Padre Custodio Ballester Bielsa*. Cuando Blas Piñar, por aquel entonces director general del Instituto de Cultura Hispánica, escribió en 1962 aquel magnifico artículo sobre la política exterior estadounidense titulado “¡Hipócritas!”, no podía imaginarse la carga profética que adquiriría con el paso del tiempo: “Los que firman, alcanzan y establecen bases estratégicas de carácter militar en países a los que llaman amigos y luego los abandonan indiferentes y mudos cuando estos países se encuentran en el momento difícil…” Ante la protesta del embajador americano, el general Franco lo destituyó inmediatamente. Pero el artículo se publicó en la tercera de ABC y repercusión tuvo.
La política norteamericana sigue siendo la misma. La prueba la tenemos ante nuestros ojos. La bochornosa actuación de la momia Biden y del inútil Sánchez en la debacle de Afganistan ha levantado la indignación de aquellos que ven en la victoria de los talibanes una amenaza para la libertad de las mujeres en aquel país. La cosa no pasaría de una farisaica rasgadura de vestiduras sino fuese porque parece que aquí, en Europa, nos creemos moralmente superiores, a pesar de que la perversión de las costumbres avanza como programa de Estado.
No hay más que salir de noche en cualquier ciudad grande, pequeña o mediana para contemplar el espectáculo de cientos, de miles de adolescentes –chicos y chicas- embriagados con calimocho y oliendo a grifa. Con un 70% de las mujeres españolas de 30 años que todavía no han tenido todavía ningún hijo, nos acercamos a pasos agigantados hacia el suicidio demográfico de una generación educada en la comodidad material y el mínimo esfuerzo intelectual.
El islam radical que representan los talibanes es, con mucho, casi inofensivo frente a la destrucción espiritual de una sociedad occidental que tiene como pilares fundamentales el sexo libre, el aborto, la eutanasia y la polisexualidad.
Nuestra maltrecha España y, salvo excepciones, la misma Europa se han convertido en un sumidero de todas las corrupciones, de todas depravaciones amparadas y fomentadas desde las más altas instancias políticas. Una vez abandonada la fe cristiana con la cual se constituyó España como nación y arrasada la cultura que la fraguó, no queda más que un rebaño cobarde y abyecto que espera que alguien le saque las castañas del fuego mientras deglute gambas al ajillo en un cutre chiringuito playero. Con estos mimbres es imposible construir nada que pueda perdurar en el tiempo… Esos mimbres serán el combustible del pavoroso incendio que reducirá a la nada nuestra patria y la cultura occidental.
En este dantesco escenario, la victoria de los talibanes frente a un Occidente mentiroso y cobarde no nos parece el peor de los escenarios. Cualquier padre de familia que se precie preferiría mil veces dejar a su hija en manos de una señora con burka que acompañada por una de esas féminas taladradas de pendientes, oliendo a marihuana y marcadas con esos horribles tatuajes que muestran el rechazo a su femenina corporalidad. Al menos las musulmanas del burka, aunque escondida, la conservan y no educan a sus hijas en el odio al heteropatriarcado y en el desprecio a su propio padre, sino en el temor de Dios, en el pudor y el comedimiento frente al ateísmo, la fornicación y el concubinato. El Corán, al fin y al cabo, aplicado con más o menos radicalidad, representa al menos algo, mientras que Occidente, despreciando su identidad cristiana, ha renunciado a todo aquello que lo hizo grande y ha acabado por no tener nada digno que proponer.
¡Pobres los afganos que se fiaron del honor y de la fidelidad de un Occidente que los ha abandonado a su suerte! La patética imagen del aparato del U.S. Air Force avanzando por una pista abarrotada de hombres desesperados, algunos de los cuales despegaban agarrados al tren de aterrizaje para acabar cayendo a plomo sobre el suelo desde cientos de metros, representa la viva imagen de un Occidente decrépitamente democrático que ya no tiene nada que ofrecer, salvo molicie y abyección. ¡Delenda est Cartago! Los talibanes construirán sobre sus escombros… y hasta bastante mejor que nosotros.
FUENTE: http://www.alertadigital.com 17 agosto 2021
14 de septiembre de 2021 a las 19:34 |
Will Moland
Padre Custodio Ballester Bielsa*. Cuando Blas Piñar, por aquel entonces director general del Instituto de Cultura Hispánica, escribió en 1962 aquel magnifico artÃculo sobre la polÃtica exterior estadounidense titulado “¡Hipócritas!â€, no podÃ…
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22 de septiembre de 2021 a las 2:36 |
Isaac Eden
Padre Custodio Ballester Bielsa*. Cuando Blas Piñar, por aquel entonces director general del Instituto de Cultura Hispánica, escribió en 1962 aquel magnifico artÃculo sobre la polÃtica exterior estadounidense titulado “¡Hipócritas!â€, no podÃ…
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24 de septiembre de 2021 a las 20:32 |
Rodrick Bormes
Padre Custodio Ballester Bielsa*. Cuando Blas Piñar, por aquel entonces director general del Instituto de Cultura Hispánica, escribió en 1962 aquel magnifico artÃculo sobre la polÃtica exterior estadounidense titulado “¡Hipócritas!â€, no podÃ…
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27 de septiembre de 2021 a las 0:22 |
I like reading a post that can make people think. Also, many thanks for allowing for me to comment!
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28 de septiembre de 2021 a las 6:34 |
Jamey Dols
Padre Custodio Ballester Bielsa*. Cuando Blas Piñar, por aquel entonces director general del Instituto de Cultura Hispánica, escribió en 1962 aquel magnifico artÃculo sobre la polÃtica exterior estadounidense titulado “¡Hipócritas!â€, no podÃ…
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