Posts Tagged ‘Religión’

bergoglio-sólo-una-etapa-más-en-la-revolución-conciliar/

29 de agosto de 2017

Este boletín, preparado a principios de Cuaresma, llegará a los oratorios de nuestro Instituto casi al final del tiempo cuaresmal, y a las casas probablemente después de la Santa Pascua.
El empeño de todo cristiano de seguir fielmente la ley y el espíritu de la Cuaresma, para poder celebrar luego santamente la Resurrección del Señor, es perturbado por Bergoglio y sus seguidores, que actúan ahora descaradamente, causando daños inconmensurables en las almas.
Luego están los daños “colaterales”, que afectan a los que disienten de la línea trazada por el jesuita argentino, quisiera tratar brevemente algunos de estos aspectos.
El primero de estos daños es paradójico: disentir de los errores doctrinales de Bergoglio en nombre de la fe católica y encontrarse utilizando los mismos argumentos de los enemigos históricos de la santa Fe.
Acusar a aquel que es considerado el papa legítimo, el Vicario de Cristo, la Cabeza visible de la Iglesia, de actuar contra la Iglesia, y por tanto contra Cristo mismo, es un cortocircuito que fulmina desde hace tiempo al llamado “tradicionalismo” católico.
Un ejemplo entre tantos: reconocer a Bergoglio como papa (“el papa” en la variante de Maurizio Blondet, personaje que no tiene ninguna carta en regla para hablar de religión católica: basta pensar en el artículo blasfemo para con Nuestro Señor que escribió hace años y que nunca ha retractado) y acusarlo, en el ejercicio de aquello que debería ser el magisterio petrino, de engañar a las almas con su apertura ecuménica hacia Lutero, no es signo de ortodoxia católica, sino más bien de… ¡luteranismo!
Alguno leerá sorprendido o fastidiado estas líneas, y sin embargo el pensamiento de tantos “tradicionalistas” de hoy coincide con el lenguaje que usaba Lutero contra el Papado, cuando negaba la infalibilidad de los sucesores de Pedro y los acusaba de haberse desviado en la fe y en la moral.
La causa de esta paradoja (encontrarse entre los heterodoxos en nombre de la ortodoxia) hay que buscarla en la enseñanza de aquellos que ‒herederos más o menos inconscientes del viejo galicanismo y seguidores (conscientes) de la Action Française‒ a partir de los años 70 han deformado las conciencias de los buenos católicos, sembrando la creencia de que los papas pueden errar en la enseñanza doctrinal o promulgar nocivas leyes litúrgicas (el nuevo misal, el nuevo ritual) y disciplinarias (el nuevo derecho canónico).
Evidentemente, para conservar la fe amenazada por los errores de Bergoglio, el camino no es elegir entre el lado acuerdista de Mons. Lefebvre (hoy representado por Mons. Fellay) o el lado aparentemente extremista (Mons. Williamson), sino la adhesión integral a la doctrina católica, a partir de la constatación de la Sede vacante.
El segundo daño “colateral” es olvidar lo que sucedió antes de Bergoglio.
Es verdad que la naturaleza humana tiende a veces a idealizar el pasado (sobre todo porque agrada pensar en cuando éramos más jóvenes …), pero no se puede deformarlo completamente.
El pasado reciente de la Iglesia señala en los predecesores de Bergoglio a los personajes que han determinado el triunfo (momentáneo) del modernismo en el “seno mismo de la Iglesia”. Remito a los lectores al archivo de la revista Sodalitium, donde podrán seguir los pasos de la marcha devastadora de los errores modernistas.
Quien se escandaliza ‒con razón‒ de la estatua de Lutero en el Vaticano, no debe olvidar que es la consecuencia de las innumerables reuniones ecuménicas queridas por Juan Pablo II y Benedicto XVI con protestantes, anglicanos y cismáticos griegos.
El elogio bergogliano a Lutero es el eco de los que hicieran, antes que él y mejor que él, Wojtyla y Ratzinger.
¿Bergoglio recibe constantemente la visita de delegaciones judías e islámicas en el Vaticano? Es la consecuencia de las escandalosas jornadas de Asís inauguradas por Juan Pablo II y continuadas por Benedicto XVI, así como las visitas a las sinagogas, al muro judaico de los lamentos, a las mezquitas y a otros templos acatólicos, el beso del corán (J.P. II) y la oración con los pies descalzos dirigida hacia la Meca en la mezquita azul de Estambul (B. XVI), los encuentros con las delegaciones de la masonería judía de B’nai B’rith, etc.
¿La Amoris Lætitia? Lean las nuevas normas para “la anulación” de los matrimonios y verán cómo Wojtyla y Ratzinger ya habían desquiciado la indisolubilidad del matrimonio.
¿El momento de oración ante el cadáver de dj Fabo? Hace décadas que los funerales religiosos a los suicidas, concubinos y divorciados vueltos a casar son una práctica habitual.
¿Las vísperas anglicanas en el Vaticano? Relean el “Breve examen crítico del Novus Ordo Missæ” para recordar que es desde el primer domingo de Adviento de 1969 que un rito “protestante” (que Benedicto XVI ha definido como “rito ordinario”, y como tal ha sido aceptado por muchos “tradicionalistas”) ha sustituido al Santo Sacrificio de la Misa en casi todas las iglesias.
Casi parece que Bergoglio sirve para “catolizar” a sus predecesores, siempre debido a la visión minimalista del papado (ya que los papas yerran en materia de fe, elijamos a los que tal vez han errado menos).
A este paso, no resta más que esperar el día en que se impugnen a los futuros ocupantes de la Sede Apostólica en nombre de la ortodoxia de… ¡Bergoglio!
Para quien lea estas líneas todavía en Cuaresma, vaya el deseo de perseverar en la oración y la penitencia y de preparar la Comunión pascual con una buena y santa confesión.
Y para todos, el deseo de seguir fielmente a Cristo resucitado para participar en Su triunfo.
El Resucitado ha prometido la asistencia divina a San Pedro y a (todos) sus sucesores: y entonces, en comunión con los buenos cristianos de todos los tiempos, exclamamos siempre: “¡viva el Papa!”

https://www.sodalitiumpianum.it/bergoglio-solo-una-etapa-mas-en-la-revolucion-conciliar/
…………..

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Evidencia Científica de Dios

8 de septiembre de 2016

Sorprendente Evidencia de Dios – Evidencia Científica de Dios

 

 

Europa, Deutschland… 2013…

23 de abril de 2013

Kln
Das Meinungsforschungsinstitut YouGov hat eine Umfrage durchgeführt, welche deutsche Stadt als Wohnort am attraktivsten ist. Der SPIEGEL veröffentlichte dazu eine Fotostrecke. Wenn man sich das Motiv betrachtet, das die Redaktion für Köln auswählte (siehe oben), versteht man, warum die (Noch-) Domstadt nicht auf den vorderen Plätzen landete. Wie toleranzbesoffen, linksgestört, islamfreudig und ästhetisch verirrt muss man sein, um ein derart hässliches Motiv für eine deutsche Großstadt auszuwählen?

(Von Michael Stürzenberger)

Ich hatte mir den Hassbunker Islampalast im Kölner Stadtteil Ehrenmordfeld im vergangenen Mai angesehen und war schockiert über die Monstrosität und Feindseligkeit, die dieses Riesengebäude ausstrahlt, das mehr an einen Atomreaktor als an ein “Gotteshaus” erinnert:
Die riesige Mauer, die den Monsterbau von hinten abschließt, demonstriert klar die Abschottung von der ungläubigen Gesellschaft:
(…/…)
Thilo Sarrazin hat so Recht:

Deutschland schafft sich ab!
===

http://www.pi-news.net/2013/04/spiegel-so-schon-ist-koln/

UN LÍDER ASESINADO EN 1936

17 de noviembre de 2012

Estamos acostumbrados a leer, oir y ver, por la inmensa mayoria de los medios de comunicación, y especialmente en en cine de Hollywood y en la TeleVi-sion

que los asesinos somos nosostros. Incluso hay un libro del judio Simon Wiesentham titulado “Los asesinos están entre nosotros”.  Se entiende que “nosotros” somos los europeos en general, pues Europa -dicen- perdió la SGM.

No hay que olvidar que el Continente Europeo fue invadido por el Esta y por el Oeste, según veíamos en los maopas que se publicaban en la revsta “Signal”….

Ni siquiera Winston Churchill, ni Stalin, ni Roosevelt hablaron ni rescribieron nada referido a “cámaras de gas” ni tampoco mencionaron nunca la palabra griega Holocausto…  Nada extraño es que tampoco lo hiciera Su Santidad Pio XII, Papa y Obispo de Roma.  Sin embargo hay un asesinato del que no se habla nada, entre otras razones porque la persona asesinada pertenece ideológicamente a la Europa que perdió la guerra en 1945 y porque su muerte se ejecutó con apariencias legales por un Tribunal Popular en Alicante, España, en 20 de Noviembre de 1936. El nombre del hombre asesinado es José Antonio Primo de Rivera. Tenia 33 años, como Jesucristo y Alejandro Magno. La fotografía que ilustra este comentario es de fecha anterior, como es evidente. Es de su etapa estudiantil y ya entonces denota caracter, madurez y personalidad. Dicen los entendidos en lenguaje gestual que los brazos cruzados significan actitud defensiva pero también seguridad espectante y desconfianza hacia un entorno hostil. No cabe duda de que el ambiente que se vivía en los primeros años de la Segunda República, en Madrid, era poco tranquilizante…: Desempleo,  Huelgas, crisis económica,  atracos, rufianismo, Ley de Vagos y Maleantes, Ley de Defensa de la República, Quema de Iglesias y Conventos, Intentonas separatistas y motines armados…

FUíMOS… SOMOS… SEREMOS…!

10 de noviembre de 2012

Estos blogs lo dicen todo…con imágenes…

24 de septiembre de 2012

Vladimir Soloviev: Rusia y la Iglesia Universal

6 de agosto de 2012

Posted on 1 de julio de 2012by

Hoy he descubierto una, para mi, desconocida obra del gran escritor y filósofo ruso Vladimiro Soloviev (“Rusia y la Iglesia Universal”, EPESA, Madrid, 1946)… Está agotada y no se ha reeditado en español… Espero leerla en la Biblioteca Nacional de Madrid… pues según  opinión de   Ursus Von Balthassar…su sabiduria es comparable a la de Santo Tomás…

Mientras tanto… he encontrado un blog  que dedica un post a V. Soloviev. Lo reproduzco seguidamente:

En la imagen, Vladimir Soloviev VLADIMIR SOLOVIEV…EN LA ESCONDIDA SENDA: RECUERDOS Y TRALLAZOS …Recuerdos Una tarde de primavera el aristócrata andujareño D. Alfonso de Lara y Gil nos recibió en su finca de “Capellanías”: éramos unos cuantos jóvenes, aburridos de la cantinela universitaria, del discurso decadente, insufrible, nauseabundo de la modernidad. Han pasado unos años, muchos años, después de aquella visita. D. Alfonso había estado encuadrado en el Requeté. Alto y noble como un roble, por sus venas corría sangre de D. Juan Manuel Orti y Lara. D. Alfonso nos recibió con su hidalga cortesía, dándonos hospitalidad bajo su techo. En las conversaciones que sosteníamos por la noche nos habló allí por vez primera de Berniof, citándonos un pensamiento que removió nuestras entrañas: “la vida humana no se comprende fuera de sus relaciones divinas, ni la Historia fuera de la Teología, o el tiempo fuera de la Eternidad.” D. Alfonso, que pasó a mejor vida hace años, terminó diciéndonos al hilo de esta cita de Berniof: “Lo mismo que decía Berniof cabe decir de la vida política, ésta jamás será inteligible ni practicable al margen de toda consideración religiosa, proclamándose por principios ateos o laicos. Soloviev lo desarrolló magistralmente.” Mucho ha llovido desde entonces. Éramos prácticamente unos jóvenes. Admirábamos de D. Alfonso sus hazañas guerreras en la Guerra de Liberación Nacional de 1936-1939, pero él guardaba silencio sobre aquella gesta. Permanecíamos atentos a la lección del maestro D. Alfonso de Lara y Gil, Doctor en Derecho y Filosofía. Una lección que no tuvimos que pagar en tasas universitarias, una lección de la que no conservamos ningún inútil diploma que colgar en la pared. Una lección indeleble de profundidad teológica, filosófica e histórica. Y recuerdo con nostalgia aquellos días de estudio, al margen de toda regulación y homologación académica. En los tiempos modernos, los mejores maestros siempre estuvieron fuera de la Universidad. La tarde la pasábamos leyendo y paseando, y por la noche, tras la cena, rezábamos el Santo Rosario. Y después, no mirábamos el reloj cuando se trataba de conversar al amor de la lumbre. Por las mañanas, levantándonos temprano, ofrecíamos las obras del día a la Santa Madre de Dios, desayunábamos como espartanos y caminábamos hacia la antigua ermita, erigida en la vasta finca de encinares y arroyuelos; en aquella ermita era tradición que había estado Fray Diego José de Cádiz predicando, uno de los primeros contrarrevolucionarios españoles. Y las bendiciones en aquella capilla y en aquellos parajes de la escondida senda caían a raudales sobre nuestras almas. Comprendimos: la Contrarrevolución no es simplemente política. La política es superficial. La Contrarrevolución es espiritual. Esos hombres, obsesionados por la política, parecen moscas en una botella, sin poder encontrar la salida. …Soloviev Y, a la luz de una vela, por las noches buscábamos la verdad. Soloviev también la buscó. Su trayectoria filosófica así nos lo muestra: desde el materialismo grosero de Buchner y el positivismo de Mill, evolucionó a un idealismo radical. En la primera navegación de su pensamiento, Soloviev analizó el empirismo y el racionalismo de Occidente, y acabó rechazándolos en nombre de una tradición eslavófila. En la segunda navegación, aspiró teosóficamente a que la Sabiduría se realizara integrando en su seno todos los elementos de las tradiciones anteriores. En la tercera navegación, Soloviev vio la Teocracia, propugnando la unión de ortodoxos y católicos –también de judíos- con vistas a un gobierno universal de Dios, nosotros diríamos que el Reinado Social de Cristo como síntesis de todos los momentos opuestos de la historia occidental. La Tercera Roma, Rusia, vendría a potenciar ese momento álgido de la Historia. Después de aquellas andanzas por la escondida senda de Capellanías, dejamos la surtida biblioteca de nuestro noble anfitrión. Recientemente, en otra de nuestras incursiones por la escondida senda adquirimos un libro: “Los tres diálogos y el relato del Anticristo” de Vladimir Soloviev, publicado por la barcelonesa Casa Scire/Balmes en 1999. ¡Cuántos recuerdos de D. Alfonso! De aquellas tardes, cuando iba el sol de caída y una brisa nos acariciaba. Y luego, aquel Santo Rosario a la vera de su cama, con D. Alfonso yaciente en el lecho de dolor de un Hospital. No podía pronunciar palabra, pero rezó con nosotros antes de morir. Y cuando le fuimos a dar la mano, con sus pocas fuerzas nos apretó los dedos. Entonces comprendimos, sin decir palabra, que recibíamos la Tradición. Correligionario que mueres, nosotros heredamos de ti la misma Lucha. Desde el Cielo, reza por nosotros. Son muchos recuerdos. Por eso compré el libro de Soloviev. En memoria de D. Alfonso. Los diálogos de Soloviev nos han recordado también “Las Veladas de San Petersburgo” del profeta de Chambéry, Joseph de Maistre. En los diálogos de Soloviev, un general, un político, un príncipe, el enigmático señor Z y una señora conversan. Todo hace pensar que las opiniones del señor Z son las de Vladimir Soloviev. Dura refutación de Tolstoi y su herética lectura del “cristianismo”, a cuyos secuaces denomina “adoradores del agujero”. “Cuando uno se encuentra ante personas que piensan o afirman que Cristo ha ido superado, o bien que es un mito elaborado por el apóstol San Pablo, pero al mismo tiempo continúan definiéndose, tenazmente, como “auténticos cristianos” y recubren con palabras evangélicas manipuladas ad hoc la predicación de su propio espacio vacío, no se puede mostrar indiferencia o sumisión: frente a la contaminación de la atmósfera moral por medio de una mentira sistemática la conciencia social tiene el deber de exigir en alta voz que el mal sea llamado por su verdadero nombre. El verdadero fin de nuestra polémica no es pues confutar una falsa religión, sino revelar un auténtico engaño”. Así de claro. …Trallazos Cuántos de nuestros contemporáneos hay todavía, definiéndose irresponsablemente como “cristianos” (sin Cristo), “cristianos” (sin Sacramentos), “cristianos” (sin Jerarquía), “cristianos”… Pero que Cristo no pase por sus puertas. Así se entiende que, en la ignorancia en que algunos viven tan cómodamente, se dé tanto el caso de “cristianos” que crean que pueden serlo al margen de la Comunión con la Iglesia. Eso de “cristiano no practicante” es la tontería más grande que pueda darse. Ser cristiano implica serlo practicante. Y si un cristiano no practica algo falló: tal vez no fue catequizado convenientemente, o tal vez es que poco ama ese “cristiano” a Dios. Para colmo de males, los marxistas inventaron la artificial diferencia –con la aviesa intención de deslizar el implícito “divorcio”- entre “comunidades de base” y “jerarquía eclesiástica”. Roger Garaudy sabe de esto más que nosotros, pues no en balde es el gran artífice del “diálogo Iglesia-Marxismo”, un diálogo semejante en todo a aquel que tuvo Eva con la Serpiente en el Paraíso. Esos parecidos no son simple coincidencia. Nota: Otra cosa, para que no falte la autocrítica cristiana, es determinar en qué sentido la catequesis que ha venido realizando la Iglesia Católica es eficaz, dígase por caso en España. Los catequistas tienen una responsabilidad muy principal en todo este desaguisado actual. Y los párrocos que los proponen tampoco están exentos de responsabilidad. Es increíble que una gran parte de la Iglesia –clero y seglares- se haya llegado a creer las mojigaterías modernas con celo digno de mejor “Causa”. Esa estúpida complacencia en el pacifismo tolstoiano y las memeces igualitaristas y democráticas está haciendo más daño que los fusiles milicianos. Cristo no fundó una Iglesia democrática, sino una Iglesia Jerárquica. Y quien se atreva a enmendarle la plana a Cristo… Muy sencillo:¡que se vaya al diablo! Es inconcebible que los cristianos –tras el Concilio Vaticano II, mal interpretado- hayamos olvidado el consejo evangélico que dice: “Sed cándidos como la paloma y astutos como la serpiente”. Los catequistas no pueden presentarse como cándidas palomas, dejándose la astucia de la serpiente en el baúl. Por eso mismo, por no cumplir el consejo, ocurre hoy que el cristianismo suele identificarse con una actitud bobalicona que es la menos recomendable para expandir el Evangelio. ¿Quién quiere ser tonto, por el amor de Dios? Pues eso, tontos, es lo que parecen algunos que todavía no se han enterado que la juventud quiere otra cosa: combate, combate, combate. Un santo dijo en cierta ocasión que un santo triste es un mal santo. Me temo que un santo de palomar… es peor santo todavía.

Publicado porBarandánen17:34

¿Es cristiano el “confesionario”? (EXMOLOGESIS)

23 de julio de 2012

Reproduzco, con satisfación, el siguiente post, escrito por Antonio Parra Galindo, periodista y exseminarista, hombre de singular cultura y de fe en la Iglesia.:

CONFESIONARIOS…, AL DESGUACE !”
Hablábamos hace poco del síndrome de la iglesia vacía y de los templos que huelen a gatizo y hoy les toca el turno a los confesionarios esos cajones imponentes que había en las iglesias católicas algunos de bastante buena traza y antiguos como este de la iglesia de Soto de Luiña. Pero que sólo valdrían como piezas de museo o para hacer leña. Me gustan las iglesias ortodoxas porque en ellas no existen tales cajoneras donde íbamos a descargar el saco. El cura hacía preguntas mórbidas y entraba en las lindes de lo procaz por aquello del sigilo sacerdotal. Todos los pecados de aquella época se referían a lo mismo:
            -hijo mío ¿y cuantas veces?
            -Padre y a usted que le importa.
Una vez en mi ciudad me fui a confesar con un jerónimo horripilado por el pecado que acababa de cometer: verle hacer pipi a la hija de mi vecina la Mari la hija de la señora Marce que era una muchacha robusta a la que apuntaban los senos y le relampagueaban  como un vellocino de oro pues era rubia y con los ojos muy grandes los pelillos del monte de Venus- que pecado más horrible, hijo. Seguro que te condenas. Pero el buen padre jerónimo que ya debía de estar curado de espanto me largó un rollo de no sé que de la concupiscencia de los ojos y de la pureza y de procurar apartarse de las ocasiones. Ni por esas ni por las absoluciones del buen monje ni las admoniciones ad virtutem yo seguí pecando. Mirando a la Mari cuando se bajaba las bragas sin miedo a que las gallinas o el gallo picotero se metieran con ella admirando lo mismo que yo sus poderosas nalgas. El deseo o la libido eran más fuertes que las consejas y prevenciones de mi confesor hasta que un día ella me inició en el sexo. Lo tenemos que hacer como lo hacen nuestros padres. Y nosotros lo hicimos en la cochiquera. La Mari despreciativa me dijo que la tenía pequeña. Seguro que la había visto mucho más grande la muy bellaca que la de un chaval de once años. Estas nostalgias ahora me hacen reír pero estuve todo un verano con una angustia infinita  quemado por el gusanillo de la conciencia. Aquel fue el verano de mi seducción y, arrepentido, hice confesión general y entré en el seminario de cabeza donde aun seguí perseguido por los muslos generales de aquella doncella que me causaban pesadillas y poluciones nocturnas. Lloraba mi pecado y hasta me ponía cilicio en la entrepierna. Seguía todavía soñando en los muslos de la Mari mi vecinita. Crecido ya y canonista llegué a aprender que la confesión auricular o exmologesis es un invento del siglo XIII y está relacionado con la irrupción de la herejía cátara que apuraban la pureza de costumbres y estaban obsesionados por los traumas sexuales. También la exmologesis está relacionada con el escándalo de las indulgencias. Los racioneros de los cabildos que cuantificaban el delito e imponían la penitencia correspondiente consideraban tales menudencias de nuestra condición humana peccatrix su arma de trabajo. Por eso se los llamaba penitenciarios. Las bulas, las ofrendas, el diezmo y la primicia. Tanto tienes, tanto vales. Tanto aportas, tanto pecas y tus pecados serán perdonados, según y conforme. Todo ello generaba escrúpulos de conciencia que eran una tortura auténtica ¿Cuánto vale una absolución? ¿Qué cobra usted, padre cura, por otra tremenda? Preguntaba un gitano en un funeral. Depende. Cuanto vale una tremenda. Si eres rico, a lo mejor vas al cielo, pero si eres pobre vas al infierno de cabeza.
La rejilla de estos locutorios fue una ventana abierta al trato torpe de ciertos clérigos fornicarios. Lobos disfrazados de corderos que siempre arramblaban con la mejor cordera. Muchos escándalos y hasta crímenes pasionales hubieran podido ser evitados si muchas mujeres no hubieran tenido “predicador” ni director espiritual. La Iglesia cometió muchos pecados de escándalo, latrocinio de la inocencia en nombre de la llamada pureza, delitos de peculado, estupros y otros reatos dentro de esos cajones que abren y cierran los sacristanes en las sacristías y que siguen patentes cual heridas abiertas en almas de los que un día fueron jóvenes. Cristo no puede ser un asunto particular ni un escrúpulo de conciencia. Es el Dios total. El único que sabe y que perdonan pero no faltan los ministros indignos que se arrogaron sus funciones de la perdonanza sacramental y las usaron en su propio beneficio. A este confesionario de la iglesia de soto de Luiña le tengo cierto cariño pues en él hice mi ultima confesión con el padre Arturo. En vez de una confesión nos contamos nuestras vidas y nos perdonamos el uno a otro que habíamos echado a nuestras espaldas los pecados de la Iglesia desde los tiempos de Comillas y perdonamos también al mundo. El que no conozca a los hombres no conoce a los vicios pero ay de vosotros sepulcros blanqueados etc. Por lo demás es un hecho sintomático de que algo no furrula en el Vaticano cuando éste ha ordenado que los fieles vayan a confesar su pecado ecológico no tirar la basura no disponer de los vidrios como corresponde, no reciclar, pero todavía hay muchos cristales rotos en la Iglesia y en algunos templos se han derrumbado a causa de la incuria y abandono las vidrieras y el viento y la lluvia por las rendijas se cuelan, ay dios, ay dios. Pecados pecadillos y pecadazos.
 Los pecados que no se perdonan son aquellos contra el Espíritu Santo. Esos no se perdonan no y se cometen a mansalva mientras los curas miran para otro lado. Eso es lo que me preocupa mucho más que el arcipreste se fugue con la mujer del cabo de la Guardia Civil. Más que pecado un delito contra el honor y si al cura le cortaron los dídimos el marido burlado fue culpa suya.  Es una historia que ocurrió en la historia de Abelardo y Eloisa y que se repite con demasiada frecuencia.
Los confesonarios  tenían un diseño espantoso y una estructura escabrosa. En tales cuchitriles en lugar de hablar se cuchichea. Eran lugares de vigilancia y centros de espionaje donde el diablo suplantando al ángel se acurrucaba induido de la estola presbiteral. Necesitamos otra forma de confesión y, arrumbados los confesionarios, derogada la exmologesis que tiene tintes heréticos, aunque la Iglesia seguirá funcionando. Pues esos malditos cajones han proyectado una noción de Cristo como torturador y han contribuido al esparcimiento de hipócritas aberraciones que no se compadece con el que proyecta el evangelio. He dicho y el que tenga oídos para oír que oiga

Publicado por en 13

Fuente: http://www.grancoyelfranquismo.blogspot.com.es/2012/07/confieseme-padre-aunque-tengo-mis-dudas.html

La religión germánica y el ocaso de los dioses

22 de junio de 2012

Los crímenes contra la humanidad los cometieron los alemanes. Los crímenes por la humanidad los cometieron contra los alemanes. Esa es toda la diferencia (Carl Schmitt, Glossarium).

¿Es el tema heideggeriano de la muerte una mera construcción filosófica? Vamos a abordar la cuestión por un lado quizá inesperado, de manera que la problemática resulte accesible a quienes niegan toda autoridad a la filosofía o, lo que es lo mismo, son unos “negados” para ella.
En la obra Historia de las ideologías. De los faraones a Mao, de François Châtelet y Gérard Mairet (coord.) se intenta explicar las características específicas de la filosofía alemana a partir de los signos inconfundibles anticipados por la religión germánica, que los autores califican de “pesimista”: “Después, más allá de la Edad Media clásica, más romano o galo-romano que germano, por su motor francés que iguala, cierto es, el decisivo impacto vikingo, debía llegar la hora de las grandes huellas ideológicas germánicas sobre Europa: protestantismo, filosofía de Kant o Nietzsche. ¿Es muy difícil descubrir sus raíces, en lo que acabamos de ver de los conceptos antiguos de esos hombres del Norte?” (p. 118). Veremos que la cosa va mucho más allá del mero pesimismo entendido en un sentido psicológico vulgar.
Es cierto, por otro lado, que en sus formas iniciales ninguna de las religiones originarias baraja la carta de la inmortalidad, sino exclusivamente la del infierno como representación poética del dolor absoluto de perecer. La forma “primitiva” de eternizar la muerte será así afirmar la finitud precisamente como sentido único de lo imperecedero, pero los pueblos primigenios no expresan esta idea de que precisamente “la muerte no muere” o “el pasar mismo no pasa” mediante conceptos filosóficos abstractos, verbi gratia la “nada” como lo opuesto al “ser”, sino que representan pictóricamente la experiencia subjetiva del morir en cuanto tormento. El “infierno” así concebido -ajeno a toda expiación punitiva de una culpa por actos pecaminosos- se detecta, por poner tres ejemplos, en las religiones griega (Hades), judía (Seol) y germánica (Hel).
Por contra, la aparición de la primera noción hedonista de inmortalidad hay que buscarla en Egipto en relación con las preocupaciones personales del faraón y ligada a las necesidades psicológicas de un individuo autoerigido en dios y protoforma despótica del futuro Yahvé del Libro de Josué. Desde África, se extiende así la fe transmundana al Asia Occidental y quizá a la India, adoptando formas diversas (supervivencia, reencarnación, resurrección) que conviene no confundir.
Considero un error garrafal de interpretación propio de escolares identificar la religión originaria de los pueblos indoeuropeos con el vedismo ario de la India. En este sentido, hay que subrayar que la época de expansión de los pueblos indoeuropeos o indogermánicos comienza en el neolítico, es decir, alrededor del año 5.000 a. C., mientras que la ocupación aria de la India que diera lugar al famoso régimen de castas (hacia 1.500 a. C.) es un episodio muy posterior a dichas migraciones e incluso al nacimiento de la cultura egipcia (año 3.000 a. C.). Tanto los hindúes como los persas en cuanto pueblos arios o indoeuropeos mantuvieron estrechos contactos con las civilizaciones nilótica (camita), índica (dravídica) y mesopotámica (sumeria) y, por lo tanto, sus creencias religiosas originarias se vieron modificadas en la dirección inmortalista predominante trazada muy tempranamente por la realeza de Egipto. Otro tanto cabe decir de los judíos, aunque ya veremos que en su caso las características del bagaje cultural hebreo anticipaban cuál iba a ser inevitablemente su evolución posterior hacia la idea específicamente judía de la inmortalidad, a saber, la resurreción de la carne (frente a la creencia ario-védica en la reencarnación o la supervivencia platónica del alma, oriunda del orfismo y más próxima al concepto egipcio original de inmortalidad).
Se nos ha objetado que entre los germanos encontramos el Walhalla, estancia celeste humana del Asgard o morada de los dioses, pero ésta es una imagen muy tardía, nada menos que del siglo X d. C. y de clara ascendencia cristianomorfa. Otro tanto puede afirmarse de la idea de una Edad de Oro o resurgimiento y triunfo del bien sobre el mal posterior al Ragnarök, la catástrofe final en la que se cifraba la cosmogonía germánica: el veneno profético yahvista -la esperanza, esa peste que, más allá del tópico, viene efectivamente de oriente- ya se estaba abriendo paso en la sangre de los guerreros.
Mas incluso cuando conciben un paraíso, para los germanos poco tiene éste que ver con los campos floridos del imaginario africano: el Walhalla es el lugar donde los héroes siguen luchando eternamente, de suerte que incluso en el seno de la dualidad platónica el lugar transmundano preserva los contenidos ágónicos y, por ende, el sentido metafísico del dolor que constituye el meollo de la noción heroica del Hel.
Por tanto, es preciso distinguir, en la religión germánica, los elementos puros u originarios y los advenedizos católico-romanos, de carácter cultural semita, es decir, totalmente opuestos en cuanto al significado y al valor ético.
En efecto, la religión germánica original permite identificar, a mi juicio, las creencias religiosas y existenciales de los pueblos indoeuropeos anteriores a sus contactos con las culturas meridionales y orientales, semitas o no. El motivo es la ubicación de los germanos: son los indoeuropeos situados históricamente en la más aislada y extrema esquina noroccidental de su área de distribución geográfica. Cierto que los celtas se asentaron al oeste de los germanos, pero su orientación sureña los puso en relación con los pueblos preindoeuropeos de la cuenca mediterránea, lo que es tanto como decir: con Egipto, epicentro de la plaga inmortalista. De ahí que entre los celtas se reconozca de forma inmediata una creencia en la inmortalidad que prolonga la concepción nilótica de un paraíso de prados verdes y placeres naturales allende la muerte, por no hablar del poder de la casta sacerdotal, totalmente atípico entre los arios excepto en el caso hindú, tan contaminado en este sentido como el celta o el persa.
Se nos ha objetado también que la idea de la nada sería precisamente de procedencia materialista judía y que lo propio de los pueblos indoeuropeos es la “espiritualidad” y, por lo tanto, la creencia en la inmortalidad del alma de tipo platónico o cíclico (reencarnación). A mi juicio, esa presunta espiritualidad ontológica (el alma) no es más que materialismo ético, mientras que toda forma de eticidad implica necesariamente la finitud como condición sine qua non del acto heroico. Un ser omnipotente e infinito o eterno no puede actuar éticamente porque carece del requisito fundamental a tal efecto, a saber, la posibilidad misma del autosacrificio.
Judíos y germanos
Volvamos, pues, al principio. Todas las religiones, en sus orígenes, ya lo hemos visto, muestran un “infierno” y no, en cambio, un “cielo”. Para los judíos ese infierno era el Seol, equivalente funcional del Hel germánico. No se trata, por tanto, de una cuestión racial. Ahora bien, los judíos evolucionan motu proprio hacia la idea de inmortalidad en forma de resurrección de la carne, mientras que para los germanos ese tipo de creencias hedonistas es totalmente exógeno. Por tanto, considero inaceptable la pretensión de que el elemento definitorio de la fe judía sea algo así como la afirmación de la nada. Sostengo que se trata exactamente de todo lo contrario.
Incluso en la idea del Seol y del Hel existen diferencias fundamentales entre los judíos y los germanos. Los judíos no pueden concebir la noción ética de la nada justamente porque creen en un Dios único, Yahvé, y dicha fe excluye la noción misma del no-ser. La nada nadea, que diría Heidegger. La idea de un ente absoluto no se compadece con la experiencia de la nada, que es menester no amalgamar con la de “vacío”; no puede hablarse de “nada” en tales términos porque Dios -un ser personal, no lo olvidemos- se ha concebido como omnipotente y susceptible de hacer y deshacer literalmente a su antojo, vulnerando incluso la irreversibilidad del tiempo que define la esencia de lo trágico. Así que George Steiner puede pretender semejante despropósito, pero yo por mi parte me niego a razonar al compás de criterios de autoridad y prefiero ir a la evidencia de la cosa misma: no hubo nunca “auténtica” nada entre los judíos y, claro, el postulado cultural de un ser eterno y único -Yahvé– tenía que conducir a algún tipo de inmortalismo entre los súbditos de tal tirano celestial. El de los judíos, peculiar suyo, y a diferencia del platonismo (ontológicamente idealista, éticamente materialista) es tout court materialista tanto en el sentido ético cuanto en el perfil ontológico: resurrección de la carne y reino de Dios felicitario.
¿Qué pasa, por contra, entre los germanos? Para ellos, y esto es extraordinario, también los dioses son finitos. Así, se habla del destino u ocaso de los dioses, y éstos perecen: “Un profundo sentimiento de pesimismo resalta en el hecho de que los germanos no creyeron en la eternidad de los dioses, sino que previeron su aniquilación y la del mundo” (op. cit., pág. 116). El final de la historia se concibe así como una catástrofe ígnea que destruye el universo en su totalidad. Es el triunfo de la muerte y, por cierto, la única doctrina religiosa que cabe aproximar a la ciencia y la filosofía. En definitiva, con rango superior a la divinidad percibían los germanos la nada, esta sí, y a diferencia de los hebreos, absoluta. Ningún déspota -divino o terrestre- podía reclamar para sí el poder sin límites a base de prometer la salvación a masas o individuos hedonistas angustiados por su extinción personal. El auténtico Dios de los germanos es la muerte misma.
En otro lugar nos ocuparemos del significado ético y político de esta creencia, de su relación con los valores heroicos y de su función democrática (como igualitarismo y profundo respeto por la mujer característicos de la sociedad germánica). Baste añadir un dato que ha pasado desapercibido hasta ahora y que confirma, todavía más si cabe, nuestro planteamiento. En efecto, ¿no habla Tácito en su archifamosa obra Germania de las distintas etnias germánicas y no distingue entre ellas a un pueblo que denomina precisamente los arios? Véase como los decribe: “los Arios, además de aventajarse en fuerzas a los pueblos que hemos nombrado poco ha, siendo feroces, ayudan su fiereza natural con el arte y con el tiempo. Traen los escudos negros y los cuerpos teñidos y escogen las noches más oscuras para las batallas; y con el mismo terror y figura de este ejército funeral causan espanto, no pudiendo ninguno de los enemigos sufrir aquella nueva vista y como infernal. Porque los ojos son los primeros que se vencen en las batallas.” (Tácito, Germania, XLIII). La filosofía nace en Grecia en la época de la tragedia y culmina con Heidegger, cuya obra, cima del pensamiento occidental, recodifica conceptualmente los contenidos de la religión indoeuropeoa originaria, de carácter heroico, resguardada por los arios occidentales, no los orientales (hindúes). ¿Se trata de una mera casualidad, de un capricho de pensadores ociosos y de rasgos psicológicos “pesimistas”, o nos encontramos, pura y simplemente, ante la verdad de la existencia, como quiere el pensador alemán de Messkirsch? Las próximas entregas de esta bitácora profundizarán más en el tema.
Jaume Farrerons
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Publicado porResistencia Anti-Oligárquica (RAO)en4:30 PM
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Fuente:
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2009/01/la-religin-germnica.html
NOTA de Jrania:   La “humanidad”, como la “libertad”, etc. son abstracciones. Existen naciones, razas, hombres concretos, hechos heróicos ó meritorios, o criminales, según la moral y cosmovisión, filosofia o religión de cada pueblo. Es desde estas consideraciones como se puede entender mejor todo lo que aquí se reproduce del post publicado por el blog FILOSOFIA CRÍTICA  el dia 8 de enero de 2009.

Creer ó No Creer…

21 de junio de 2012

JULIO SANZ dijo:
(…)  Y aquí hago una pregunta dirigida a todas las personas que quieran responderme (incluido Jaume Farrerons): ¿Se puede ser NR y a la vez creyente en DIOS ó DIOSES?
En mi opinión proclamarse ateo sólo conduce a crear confusión…
pues históricamente… en la SGM de 1939-1945 los “ATEOS” estaban más bien representados por Stalin y la URSS… En cambio, en las hebillas de los soldados de la Wehrmacht se leía “GOTT MIT UNS”…

RESISTENCIA ANTI-OLIGÁRQUICA (RAO) dijo…

La cuestión no es ateísmo/fideísmo, sino la aceptación o rechazo del dios judeocristiano.

Y el proyecto NR, pese a la derechización que sufre el propio fascismo, tiene su punto de partida en la “muerte de Dios” (Nietzsche), léase, del repugnante dios abrahamánico.

Pero el proyecto NR NO RECHAZA LO SAGRADO, antes bien instituye una experiencia de lo sagrado plenamente anticristiana.

Gott mit uns ha de leerse, por tanto, no en el sentido ECLESIAL o siquiera TEOLÓGICO MONOTEÍSTA, al menos si se pretende hacer una lectura NR del lema NS, sino en el sentido “fascista” originario, en cuanto SACRALIZACIÓN DE LA VIDA FINITA EN SU FINITUD. Como muy bien ha expuesto FerBraz, por cierto: la Voluntad de Poder asumiéndose en sí misma en su destino y fundamento último.

Nuestro “dios” es la verdad y la verdad se nos manifiesta de muchas maneras, para empezar mediante la ciencia (verdad racional) que nos muestra la naturaleza en su desnudez, pero también a través del arte, de ciertas religiones (como la germánica pre-cristiana), etc.

Lo que no quiere decir que se deban re-instituir ceremoniales paganos, antes bien se trata de comprender esas religiones como “las bodas del hombre con la vida”, en un sentido cívico de afirmación de la comunidad nacional.

Negamos TODA MELIFLUA ESPERANZA, TODA FELICIDAD azucarada, TODA LA MIERDA CON LA QUE EL SISTEMA NOS MANIPULA PARA LA CONSTANTE REINVERSIÓN DEL CAPITAL -CONSUMISMO- Y PARA DESTRUIR EN NOSOTROS EL SENTIDO HEROICO-TRÁGICO DE LA EXISTENCIA, FUENTE DE NUESTRA COMBATIVIDAD, DE NUESTRA DIGNIDAD, DE NUESTRO HONOR…

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Fuente: http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38510993&postID=5621536423295788589


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