La insólita historia del soldado de Hitler que triunfó en Hollywood junto a John Wayne
El actor alemán Hardy Krüger perteneció a las SS, combatió en Wehrmacht en 1945 y fue capturado por los aliados. hasta que escapó y acabó protagonizando películas junto a John Wayne
Hace poco más de tres años, el actor Hardy Krüger (Berlín, 1928) declaraba: «Me criaron para amar a Hitler». Lo hacía en el diario alemán «Westdeutsche Zeitung» con motivo de la publicación de sus memorias, en las que contaba su vida en la década de los años 30 y 40 del siglo pasado, cuando era un niño y adolescente convencido de las bonanzas del Tercer Reich. «Mi padre celebró la llegada de Hitler al poder y, durante toda su vida, pensó que debía haber sido el salvador de la nación. Mi madre, al principio, también, pero después de la Segunda Guerra Mundial entendió que todo había salido mal y que me habían dado una educación equivocada. Se sentía culpable. Mi padre, sin embargo, siguió convencido de las bondades del nazismo y fue arrestado por los soviéticos. Murió en una campo de concentración y nunca pude hablar con él sobre el tema», explicaba.(…). Fue un estudiante aplicado en las elitistas escuelas del Führer, así como miembro de las SS y soldado del Tercer Reich (…).Hardy Krüger había nacido en la capital alemana el 12 de abril de 1928, cinco años antes de que Hitler ganara las elecciones y subiera al poder. Cuando cumplió los 13 fue reclutado por las Juventudes Hitlerianas, al igual que a otros muchos chicos de su edad.(…). Y fue tan aplicado que, tanto sus maestros como los líderes estudiantiles, le escogieron para que se uniera a una de las prestigiosas «Escuelas de Hitler». Solo había 12 en todo el país y a él le tocó la de Baviera.
Centros del nazismo
«Eran centros políticos de educación para una selecta juventud alemana. Quien pasaba por ellas estaba políticamente marcado y se convertía en un luchador incondicional del nacionalsocialismo. Fanaticamente convencido de su fe en la idea nazi, tenía que ser un ejemplo de la vida nacionalsocialista para todo el pueblo, un ancla firme para todas las figuras vacilantes, un enemigo de todos los parásitos del pueblo. El joven no se convierte en un beneficiario de una institución del movimiento, sino en su representante, en un portador de la idea implantada en él», explica el escritor y periodista alemán Guido Knopp, en su libro «Los niños de Hitler» (Salvat, 2001).
Con estas escuelas, las Juventudes Hitlerianas anunciaron su intención de transformar el sistema educativo germano. Eran el paso previa para entrar en los Ordensburgen, las escuelas postsecundarias que tenían el objetivo de formar a los futuros líderes del partido nazi, a los que se entrenaba tanto en temas técnicos como en ideología nazi. Por eso los alumnos, tal y como le ocurrió a Krüger, debían someterse también a seis meses de entrenamiento laboral obligatorio y dos años en el ejército.
Era increíblemente difícil entrar en dichas escuelas para recibir una completa y elitista educación nacionalsocialista, por lo que sus padres, grandes admiradores del Führer, lo consideraron un honor. Pero la suerte quiso que el director de cine Alfred Weidenmann diera con el joven Krüger detrás de las paredes grises de la escuela nazi de Baviera y que lo escogiera para uno de los papeles de la película «Joven águila». Ya había comenzado la Segunda Guerra Mundial y, sin planificarlo, nuestro protagonista se vio a los pocos días en un tren camino de Berlín para comenzar el rodaje. Era su primer papel. (…).
De hecho, «Joven águila» fue una producción del Tercer Reich encargada directamente a Weidenmann, en la que, sin nombrar al Gobierno nazi, se inducía a la población más joven a que considerara trabajar en la fabricación de aviones a una edad temprana. Sea como fuere, si un largometraje de este calibre, en lo que a presupuesto y apoyos se refiere, se hubiera rodado en otra época o país, la carrera cinematográfica de Krüger, probablemente, habría despegado. (…).

Hardy Krüger, en 1963
Superviviente
A partir del 1 de mayo de 1945, cuando quedaban cuatro meses para que finalizara la guerra, Krüger formó parte del contingente que se enfrentó a los norteamericanos. El Ejército nazi sufrió un número elevado de bajas. El joven actor se encontraba entre los pocos supervivientes que quedaron cuando el nuevo Jefe del Estado, el almirante Karl Doenitz, ordenó el alto el fuego y la rendición. Nuestro protagonista se entregó y, con el resto de sus compañeros, fue hecho prisionero. Algunas biografías cuentan que, durante su cautiverio, intentó escapar tres veces y que lo consiguió en la última, poco antes del final del conflicto. Y otras fuentes dicen que fue liberado. (…).
En los tres años posteriores, se calcula que fueron expulsados de diversos países europeos entre 12 y 14 millones de alemanes.
De hecho, tuvieron que pasar cuatro años después de la guerra para que Krüger volviera a actuar. Pero ya en 1949 participó en tres películas. En los siguientes diez años, hasta que fue descubierto por el empresario cinematográfico inglés Joseph Arthur Rank, rodó doce más, algunas de las cuales tuvieron su hueco en ABC, como a «Dos caras del destino», con Weidenmann de nuevo. Fue entonces cuando Rank le consiguió incluir en tres largometrajes británicos: «El único evadido» (1957), «Bachelor of Hearts» (1958) y «Cita a ciegas» (1959). En alguno, incluso, fue protagonista, pero en todos era presentado como un actor extranjero y no alemán.

Hardy Krüger, en una escena de «Un puente lejano» (1977)
Con John Wayne
Hardy Krüger consiguió abrirse camino entre ese odio hacia lo alemán en la posguerra y acabó convirtiéndose en uno de los actores favoritos del viejo continente a pesar de su pasado nazi. Su pelo rubio y sus ojos azules le ayudaron finalmente a recibir ofertas para interpretar a soldados germanos, tan habituales en las películas bélicas de la época. Aquello le llevó a su primer papel en Estados Unidos, la mencionada película de «Hatari!» (1962). El filme contaba la historia de un cazador que recorre el mundo capturando animales para venderlos a los zoológicos, y que reúne a un equipo para marcharse a las llanuras de Tanganica (actual Tanzania) en busca de cebras y jirafas.(…).
A sus 91 años, Hardy Krüger es hoy considerado uno de los actores más importantes de la historia de Alemania, el único actor que, a excepción de la actriz Hildegard Knef, ha protagonizado una obra en Broadway.
Etiquetas: Hardy Krüger
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