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José Luis Pozo Fajarnés – Cine soviético y dialéctica de Estados

24 de octubre de 2017


José Luis Pozo Fajarnés – Cine soviético y dialéctica de Estados


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el Conde Orgaz luz de Toledo como un fuego fatuo

22 de octubre de 2017

ESTE BLOG, JRANIA SE HONRA REPRODUCIENDO EL SIGUIENTE ARTÍCULO , CUYO AUTOR ES EL ESCRITOR Y PERIODISTA ANTONIO PARRA GALINDO:

Antonio Parra
Dado lo cargado y la crispación del ambiente y como dicen que es llegada la hora de la bestia y el funeral para nuestra patria, marché la otra tarde a Toledo y me planté ante el insigne lienzo en el cual está encerrada buena parte del genio singular de lo español y al regreso me senté a escribir con calma, mucha calma, mi alma sedienta de belleza y tratando de evitar las contiendas que nos afligen pues ya los pasos de la aurora andan pisando la incierta luz del día y a batallas de amor campos de pluma que decía Góngora que equivale en poesía a lo que era el Greco en la pintura, quiero decir: un genio. El genio de los genios. No estaba ante un cuadro sino ante el molde de un enigma. Allí pasé dos horas de la tarde dándole a la cometa de mis sueños.

“Tal galardón recibe quien a Dios y a sus santos sirve”. Esta frase murmurada entre dientes por los prestes que ofician las exequias, san Agustín revestido de capa pluvial y mitra de obispo y san Esteban con la dalmática diaconal, sirve para poner música de fondo a la escena que da marco al entierro del conde Orgaz, lienzo donde se estampa con auténtica veracidad una de las páginas más realistas de la historia de España y un cuadro de costumbres. El Greco junto a Velázquez es pintor poco decorativo. Ambos buscan el alma de las cosas y su arte es el arte de la síntesis. Con tales mimbres que servirán de materia prima de lo sublime [una leyenda local consistente en las mandas que dejara a una iglesia de la ciudad, la de santo Tomé: unas cántaras de vino, unas cargas de leña, unas hogazas de pan a los pobres, y algunas monedas para misas gregorianas] se enhebra el enternecedor milagro.

 Existe de más de eso una gran familiaridad con la muerte, de acuerdo con la mentalidad de la propia época, y la necrofilia de una monarquía como la de Carlos V quien en los últimos años de su vida en Yuste gustaba de asistir a la celebración de sus propias exequias, sin que el gesto tuviera nada de macabro; antes bien se veía como lo más natural del mundo. Allí estuvo, nada más y nada menos que fr. Bartolomé Carranza, dominico, que luego sería primado de Toledo durante un año hasta que le echasen mano en Torrelaguna los corchetes del santo oficio que lo incriminaron de herejía por un cierto catecismo que había dado a la estampa en Flandes y por sus conexiones – una pura calumnia- con Carlos de Seso, el fautor del luteranismo en España, un italiano que fungía como corregidor en Toro, y los conventículos reformistas de Sevilla y Valladolid.

 

Pero así se las gastaban entonces. Eran los tiempos recios a los que alude santa Teresa en sus escritos elípticos, y los difficilia habemus témpora de Luis Vives. Toda esa reciedumbre, esa tortura de una época cuando temas como la existencia del purgatorio y la teología de la justificación por la fe eran de tanto monto, pues hasta las verduleras en Covent Garden y en Zocodover, duchas en teología debatían con tanto ahínco esos temas como ahora lo hacen nuestros contertulios de la radio sobre la guerra en el Golfo Pérsico, el sexo con garantías o la violencia de género, sujeto muy del agrado de los articulistas en sus coloquios tribunicios. Al socaire de estas cuestiones sobre la vida futura, el fin del hombre, sus relaciones con la divinidad, plasmadas en las fimbrias de esas casullas que con tanto gusto pinta el Greco con su arte minucioso aprendido en el trabajo de los artistas de iconos orientales, los cuerpos pierden peso en sus magníficas producciones para dejar que se alcen hacia arriba, la mirada transfigurada, los espíritus. Son en él recios los trazos, espectaculares las caras iluminadas por una luz que emana de adentro.

Parece extraño que en este tiempo tan iconoclasta como el nuestro pueda ser entendida y admirada la iconodulía del Cretense, que, a contrapelo de sus delicadezas y exquisiteces formales del pudibundo recato en que va a caer la sociedad de su tiempo, sabe interpretar en sus briosos desnudos las donosuras del cuerpo.

El chipriota vive este tiempo 1541- 1614 a caballo de los reinados de Carlos V y de Felipe II. Es contemporáneo del concilio de Trento. Ahora se trata de relacionar su pintura con el modernismo. Incluso, con motivo de su exposición en la National Gallery, se ha propalado la nueva de que su “Visión del Apocalipsis” inspirara a las “Señoritas de Aviñón”. Ya es mucho pedir pero todo lo que sube el Greco de cotización va en desdoro y menoscabo de la de Velázquez. Y eso, tampoco. Vaya lo uno por lo otro pero esta prelación del chipriota con respecto al sevillano quizás tenga que ver con los tiempos que corren, más relacionados con las angustias y torturas, la luz fantasmal y los desnudos deformes y hasta homofobos, que con la placidez de don Diego que no se busca complicaciones en su pintura.

 

 Al fin y al cabo era pintor de corte, una aspiración que Domenico no alcanzara nunca porque sus desgarradas visiones no encontraron plácida acogida en la retina del monarca, y mira que Felipe II era un experto en el Arte de Apeles. Pero el rey no llegó a entender al griego que se adelantó a su tiempo.  Y no es reivindicado hasta los románticos del siglo XIX. Es sólo a principios de 1900 cuando empieza a ser conocido y andar su nombre en boca de eruditos y  críticos. Hoy es uno de los pintores más estudiados del universo y los entendidos resaltan la su peculiar macropia que le hacen ver caras alargadas y el mundo irreal.  

 Que dos bienaventurados ausentándose por unos instantes del paraíso bajasen a Toledo, la capital del imperio, hasta que Felipe II en 1561 decide trasladar la capitalidad a Madrid, para dar sepultura al noble y cristiano caballero entra dentro de esa cotidianidad ante la presencia de la muerte.  Y casi se concibe como un hecho corriente y moliente esta intervención del más allá.

 En el arte de Greco hay algo de órfico;  la pintura se hace música y es imposible entenderla sin el acompañamiento de esa gran polifonía, como reverberando en el fondo, que engozna sus composiciones. No hay que perder de vista este carácter que tienen sus cuadros de “trotparios”  de la himnodia polifónica  bizantina. Los brochazos en sus cuadros se convierten en melodía

El Greco en este lienzo del Conde Orgaz que supone el triunfo de la misericordia y del amor, esenciales al cristianismo, pinta dos cuadros; el superior y el inferior. Los cielos y la tierra se dan cita en el acontecimiento. Ambos planos son estancos y para bien o para mal no llegarán nunca a juntarse.

Paradójicamente el plano terrenal gana la batalla al celestial. El Greco pinta las cosas como son o debían ser según los cánones del ideal platónico pero se cohíbe ante los tremendismos y las ficciones del más allá. En eso se parece un poco a Velázquez quien tampoco supo pintar a los dioses. Y hasta supo reírse dellos como demuestran su fragua de Vulcano y el Baco figurativo. Uno y otro, empero, saben dislocar el dibujo para transmitir el movimiento de las cosas, “dando espíritu al leño y vida al lino” que diría Góngora.

 

En el Entierro lo que está arriba es inferior en calidad a lo que está abajo. Es mucho más desdibujado e imperfecto. Pues para él lo que acontece de tejas abajo es mucho más importante que lo que pudiera dilucidar el más allá.  Sin embargo, la moderna crítica – me refiero a un artículo de John Updike- dice que es al revés. Todas una galería de rostros comparece haciendo corro ante los dos insignes fosores o enterradores revestidos de dalmáticas y capa pluvial quienes sujetan por los sobacos y las piernas al difunto amortajado con toda la regalía. ¡Cómo brillan los aceros de su armadura!

 A la vista está que por una vez el espacio tridimensional gana la batalla al tiempo continuo. Los ojos posan ante todos y cada uno de los asistentes al duelo. Afloran una serie de personajes que, tristes y enlutados, hacen rueda de respeto. Muy engolados, pero serenos. El blanco de sus gorgueras rizadas contrasta con el negro de sus tiesos jubones. En la capa llevan algunos bordados la cruz de la Orden de Santiago. Admirable es la técnica de paños mojados, que acentúa la trasparencia, con la que está bordado la sobrepelliz de uno de los oficiantes, mientras un franciscano y un dominico rezan los responsos, y un monaguillo, el hijo del propio Domíngo Theotocopoulos, Jorge Manuel, mira “para la cámara”. Hay un cierto exacerbamiento de la silueta a lo que se une el proverbial estrabismo estético de este autor. La vida no es más que un perenne destello o un instantáneo fulgor. Hace de preste oficiante don Diego de Covarrubias. En la pechera de la pañosa de los circunstantes se borda la cruz colorada de los maestres de Santiago. Ni que decir tiene que estamos entre caballeros.

 

¿Podrá haber en el mundo algo más melancólico que un entierro?  Los dos frailes explican a la posterioridad el augusto suceso sin parar mientes en lo que acontece sobre sus cabezas puesto que ya va dicho que el Greco, pese a ser un pintor virgíneo, lo es más de la tierra que de los cielos. Toda su vida fue una ascensión incandescente hacia ese plano superior, un regusto por la quimera. Plasma el maestro con mayor acierto el cielo en la tierra que al revés, pues su realismo no le permite transubstanciar lo que sus ojos, poros del alma, no visualizan. De esta manera el ángel de la guarda llevando al cielo el alma del conde Orgaz, representada en la forma de un niño, es mucho menos creíble que las caras de los caballeros que asisten impertérritos al desarrollo del milagroso acontecimiento que dos santos bajasen del cielo para asistir al sepelio del maravilloso caballero. No cabe cosa tan extraordinaria en medio de un hecho paranormal. Tanta familiaridad ante lo que es poco consuetudinario resulta francamente portentosa como si los circunstantes estuvieran habituados a vivir con el prodigio. Ninguno de ellos muestra ninguna sorpresa ante la presencia de los dos santos bajados del cielo para hacer las veces de enterradores. Estos son dos aparecidos y sin embargo su aspecto no puede ser más real. Acaban de irrumpir en escena un anciano obispo y un joven misacantano. Sosegaos. Sabe trasladar al lienzo la España de Felipe II en plena apoteosis de una ciudad: Toledo. El pintor, que borda primorosamente las fimbrias de sus ornamentos, pues ni la capa pluvial de san Agustín ni la dalmática del primer diácono dan pasmos, tampoco se sobresalta al narrar los acontecimientos. La piedad melancólica es el hilo conductor del suceso narrado con toda la majestad pero al mismo tiempo con toda la sencillez.

El Greco es el pintor del catolicismo universal al que aspiró España en su siglo de oro, en el que cupieran bajo la vara de Cristo sin exclusiones nacionalistas o chovinismos todos los pueblos. No puede haber entonces pintor más insigne de la ortodoxia. Que dos santos bajen del cielo para dar sepultura a un caballero que era legatario de esos ideales de universalidad nada tiene de extraño. La sociedad española a la sazón estaba acostumbrada a vivir con el milagro. El Entierro es la faz emblemática de todo aquel pensamiento. Ni ante la vida ni ante la muerte un hidalgo español ha de perder la compostura. Dicen que el enlosado de Santo Tomé al recibir la visita de los dos santos se llenó de fragancias celestiales pese a lo cual todos los que asistían a la ceremonia permanecieron quietos e impertérritos.

Entre los figurantes estaban don Juan de Austria, Góngora, los hermanos Covarruvias, el hijo del artista y el propio Greco que deja su firma estampada en griego en los vuelos del pañuelo de uno de los personajes, cabe la hopalanda.

 

No es un cuadro lo que pinta, sino una idea, un estado de ánimo. Estos caballeros, que se apiñan circunspectos con sus rostros ligeramente buidos por la tristeza colmada de serenidad ante la paleta del artista asisten ensimismados al portento. Héticos, silentes, con una punta de desequilibrio en el mirar – ¿para dónde miran esos ojos que parece que están viendo lo que acontece más allá?- los personajes que retrata el Greco bien pudieran ser alguno de aquellos hidalgos que vagaban por la Imperial Ciudad arriba y abajo de Zocodover y que para disimular el hambre publicando que habían comido salpicaban la barba de unas migajas de pan. Almas ardientes embutidas en estómagos vacíos vivían una segunda vida interior de absoluta indiferencia frente a las cosas de este mundo. El autor se desentiende de su obra y el Greco tiene poco que ver con esta austeridad. Sus biógrafos afirman que gracias a sus cuadros nadó en la abundancia y se condujo munificente como  Creso en una Toledo empobrecida y demacrada pese a ser entonces la corte. Murió arruinado y en la Ciudad Imperial las farras que se corrió y la fama de juerguista, cosa que poco tiene que ver con su arte, hicieron época

 Es el pintor de cámara de la “dives toletana”[1] llevando una existencia regalada en aquel palacio de alquiler, que contaba con veinticuatro estancias, propiedad del quiromántico marqués de Villena, del que decían las crónicas que ni palabra mala ni obra buena. El tren de vida y la fastuosidad del candiota, que ganó muchos ducados con el arte de Apeles, casan poco con la  frugalidad de los personajes a los que traslada al lienzo. Todo arte emboza ya de por sí una contradicción. Aunque el Greco se asimiló plenamente a las costumbres y al espíritu de Toledo, identificándose con él, vivía como un veneciano. Incluso, contrataba músicos para que le amenizasen las comidas. Insistimos: la música es muy importante en la pintura solemne y celeste de este genio del cristianismo.

No hay según eso una identidad plena entre retratista y retratados. Su forma de pintar es una manera diferente de entender el mundo, a través de esos semblantes con traza de llama, dotados de un singular dramatismo escénico.

 

El estrabismo estético del autor les confirma una alargadera que algunos atribuyen a determinado defecto óptico del propio Theotocopoulos quien, según referencias, en los últimos años de su vida cayó en la locura. Pero tal extremo no ha podido ser  probado y contiende con la envergadura de este griego transferido y trastornado a Castilla que pintó Toledo como un verdadero sueño lunar bajo una luz lívida de ocres. Parece ser que la tesis sobre la enajenación mental del Greco se sustenta el haber pasado por la casa de locos del hospital del Nuncio de donde extrae los modelos para perfilar sus doce cuadros sobre el apostolado, cuadros conservados todos ellos en el monasterio de las Pelayas de Oviedo. El Greco es un pintor de las almas y en todo alma hay un eco del infinito que se plasma en un cierto grado de enajenación.

Tuvo infinidad de detractores. El más insigne fue el propio Felipe II, todo un conocedor y en lides pictóricas peritísimo pero que nunca llegó a entender su manejo de los colores. Tuvo un pleito con el cabildo de Toledo porque en el Expolio, inicio de la pintura de la edad moderna, se resiste a pintar a las tres marías a longe, como nos relata el Evangelio.  De hecho, el propio monarca, que entendía de pintura, pero de gustos absolutamente convencionales, que no le permitía entender ni su estrabismo ni su tendencia a descoyuntar las figuras, como tampoco el áspero colorido con que formula las escenas de sus personajes atormentados – el Greco es una sabia combinación de lo ponderado y de lo desmedido-, mandó que fuese colgado en la sacristía del Escorial el famoso  martirio de san Mauricio y la Legión Tebana encargando otro lienzo sobre el mismo tema y del que ahora apenas se habla a un tal Cincinatti. Este fracaso yuguló las aspiraciones del candiota a convertirse en pintor de cámara.

Pero él, pintor de eternidades, nunca podría ser un pintor de cámara al uso. No han comprendido sus detractores que era un pintor de eternidades. Su obra permaneció minusvalorada sin un reconocimiento categórico hasta bien entrado el siglo XX.

 

Domínicos Theotocopoulos ( lit. El muy hijo de la madre de Dios) nacido en Candía en 1541 hace honor al título de su apellido. Rompe con los moldes clásicos y ya en Castilla abjura de su romanismo y de su helenismo para erguirse en portavoz del tétrico y a la vez sereno misticismo hispano. En su obra se presenta una antinomia entre lo real y lo ideal. Y pinta a base de crueles borrones impresionistas, muy poco convenidos pero que son de un gran efecto sobre todo en los paisajes de Toledo bajo la luna, cuando la luz circunfleja y espectral se derrama hasta derrumbarse sobre lo gollizos y cuchillares del Tajo. El Greco es poesía marial, el triunfo del bien sobre las fuerzas oscuras. Manuel B. Cossío, su indiscutible biógrafo, señala que en el Expolio nace la pintura moderna. Hay en él un exacerbamiento de la silueta, por lo que resulta uno de los tres grandes retratistas de todos los tiempos junto a Leonardo y Velázquez.

 

Exégeta de los paraísos perdidos viene de la filocalía de los bizantinos. Es su obra  mezcla de un platonismo excéntrico y de un cristianismo melancólico. El Greco en España  se desentiende de sus maestros venecianos y queda transfijo ante los iconos fanariotas que lo vieron nacer. El resultado de esta mezcla de sangres es algo profundamente español: sus cuadros se entienden mejor mientras se escucha en lontananza a los coros del monte Athos. Carece por ejemplo de la desesperación y pathos del arte protestante. De Rembrandt pongamos por caso.

 Desconoce, asimismo, las estridencias de los bufones. Es un arte enteramente aristócrata, pero de un exotismo criollo, por lo de mezcla de credos, cuasi abrazador. Hasta en los locos del Apostolado se deja translucir un poso de cordura. Supo pintar a los locos de Cristo. El Caballero de la Mano en el Pecho y el busto de san Juan de Ávila refrendan ese supuesto. Arte incorrecto que rezuma corrección. Pinta las esencias, va al grano. Por eso se denomina pintor de pintores. De la vida del greco-chipriota poco es lo que se sabe. Que provenía de una familia de recia estirpe cristiana que huyó de Constantinopla el año de la invasión de los turcos, 1453. Que antes de afincarse en Toledo, donde se casó y tuvo un hijo, Jorge Manuel, anduvo por Italia aprendiendo dibujo del Tizziano y de Rafael. Que supo transmitir al lienzo toda la carga de grandeza del alma de Castilla. Que tuvo muchos pleitos con el cabildo de la catedral, con la dirección del Hospital de Illescas por cuestiones que no hacen al caso y que murió en Toledo en 1614. Otros autores dicen que en 1516

 

 

 

Antonio Parra Galindo, periodista y licenciado en Filología.  

14 de diciembre de 2002

FUENTE:
https://antonioparragalindo.blogspot.com.es/2017/10/el-conde-orgaz-luz-de-toledo-como-un.html

bergoglio-sólo-una-etapa-más-en-la-revolución-conciliar/

29 de agosto de 2017

Este boletín, preparado a principios de Cuaresma, llegará a los oratorios de nuestro Instituto casi al final del tiempo cuaresmal, y a las casas probablemente después de la Santa Pascua.
El empeño de todo cristiano de seguir fielmente la ley y el espíritu de la Cuaresma, para poder celebrar luego santamente la Resurrección del Señor, es perturbado por Bergoglio y sus seguidores, que actúan ahora descaradamente, causando daños inconmensurables en las almas.
Luego están los daños “colaterales”, que afectan a los que disienten de la línea trazada por el jesuita argentino, quisiera tratar brevemente algunos de estos aspectos.
El primero de estos daños es paradójico: disentir de los errores doctrinales de Bergoglio en nombre de la fe católica y encontrarse utilizando los mismos argumentos de los enemigos históricos de la santa Fe.
Acusar a aquel que es considerado el papa legítimo, el Vicario de Cristo, la Cabeza visible de la Iglesia, de actuar contra la Iglesia, y por tanto contra Cristo mismo, es un cortocircuito que fulmina desde hace tiempo al llamado “tradicionalismo” católico.
Un ejemplo entre tantos: reconocer a Bergoglio como papa (“el papa” en la variante de Maurizio Blondet, personaje que no tiene ninguna carta en regla para hablar de religión católica: basta pensar en el artículo blasfemo para con Nuestro Señor que escribió hace años y que nunca ha retractado) y acusarlo, en el ejercicio de aquello que debería ser el magisterio petrino, de engañar a las almas con su apertura ecuménica hacia Lutero, no es signo de ortodoxia católica, sino más bien de… ¡luteranismo!
Alguno leerá sorprendido o fastidiado estas líneas, y sin embargo el pensamiento de tantos “tradicionalistas” de hoy coincide con el lenguaje que usaba Lutero contra el Papado, cuando negaba la infalibilidad de los sucesores de Pedro y los acusaba de haberse desviado en la fe y en la moral.
La causa de esta paradoja (encontrarse entre los heterodoxos en nombre de la ortodoxia) hay que buscarla en la enseñanza de aquellos que ‒herederos más o menos inconscientes del viejo galicanismo y seguidores (conscientes) de la Action Française‒ a partir de los años 70 han deformado las conciencias de los buenos católicos, sembrando la creencia de que los papas pueden errar en la enseñanza doctrinal o promulgar nocivas leyes litúrgicas (el nuevo misal, el nuevo ritual) y disciplinarias (el nuevo derecho canónico).
Evidentemente, para conservar la fe amenazada por los errores de Bergoglio, el camino no es elegir entre el lado acuerdista de Mons. Lefebvre (hoy representado por Mons. Fellay) o el lado aparentemente extremista (Mons. Williamson), sino la adhesión integral a la doctrina católica, a partir de la constatación de la Sede vacante.
El segundo daño “colateral” es olvidar lo que sucedió antes de Bergoglio.
Es verdad que la naturaleza humana tiende a veces a idealizar el pasado (sobre todo porque agrada pensar en cuando éramos más jóvenes …), pero no se puede deformarlo completamente.
El pasado reciente de la Iglesia señala en los predecesores de Bergoglio a los personajes que han determinado el triunfo (momentáneo) del modernismo en el “seno mismo de la Iglesia”. Remito a los lectores al archivo de la revista Sodalitium, donde podrán seguir los pasos de la marcha devastadora de los errores modernistas.
Quien se escandaliza ‒con razón‒ de la estatua de Lutero en el Vaticano, no debe olvidar que es la consecuencia de las innumerables reuniones ecuménicas queridas por Juan Pablo II y Benedicto XVI con protestantes, anglicanos y cismáticos griegos.
El elogio bergogliano a Lutero es el eco de los que hicieran, antes que él y mejor que él, Wojtyla y Ratzinger.
¿Bergoglio recibe constantemente la visita de delegaciones judías e islámicas en el Vaticano? Es la consecuencia de las escandalosas jornadas de Asís inauguradas por Juan Pablo II y continuadas por Benedicto XVI, así como las visitas a las sinagogas, al muro judaico de los lamentos, a las mezquitas y a otros templos acatólicos, el beso del corán (J.P. II) y la oración con los pies descalzos dirigida hacia la Meca en la mezquita azul de Estambul (B. XVI), los encuentros con las delegaciones de la masonería judía de B’nai B’rith, etc.
¿La Amoris Lætitia? Lean las nuevas normas para “la anulación” de los matrimonios y verán cómo Wojtyla y Ratzinger ya habían desquiciado la indisolubilidad del matrimonio.
¿El momento de oración ante el cadáver de dj Fabo? Hace décadas que los funerales religiosos a los suicidas, concubinos y divorciados vueltos a casar son una práctica habitual.
¿Las vísperas anglicanas en el Vaticano? Relean el “Breve examen crítico del Novus Ordo Missæ” para recordar que es desde el primer domingo de Adviento de 1969 que un rito “protestante” (que Benedicto XVI ha definido como “rito ordinario”, y como tal ha sido aceptado por muchos “tradicionalistas”) ha sustituido al Santo Sacrificio de la Misa en casi todas las iglesias.
Casi parece que Bergoglio sirve para “catolizar” a sus predecesores, siempre debido a la visión minimalista del papado (ya que los papas yerran en materia de fe, elijamos a los que tal vez han errado menos).
A este paso, no resta más que esperar el día en que se impugnen a los futuros ocupantes de la Sede Apostólica en nombre de la ortodoxia de… ¡Bergoglio!
Para quien lea estas líneas todavía en Cuaresma, vaya el deseo de perseverar en la oración y la penitencia y de preparar la Comunión pascual con una buena y santa confesión.
Y para todos, el deseo de seguir fielmente a Cristo resucitado para participar en Su triunfo.
El Resucitado ha prometido la asistencia divina a San Pedro y a (todos) sus sucesores: y entonces, en comunión con los buenos cristianos de todos los tiempos, exclamamos siempre: “¡viva el Papa!”

https://www.sodalitiumpianum.it/bergoglio-solo-una-etapa-mas-en-la-revolucion-conciliar/
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CICERON: CATÓN EL MAYOR ó DIALOGO SOBRE LA VEJEZ

6 de agosto de 2017

MARCO TULIO CICERON:

CATÓN EL MAYOR ó DIALOGO SOBRE LA VEJEZ [pág 205]

NO ES MAL ALGUNO LA MUERTE, Ó ES UN MAL COMÚN A LA JUVENTUD Y A LA VEJEZ

XIX.- Queda la cuarta causa: el hecho de que la cercanía de la muerte parece que atormenta y angustia a nuestra edad. La muerte, lógicamente, no puede estar muy lejos de la vejez.
¡Desgraciado el anciano que no considere que la muerte debe de ser despreciada después de una vida tan larga! Si la mente está ausente, la muerte se ignora totalmente, si la muerte le conduce a una situación terminal debe ser incluso deseada. No puede hablarse de una tercera disyuntiva.
Así pues, ¿qué he de temer si no puedo ser desgraciado después de la muerte, ni tampoco puedo ser feliz? ¿Quién es tan necio, aunque sea un adolescente, que asegure que va a vivir hasta la ancianidad? Entre la juventud hay más muertes que entre la vejez: los jóvenes caen más fácilmente en enfermedades de mayor gravedad y se recuperan en menor número. Pocos son los que llegan a la senectud, si esto no sucediera se viviría con más prudencia, pues el buen juicio, la razón y el consejo están en los ancianos. Si no existiesen los ancianos no existirían las ciudades. Pero vuelvo de nuevo al hecho de la muerte que siempre está amenazante. ¿Por qué la muerte es la desazón perenne de la vejez, cuando bien se sabe que está siempre presente y que también es común a la juventud?
Yo mismo experimenté que la muerte es común a toda edad. Yo, en mi queridísimo hijo y tú, Escipión, en tus hermanos destinados a la más alta dignidad según opinión de todos. Lógicamente el joven espera vivir mucho tiempo, cosa que el anciano ya ha conseguido. El joven espera insensatamente, porque ¿hay algo más necio que tener por seguro lo que es en sí incierto y por falso, lo verdadero? El anciano, al fin y al cabo tiene lo que esperaba, por esto mismo la vejez es mejor que la adolescencia, el joven espera, el anciano ya lo ha conseguido. Aquél quiere vivir durante mucho tiempo, éste ya lo ha vivido.
Aunque, ¡O dioses benévolos!, ¿qué hay en nuestra naturaleza que dure mucho tiempo? Decidme exactamente el tiempo máximo. Consideremos la edad del rey de los Tartesios, Argantonio, que gobernó a los gaditanos durante ochenta años, y que vivió ciento veinte. Sin embargo ese tiempo tampoco me parece a mí algo muy duradero, pues siempre hay un final. Y cuando llega el final, lo pasado se ha borrado, sólo queda lo que has conseguido actuando recta y honestamente. Pasan ciertamente las horas, los días, los meses, los años, el tiempo pasado nunca se recupera, y lo que vaya a suceder no puede saberse. Por lo tanto el tiempo que se da a cada uno es para vivirlo, por esto mismo se debe estar contento.
Ni siquiera, como gustaría en general, es necesario que el actor actúe en toda la obra hasta el final para ser aplaudido. Lo importante es que en el tiempo que se le asigne actúe con toda perfección. El breve tiempo de la vida es suficientemente largo para vivir bien y honestamente. Si, por ventura, se prolonga durante mucho tiempo, no sería más doloroso que la queja de los agricultores que se lamentan de que, superada la primavera, llega el verano y después al otoño. La primavera simboliza la adolescencia y como ésta muestra los frutos futuros, así el resto de las edades se acomodan a recolección y guarda de los frutos que son propios de las mismas.
El fruto de la senectud, como he dicho anteriormente varias veces, es el recuerdo y acopio de los buenos provechos. Sin embargo todas las cosas originadas por la propia naturaleza, se deben tener por cosas buenas. ¿Qué es más propio, según la naturaleza, que los ancianos mueran? También alcanza lo mismo a los jóvenes que se topan con una naturaleza adversa y repugnante. Me parece que la muerte de un joven es como sofocar la fuerza de una llama con un chorro de agua. La vejez por el contrario, consumido el fuego, se extingue sin violencia, sin que ellos hagan nada. Las manzanas, si están verdes, no se desprenden de la rama a no ser con violencia, por el contrario caen por sí mismas si están maduras y muy sazonadas. Como la violencia quita la vida a los adolescentes, la madurez quita la vida a los ancianos. Una madurez que a mí me resulta agradable, de tal manera que yo llegaré a la muerte tranquilamente como si después de una larga navegación, al llegar al puerto volviera a ver la tierra.

VERSIÓN LATINA:

XIX. Quarta restat causa, quae maxime angere atque sollicitam habere nostram aetatem videtur, adpropinquatio mortis, quae certe a senectute non potest esse longe. O miserum senem qui mortem contemnendam ese in tam longa aetate non viderit! quae aut plane neglegenda est, si omnino exstinguit animum, aut etiam optanda, si aliquo eum deducit, ubi sit futurus aeternus; atqui tertium certe nihil inveniri potest.
67. Quid igitur timeam, si aut non miser post mortem aut beatus etiam futurus sum? Quamquam quis est tam stultus, quamvis sit adulescens, cui sit exploratum se ad vesperum esse victurum? Quin etiam aetas illa multo pluris quam nostra casus mortis habet; facilius in morbos incidunt adulescentes, gravius aegrotant, tristius curantur. Itaque pauci veniunt ad senectutem; quod ni ita accideret, melius et prudentius viveretur. Mens enim et ratio et consilium in senibus est; qui si nulli fuissent, nullae omnino civitates fuissent. Sed redeo ad mortem impendentem. Quod est istud crimen senectutis, cum id ei videatis cum adulescentia esse commune?
68. Sensi ego in optimo filio, tu in exspectatis ad amplissimam dignitatem fratribus, Scipio, mortem omni aetati esse communem. At sperat adulescens diu se victurum, quod sperare idem senex non potest. Insipienter sperat. Quid enim stultius quam incerta pro certis habere, falsa pro veris? At senex ne quod speret quidem habet. At est eo meliore condicione quam adulescens, quoniam id, quod ille sperat, hic consecutus est; ille vult diu vivere, hic diu vixit.

69. Quamquam, O di boni! quid est in hominis natura diu? Da enim summum tempus, exspectemus Tartessiorum regis aetatem (fuit enim, ut scriptum video, Arganthonius quidam Gadibus, qui octoginta regnavit annos, centum viginti vixit)–sed mihi ne diuturnum quidem quicquam videtur in quo est aliquid extremum. Cum enim id advenit, tum illud, quod praeteriit, effluxit; tantum remanet, quod virtute et recte factis consecutus sis; horae quidem cedunt et dies et menses et anni, nec praeteritum tempus umquam revertitur, nec quid sequatur sciri potest; quod cuique temporis ad vivendum datur, eo debet esse contentus.
70. Neque enim histrioni, ut placeat, peragenda fabula est, modo, in quocumque fuerit actu, probetur, neque sapientibus usque ad ‘Plaudite’ veniendum est. Breve enim tempus aetatis satis longum est ad bene honesteque vivendum; sin processerit longius, non magis dolendum est, quam agricolae dolent praeterita verni temporis suavitate aestatem autumnumque venisse. Ver enim tamquam adulescentiam significat ostenditque fructus futuros, reliqua autem tempora demetendis fructibus et percipiendis accommodata sunt.
71. Fructus autem senectutis est, ut saepe dixi, ante partorum bonorum memoria et copia. Omnia autem quae secundum naturam fiunt sunt habenda in bonis. Quid est autem tam secundum naturam quam senibus emori? Quod idem contingit adulescentibus adversante et repugnante natura. Itaque adulescentes mihi mori sic videntur, ut cum aquae multitudine flammae vis opprimitur, senes autem sic, ut cum sua sponte nulla adhibita vi consumptus ignis exstinguitur; et quasi poma ex arboribus, cruda si sunt, vix evelluntur, si matura et cocta, decidunt, sic vitam adulescentibus vis aufert, senibus maturitas; quae quidem mihi tam iucunda est, ut, quo propius ad mortem accedam, quasi terram videre videar aliquandoque in portum ex longa navigatione esse venturus.
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FUENTE:

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“La guerra de Siria es terrorista, no civil”

8 de julio de 2017

Carlos Paz: “La guerra de Siria es terrorista, no civil”
El escritor acusa a Francia de ser “la gran instigadora del conflicto” que destruye el país
M. J. I. 08.07.2017 | 04:02
De izquierda a derecha, Jorge Garrido y Carlos Paz. LUISMA MURIAS


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“Siria está sufriendo una guerra terrorista, no civil, que terminará y dará lugar a otra entre los Hermanos Musulmanes y el proclamado Estado Islámico (EI)”. Así lo aseguró ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA el escritor Carlos Paz, quien acusó a Francia de ser “la gran instigadora de lo que está pasando porque tiene atragantada a Siria desde la Edad Media”.
Carlos Paz, autor del libro “Siria: entrevistas para entender un conflicto”, que fue presentado por Jorge Garrido, presidente de iniciativa Reconquista Astur, aclaró que la sociedad siria es multiconfesional, “siempre lo ha sido, allí no hay ninguna guerra religiosa”, señaló.
A juicio del autor, todo el conflicto ha estado planificado al milímetro desde el principio, “incluso lo que iba a pasar con los refugiados ya estaba planeado; es curioso que en Turquía se construyesen campos de refugiados en 2008, años antes de que empezase la guerra”.
Para Carlos Paz, la finalidad última del conflicto estriba en imponer el wahabismo, la corriente político-religiosa musulmana de la rama mayoritaria del sunismo, a la que se considera “madre” del EI. “A eso se une el interés de Francia por parcelar el país y el de EE UU por seguir cercando a Rusia y buscar mercado para su industria militar”. “El plan original que sigue EE UU es “crear una gran área de desgobierno en Siria, por eso Washington siempre busca una excusa para que la guerra no llegue a su final”, añadió Paz
“Mi libro, por medio de dieciocho entrevistas a personas relevantes, auténticos expertos en sus relativos campos, aclara toda duda al respecto y deja bien sentado cómo el plan para terminar con Siria se ha traducido en cientos de miles de muertos, en seis millones de desplazados y en la destrucción de tesoros artísticos y de la mitad de sus infraestructuras”, aseguró. Carlos Paz también destacó el papel de Turquía, que tras sufrir el rechazo de la Unión Europea “trata de recuperar los antiguos territorios del Imperio Otomano”. Además, reclamó a la ONU y a los organismos internacionales apoyo a Asad, presidente de Siria desde el 17 de julio de 2000, fecha en la que tomó el poder representando al Partido Baath Árabe Socialista.
FUENTE:
http://www.lne.es/oviedo/2017/07/08/carlos-paz-guerra-siria-terrorista/2132453.html

Diario “La Nueva España”, Oviedo 7 julio 2017 / pág 8

AQUELARRE DE BRUJAS FEMINISTAS

19 de junio de 2017

La lucha por la igualdad está que arde
Decenas de mujeres participan en un aquelarre organizado por cinco ayuntamientos de la comarca y que concluyó con una hoguera en la que quemaron, simbólicamente, el patriarcado

Arnao, Inés Montes 17.06.2017 | 04:40
Aquelarre feminista en el museo de la Mina de Arnao
Ver Galería
La lucha por la igualdad está que arde
La hoguera encendida en Arnao como alegoría de la quema del patriarcado
La hoguera encendida en Arnao como alegoría de la quema del patriarcado RICARDO SOLÍS
Fotos de la noticia

Una jornada festiva y reivindicativa a partes iguales fue la que protagonizaron ayer en la mina de Arnao más de 180 mujeres de todas las edades de la comarca que asistieron al “I Aquelarre de mujeres, feminismo curativo”, promovido por las concejalías de igualdad de Avilés, Castrillón, Corvera, Gozón e Illas. La Alcaldesa de Castrillón, Yasmina Triguero, fue la encargada de dar la bienvenida a las participantes que vestían unas de blanco, otras de negro, otras de morado y algunas de brujas. Las mujeres llegaron poco después de las cinco de la tarde en coche, andado y en el autobús puesto por las concejalías convocantes.

“La idea del aquelarre surgió en las reuniones que periódicamente tenemos todas las concejalas de igualdad de la comarca. Llevamos casi un año trabajando en la iniciativa y por fin estamos en este acto reivindicativo y festivo y, además, en un entorno tan espectacular como es Arnao”, señaló la concejala de Gozón Alba Escandón mientras esperaba el inicio del acto con la edil de Corvera, Xana del Barrio. También acudieron las concejalas de Avilés, Raquel Ruiz, y de Illas, Dolores Fernández. La Alcaldesa de Castrillón excusó la presencia de la edil castrillonense, Soraya Casares, por estar de baja médica.

Las concejalas se inspiraron para organizar el aquelarre en el movimiento norteamericano WITCH (la Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno), un colectivo feminista que nació en Nueva York en 1968. Eran mujeres que estaban interesadas en un feminismo social y político de acción directa. “Queremos que la igualdad que las leyes nos otorga se plasme en la realidad cotidiana y que la violencia machista sea visible y se haga todo lo posible por erradicarla”, señalaron las convocantes.

La experta en igualdad Neus Albertos Merí ofreció la charla “Empoderamiento y sororidad entre mujeres” y la cantante y activista Cristina del Valle disertó sobre “Situación y derechos de las mujeres en el mundo”. El acto concluyó con el encendido de una hoguera (finalmente contenida en un bidón debido al fuerte viento) “para quemar al patriarcado”; las mujeres tiraron al fuego papeles en los que habían escrito sus peticiones. Algunas que no pudieron esperar hasta el encendido de la hoguera se llevaron los papeles. “Vamos a quemarlos en casa”, dijeron.

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FUENTE:
http://www.lne.es/aviles/2017/06/17/lucha-igualdad-arde/2122295.html

El origen de la Raza Blanca

26 de marzo de 2017

La verdadera Historia 9- El origen de la Raza Blanca (1)


La verdadera Historia 10 -El Origen de la Raza Blanca (2)

¿Cómo suprimir la obsesión con alguna persona?

26 de marzo de 2017

¿Cómo sacarte a alguien de la cabeza?
http://www.renepenalba.org


perderéis como en 1936

22 de marzo de 2017

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5560

Fernando Sánchez Dragó

22 de marzo de 2017 Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
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FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ

Ahora, gracias al donoso escrutinio de dos historiadores (Álvarez Tardío y Villa García), ya sabemos, camaradas del soviet de Vachekas, con che de checa y ka de tuerka, que perdisteis las últimas elecciones de la República, que recurristeis a un pucherazo y que el gobierno, ilegítimo, del Frente Popular fue fruto de un golpe de estado: el segundo, después del que fracasó en Asturias. Y volveréis a perder por idiotas, pues idiota hay que ser para meter la pata hasta las posaderas en el charco de la misa de la Dos: lo que se dice un pan con unas hostias (sin consagrar). Ninguna persona juiciosa, por teófoba que sea, respalda el liberticidio que se perpetraría impidiendo a los católicos seguir por la tele la ceremonia de más predicamento en la religión mayoritaria del país. Hay que tener jeta para sostener que esa emisión no cumple los requisitos de servicio público. ¿Y los programas de niños cocinillas, los de prensa rosa o los de las cervecitas en la playa cuando aprieta el caloret, por poner tres ejemplos sangrantes, sí? Decenas de miles de fieles, por edad o enfermedad, no pueden ir a la iglesia. ¿Qué hacemos? ¿Obligarlos a vivir en pecado mortal de ésos que según los curas preconciliares conducían derechitos al infierno? Manda huevos de Lunes de Pascua que quienes cristianos no somos tengamos que convertirnos por amor a la libertad en defensores de algo que no es asunto nuestro. A Pablenin, que reniega de su apellido y lleva como nombre de pila el del fundador de la institución que tanto odia, le ha salido por la culata el balín del anticlericalismo apolillado. La misa de la Dos bate records de asistencia. ¿Estará el catecúmeno de mi amigo Verstrynge conchabado con ese Papa Francisco que parece uno de los suyos? Yo, que fui el primer periodista en sufrir acoso por parte de quien entonces era poco más que un galopín, debería estarle agradecido. Mi programa literario vuelve el 23 de abril a la Dos y lo hace inmediatamente después de la misa del mediodía. Seguro que el tirón de ésta incrementará su audiencia. Spasiba, camarada. Te doy la paz. Olvidado queda aquel día de 2013 en el que, desencajonado por Isabel Gemio y recibido por mí a puerta gayola, me llamaste bufón al servicio del poder. Está en Youtube, por si alguien pone en duda mi palabra. Anda, monaguillo bolchevique, ya va siendo hora de que te bajes del púlpito. Ite, missa est. La vuestra, claro. La de la Iglesia, no.

FUENTE:
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5560

Nota: Esta fotografía no debería estar aquí.

EL BAILE MAS IMPRESIONANTE DEL MUNDO Duo Flame & Baile de Caderas

13 de marzo de 2017

EL BAILE MAS IMPRESIONANTE DEL MUNDO Duo Flame رقصة رائعة







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