio de un nuevo renacer para España, pues no nos es dado a los que ponemos toda nuestra confianza en el Altísimo desesperar de esta nación llena de gloria, pero caída en la mediocridad y la decadencia por haberse apartado de los caminos de la Fe y la Patria, entregando el tesoro de las riquezas morales y espirituales españolas a ineptos y conspiradores guiados por bajos sentimientos y oscuros designios.

Mis últimas palabras será para pediros que depongais toda actitud de resignación y renuncia, que no os entregéis al desánimo ni al derrotismo. Fuerzas ocultas todavía anidan en el corazón de los españoles decentes, energías durmientes que sólo esperan el día para salir al sol de un nuevo amanecer. Sois sin duda los más, a pesar de los esfuerzos de los que trabajan para envileceros y sumiros en la desperanza y en la noche de la esclavitud de un mundo sin Dios.

Quisimos una España fraternal, una España laboriosa y trabajadora. Una España sin cadenas, una nación sin marxismo ni comunismo destructores. Una España sin bandos políticos en constante guerra, sin preponderancias parlamentarias ni gobiernos autónomos irresponsables. Quisimos una España grande, fuerte y unida, con autoridad, con dirección y con orden. Debéis quererlo ahora vosotros también, será el primer paso a dar si no queréis eternizaros en la derrotay en la inferioridad.

Trabajad con honradez y tesón, alejados de todo egoismo sectario e intrigas estériles para hacer un país próspero y devolver a España su lugar en el mundo. Bajo el mando que la Divina Providencia puso en mis manos un día, fuimos grandes y fuertes, confiados en la justicia de nuestra causa y entregados a la tarea inexcusable de la recuparación nacional, fuente de tantos desvelos en la adversidad como de alegrías en la victoria. La Patria brilló entonces con un fulgor que le había sido negado durante mucho tiempo. Lo que fue un día posible por el sacrificio de tantos españoles en el frente de batalla como en el frente del trabajo, unas nuevas generaciones están llamadas a reeditarlo, repitiendo aquellas hazañas y reconquistando lo pérdido. A esta llamada que surge desde las entrañas de la Patria, los españoles de bien dirán “¡Presentes!”

¡Españoles! En vuestra manos está el salir de la mala senda de la desunión y la confrontación entre compatriotas. Os pido una vez más que os unaís a mí como en tantas ocasiones anteriores para gritar juntos nuestro amor a España.

¡Viva España! ¡Arriba España!

Texto escrito por B.D.

Ver video: El pueblo español da su último adiós a Franco.
===
FUENTE:

CARTA (imaginaria) DE FRANCO A LOS ESPAÑOLES

===

Nietzsche, Heidegger

14 de junio de 2016


DIOS HA MUERTO – FRIEDRICH NIETZSCHE




Nietzsche





Nietzsche y la muerte de Dios, pt. 1/2


Nietzsche y la muerte de Dios, pt. 2/2




AAAAAAAAAAAAAAA

/////////////////////////////////////////////////////////

Cómo estudiar Filosofía

El Origen de la Filosofía


¿Qué es la Filosofía? (Primera Parte)



¿Qué es la Filosofía? (Segunda Parte)



Nietzsche | Por Darío Sztajnszrajber



Heidegger | Por Darío Sztajnszrajber




Heidegger y el nazismo. ¿Hay nazismo en Ser y tiempo?



El ser-para-la-muerte. La muerte es la posibilidad que habita todas mis posibilidades.



AH 30 ENERO 1945

21 de mayo de 2016



A %d blogueros les gusta esto: